EN RESPUESTA A UNIÓN PROLETARIA (PCE M-L)

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EN RESPUESTA A UNIÓN PROLETARIA (PCE M-L)

Mensaje por Rodimtsev el Mar Oct 25, 2011 7:26 am

EN RESPUESTA A UNIÓN PROLETARIA

octubre 24, 2011 por PCE (m-l)


Hemos recibido un virulento libelo de UP, en el que se arremete directamente contra la política de nuestro partido en el terreno de la unidad de los comunistas.

No lo vamos responder porque, como sus propios autores reconocen, venimos exponiendo nuestra política y criticando las posiciones del revisionismo, en los más diversos documentos; y lo seguiremos haciendo, aunque, desde luego, no será UP quien dicte nuestra agenda y establezca nuestras prioridades en el debate que se desarrolla en el campo de los comunistas.

Bien es verdad que nosotros solemos referirnos en términos genéricos a las desviaciones revisionistas, porque entendemos que no se trata tanto de combatir a tal o cual organización concreta, sino las posiciones generales y las contradicciones que se ventilan en el campo de los comunistas, que, contra lo que afirma UP, lejos de atemperarse, se agudizan conforme la crisis actual se profundiza y saca a la luz la esencia de clase de cada fuerza política. Un ejemplo perfecto de que entre las fuerzas que nos reclamamos comunistas continúan existiendo muy serias diferencias ideológicas y de que el revisionismo sigue contaminando con sus desviaciones el campo, lo encontramos en la virulencia de su escrito.

Y es que ellos, autoproclamados defensores de la unidad y del purismo, arremeten públicamente y con saña contra nuestro Partido, con el que durante dos años compartieron un proceso de unidad:

Dicen en su libelo que se han visto obligados a airear públicamente sus diferencias con nosotros, precisamente para definir mejor los términos en los que se plantea la unidad en el campo comunista que, en su opinión (y en la nuestra) requiere generosidad, humildad y equilibrio en las valoraciones entre las distintas corrientes. Ahora bien, no nos consta que hayan criticado en los mismos términos y con las mismas (malas) formas a ninguna otra fuerza de las autodenominadas comunistas. Quizá se deba a que, después de todo como decimos, las corrientes (digamos “sensibilidades” para seguir la meliflua terminología actual) entre los comunistas, no existen, pero, como las meigas: haberlas, haylas. Y por ese motivo, a ellos les cuesta tanto ver la viga (sus profundas desviaciones, eclecticismo y oportunismo) en el ojo del campo de los jruchovistas modernos o de los maoístas, con los que comparten lo sustancial de sus análisis y tan poco motejar de Hoxistas las tesis contrarias.

En cualquier caso, nuestro Partido, continuará definiendo su política táctica y defendiendo lo que considera principios del leninismo, frente a las desviaciones revisionistas, cuando lo considere oportuno. Dicho de otra forma, insistimos: a estas alturas, no va a ser UP la que dicte nuestra agenda de prioridades.

Por eso, no vamos a responder la catarata de tópicos del escrito, sus afirmaciones unilaterales y eclécticas, mentiras y tergiversaciones que descontextualizan y falsean nuestras posiciones, porque ya lo hacemos en nuestros artículos y documentos, a los que dirigimos a los lectores.

No obstante y como el libelo en cuestión acusa abiertamente a nuestro Partido de haber roto el proceso de unidad entre nuestras dos organizaciones, tachando sin disimulo como sectarias y dogmáticas a nuestras posiciones, publicamos seguidamente, el comunicado que en su día (hace casi dos años) envió nuestro Comité Central a UP, en respuesta a otro escrito provocador de esta organización. En él explicábamos de manera sucinta, nuestra visión del proceso en su conjunto.

De esta forma esperamos dejar claro que si bien es cierto que, a la vista está, nuestras posiciones son hoy absolutamente irreconciliables, siempre hemos respetado hasta el final, los compromisos contraídos con ellos.

Esta es la carta:

<<Estimados camaradas:

Nuestro Comité Central ha tomado nota, con verdadero pesar y estupor, del contenido de vuestra carta: su tono, a menudo sarcástico, y sus numerosos reproches, apoyados en interpretaciones sesgadas, cuando no deformaciones de los hechos, se compadece mal con el propósito que exponéis en vuestro primer párrafo: “…aclarar algunos posibles malentendidos y retomar nuestra discusión de una manera directa…y acordar una posición marco satisfactoria para ambas partes”.

Por eso, en lugar de responder punto por punto a vuestra larga carta, hemos optado por exponer de la manera más sucinta posible, nuestra visión del desarrollo del proceso de debate unitario entre nuestras dos organizaciones, pues de esa manera podréis tener nuestra visión global del mismo.

En primer lugar, queremos recordaros que las organizaciones que participamos en la reconstrucción del PCE (m-l) en Octubre de 2.006, llevamos mucho tiempo realizando esfuerzos para fomentar el debate entre las fuerzas comunistas: nuestro propio proceso de unidad es la mejor prueba de ello. Uno de los últimos ejemplos de estos esfuerzos fue la realización de los Encuentros Estatales m-l, al segundo de los cuales, a propuesta nuestra, fuisteis invitados a participar. Como también sabéis, el tercer encuentro no se ha celebrado, y no precisamente por nuestra oposición, sino por la negativa de la otra organización con la que habíamos acordado su realización. Estos debates nos han permitido a todos, al menos delimitar cuales son las cuestiones que nos separan, lo que no es poco, y, por tanto, determinar los puntos que deben ser objeto de debate preferente entre los comunistas

Vosotros aseguráis que: “…no es menos cierto que (los comunistas españoles) coincidimos en la mayor parte de nuestras propuestas políticas…” Nosotros, por el contrario, precisamente porque ya tenemos una rica experiencia, sabemos que el largo dominio del revisionismo moderno, en una de sus versiones más agresivas, el carrillismo, en el campo del comunismo español, ha traído como consecuencia la existencia de numerosas deformaciones sobre cuestiones ideológicas y políticas básicas: modelo de partido, táctica, trabajo en los frentes de masas, posición frente al problema nacional, etc. Es por ello, que consideramos que la unidad de los comunistas debe ser el producto de un debate de principios y no de una decisión administrativa; un debate sin concesiones, que debe presidir en todo momento la franqueza y la lealtad.

Respecto al proceso unitario entre nuestras dos organizaciones

No aceptamos vuestra insistencia en limitar nuestros planteamientos a aportar “…la experiencia de Albania socialista y de los partidos que la sostuvisteis”; nos consideramos capacitados y legitimados para analizar las experiencias del conjunto de procesos de construcción socialistas que se han dado en la historia reciente y de apreciar también sus limitaciones. De hecho, a pesar de lo que sostenéis, nunca nos ha condicionado la adscripción de cada fuerza a alguna de las corrientes del movimiento comunista enfrentadas, particularmente tras el XX Congreso del PCUS. La mejor prueba de ello, insistimos, es que cuatro organizaciones de orígenes distintos, hemos sido capaces de confluir en el mismo Partido.

Ahora bien, como sabéis, nosotros siempre hemos distinguido entre el debate general entre las fuerzas que nos consideramos comunistas, incluso con aquellas con las que nos separan profundas divergencias, en busca al menos de la clarificación de las posiciones de cada una (y de las divergencias), y el que mantenemos con organizaciones a las que nos une una mayor identidad ideológica y táctica.

Por esa razón, aplicando nuestra propia experiencia práctica, os planteamos iniciar un proceso más avanzado de discusión entre nuestras dos organizaciones, dirigido a la unidad orgánica.

Que vosotros compartíais ese criterio, quedó de manifiesto con la aceptación de nuestra propuesta de firmar un comunicado conjunto, que ambas organizaciones publicamos en 2.008. En él, señalábamos nuestro mutuo compromiso: “…a dar continuidad al proceso iniciado en 2.002 por el CEOC, hasta culminarlo con la reconstitución bolchevique del PCE” e indicábamos a renglón seguido nuestra disposición a avanzar hacia la unidad orgánica entre ambas organizaciones. Es decir: dejábamos claro que nuestro debate se inscribía en un proceso encaminado a la unidad, lo que lo diferenciaba, en esencia, del que ambas partes pudiéramos tener con otras fuerzas del campo comunista. Así al menos, lo entendimos nosotros.

A raíz de ese acuerdo, coincidimos en preparar la celebración de una Conferencia entre nuestras dos organizaciones para debatir los puntos que ambas partes considerábamos determinantes en la discusión: táctica del Partido en el terreno de la Unidad Popular y muy en concreto el papel de la lucha por la III República Popular y Federativa; definición de campo socialista y papel de la CIPOML como referencia internacional de los mls españoles y el modelo de Partido.

¿Por qué una Conferencia? Porque entendíamos que se trataba de avanzar de una forma efectiva y visible en el proceso unitario, entre otras cosas, para servir de acicate a los comunistas de otras organizaciones y sin organizar, probando en la práctica que no solo es necesario, sino posible la unidad orgánica. La conferencia permitía enmarcar la discusión entre nosotros, en este proceso. Si no fuera así, ¿como diferenciar nuestro debate, dirigido a la unidad, respecto de las discusiones doctrinales que pudiéramos llevar con otras fuerzas?

Finalmente, nos propusisteis transformar la Conferencia inicialmente prevista, en una reunión de cuadros, argumentando que ello os permitiría conocer la opinión de los cuadros de nuestra organización y determinar si el proceso estaba “lo suficientemente maduro” como para encarar la unidad. Aceptamos la propuesta, a pesar de que no compartíamos, como os señalamos, esta decisión, por considerarla un paso atrás respecto de lo ya avanzado (hasta tal punto era un retroceso que ni siquiera planteasteis elaborar conclusiones comunes, lo que suponía un nivel de debate inferior al de los Encuentros Estatales).

Después de varias reuniones, llegamos al acuerdo de enmarcar el encuentro en un proceso de unidad orgánica, determinar los tres puntos a debate y, por último, centrarlo, más que en el debate teórico, en la búsqueda de un método (una “hoja de ruta”, decíamos) que nos permitiera superar lo secundario, al tiempo que el Partido se dotaba de instrumentos para hacer frente a las posibles modificaciones que pudieran producirse en el futuro inmediato, tanto en el terreno nacional, como en el internacional. Este acuerdo, se plasmó en una nota interna que distribuimos a los militantes de nuestras respectivas organizaciones

Con el tiempo quedó claro que el principal punto de discrepancia entre nosotros era la posición sobre la caracterización como socialistas de las diversas experiencias revolucionarias y antiimperialistas que se dan en la actualidad. ¿Por qué consideramos que es un debate secundario? Precisamente porque, aunque coincidíamos (o así parecía) en lo esencial: papel del jruchovismo, y algunas deformaciones de la ideología ml: teoría de los tres mundos, doctrina Huche, etc, que sirven para delimitar la orientación ideológica ml, dentro de la confusión que se da en la actualidad en el campo de los comunistas, debemos contar con una realidad: durante un periodo de tiempo muy dilatado, en el campo comunista, se ha dado un proceso de separación orgánica en distintas corrientes; por ello, no es posible entrar a zanjar esta cuestión, (que, por otra parte, es una tarea de largo alcance y de enfoque colectivo, que hoy por hoy no estamos en condiciones de abordar de una forma definitiva) sin correr el riesgo de abandonar el trabajo práctico y dificultar la confluencia de los comunistas, al considerar esencial una cuestión en la que confluyen incluso aspectos “emocionales”, de experiencia, militancia y vivencia personal.

Por eso, os propusimos llegar a un acuerdo, sobre todo, en una definición básica de lo que entendemos por socialismo, que fuera aceptable para ambas partes y acordar los mecanismos que permitieran al partido responder a los acontecimientos cambiantes en el ámbito internacional, de forma que no se atara las manos.

Este criterio quedaba definido de esta forma en la comunicación interna que repartimos en nuestras organizaciones: Se plantea, pues, la necesidad de organizar una reunión de cuadros de UP y PCE (m-l), en la que se aborden las principales discrepancias o diferencias, siempre con el ánimo de resolver los problemas y evitar enquistarnos en ellos, lo que llevaría a la paralización del proceso unitario en curso… Debemos tener claro, pues, que junto a una gran flexibilidad para no cegarse con problemas no vitales, no colocar en primer plano cuestiones secundarias, no de primera importancia, es preciso referirnos continuamente al centralismo democrático”

¿Es igual como se enfoque el debate? Evidentemente no, si el debate se enmarca en un proceso de unidad, las discrepancias se plantean con el objetivo de superarlas de la única forma posible: determinando el acuerdo en lo esencial y ajustándonos al debate interno, de acuerdo a lo principio de centralismo democrático, en la solución de las discrepancias futuras.

Por eso, cuando leímos vuestros documentos, decidimos anular el encuentro. ¿Cual fue la razón?: A la vista de alguna de las posiciones expresadas en ellos (incluido un tono que en ocasiones parecía buscar abiertamente la confrontación abierta) y habida cuenta vuestra actitud de los últimos meses, que no entramos a valorar, porque ya lo hicimos en su momento y repetirlo ahora, nos desviaría de lo esencial, quedaba aclarada vuestra duda y nuestro error de apreciación: el proceso no estaba lo suficientemente maduro.

Esta decisión la criticáis en vuestro escrito en estos términos: “¿por qué anticipar que nuestras posiciones respectivas no pueden conciliarse? Es más, ¿por qué no intentar conciliarlas, llegar a una posición única, mediante la discusión?” Y más adelante remacháis, en tono abiertamente provocador: ¿Por qué entonces, habéis abortado el debate programado con UP precisamente con los mismos pretextos que reprocháis a esos “otros”.

No os equivoquéis: no huimos de ningún debate, tened por seguro que cuando proceda debatiremos abiertamente todas las cuestiones, incluida esta. Pero no estamos dispuestos a aceptar ninguna imposición en un debate que se suponía pretendía limar aspectos secundarios para centrarnos en lo esencial y avanzar hacia la unidad. ¿Exageramos al hablar de imposiciones?

Os indicamos a continuación, a modo de ejemplo, el penúltimo párrafo de vuestro documento titulado: ¿Por qué los marxistas-leninistas debemos reconocer que existen países socialistas en la actualidad y apoyarlos como tal?:

“Dicho esto, nuestra posición mínima para poder alcanzar la unificación orgánica con el PCE(m-l) es, ante todo, que éste renuncie a la afirmación de su Línea Política, según la cual “en la actualidad, no existen países intrínsecamente socialistas”.Esto, en nuestra opinión, da a entender que son países socialistas solamente en apariencia y que, por lo tanto, no sólo no son socialistas, sino que engañan a las masas fingiendo que lo son” (las negritas y subrayado son nuestros). Sinceramente camaradas, si no es esto, ¿qué entendéis vosotros por una imposición intolerable en un debate abierto?

Por último, queremos responder a las propuestas con las que finalizáis vuestro escrito.

Nos pedís en primer lugar que: “os respondamos, con argumentos, qué podemos aceptar y que no de las posiciones de UP en la unidad de acción y en el debate destinado a solucionar las diferencias entre nuestras organizaciones”

Dejando de lado la impertinencia de pedirnos una respuesta “con argumentos” (¿qué otro tipo de respuesta conocéis?, otra cuestión es que nuestros argumentos os parezcan bien o no, os convezcan, o no), ¿os parece razonable el método que nos proponéis, para acordar cuestiones que, al parecer, no se han podido acordar en dos años? ¿Debemos olvidar que entre nosotros estaba en marcha un proceso de unidad orgánica y empezar de nuevo? Si es así, simplemente, no nos parece seria vuestra propuesta.

Sí, por el contrario, seguís considerando que es posible y necesaria la unidad entre nuestras dos organizaciones, insistimos en que lo razonable, es diferenciar nuestro debate del que podamos mantener con otras fuerzas y trazarnos como objetivo el logro de acuerdos en las cuestiones fundamentales, y el establecimiento de un método para solventar las discrepancias secundarias , que permita al Partido adecuar sus respuestas concretas al avance del proceso de discusión y a los cambios en los procesos políticos, tanto nacionales, como internacionales.

Si lo que os preocupa, es que se produzca un alejamiento entre nosotros en la unidad de acción práctica, perded cuidado, porque por nuestra parte, mantenemos la voluntad de trabajar en la medida en que sea posible con vosotros, en los frentes de masas en los que coincidimos.

Por último, respecto a vuestras propuestas 2,3 y 4, como sabéis, nuestro Partido ha entrado en un periodo congresual en el que estamos empeñados en debatir en profundidad sobre nuestra intervención entre las masas, y nuestras alternativas frente a los desafíos que plantea la situación política nacional e internacional, para situar al conjunto de nuestra organización en las mejores condiciones de hacer frente a las luchas por venir, orientándolas en un sentido revolucionario.

Este debate congresual es nuestra prioridad y va a ocupar todas nuestras fuerzas los próximos meses, de modo que el resto de vuestras propuestas, enmarcadas en una discusión doctrinal con otras organizaciones del campo comunista, no podemos atenderlas con la debida intensidad.

Esperamos con estas líneas, haber contribuido a aclarar, una vez más, nuestra posición, ayudando a recuperar, cuando sea posible, un proceso unitario que nos parece muy necesario.

Recibid un fraternal saludo del CC del PCE (m-l)>>

Empezábamos entonces nuestro proceso congresual que culminó con la celebración en Octubre de 2.010 del segundo Congreso desde nuestra reconstrucción. Unas semanas antes, UP nos propuso participar en nuestros debates congresuales: aunque nuestro Partido invita a participar con todos los derechos, menos, obviamente el de voto, a representantes de los Partidos hermanos de la CIPOML, rechazamos cortésmente su “peculiar” propuesta, por razones evidentes, dada la nueva situación de nuestro proceso de unidad (también contó el hecho de que nunca fuésemos invitados a su conferencia, ni siquiera al acto de clausura de ella).

Sí fueron invitados a la sesión de clausura del Congreso (en ella participaron entre otras delegaciones, la Embajada de Cuba, el Frente Popular de Liberación de Palestina -FPLP- y el Frente POLISARIO, con sendos saludos, aplaudidos con entusiasmo por los delegados). Por supuesto no acudieron, ni disculparon su ausencia.

Eso sí, unos días antes publicaban en su página web un “saludo” al Congreso lleno, como parece normal en ellos, de reproches y “paternales” consejos. Realmente, esta actitud nos parece una grosería, por cuanto los saludos en los Congresos (nuestros y de otras fuerzas) suelen sujetarse a unas elementales normas de cortesía, entre las que no se incluye, desde luego, el publicar con anterioridad su contenido, en los medios propios de propaganda. Claro que esta cuestión formal, les parecerá a nuestro “revolucionarios del papel” un melindre pequeño burgués de nuestro Partido.

Desde entonces, en al menos tres ocasiones en las que hemos coincidido, les hemos pedido que concertaran un día para explicarles las conclusiones de nuestro congreso. Hasta ahora.

Esta es la historia del proceso de unidad entre nuestras organizaciones.

¿La conclusión?: con amigos así, quién necesita enemigos.



24 de octubre de 2011

Secretariado del CC del PCE (m-l)

http://www.pceml.info/2011/10/24/en-respuesta-a-union-proletaria/
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Deng
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Re: EN RESPUESTA A UNIÓN PROLETARIA (PCE M-L)

Mensaje por Deng el Mar Oct 25, 2011 9:56 am

Por eso, no vamos a responder la catarata de tópicos del escrito, sus afirmaciones unilaterales y eclécticas, mentiras y tergiversaciones que descontextualizan y falsean nuestras posiciones, porque ya lo hacemos en nuestros artículos y documentos, a los que dirigimos a los lectores.
Es decir, que no pueden responder a los argumentos de UP con otros argumentos. Estos camaradas llaman al concepto de lucha de líneas "libelo" y "ataque virulento". Lo cierto es que no vemos que sean capaces de negar alguna de las afirmaciones que hizo UP en su día. Si ésa es su manera de defenderse, la verdad es que su Partido deja aún más que desear.

Se podía pensar que la crítica que les hizo UP (crítica que lógicamente se va a hacer al PCE m-l, y no a otros, pues fue con ese Partido con quien hubo un proceso unitario que fue muy lejos) pudiera hacerles reflexionar o incentivar el debate para clarificar posiciones. Se ve que, lejos de ello, ha escocido bastante...

Empezábamos entonces nuestro proceso congresual que culminó con la celebración en Octubre de 2.010 del segundo Congreso desde nuestra reconstrucción. Unas semanas antes, UP nos propuso participar en nuestros debates congresuales: aunque nuestro Partido invita a participar con todos los derechos, menos, obviamente el de voto, a representantes de los Partidos hermanos de la CIPOML, rechazamos cortésmente su “peculiar” propuesta, por razones evidentes (...)
Lo bueno del texto es que ellos mismos lo dicen.

En primer lugar, queremos recordaros que las organizaciones que participamos en la reconstrucción del PCE (m-l) en Octubre de 2.006, llevamos mucho tiempo realizando esfuerzos para fomentar el debate entre las fuerzas comunistas: nuestro propio proceso de unidad es la mejor prueba de ello.
Sí, bueno... que se lo digan a Albert Escusa.


Última edición por Dimitrov el Mar Oct 25, 2011 1:50 pm, editado 1 vez
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Re: EN RESPUESTA A UNIÓN PROLETARIA (PCE M-L)

Mensaje por Nafarroako el Mar Oct 25, 2011 10:47 am

Y por ese motivo, a ellos les cuesta tanto ver la viga (sus profundas desviaciones, eclecticismo y oportunismo) en el ojo del campo de los jruchovistas modernos o de los maoístas, con los que comparten lo sustancial de sus análisis y tan poco motejar de Hoxistas las tesis contrarias.

solo voy a preguntar una cuestion: podrias poner nombre a los jruchovistas modernos y a los maoistas? sino me parece una afirmacion cobarde, porque me gustaria que si hay una discusion teorica se compare las tesis de esos jruchovistas y de los hoxistas.
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Re: EN RESPUESTA A UNIÓN PROLETARIA (PCE M-L)

Mensaje por Rodimtsev el Miér Oct 26, 2011 2:09 pm

Nafarroako escribió:
Y por ese motivo, a ellos les cuesta tanto ver la viga (sus profundas desviaciones, eclecticismo y oportunismo) en el ojo del campo de los jruchovistas modernos o de los maoístas, con los que comparten lo sustancial de sus análisis y tan poco motejar de Hoxistas las tesis contrarias.

solo voy a preguntar una cuestion: podrias poner nombre a los jruchovistas modernos y a los maoistas? sino me parece una afirmacion cobarde, porque me gustaria que si hay una discusion teorica se compare las tesis de esos jruchovistas y de los hoxistas.

Te puedes encontrar jruchovistas, maoistas y hoxhistas en casi todas las organizaciones comunistas. No creo que sea una afirmación cobarde analizar el panorama del movimiento comunista español (un panorama desolador para muchos) en base a tendencias históricas que, hoy en día, siguen siendo el referente de disputa de muchos militantes incluso dentro de sus propias siglas de militancia (herencia de la descomposición interna del PCE). Ello se traduce en la práctica (o no) que llevan a cabo políticamente. El PCE (m-l) basa su unidad al trabajo.

De todas maneras te aconsejo que leas el texto en su conjunto.
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Deng
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Re: EN RESPUESTA A UNIÓN PROLETARIA (PCE M-L)

Mensaje por Deng el Miér Oct 26, 2011 9:49 pm

No creo que sea una afirmación cobarde analizar el panorama del movimiento comunista español (un panorama desolador para muchos) en base a tendencias históricas que, hoy en día, siguen siendo el referente de disputa de muchos militantes incluso dentro de sus propias siglas de militancia (herencia de la descomposición interna del PCE).
Si es que a eso se le puede llamar "análisis"... No
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Andres17
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Re: EN RESPUESTA A UNIÓN PROLETARIA (PCE M-L)

Mensaje por Andres17 el Sáb Oct 29, 2011 6:13 pm

De todas formas, lo fundamental es ver las diferencias políticas y de otro estilo que existen entre UP y PCE (m-l); para lo cuál, lo mejor es leerse tanto este documento del PCE (m-l) como el de UP respecto a aquel partido.

Leyendo ambos documentos se ve que exiten diferencias muy importantes. De eso, creo yo, es de lo que habría que debatir: la cuestión de la República, la de los países ¿socialistas? o qué partidos son m-l y quiénes no.

A partir de ese debate, público, es cuando cada cuál podremos posicionarnos.

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Re: EN RESPUESTA A UNIÓN PROLETARIA (PCE M-L)

Mensaje por Invitado el Mar Dic 06, 2011 3:07 am

Una vez más, sobre el PCE(m-l) y la unidad comunista

Domingo 4 de diciembre de 2011

El 24 de Octubre, la dirección del PCE (m-l) ha respondido a nuestro escrito “El PCE (m-l) y la unidad de los comunistas” (12 de Septiembre de 2011), en el cual criticábamos su oposición a la unidad comunista en general y, como ejemplo de ello, su decisión de cancelar unilateralmente el debate con Unión Proletaria después de dos años de proceso unitario. Su respuesta es, nuevamente, decepcionante por su incapacidad de asumir o de responder a nuestra crítica. Por cierto, estos camaradas ni siquiera se toman la molestia de enviárnosla, a pesar de que la titulan “En respuesta a Unión Proletaria”. Vuelven a eludir el debate sobre la cuestión de fondo –la unidad de los comunistas sobre la base del marxismo-leninismo-, que explicábamos en relación con problemas concretos actuales como la guerra imperialista en Libia, la caracterización de la R. P. de China, la relación entre república y revolución socialista, el movimiento 15-M, etc. En lugar de ello, han insertado una carta que nos remitieron en Febrero de 2010, que ya está respondida en nuestro escrito citado y que, como podrá constatar el lector, tiene un escaso contenido ideológico o político concreto.

Las formas

En lugar de abordar los temas de fondo, los dirigentes del PCE(m-l) se dedican a descalificar nuestras críticas hacia ellos, con expresiones como “virulento libelo”, “malas formas”, “provocador”, “reproches”, “paternales consejos”, “grosería”, “falta de cortesía”, “eclecticismo”, “mentiras y tergiversaciones”. Y todo ello desde la prepotencia: “no lo vamos a responder”, “no será UP quien dicte nuestra agenda y establezca nuestras prioridades”. Si somos tan despreciables, ¿por qué publican una contestación, sin enviárnosla? Evidentemente, porque no es a nosotros a quienes se dirigen, sino a sus militantes actuales e históricos, a los que alejan del fondo de la cuestión con el pretexto de las “malas formas”, gracias a que, a lo largo de los años, han moldeado la conciencia de los mismos en esa misma falta de exigencia racional y en una sumisión temerosa a los calificativos intimidatorios. Es falso que nuestro escrito sea un “virulento libelo”, porque no es ni denigrativo ni difamatorio, sino que se apoya en hechos y en razonamientos marxistas-leninistas, expuestos con la manifiesta intención de convencerlos y de ayudarlos a corregir sus errores, a fin de poder unirnos en un mismo partido, estando abiertos a lo positivo que puedan aportar al debate. Son ellos los que lo hacen imposible con su cerrazón irracional. Volvemos a recordar que sólo hemos publicado esta controversia cuando ellos pusieron fin al debate entre nuestras dos organizaciones y dieron largas o incluso la callada por respuesta a todas nuestras solicitudes de reunión. Si no lo hubiéramos hecho, ellos habrían mantenido ocultas las contradicciones. ¿Es esa una manera dialéctica, marxista, de resolverlas? ¿No equivale eso a evitar “la confrontación ideológica con mil artimañas...”[1], como acusan a los demás en el informe de su Comité Central de febrero de 2011?

Precisamente, para concluir su respuesta, faltan a la verdad cuando relatan los hechos que sucedieron después de su decisión de romper relaciones con Unión Proletaria. Tal como exponen las cosas, parece que somos nosotros quienes hemos impedido que se reanudaran, cuando, en realidad, fue exactamente al revés. A su carta de febrero de 2010, procuramos contestar con un escrito conciliador para que la dirección del PCE(m-l) propusiera alguna salida a nuestro proceso de unidad. Y, en efecto, no tuvo más remedio que “reconocer, en primer lugar, que su tono es más constructivo” (Carta del 11-4-2010). A pesar de esto, nos culpaban ahora por nuestras relaciones con el Colectivo Comunista 27 de Septiembre en el marco de la Coordinación de Unidad Comunista y concluían así: “Queda claro pues, que por el momento no existen condiciones para avanzar en el proceso de unidad entre nuestras dos organizaciones.”

Tras este nuevo jarro de agua fría, volvimos a intentarlo ante la proximidad anunciada (pero sin fecha conocida) del II Congreso del PCE(m-l), enviándoles el siguiente correo, el 7 de octubre de 2010: “Teniendo en cuenta que nuestras conversaciones encaminadas a la unificación de nuestras respectivas organizaciones se interrumpieron debido a diferencias políticas, y dado que vais a celebrar vuestro Congreso próximamente, os solicitamos que, si así lo estimáis, nos enviéis los documentos políticos que estáis discutiendo en vuestro proceso congresual. De este modo, os haríamos llegar nuestro punto de vista sobre los mismos y vuestro Congreso podría adoptar decisiones sobre la urgente cuestión de la unidad de los comunistas, con conocimiento de la posición concreta de Unión Proletaria en relación a la política que vais a realizar. Consideramos que es un proceder saludable y habitual entre las organizaciones obreras y comunistas, máxime cuando la unidad de los marxistas-leninistas sigue pendiente de resolverse. A la espera de vuestra respuesta, recibid un saludo fraternal.”

Como la respuesta del PCE(m-l) no llegaba, decidimos publicar una carta abierta al Congreso de esta organización el 24 de octubre de 2010. En ella, le deseábamos éxitos y pedíamos la reanudación de nuestras relaciones, del debate y de la acción conjunta, hacia la unificación de las dos organizaciones. Fue sólo entonces cuando, menos de una semana antes de celebrarse el Congreso, recibimos una llamada telefónica invitándonos a su sesión de clausura que tendría lugar el 31 de octubre. Con ese escaso margen de tiempo, nos fue imposible acudir a esta invitación. En esto tienen razón, pero mienten cuando afirman que no pedimos disculpas por nuestra ausencia. Lo hicimos y dos veces por escrito. El 29 de octubre, víspera del congreso, les enviamos un e-mail donde decía: “Lamentamos comunicaros que no podremos asistir presencialmente a vuestro congreso. Cuando nos hemos enterado de la fecha exacta de celebración del mismo, los camaradas de Madrid ya teníamos compromisos de carácter personal que nos mantendrán durante todo el fin de semana y el lunes fuera de la capital.” Como seguíamos sin noticias de las decisiones del Congreso con respecto a nuestra solicitud, el 13 de enero de 2011, les escribimos un nuevo correo que incluía lo siguiente: “Pasados dos meses desde la celebración de vuestro Congreso, a cuya clausura nos fue imposible acudir, hecho por el que os reiteramos nuestras disculpas ya transmitidas por teléfono, estimamos necesario volver a explorar las posibilidades para retomar el proceso de unidad que quedó interrumpido hace más de un año entre nuestras respectivas organizaciones. (…) Por ello, os rogamos que nos proporcionéis los documentos que habéis aprobado en el Congreso y que nos hagáis llegar a la mayor brevedad una propuesta de método para reanudar el proceso de debate y unidad de acción, al menos, entre el PCE(m-l) y Unión Proletaria, proceso que se hace cada día más necesario ante la intensificación de los ataques del gran capital y ante la falta de una respuesta política a los mismos dirigida por la clase obrera.”

Tampoco recibimos contestación a este e-mail y, aunque es cierto que coincidimos luego en varias manifestaciones, no fue posible concertar reunión para que nos explicaran las conclusiones de su congreso. Poco más tarde, hicieron público el informe de su Comité Central de febrero pasado en el que optaban por la batalla entre los comunistas, en vez de la unidad y la hermandad. Y, en las semanas siguientes, se enfangarían en la campaña propagandística del imperialismo contra el gobierno de Libia, volviendo a las alianzas contra natura que ya practicaron los comunistas chinos y albaneses, en el nombre de la lucha contra el revisionismo. ¿Qué “esencia de clase” revela esta colaboración?

¿Fidelidad a los compromisos?

Como los propios camaradas del PCE (m-l) dicen en su respuesta, no han contestado a nuestras críticas, porque vienen “exponiendo su política y criticando las posiciones del revisionismo en los más diversos documentos”, excusa que no es válida porque nuestra crítica no versaba sobre revisionismo en general, sino sobre ciertas posiciones del PCE (m-l) que consideramos desviaciones de carácter democrático-burgués, dogmático y sectario. Los revolucionarios que tenemos por inquietud la unificación de todos los marxistas-leninistas en un sólo partido, esperábamos de ellos una respuesta que, o bien incluyera una reflexión autocrítica, o bien sirviera para reiniciar el debate sobre una serie de cuestiones ineludibles si queremos afrontar el problema de la unidad comunista. En lugar de ello, la dirección del PCE (m-l) entiende “que no se trata tanto de combatir a tal o cual organización concreta, sino las posiciones generales y las contradicciones que se ventilan en el campo de los comunistas”. Estos amigos de las excomuniones “genéricas” deberían meditar sobre lo que ya advirtiera Lenin: “la verdad es siempre concreta, nunca abstracta” (Materialismo y empiriocriticismo).

Siguiendo a Lenin, hay que poner en tela de juicio la afirmación que el PCE (m-l) hace en su respuesta, según la cual: “si bien es cierto que, a la vista está, nuestras posiciones son hoy absolutamente irreconciliables, siempre hemos respetado hasta el final, los compromisos contraídos con ellos…”. Por decirlo en un tono amable, creemos que esta afirmación falta a la verdad, y para demostrarlo nos remitiremos al documento conjunto suscrito entre nuestras dos organizaciones, titulado “Diez compromisos de los comunistas españoles”[2], publicado en Julio de 2008. Es posible que, desde el PCE (m-l), se nos vuelva a tachar de “revolucionarios de papel”[3], pero tampoco hay que olvidar que el papel, desde que se inventara por los chinos en el siglo II d.C., es un soporte que ha facilitado en una enorme proporción, el mejor y más fácil uso de uno de los instrumentos más revolucionarios de la historia de la humanidad: la escritura. Y lo que está escrito, escrito queda. Precisamente, por este motivo se firman este tipo de documentos. En este caso concreto, para dejar constancia de a qué se comprometían nuestras dos organizaciones.

En el punto nº 3 de este documento, afirmábamos,: “…nos comprometemos a debatir entre los comunistas de manera autocrítica la práctica revolucionaria de construcción del socialismo, al igual que poner sobre la mesa las diferencias ideológicas de las diversas ‘tendencias históricas’ dentro del marxismo-leninismo, con el ánimo de superar las divisiones.” Ni en nuestra experiencia personal con el PCE (m-l), ni en sus diversos comunicados y órganos de expresión, nos consta en modo alguno que esta organización haya hecho una autocrítica por su pasado hoxhista[4], interpretación del marxismo-leninismo que mantienen en el presente, pero que ni ha servido para que el Partido del Trabajo de Albania, al cual apoyaron, impidiera la contrarrevolución burguesa en Albania, ni le ha servido al PCE (m-l) para imponerse como partido revolucionario del proletariado en nuestro país, bien al contrario. Es más, la dirección del PCE (m-l) no ha dado el menor paso para tratar de limar las diferencias entre varias corrientes que existen en el seno del movimiento comunista en España. Al revés, se aferra a su particular lectura del marxismo-leninismo; y no sólo eso, sino que parece haber dado un paso atrás con respecto a lo que firmó en aquel documento, como puede observarse en las siguientes palabras del informe de su Comité Central de Febrero de 2011: “No es cierto que la batalla ideológica entre los comunistas se haya atemperado; por el contrario, va a ser más dura que nunca (…) la propia sensación de debilidad de los comunistas puede urgir equivocadamente a algunos a buscar, en otras fuerzas que se autodenominan comunistas, una hermandad que está lejos de ser real”. ¡Vaya “ánimo de superar las divisiones”! Estas palabras contradicen los compromisos que suscribió el PCE (m-l) en su día.

Asimismo, en el punto nº 10 del mismo documento, decíamos: “Nos comprometemos con la unidad de acción de los comunistas y con el avance en la discusión ideológico-política, con camaradería, sin prepotencia ni imposiciones, desarrollando la crítica y la autocrítica, limando diferencias y deslindando campos con todo tipo de revisionismo (…) En este sentido, adquirimos el compromiso de realizar reuniones y discusiones periódicas, con un encuentro de representantes de cada partido, organización o destacamento comunista (…) donde se programarán discusiones políticas y se valorarán iniciativas comunes y el desarrollo de la unidad de acción y, cuando sea posible, se elaborarán resoluciones conjuntas.” No obstante, llegado el momento de preparar uno de esos encuentros de cuadros, crucial para el desarrollo del proceso unitario, porque en el mismo íbamos a tratar de resolver las diferencias ideológicas que nos separaban, el PCE (m-l) decidió cancelarlo unilateralmente, argumentando que ese debate ideológico (sobre 3 cuestiones fundamentales, a saber, la actitud hacia los países socialistas, la relación entre república y socialismo, y el tipo de partido que queríamos construir) iba a contribuir más a distanciarnos que a unirnos.

Aparte del hecho de que esta decisión del PCE (m-l) contradice abiertamente aquello a lo que se había comprometido, lo cierto es que, con el tiempo, el sectarismo del PCE (m-l) y su aversión al debate ideológico ha conducido al resultado contrario al que decían desear. De hecho, ellos mismos vienen a reconocer que eran reacios a todo debate de fondo con nuestra organización, como puede observarse en la respuesta que nos han dirigido: “UP nos propuso participar en nuestros debates congresuales: aunque nuestro Partido invita a participar con todos los derechos, menos, obviamente el de voto, a representantes de los Partidos hermanos de la CIPOML, rechazamos cortésmente su ‘peculiar’ propuesta, por razones evidentes, dada la nueva situación de nuestro proceso de unidad…” Estas palabras nos resultan chocantes. Por una parte, ellos reconocen que, al menos en una ocasión, cerraron todo debate con nuestra organización. Por otra parte, no sabemos cuáles son las “razones evidentes” que les ha motivado a impedirnos participar en los debates de su congreso, máxime cuando reconocen que sí invitan a otras organizaciones a hacerlo, y nuestra organización tenía un proceso de unidad con ellos, desde hacía ya dos años. Y sobre todo cuando, en ningún momento, pedimos participar en sus reuniones congresuales, sino poder estudiar las tesis propuestas por su Comité Central para transmitirles nuestra opinión sobre las mismas antes de que se convirtieran en decisiones congresuales.

Otra cuestión de método importante para avanzar en la unidad de los comunistas en general, se puso de manifiesto al tratar de resolver nuestra discrepancia sobre los países socialistas. Expresamos a la dirección del PCE(m-l) que “nuestra posición mínima para poder alcanzar la unificación orgánica con el PCE (m-l) es, ante todo, que éste renuncie a la afirmación de su Línea Política, según la cual en la actualidad, no existen países intrínsecamente socialistas”. En opinión del PCE (m-l), esta exigencia de mínimos por parte de Unión Proletaria es una “exigencia intolerable en un debate abierto”, afirmación que en nuestra opinión está completamente infundada, porque como ya hemos explicado, en esta cuestión concreta, con el fin de limar las diferencias, nosotros propusimos una “solución marco”, mediante la cual el Partido Comunista que saliera de nuestra unificación no se pronunciara a favor, pero tampoco en contra, de los países que se denominan socialistas, para que, una vez unidos orgánicamente, el debate y la lucha de líneas permitieran clarificar el análisis sobre estos países. Y por otra parte, también creemos que estas afirmaciones de los dirigentes del PCE (m-l) son una demostración de mala fe y resultan ser manipuladoras, pues si nosotros no íbamos a conseguir que revisaran su análisis sobre los países socialistas o que aceptaran una formulación intermedia, esto significaba que la dirección del PCE (m-l) pretendía que los militantes de UP nos sometiéramos a la “imposición intolerable” –según sus propias palabras- de su línea sobre los países socialistas. Y, efectivamente, eso es lo que esperaban de nosotros.

En el punto nº 7 de los Diez compromisos de los comunistas españoles, que versa sobre un tema de primera importancia para construir el Partido Comunista que necesita nuestra clase, a saber, la formación marxista-leninista, se afirma: “… es estrictamente necesaria la formación ideológica y política marxista-leninista. Los comunistas tenemos la obligación de llevar a las masas la teoría marxista-leninista, ligándola con el movimiento obrero y popular (…) Así nos comprometemos al intercambio de experiencias y de materiales de formación política-ideológica marxista-leninista para la práctica política revolucionaria de masas.” Sin embargo, los dirigentes del PCE (m-l), a pesar de suscribir esto, nunca se mostraron dispuestos a dicho intercambio de materiales de formación, ni han participado, ni tan siquiera apoyado, alguna de las reuniones de formación marxista-leninista que hemos realizado en Madrid conjuntamente con otros destacamentos comunistas. Al contrario, vieron con desconfianza nuestras propuestas para organizar conjuntamente la formación marxista-leninista, como de hecho manifestaron públicamente en el artículo contrario a la formación marxista-leninista que escribió J. Romero en diciembre de 2009, titulado “Sobre la formación de los comunistas y la deformación revisionista”.

¿Firmeza ideológica o sectarismo?

Por estos y otros motivos, creemos que es verdaderamente cuestionable la afirmación de los camaradas del PCE (m-l) según la cual éstos habrían respetado los compromisos contraídos con nosotros, no digamos ya “hasta el final”. Como también es cuanto menos discutible que el PCE (m-l) sea un partido realmente propenso a la unidad de los comunistas, o que tenga una “política en el terreno de la unidad de los comunistas”. Por mucho que digan, hay que atenerse a los hechos, y éstos nos indican que esa supuesta política a favor de la unidad comunista de la que habla el PCE (m-l) ha sido hasta ahora inexistente. De hecho, la conclusión a la que hemos llegado es que, realmente, el PCE (m-l) pretende tener de cara a la galería una apariencia de organización a favor de la unidad, cuando en realidad están anclados en los mismos esquemas anticuados, dogmáticos y sectarios que mantuvieron en los años 70 y que les llevaron a su disolución en el año 1991. Esquemas que les llevan a aferrarse a la línea hoxhista que les ha caracterizado históricamente, y a confrontar de forma destructiva con el resto de destacamentos comunistas de España, como se puede observar en el informe de su Comité Central.

De hecho, sin ir más lejos, a nosotros nos acusan, tácitamente, de “eclecticismo” y de tener profundas desviaciones oportunistas, que compartiríamos con lo que ellos llaman “el campo de los jruschovistas modernos y los maoístas”. Por un lado, tanto nosotros como el conjunto del movimiento revolucionario proletario en España agradeceríamos que el PCE (m-l) nombrara a esos “jruschovistas” y “maoístas”, y que explicaran cuáles son esas desviaciones oportunistas de las que hablan, en consecuencia con su supuesta política de combatir las posiciones del revisionismo. Por otro lado, al decir que somos eclécticos, el PCE (m-l) viene a decir que existe una parte de nuestras posiciones que concuerda con los principios que ellos estiman correctos, pero que, como la propia palabra indica, Unión Proletaria concilia dichos principios con otros supuestamente ajenos a la ortodoxia marxista-leninista. Por tanto, sería interesante que el PCE (m-l) también explicite o incluso critique aquellos principios que según ellos nos conducen por la senda del oportunismo.

En su respuesta, los camaradas del PCE (m-l) también nos reprochan que, de momento, no hayamos criticado a otras organizaciones “autodenominadas” comunistas. Sin embargo, esta observación es absurda, en primer lugar porque fue con el PCE (m-l), y no otro partido, con quienes mantuvimos un proceso de unidad que generó entusiasmo tanto dentro de las filas de ambos partidos como en el seno del movimiento revolucionario. Y fue ese mismo proceso unitario el que desembocó en fracaso ante la decisión unilateral del PCE (m-l) de cerrar el debate ideológico y de congelar el proceso, cuando ya estábamos muy avanzados. Es obvio que es por tanto al PCE (m-l) en concreto, y no a otro partido, a quien debíamos publicar una crítica profunda, para dar cuenta al movimiento comunista en España de por qué no llegó a fructificar dicho proceso. Por otra parte, tras la publicación del informe de su Comité Central de Febrero de 2011, vimos que era muy necesario realizar dicha crítica precisamente al PCE (m-l), al darnos cuenta de que este Partido estaba adoptando una línea muy sectaria y negativa, sobre todo tras su II Congreso de Diciembre de 2010, en la que se aventuraban en una campaña de ataques (“virulentos”, como ellos dicen) contra todo lo que defiende Unión Proletaria y, en general, el movimiento comunista en España. Es decir: ataques a los países socialistas, ataques a la unidad de los comunistas, ataques al Estado soberano de la Jamahiriyah libia en connivencia con las potencias imperialistas y su brazo armado, la OTAN, etc.

Curiosamente, la dirección del PCE (m-l) nos tilda de “autoproclamados defensores de la unidad y del purismo”. En cuanto a lo primero, nos sentimos halagados porque hemos sido un destacamento organizado que ha hecho cuanto ha podido para tratar de tender puentes entre distintos partidos y organizaciones comunistas a lo largo y ancho del Estado, con nuestros aciertos y nuestros errores. Pero en cuanto a lo segundo, rechazamos rotundamente esta afirmación, puesto que guardar apariencias de “purismo” está lejos de formar parte de los objetivos y la práctica política de Unión Proletaria. De hecho, resulta chocante que el PCE (m-l) diga esto de nosotros, cuando se puede observar en su respuesta a nuestra crítica, o en el informe de su Comité Central, que son ellos quienes se erigen en guardianes de la ortodoxia marxista-leninista, empleando multitud de calificativos (“revisionistas”, “jruschovistas”, “eclécticos”) para atacar al resto de destacamentos comunistas. Sin embargo, parece ser que a los camaradas del PCE (m-l) no les gusta probar su propia medicina y que, cuando las acusaciones de vulnerar los principios del marxismo-leninismo van dirigidas hacia ellos, éstas se convierten, según sus propias palabras, en libelos, en escritos provocadores que “arremeten con saña contra su partido”.

Un llamamiento a recapacitar

En consecuencia, pedimos a los camaradas de la dirección del PCE (m-l):

Que no sigáis eludiendo la cuestión de fondo, que es la única que realmente importa, a saber, la necesaria e ineludible unidad de los comunistas en un solo Partido, y que dejéis de desviar la atención hacia las cuestiones formales.

Que seáis consecuentes con vuestra presunta política a favor de la unidad comunista, corrigiendo vuestros errores, abandonando vuestras concepciones dogmáticas y sectarias, y renunciando a vuestra pretensión de querer hegemonizar la reconstitución del Partido Comunista bajo los términos de la línea hoxhista que os ha caracterizado, pues sabéis que eso es una quimera y que perseguir este objetivo solamente puede llevaros al fracaso, a ser una fuerza marginal que sea mera espectadora del desarrollo del movimiento obrero, cuando no un obstáculo al mismo.

Que os unáis, por tanto, al imparable proceso de unidad de los comunistas. Os lo pedimos porque la clase obrera necesita su Partido, necesita unificar a su vanguardia revolucionaria y también os necesita a vosotros, asimilando toda vuestra experiencia, con sus luces y sus sombras.

Y si nada de todo esto es posible para vosotros, si queréis seguir por el camino de la confrontación, la desunión y el sectarismo, entonces os reclamamos que seáis consecuentes con vuestra supuesta política de combate ideológico contra lo que llamáis “revisionismo”, política que proclamáis a los cuatro vientos, pero que hasta ahora no ha pasado de ser una mera declaración de intenciones, unos amagos de críticas a organizaciones a las que no nombráis nunca, y cuyas posiciones no os atrevéis a criticar de forma concreta. Si no estáis por la unidad de los comunistas, si veis en nosotros “enemigos” en vez de “amigos”, al menos, sed coherentes y tened el valor de iniciar ese combate ideológico que habéis anunciado.

El Comité Central de Unión Proletaria, diciembre de 2011.

NOTAS

[1] http://www.pceml.info/2011/02/20/informe-del-comite-central-preparar-al-partido-para-el-combate-politico-e-ideologico/

[2] http://www.unionproletaria.net/spip.php?article8

[3] No sabemos si se trata de una reminiscencia de su pasado maoísta – relacionada con la expresión “tigres de papel”-, o tal vez afán de presumir de realismo -como hacía el terrorista Nadiézhdin cuando despreciaba el plan de Lenin de construir el partido desde un periódico central-, pero no vemos sinceramente cuáles son las ventajas prácticas de estos camaradas. Lamentablemente, todos los comunistas españoles somos mayormente “revolucionarios de papel” y todavía nos queda mucho que discutir y experimentar para alcanzar una práctica revolucionaria que sea verdaderamente de masas.

[4] Parece que la dirección del PCE(m-l) se ofende cuando se la “moteja” de hoxhista, pero eso es lo que significa oponerse a los “jruschovistas modernos” y a los “maoístas”, a la vez que rechazan la unificación con otros marxistas-leninistas que han roto con el revisionismo del XX Congreso del PCUS. ¡Que prueben estos camaradas a explicar sus diferencias con la manera en que Enver Hoxha concebía el marxismo-leninismo!

http://unionproletaria.net/spip.php?article513
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Re: EN RESPUESTA A UNIÓN PROLETARIA (PCE M-L)

Mensaje por Estadulho el Sáb Dic 17, 2011 6:17 pm

Ahora resulta que quienes se cabrean porque el PCE(m.l.) se niega a considerar socialistas a países receptores del turismo pederasta mundial, tales como Vietnan o Laos, y al vomitivo gobierno chino, son «incoherentes» porque no hacen auto-crítica de su pasado I love you «hoshista» (¡¡manda caralho!! ¡que eso venga de quienes se declaran a «día de hoy» dengsiaopinistas!, ¿verdad Dimitrov-U.P.?).

Si dejaran entrar al PCE(m.l.) a tamaños lunáticos tal que vosotros, yo me largo a falange de las JONS como represalia.

Creo que a la puerta a la que habéis llamado últimamente -y se os ha abierto de par en par-, es la correcta y os encontraréis allí cómodos y en vuestra salsa. Lo que no entiendo es que ya ubicados e integrados en la «casa común del affraid comunismo» sigáis jodiendo con vuestra indolencia.

UniónProletaria escribió:Una vez más, sobre el PCE(m-l) y la unidad comunista

Si
no estáis por la unidad de los comunistas, si veis en nosotros
“enemigos” en vez de “amigos”, al menos, sed coherentes y tened el valor
de iniciar ese combate ideológico que habéis anunciado.

¿Será que tendrán cosas más interesantes que hacer que dedicarse a daros publicidad?
Ya tenéis nuevo partido -o al al menos eso habéis anunciado-, así que tendréis mucho de que discutir con ellos, ¿o es que coincidís en todo?
Amigos...¿dices? Yo creo usuario U.P., que tú no te llevas bien ni con Dimitrov., y eso que sois la misma persona, ¿no tienes a ningún otro militante en el partido?


UniónProletaria escribió:
[4] Parece que la dirección del PCE(m-l) se
ofende cuando se la “moteja” de hoxhista, pero eso es lo que significa
oponerse a los “jruschovistas modernos” y a los “maoístas”, a la vez que
rechazan la unificación con otros marxistas-leninistas que han roto con
el revisionismo del XX Congreso del PCUS. ¡Que prueben estos camaradas a
explicar sus diferencias con la manera en que Enver Hoxha concebía el
marxismo-leninismo!

¿Conoces realmente a alguien del PCE(m.l.) que se ofenda por ser "motejado" de hoshista? ¿Hay alguna otra denominación más lustrosa para un m.l.?

Yo creo que si la dirección del PCE(m.l.) leyera las pedorretas indecentes que habéis soltado (en este foro) constantemente tú y algunos impresentables de vuestros nuevos amiguetes, no se molestarían ni en escribir una sola línea en contestaros.
Al fresco.


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Re: EN RESPUESTA A UNIÓN PROLETARIA (PCE M-L)

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