"En el 50 Aniversario de la muerte del camarada Stalin" - texto de Carlos Hermida publicado en la web de la Organización comunista Octubre - año 2003

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    pedrocasca
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    "En el 50 Aniversario de la muerte del camarada Stalin" - texto de Carlos Hermida publicado en la web de la Organización comunista Octubre - año 2003

    Mensaje por pedrocasca el Lun Oct 17, 2011 12:53 pm

    Con motivo del 50 Aniversario de la muerte del camarada Stalin

    artículo del historiador Carlos Hermida – publicado en la web de la Organización comunista Octubre
    Introducción

    Entendemos como normal que se nos ataque a los comunistas, puesto que somos un peligro real de acabar con su sistema capitalista. Entendemos como normal que se ataque en particular al camarada Stalin, dada su significación histórica a la hora de construir el socialismo, haciendo pasar en un plazo de unos diez años a la atrasada y desindustrializada Rusia, a la segunda potencia industrial del mundo, o derrotando al nazismo en la Segunda Guerra Mundial, lo que hizo posible que, al finalizar esta, en Europa hubiera democracia en vez de fascismo (a excepción de España, Portugal y Grecia, por decisión de los imperialismos yanqui y británico).
    No entendemos a aquéllos que se pretenden comunistas, pero que repudian la figura de Stalin. Muchos de ellos seguramente digan: "es difícil defender la figura de Stalin frente a la opinión pública, tan difamada por la propaganda del sistema; quitémonos un problema de encima, y no defendamos a Stalin". Nos preguntamos si mañana no dirán: "es difícil ser comunista frente a la opinión pública, con lo difamado que está el comunismo por la propaganda del sistema; quitémonos un problema de encima y no seamos comunistas".
    Sí entendemos, sin embargo, al pueblo ruso, puesto que él conoció a Stalin de primera mano, y por eso no nos sorprendemos de que, pese a la prolongada campaña de difamación en contra de Stalin, iniciada tras su muerte, el pueblo ex-soviético no deja de reivindicarle mayoritariamente, tal y como muestra la encuesta realizada a finales de febrero de 2003 por la Fundación Opinión Pública, de Rusia, según informaciones difundidas por la Agencia France Presse, y por Associated Press. Notable y significativo que la prensa del sistema no se haya hecho eco de esta encuesta.


    EN EL 50 ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE STALIN - Carlos Hermida Revillas
    5 de marzo de 2003 – publicado por la Organización comunista Octubre – tomado de STALINGRADO KULTUR TALDEA (octubre de 2011)

    El 5 de marzo de 1953 murió Iosif Visariónovich Dzhugashvili, conocido mundialmente por el sobrenombre de Stalin, quien dirigió la política de la Unión Soviética desde la muerte de Lenin en enero de 1924. Este año se cumple, por tanto, el quincuagésimo aniversario de su fallecimiento.

    Hablar o escribir sobre Stalin, y no hacerlo en un tono condenatorio, utilizando los peores calificativos sobre su persona y su obra, desencadena las iras de los intelectuales académicos. Si alguien intenta realizar un análisis mínimamente objetivo sobre lo que ocurrió en la URSS en los años treinta y cuarenta del siglo XX, se encontrará frente a un diluvio de críticas y descalificaciones provenientes de los guardianes del pensamiento único y la nueva historia oficial.
    Difícilmente de encontrará un personaje histórico que concite el odio de sectores políticos tan diversos, desde la derecha hasta el anarquismo, pasando por los socialistas, trotskistas, liberales, etc. Resulta curioso comprobar la coincidencia de juicio entre quienes teóricamente se encuentran tan alejados políticamente, pero lo que llama poderosamente la atención es la insistencia en identificar a Hitler y Stalin como dos caras de la misma moneda. Comunismo y fascismo vendrían a ser lo mismo, dos manifestaciones de un totalitarismo igualmente condenable. En su intento de descalificar la revolución de Octubre -la pesadilla que todavía inquieta su sueño-, la burguesía ignora los procesos históricos, los sistemas económicos, los intereses de clase, en fin, todo lo que hace antagónicos al fascismo y al comunismo, y los mezcla y amalgama en el absurdo teórico del totalitarismo. Hace años, en la introducción a los "Escritos Políticos" de Elena Ódena, publicados por "Vanguardia Obrera" en 1986, el gran historiador francés Pierre Vilar advertía:
    «Desde hace treinta años, la burguesía internacional, a través de los grandes medios de comunicación, pretende establecer que la contradicción fundamental de las sociedades no se da entre clases explotadoras y clases explotadas, sino entre "democracia" (por muy formales que sean) y "totalitarismos" (como si todas las dictaduras fueses iguales). Elena Ódena se negó a asimilar Stalin con Hitler y Enver Hoxha con Pinochet. Para ella, por supuesto, esto era una certidumbre política. Pero yo se lo agradecí como historiador.»

    Convertidos en jueces, la mayoría de historiadores ignoran el contexto histórico al escribir sobre Stalin e interpretan su política como el producto de una mente diabólica. Si el dirigente soviético ayudó a la España republicana durante la Guerra Civil, esa ayuda fue insuficiente y lo hizo por sus propios intereses estratégicos. La política de los Frentes Populares era solamente una maniobra para debilitar a las democracias occidentales y el pacto germano-soviético fue un crimen que dejó las manos libres a Hitler para desencadenar la IIª Guerra Mundial. Cualquier derrota del movimiento obrero entre 1922, año en el que fue nombrado secretario general del Partido bolchevique, y su muerte en 1953 se le atribuye a Stalin.

    No se trata de negar los errores ni la durísima represión de los años treinta, sino de valorar con un mínimo de objetividad ciertos acontecimientos. Stalin no era el dirigente insignificante que nos pinta Trotsky durante las jornadas de octubre de 1917. Formaba parte del Comité Central del Partido Bolchevique y era director de Pravda. La planificación industrial de los años treinta, hoy tan despreciada, convirtió a la URSS en una gran potencia industrial a la vez que erradicaba el analfabetismo. Sin las industrias creadas durante los planes quinquenales, el ejército soviético no hubiera derrotado a la Alemania nazi en la guerra mundial. El tan criticado pacto germano-soviético no puede explicarse sin las claudicaciones constantes de Francia e Inglaterra ante Mussolini y Hitler, y la derrota militar del nazismo se debió esencialmente al inmenso sacrificio de los soviéticos.

    Criminal monstruoso o genio del marxismo-leninismo. Dictador brutal o luz del proletariado. Ni las alabanzas absurdas entonadas durante tantos años, ni la demonización absoluta al estilo del historiador Antonio Elorza, pueden ayudar a comprender el personaje y su época.

    La construcción del socialismo en la Rusia Soviética fue un proceso plagado de dificultades gigantescas. Al atraso del país hubo que sumar las devastadoras consecuencias de la intervención de las potencias capitalistas durante la guerra civil (1918-1921) y el cerco y acoso que esas mismas potencias impusieron al país de los soviets. El intento continuado y sistemático de destruir la experiencia soviética por parte del capitalismo mundial explica en buena parte los procesos políticos de la URSS, las deformaciones burocráticas y las desviaciones de los designios revolucionarios.

    Desde nuestra perspectiva es fácil juzgar y emitir sentencias, pero los millones de trabajadores que admiraban a Stalin en los años treinta, ¿estaban completamente manipulados y eran profundamente ignorantes? ¿Todos los habitantes de la URSS vivían aterrorizados y trabajaban únicamente por temor a la policía política? ¿Los comunistas no tenían apoyo alguno y gobernaban exclusivamente por la fuerza? Los juicios condenatorios, apresurados y políticamente interesados no ayudan a comprender la Historia. En la URSS hubo terror, pero también entusiasmo por las realizaciones económicas de los planes quinquenales. Hubo campos de concentración, pero también asombrosos avances científicos y culturales.

    Las luces y las sombras envuelven la figura de Stalin, como ocurre con tantos dirigentes que han jugado un papel trascendental en la Historia. Los comunistas no podemos volver la cabeza hacia otro lado e ignorar la realidad cuando no nos gusta, con el peregrino argumento de que todo responde a campañas anticomunistas de la burguesía, pero sí debemos combatir denodadamente los intentos de falsificar el pasado. Cuando se emplea el término estalinista como un insulto, conviene no olvidar que esos estalinistas hoy tan denostados se enfrentaron al fascismo en los años treinta, defendieron Madrid ante las tropas de Franco, lucharon en la resistencia contra la ocupación nazi, vencieron en Stalingrado y llegaron a Berlín en 1945. Ser antiestalinista desde una poltrona oficial, desde una cátedra universitaria o desde los micrófonos de una emisora de radio es muy sencillo. En los años treinta, cuando el fascismo se adueñaba de Europa y la Gran Depresión destruía millones de puestos de trabajo, cuando las democracias occidentales traicionaron a la República española, entonces la única esperanza era la URSS. Esta es una opinión discutible, pero en aquel contexto histórico Stalin representaba el progreso y el avance social frente a la barbarie fascista.
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    Re: "En el 50 Aniversario de la muerte del camarada Stalin" - texto de Carlos Hermida publicado en la web de la Organización comunista Octubre - año 2003

    Mensaje por Fekerfanta el Lun Oct 17, 2011 4:12 pm

    Como no, perfecto, cualquier artículo de Carlos Hermida es magnífico. Estupendo historiador y mejor persona.


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