por MariaB el Jue Oct 06, 2011 2:49 pm
No estoy de acuerdo con ninguna justificación de la violencia, ya sea física o psicológica, fusilamientos, tortura ni humillación.
Todos reconocemos esos métodos en los modelos capitalistas actuales, y es uno de los puntos clave en nuestros argumentos de oposición contra ellos.Eliminar a la disidencia de forma violenta es fascismo. Responder a la violencia con más violencia se traduce en una guerra antónima a la inteligencia "ojo por ojo, y todos ciegos".
Ahora pregunto, ¿Violencia contra quién?¿Habría que ponerse a matar militares?¿Policías? Todo ser humano tiene derecho a un juicio justo, y muchos se llevarán las manos a la cabeza al leer esto, pero eso es aplicación injusta de la famosa y repudiada pena capital. Y dada la cantidad de gente que "haría falta" matar/violentar se puede calificar de genocidio.
A pesar de eso, es cierto que tal y como están las cosas parece inconcebible que un partido comunista pueda ganar unas elecciones y transformar la sociedad. [Exceptuando el caso de Venezuela, loable pero interminablemente lento (aunque la velocidad depende en gran medida de las condiciones del país previas a la revolución)].
Yo me considero una persona radical, y aveces bromeo con las ganas que dan de dar un golpe de estado militar para imponer el sentido común y la justicia por la fuerza. Desde mi punto de vista, una sociedad esencialmente comunista, corrigiendo errores como el exceso burocrático, y educando a la gente en las escuelas de forma que estén concienciados de la importancia del trabajo individual para la colectividad; seria la solución para la amplia gama de problemas de gestión actuales, y la respuesta a la demanda de derechos y justicia del pueblo.
Sin embargo, una sociedad así necesita de la unión y apoyo del pueblo. Es mucho más fácil que la gente esté dispuesta a entender lo que implica la revolución socialista si esta es pacífica, que trabajen para mejorar un régimen impuesto por la fuerza y que habrá matado a muchos inocentes (muy poca gente merece de verdad la muerte, aunque desde luego la hay).
De hecho, y ya no me extiendo más, la persecución del pueblo es contradictoria a la idea de comunismo. Se debe alcanzar el poder reformando para empezar la ley electoral, haciendo campañas de concienciación ciudadana, y llegando democráticamente al poder.