Eritrea ¿Socialista?

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    Juan el Rojo
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    Eritrea ¿Socialista?

    Mensaje por Juan el Rojo el Jue Sep 29, 2011 9:24 pm

    Teneis informacion sobre si eritrea es socialista o avanza o hacia así?

    Jimmyjazz
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    Re: Eritrea ¿Socialista?

    Mensaje por Jimmyjazz el Jue Sep 29, 2011 11:14 pm

    Hubo una revolucion encabezada por el frente popular de liberacion Eritrea durante 1991 y apoyada por cuba y la union sovietica,esta era una organizacion que se declaraba marxista.A la toma del poder abandonaron sus postulados y su lider Isaias Afwerki se convirtio en un nuevo agente del imperialismo estadounidense.

    Ciertamente no hay mucho conocimiento sobre este pais y no te puedo dar una imformacion mas detallada.Espero haberte ayudadp.

    incontrolable
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    Re: Eritrea ¿Socialista?

    Mensaje por incontrolable el Vie Sep 30, 2011 10:14 pm

    Todo vuestro.

    [url= http://info.nodo50.org/Eritrea-un-socialismo-desconocido.html] http://info.nodo50.org/Eritrea-un-socialismo-desconocido.html[/url]

    Hay un país con revolución socialista en África, Eritrea. ¿Por qué se le ignora?. En una entrevista Mohamed Hassan, experto en geopolítica y uno de los mejores especialistas del mundo árabe y musulmán, descubre una realidad ignorada incluso en medios alternativos.

    Algunas de sus afirmaciones. [1]

    Eritrea está en el Cuerno de África, región de guerras, hambre, pobreza y neocolonialismo. Su gobierno ha hecho una revolución que recuerda a Cuba y también sufre el ataque de Estados Unidos y sus aliados.

    Su proyecto político para la región es poner término pacífico a los múltiples conflictos entre vecinos sin interferencias foráneas y desarrollarse juntos aprovechando sus riquezas naturales.

    Eritrea ha debido luchar sola contra Etiopía que, con el apoyo de Europa, Israel, la URSS, Estados Unidos, ha intentado anexarla y destruir su sistema político.

    Es un país con rasgos particulares herencia del colonialismo italiano que instaló industrias, desarrolló la agricultura y permitió la formación de una clase obrera, sindicatos, periódicos, organizaciones nacionalistas.

    En la década de 1970 se formó el Frente de Liberación del Pueblo Eritreo (FLPE) de inspiración marxista que en medio de la lucha contra los ocupantes etíopes inició una verdadera revolución, emancipación de la mujer, organización de consejos democráticos en las ciudades, reforma agraria, educación, con lo que logró movilizar al pueblo y vencer a fuerzas materialmente muy superiores.

    En 1982 pudo derrotar pese a grandes pérdidas a una junta militar etíope apoyada por la URSS que contaba con 1000 tanques, 1500 transportes blindados, 90 aviones de caza y helicópteros de combate y unos 150 mil hombres.

    En 1993 asumió el poder el FLPE que ha establecido un modelo de desarrollo de cinco pilares.

    La seguridad alimentaria, fundamentada en la agricultura pluvial y la economía de plantaciones, la reforma agraria que entregó a cada agricultor su propio terreno, un sistema mecanizado y estaciones de tractores del estado para los campesinos, que tienen tiempo de aprender a leer y medios para formarse en otros oficios.

    El acceso al agua potable, que evita enfermedades y muertes endémicas en África.

    La sanidad, gratuita, con una red competente de clínicas diseminadas por todo el país y conectadas a hospitales.

    La educación, una prioridad del estado que quiere desarrollar sus recursos humanos para tener personal competente propio con que explotar sus materias primas.

    Los expatriados, el último pilar, son los eritreos que envían dinero a sus familiares desde el extranjero y de paso pagan un porcentaje al gobierno, lo que constituye una fuente considerable de ingresos.

    La política del FLPE se ha hecho fuerte respetando la igualdad para las etnias y confesiones, lo opuesto a lo común en África, donde etnias y religiones se matan entre sí. En el país hay cristianos y musulmanes y al menos nueve etnias diferentes La conducta de los dirigentes eritreos ha sido animar a cada etnia a valorar sus tradiciones y a compartirlas.

    El presidente Isaias Afwerki, cuyo tren de vida es modesto, gobierna sin elecciones desde 1993. No hay oposición política y existe un solo partido. La democracia de múltiples partidos en el continente no funciona, crea divisiones y permite que las potencias neocoloniales cada cuatro o cinco años hagan triunfar a sus candidatos financiándolos.

    La democracia de partidos donde el poder lo tienen los ricos, que no son elegidos, es un modelo y el sistema de partido único es otro modelo, según sus especificidades cada país debe resolver cuál le conviene.

    “Eritrea es una democracia popular en la que las personas tienen acceso a la sanidad, no arriesgan la vida al beber un vaso de agua, tienen trabajo, comida, electricidad… Prefiero vivir en un país así antes que en una llamada democracia como Congo o Etiopía. Y si a pesar de todo se considera a Eritrea una dictadura, prefiero vivir sobre una dictadura así…”, dice Hassan.

    En lo religioso Eritrea reconoce a la Iglesia ortodoxa, católica, evangélica luterana y el Islam. Para practicar otra religión, como protección de las que sirven intereses políticos extranjeros, se debe presentar un expediente donde se declare su forma de financiamiento externo. Es el caso principalmente de la religión protestante y de la corriente pentecostalista, relacionada con la extrema derecha estadounidense, que promueve el éxito material exacerbando el individualismo. Sus misioneros disponen de mucho dinero para convertir pobres, en cierto modo comprándolos.

    Eritrea prohibió los medios privados de información porque en África se necesita un capital muy grande para crear uno y es imposible competir con los occidentales que por lo tanto son hegemónicos. Se ha encarcelado periodistas por estar al servicio de las potencias imperialistas y manipular la opinión pública para desestabilizar al gobierno. Como en Cuba y Venezuela el pago lo hacen servicios secretos extranjeros.

    Los sistemas políticos en La Habana y Asmara son muy parecidos. También Isaias Afwerki y Fidel Castro. Ambos han luchado por liberar a sus países antes de presidirlos, lanzaron la revolución social a favor del pueblo y tanto Eritrea como Cuba son bastiones contra el imperialismo, lo que les acarrea las iras de Estados Unidos.

    El Cuerno de África es una región estratégica para Washington, que trata de instalar ahí una base militar para controlar Oriente Medio y el acceso africano al océano Índico. El imperio ya se ha ganado a Etiopía y Djibouti. Su objetivo ahora es Eritrea y consiguió que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas la condenara acusándola falsamente de armar grupos rebeldes somalíes.

    África nunca se ha liberado del colonialismo. Occidente, por medio de la Organización Mundial de Comercio, impone unas reglas que permiten a sus multinacionales saquear las riquezas africanas.

    La voluntad de Eritrea es liberarse de las potencias extranjeras. La economía del país se basa esencialmente en una agricultura en pleno desarrollo, la red de infraestructuras está relativamente desarrollada, se dispone de importantes recursos en oro, cobre, gas y petróleo todavía sin explotar. Desea disponer de esas riquezas a su manera. Elabora un modelo de desarrollo propio que está disponible para inspirar a otros gobiernos de una África que posee enormes riquezas.

    No necesitamos a Occidente para desarrollarnos, es el lema eritreo.

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    Re: Eritrea ¿Socialista?

    Mensaje por Granma el Mar Dic 27, 2011 1:54 pm

    Todo lo que usted no debería saber sobre Eritrea (1/3)

    Entrevista a Mohamed Hassan

    Grégoire Lalieu y Michel Collon
    michelcollon.info


    Traducido del francés por Beatriz Morales Bastos



    El Cuerno de África es una de las regiones más desgarradas del continente: guerras incesantes, hambre, pobreza… Imágenes que conoce todo el mundo. Pero pocas personas saben que Eritrea considera que es posible salir de este círculo infernal, resolver los conflictos por medio del diálogo y alcanzar un nivel de desarrollo importante. Sería algo de lo que alegrarse, sin embargo; a ojos de la comunidad internacional Eritrea es un Estado paria, al que el Consejo de Seguridad de la ONU ha sentado en el banquillo de los acusados. ¿Cómo amenaza a las potencias occidentales este país, del que nadie habla? En este nuevo capítulo de nuestra serie “Comprender el mundo musulmán” Mohamed Hassan desvela todo lo que no deberíamos saber sobre Eritrea.
    ¿Sería Eritrea la fuente de todas las violencias en el Cuerno de África? Esto es lo que parece pensar el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que recientemente ha votado unas sanciones contra este país. Sobre todo se ha acusado a Eritrea de suministrar armas a los rebeldes somalíes.

    Estas sanciones se basan en una campaña mentirosa que tiene el objetivo de desestabilizar al gobierno eritreo. Desde 1992 existe un embargo al suministro de armas a Somalia, hay expertos internacionales sobre el terreno para comprobar la situación y hoy cada arma tiene un número de serie que permite asegurar que se siguen sus trazas. ¡A pesar de todas estas disposiciones, el Consejo de Seguridad no tiene más pruebas sobre este supuesto tráfico de armas de las que había sobre las armas de destrucción masiva en Iraq! En cambio, una vez más encontraremos a Washington detrás de este tipo de campaña mentirosa. Y, sin embargo, ni siquiera se lo cree el Secretario de Estado adjunto a los Asuntos Africanos de Estados Unidos. La verdad, explica, es que Somalia está en guerra desde hace veinte años y está repleta de armas. Cualquiera puede venderlas o comprarlas en el mercado negro. Por consiguiente, los rebeldes somalíes no necesitan ir a Eritrea para aprovisionarse de armas.

    También se acusa a Eritrea de mantener tensiones con Yibuti por unas diferencias fronterizas. Además, en 2008 hubo una escaramuza entre ambos ejércitos.

    Eritrea nunca ha manifestado la menor reivindicación territorial sobre Yibuti. Como la mayoría de las fronteras de África, la que separa ambos países la trazaron las potencias coloniales. Por consiguiente, se marcó hace mucho tiempo y nunca se ha discutido. Este “incidente” de 2008 es una pura fabricación del gobierno de Bush. Todo empezó en el mes de abril cuando el presidente eritreo, Isaias Afwerki, recibió una llamada de teléfono del emir de Qatar. Éste le transmitía una queja del presidente de Yibuti, Ismail Omar Guelleh: Eritrea estaba reuniendo tropas en la frontera. Ahora bien, el presidente Afwerki no había dado ninguna orden a su ejército y le sorprendió mucho esta llamada. ¿Por qué su homólogo recurría a una tercera parte? De todos modos, Isaias Afwerki propuso reunirse con Guelleh en Yibuti, en Eritrea o incluso en Qatar si él lo prefería. El presidente de Yibuti no respondió a la invitación. Unas semanas después, el 11 de junio 2008, soldados del ejército de Yibuti atacaron a las tropas eritreas en la frontera. Hubo un breve combate que causó una treintena de muertos y decenas de heridos en ambas partes. El presidente de Yibuti clamó enseguida que Eritrea había atacado a su país. Con una desconcertante rapidez Estados Unidos emitió un comunicado condenando “la agresión militar de Eritrea contra Yibuti”. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se hizo eco inmediatamente de esta condena. Y sólo a continuación propuso enviar una comisión de expertos para analizar la situación sobre el terreno y establecer los hechos. ¿Por que el Consejo de Seguridad había puesto el carro delante de los bueyes? ¿En qué se basaban sus acusaciones? No hay diferencias entre Eritrea y Yibuti. Los pueblos de ambos países siempre han tenido buenas relaciones, pero una vez más Estados Unidos manipula a la comunidad internacional y al Consejo de Seguridad para presionar a Eritrea.

    ¿Cómo se explica la actitud de Yibuti?

    El presidente Ismail Omar Guelleh prácticamente no tiene base social. Sólo se mantiene en el poder gracias al apoyo de las potencias extranjeras. En consecuencia, no puede negarles nada. Esto explica sobre todo por qué hay tantos soldados extranjeros en Yibuti. Por ejemplo, Estados Unidos sólo tienen una base en África y está en Yibuti. Este pequeño país también abriga contingentes de otras naciones y la mayor base francesa en el continente africano. Por lo tanto, Guelleh depende completamente de Washington. Si Estados Unidos tiene necesidad de él para crear una nueva crisis en la región, él obedece. Esto se ha convertido en una especialidad estadounidense: fomentar problemas para a continuación proponer resolverlos. En este caso Estados Unidos trata de hacer pasar a Eritrea por un país belicoso que sería la causa de todos los problemas en el Cuerno de África.

    ¿Por qué quiere Estados Unidos marginar a Eritrea?

    El gobierno eritreo tiene una visión para su propio país y para la región: es posible alcanzar un buen nivel de desarrollo y resolver los conflictos por medio del diálogo si se libran de las interferencias de las potencias extranjeras. Si se observa la crisis en Somalia, Eritrea siempre ha predicado reunir a todos los actores políticos de este país en torno a una mesa para dialogar. Para encontrar una solución al conflicto y reconstruir Somalia, Eritrea propone también implicar a la sociedad civil: mujeres, ancianos, jefes religiosos… Reunir a todo el mundo más allá de las separaciones para reconstruir un país que desde hace veinte años no tiene gobierno. Sin duda este método será eficaz para devolver la paz al país. Pero Estados Unidos, por su parte, ha mantenido voluntariamente a Somalia en el caos. En 2007 incluso ordenó al ejército etíope que atacara Mogadisco aunque había vuelto la paz. Y a fin de cuentas, ¡a quien sancionó la ONU fue a Eritrea! De hecho Estados Unidos teme que la visión de Eritrea haga adeptos en el Cuerno de África, lo que significaría el final de la injerencia estadounidense en esta región estratégica. Por consiguiente, Washington intenta poner a Eritrea en cuarentena para evitar que se propague el “virus”. Es una técnica que Estados Unidos siempre ha aplicado y que ha estudiado Noam Chomsky. Éste habla de la “teoría del manzana podrida”: si hay una manzana podrida en un cesto hay que quitarla antes de que se pudran las demás manzanas. Ésta es la razón por la que Estados Unidos siempre ha tratado de derrocar gobiernos (con o sin éxito): Castro en Cuba, Allende en Chile, Laos en la década de 1960… Chomsky señala que Washington interviene entonces con el pretexto de asegurar la “estabilidad” del mundo. Pero esta “estabilidad”, explica Chomsky, significa “seguridad” para las multinacionales y para las clases dirigentes.

    Así pues, ¿ para Washington Eritrea es la manzana podrida del Cuerno de África?

    Completamente. Pero el verdadero enemigo de la región es el imperialismo, particularmente el imperialismo estadounidense. Por consiguiente, Eritrea desea que los países del Cuerno de África se libren de las injerencias de las potencias neocoloniales y desarrollen un proyecto común. El Cuerno de África goza de una posición geoestratégica muy ventajosa: está conectado a la vez con los países del Golfo y con el océano Índico donde se lleva a cabo la mayor parte del comercio marítimo mundial. También dispone de muchos recursos, minerales, gas, petróleo, biodiversidad… Si los países de esta región se libraran del neocolonialismo y unieran sus esfuerzos, lograrían salir de la pobreza. Eso es lo que desea Eritrea para el Cuerno de África. Evidentemente, Estados Unidos no desea que este proyecto nazca porque se podría ir despidiendo del control de esta región estratégica y del acceso a sus materias primas. Por lo tanto, Washington trata de presionar al presidente Isaias Afwerki para que cambie su política. A fin de cuentas Eritrea, que tuvo que llevar a cabo un largo combate para lograr su independencia en 1993, hoy sigue luchando para proteger su soberanía nacional.

    El combate que Eritrea llevó a cabo por la independencia es el más largo de la historia de África. El país fue colonizado por los italianos en 1869. ¿Cómo Italia, que no era un gran imperio colonial, se encontró en Eritrea?

    Hay que situar esto en el contexto de la Europa del siglo XIX. Entonces el viejo continente era el escenario de una lucha despiadada entre las potencias imperialista por el control de las colonias y de sus materias primas. Existía ya una fuerte rivalidad entre Francia y Gran Bretaña. La unificación de Italia en 1863 y después la de Alemania en 1871 hicieron surgir nuevos rivales de altura. Además, el mundo capitalista conoció su primera crisis importante en 1873. Esta crisis provocó el desmantelamiento progresivo del imperio Otomano y exacerbó aún más los apetitos rivales de las potencias europeas. Alemania, por ejemplo, quería aprovecharse del desmantelamiento del imperio Otomano para adquirir nuevas colonias. Los británicos, por su parte, apoyaban a Estambul para bloquear la expansión alemana. El canciller Bismarck decidió entonces organizar la Conferencia de Berlín en 1885. Es un acontecimiento fundamental en la historia de las colonias: mientras que hasta entonces éstas se habían instalado sobre todo en las costas de África para establecer en ellas factorías comerciales, durante esta Conferencia las potencias europeas proyectan colonizar gradualmente el conjunto del continente. Así, para evitar nuevos conflictos y relanzar la economía capitalista, Europa se puso de acuerdo en el reparto de la tarta africana. Durante estas discusiones Gran Bretaña animó a los italianos a instalarse en el Cuerno de África. La estrategia de los británicos era invitar a una potencia colonial que no era muy amenazante (Italia) para bloquear la expansión de rivales más serios (Francia y Alemania).

    Europa se repartió África pero a principios del siglo XX Etiopía era el único país independiente del continente, ¿por qué?

    Esta particularidad resulta de un compromiso entre franceses y británicos. Los primeros tenían el proyecto de extenderse desde Dakar a Yibuti. Ahora bien, los segundos ambicionaban desplegar su imperio desde El Cairo a Ciudad del Cabo, en Sudáfrica. Si se observa un mapa de África se ve que estos proyectos coloniales estaban llamados indefectiblemente a chocar frontalmente. Para evitar un conflicto que habría provocado enormes pérdidas a ambos campos, Francia y Gran Bretaña decidieron no colonizar Etiopía. Pero no por ello los imperialistas renunciaron a este territorio. Apoyaron y armaron a [el emperador] Menelik II que reinaba en una de las regiones más ricas de Etiopía. Con el apoyo de las potencias coloniales tomó el poder en toda Etiopía y permitió a franceses y británicos tener acceso a los recursos de su imperio. Al final, si bien Etiopía era el único país que no había sido colonizado, por ello no se puede decir que fuera independiente. Quien se hacía llamar Menelik II, Negusse Negest de Etiopía, león conquistador de la tribu de Judah, elegido de Dios, no era sino un agente de las potencias imperialistas, incapaz de construir un Estado moderno. Había sido elegido sobre todo porque era un cristiano ortodoxo y porque provenía de una de las regiones más ricas de Etiopía. Por consiguiente, Menelik II dirigía un régimen minoritario en un sistema feudal en el que la mayoría de las nacionalidades no tenían ningún derecho. Se practicaba la esclavitud. Todo esto creó muchas desigualdades que todavía hoy se resienten en Etiopía.

    Eritrea, en cambio, fue colonizada por Italia. Más tarde, Mussolini incluso declaró que sería el corazón del nuevo imperio romano. ¿Qué efectos tuvo la colonización italiana de Eritrea?

    Cuando Italia colonizó Eritrea tenía demasiados campesinos dentro de sus fronteras. Muchos emigraron a Suiza o a Francia y otros fueron a instalarse en Eritrea. Con su paisaje de postal y su clima agradable, la nueva colonia italiana hacía soñar a más de uno. Los colonos se implantaron sobre el terreno junto con los campesinos. La burguesía italiana invirtió entonces mucho en Eritrea. La situación geográfica de esta colonia le interesaba particularmente. En efecto, el país tiene largas costas que bordean el mar Rojo, está cerca del Canal de Suez al norte y del Estrecho de Bab-el-Mandeb al sur: uno de los corredores de navegación más frecuentados del mundo que une el mar Rojo con el océano Índico. Así pues, los italianos invirtieron mucho en Eritrea y desarrollaron plantaciones, puertos, infraestructuras… Para que se haga una idea del nivel de desarrollo de esta colonia, cuando los ingleses invadieron Eritrea durante la Segunda Guerra Mundial, ¡directamente desmontaron las fábricas para llevárselas!

    Esto parece estar lejos de los saqueos habituales o de las manos cortadas del Congo Belga. ¿Eritrea era un excepción en el despiadado mundo del colonialismo?

    Hubo aspectos positivos, pero no hay que engañarse, el colonialismo italiano seguía siendo un concepto discriminatorio en el que los negros no tenían muchos derechos con respecto a los blancos. ¿Por qué? De hecho, cuando a finales del siglo XIX Italia se apropió de Eritrea y de una parte de la actual Somalia trató de proseguir su expansión en Etiopía. Pero los soldados italianos fueron derrotados por Menelik II durante la batalla de Adua en 1896. Durante los años siguientes en el seno de la intelligentsia italiana se fue desarrollando la ideología fascista con la voluntad de restituir el honor del país que había sido vencido por los negros. Por consiguiente, el colonialismo italiano era muy racista en relación con éstos. La población eritrea había sido integrada al proyecto colonial pero como clase inferior. Además, el fascismo italiano (que llegó al poder en 1922) se basaba ante todo en un racismo antinegro, no era antisemita como el fascismo alemán. ¡En el seno de las organizaciones fascistas en Italia trabajaron judíos! Y Mussolini tenía una amante judía, ¡imagine eso en Hitler! Sólo más tarde, hacia finales de la década de 1930 Italia va a empezar a perseguir a los judíos. En primer lugar, porque Mussolini se había acercado a Hitler. A continuación, porque el partido fascista italiano necesitaba cobrar nuevo impulso. Por consiguiente, utilizó a la comunidad judía como chivo expiatorio para movilizar a la población italiana.

    Finalmente, los fascistas italianos tuvieron su revancha en Etiopía: en 1935 las tropas de Mussolini invadieron el único país no colonizado de África.

    Sí, aunque la ocupación de Etiopía no duró mucho tiempo. En 1941, en plena guerra mundial, el ejército británico expulsó a los italianos de la región y los Aliados tomaron el control del Cuerno de África. Tras la guerra, si bien Etiopía recuperó su “independencia”, la suerte de Eritrea, en cambio, fue objeto de debate. La Unión Soviética deseaba que esta colonia obtuviera su independencia. Los británicos, por su parte, deseaban dividir al país en dos con base en la religión, tal como habían hecho por todas partes: los musulmanes debían unirse a Sudán y los cristianos ortodoxos a Etiopía. Es interesante señalar que la Iglesia etíope era favorable a esta opción y presionaba a los cristianos de Eritrea para que aceptaran. Les decía que si se negaban no serían enterrados y su alma no alcanzaría el paraíso. A pesar de todo, los cristianos de Eritrea se negaron: ¡antes que nada se sentían eritreos! Este sentimiento de pertenencia se explica sobre todo por el hecho de que a la inversa de muchas potencias imperialistas los italianos habían integrado al pueblo eritreo en el proyecto colonial sin distinción étnica. Pero la que ganó finalmente fue la tercera opción, la de Estados Unidos: Eritrea se debía integrar en Etiopía en un sistema federal.

    ¿Por qué Estados Unidos apoyaba esta opción?

    La posición geográfica de Eritrea le había conferido una gran importancia a ojos de Washington durante y después de la Segunda Guerra Mundial. Desde la década de 1940 el Pentágono y empresas de armamento privadas desarrollaron importantes proyectos en el país: una línea de ensamblaje de aviones, talleres de reparación, una fuerza naval… Y, sobre todo, en la década de 1950 los servicios de inteligencia estadounidenses establecieron en Asmara, su capital, una de sus bases de telecomunicaciones más importantes en el extranjero. Entonces no había vigilancia vía satélite como hoy y los sistemas de escucha tenían un alcance limitado. Pero desde Eritrea se podía vigilar lo que pasaba en África, en Oriente Medio, en el Golfo e incluso en algunas partes de la Unión Soviética. Por consiguiente, Estados Unidos defendió que Eritrea se uniera a Etiopía, que era un aliado de Washington. John Foster Dulles, una figura eminente de la política estadounidense, dirigía la oficina de Asuntos Exteriores. En un debate del Consejo de Seguridad reconoció: “Desde el punto de vista de la justicia se deben tener en cuenta las opiniones del pueblo eritreo. Con todo, los intereses estratégicos de Estados Unidos en la cuenca del mar Rojo y las consideraciones para la seguridad y la paz en el mundo hacen necesario que este país se una a nuestro aliado, Etiopía”. Así fue cómo se solucionó la suerte de Eritrea con graves consecuencias: iba a comenzar la lucha más larga por la independencia en África…

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    Re: Eritrea ¿Socialista?

    Mensaje por Granma el Mar Dic 27, 2011 1:58 pm

    Todo lo que usted no debería saber sobre Eritrea (2/3)


    Lalieu Grégoire & Michel Collon
    Investig'Action



    Tras ser anexionada por Etiopía, Eritrea llevará a cabo el combate más largo por la independencia del continente africano. Durante más de treinta años los resistentes eritreos lucharon prácticamente solos contra todos. ¿Cómo vencieron unos cuantos combatientes africanos a grandes potencias mundiales: Estados Unidos, Europa, la Unión Soviética? ¿Cuáles eran los retos de esta lucha? En esta segunda parte Mohamed Hassan repasa con nosotros la aventura épica de la liberación de Eritrea.
    Todo lo que usted no debería saber sobre Eritrea (1/3)


    Así pues, bajo decisión de la ONU y siguiendo la voluntad de Estados Unidos en 1950 Eritrea se convierte en una entidad autónoma federada a Etiopía. ¿Cómo transcurre la cohabitación?

    Más bien mal. Esta decisión no tenía ningún sentido porque llevaba que vivieran juntos dos sistemas incompatibles. Por un lado estaba Eritrea, que se había beneficiado del desarrollo del colonialismo italiano y donde había emergido una cierta clase obrera con conciencia política. Por otro lado, esta Etiopía dirigida por el emperador Haile Selassie. Se trataba de un régimen feudal, sin constitución, que seguía practicando la esclavitud y donde no había derechos políticos. Pero como era un sistema federal, Eritrea conservaba por una parte su propia bandera y su parlamento, y por otra, sus sindicatos, sus periódicos independientes… ¡tantas cosas que en Etiopía estaban prohibidas! Esta extraña cohabitación iba a llevar indirectamente a un intento de golpe de Estado contra el emperador Selassie. En efecto, unos oficiales etíopes viajaron a Eritrea y constataron enormes diferencias en relación a su propio país. Además, el movimiento panafricano y la oleada de las independencias hacían evolucionar las mentalidades en todo el continente. Algunos etíopes empezaban a percibir que su régimen era retrógrado. Entre ellos, el joven Girmame Neway. Había estudiado en Estados Unidos y había sido gobernador de algunas provincias del imperio etíope. Con ayuda de su hermano, que era uno de los guardaespaldas de Sleassie, intentó un golpe de Estado en 1960 mientras el emperador estaba de visita en Brasil. Pero el ejército etíope no siguió el golpe y éste fracasó. Selassie tenía dos opciones a su vuelta: o bien mantenía la federación con Eritrea y ofrecía a su pueblo los mismos derechos que los que gozaban los eritreos, o bien se anexionaba completamente Eritrea. La primera opción habría sido un suicidio político para Selassie, por consiguiente, en 1962 Etiopía se anexionó totalmente Eritrea.

    Con el apoyo implícito de las Naciones Unidas. ¿Por qué no protestó la comunidad internacional?

    Sí, resulta bastante increíble. Cuando Selassie se anexionó Eritrea, ordenó detener a directores de periódicos, envió al exilio a dirigentes nacionalistas, prohibió sindicatos y el uso de las lenguas nativas de Eritrea en las escuelas y para las transacciones oficiales. También deslocalizó las industrias que había en Asmara para reimplantarlas en Addis Abeba. La idea era que los trabajadores eritreos fueran a Etiopía y despoblar Eritrea para convertirla en una base militar. Además, cuando las tropas etíopes rodearon la Asamblea y unos aviones reactores sobrevolaron la ciudad de Asmara, el parlamento eritreo se vio forzado a la humillación de votar su propia disolución. Eritrea protestó enérgicamente y solicitó la mediación de la ONU, la cual respondió: “Su solicitud debe pasar primero por el gobierno federal”, es decir, ¡por el propio emperador Selassie! En otras palabras, el régime etíope tenía la bendición de las potencias imperialistas y particularmente de Estados Unidos, que dominaba la ONU. Al emperador Selassie lo apoyaban desde todas partes y se aprovechaba de ello para dar una buena imagen, la de padre del continente africano. Para mayor desgracia de los eritreos, nadie iba a oponerse a él.


    ¿Cómo se convirtió Etiopía en un aliado privilegiado de Estados Unidos?

    En la década de 1940 Estados Unidos quería debilitar a sus rivales europeos y empezó a interesarse por África. Pero franceses y británicos poseían ya muchas colonias en este continente. Etiopía, en cambio, no había sido colonizada, así que para Washington era la puerta a través de la cual iba a poder inmiscuirse en África para asentar su influencia y competir con las potencias coloniales. La Etiopía feudal iba a convertirse así en una marioneta de Estados Unidos y a participar en guerras en Congo, en Corea… Después, cuando la mayoría de los países africanos se hicieron independientes en las décadas de 1950 y 1960, Washington presionó para que la sede de la recién creada Organización de la Unidad Africana estuviera en Etiopía. Esto iba a permitir a Estados Unidos ejercer un control sobre todo el continente. Por consiguiente, al igual que el sha de Irán o Israel en Oriente Medio, Etiopía era un gendarme estadounidense en África, pero un gendarme que estaba atrasado.

    Tras haber agotado los medios diplomáticos ante la comunidad internacional y organizado manifestaciones pacíficas, Eritrea va a llevar a cabo una lucha armada.

    Sí, en primer lugar la llevó a cabo el Frente de Liberación de Eritrea (FLE). El FLE reunía a diferentes grupos nacionalistas que querían la independencia. En el plano político este movimiento estaba dominado por unos intereses burgueses y su análisis socio-económico era débil. En el plano militar el FLE transpuso el modelo de resistencia argelino, un sistema en el que los grupos armados se dividían por regiones. Era un burdo error táctico, en primer lugar porque la mayor parte del tiempo las unidades repartidas por las diferentes regiones no hablaban la misma lengua. Así, mientras se luchaba por la independencia de un Estado, ¡también se contribuía a crear unas divisiones que un día amenazarían a este Estado! Además, esta escisión de la resistencia en grupos autónomos provocaba problemas de coordinación que podía explotar el enemigo. Por ejemplo, cuando un grupo de una región era atacado, sus vecinos no acudían en su ayuda. Así pues, para el ejército etíope era mucho más fácil combatir separadamente contra grupos aislados entre sí. La falta de visión política del FLE, su estrategia militar y sus divisiones internas provocaron el declive del movimiento. Pero en la década de 1970, musulmanes y cristianos progresistas miembros del FLE decidieron fundar su propio grupo. Había nacido el Frente de Liberación del Pueblo Eritreo (FLPE). De inspiración marxista, este movimiento había aprendido de sus predecesores. El FPLE sabía que era necesario movilizar a toda la población junta en vez de crear divisiones. También tenía una visión política mucho más especializada que se basaba en un análisis pertinente de la sociedad eritrea. Por lo tanto, más que una lucha armada el FPLE emprendió una verdadera revolución: emancipación de la mujer, organización de consejos democráticos en las ciudades, reforma agraria, educación… Todo ello permitió movilizar al pueblo eritreo tras los combatientes del FPLE. Era absolutamente necesario para que Eritrea obtuviera su independencia.

    Sin embargo, el combate parecía perdido de antemano. A Etiopía la apoyaban en todas partes y Eritrea luchaba prácticamente sola contra todos.

    En efecto. Estados Unidos apoyaba a Eritrea, pero también Israel que quería establecer alianzas con países no árabes en la región. Además, durante el intento de golpe de Estado contra Selassie en 1960 el emperador, que estaba de viaje en Brasil, pudo establecer rápidamente un contacto con un general gracias precisamente a Israel y hacer fracasar la rebelión. Después Etiopía presentó a la resistencia eritrea como una amenaza árabe para la región y también en esto pudo contar con el apoyo del Estado hebreo. Especialistas israelíes en contra-revolución adiestraron a una fuerza de elite etíope de unos cinco mil hombres conocida con el nombre de “Brigada Llama”. Europa también apoyaba a Etiopía proporcionándole armas. Pero el gobierno etíope era sobre todo el principal beneficiario de la ayuda europea destinada a África. Finalmente, el emperador Selassie tenía una presencia muy fuerte en el continente africano, lo que no jugaba a favor de los eritreos. Ya les he explicado cómo Estados Unidos presionó para que la Organización de la Unidad Africana tuviera su base en Etiopía. En la década de 1960, para evitar que estallaran guerras civiles por todo el continente esta organización decretó que las fronteras heredadas del colonialismo no eran discutibles. Como es evidente, esta decisión no se aplicó al caso de Eritrea. Con todo, las reivindicaciones de Etiopía sobre este territorio no tenían ninguna legitimidad. ¡Era como su Italia reivindicara Francia bajo el pretexto de que Galia había formado parte del imperio Romano! Pero Selassie tenía a todo occidente detrás y su influencia en África era tal que la OUA cerró los ojos.

    En 1974, tras 44 años de reinado, finalmente el emperador Selassie es derrocado por una revolución socialista, pero el nuevo gobierno etíope no concede la independencia a Eritrea, ¿por qué?

    La revolución etíope fue fruto de una alianza entre civiles de ideas progresistas y militares, pero rápidamente aparecieron divisiones en este movimiento. En efecto, cuando los soldados tomaron el poder, los estudiantes y los intelectuales revolucionarios pidieron en seguida que el ejercito operara una transición hacia un gobierno civil. Además, ellos apoyaban el derecho a la independencia de Eritrea. Pero la junta militar en el poder, llamada Derg, seguía siendo muy chovinista: ni hablar de abandonar el territorio eritreo. Además, los soldados no pretendían dejar el poder a los civiles. El ejército emprendió una campaña de detenciones que según Amnistía Internacional dejó más de diez mil muertos, la mayoría intelectuales y estudiantes. Así la revolución etíope fue purgada de sus elementos más progresistas y los militares tomaron definitivamente el poder. A la cabeza del Derg estaba el teniente coronel Mengistu Haile Mariam. Procedía de un medio modesto, su padre era soldado y su madre criada. En el poder hasta 1991, Mengistu impuso un régimen totalitario y emprendió la militarización del país. Evidentemente, no quería oír hablar de ningún tipo de autonomía para Eritrea y reprimió severamente a la resistencia. Finalmente, con esta revolución Etiopía pasó de una dictadura a otra. Y en plena Guerra Fría este país que hasta entonces había sido un aliado estratégico de Estados Unidos basculó hacia el regazo soviético. Moscú aportó entonces un apoyo militar muy importante a Mengistu en su represión de la resistencia eritrea.

    Sin embargo, veinte años antes la Unión Soviética era favorable a la independencia de Eritrea. ¿Cómo explica usted este cambio?

    En primer lugar, Moscú apoyaba la independencia de Eritrea después de la Segunda Guerra Mundial porque la anexión de este país por parte de Etiopía convenía a Estados Unidos. Evidentemente, cuando Etiopía se convirtió en un aliado de la Unión Soviética, Moscú vio las cosas de otra manera. Además, después de la Segunda Guerra Mundial los soviéticos tenían un mejor conocimiento del mundo y del Cuerno de África. Entonces sabían que Eritrea tenía unas reivindicaciones legítimas en tanto que ex-colonia. Pero después la política exterior de Moscú cambió y se volvió estúpida. Su visión del mundo era limitada. En efecto, en la década de 1950 el dirigente Nikita Khruchtchev desarrolló una nueva teoría particular sobre la manera como la Unión Soviética debía mantener las revoluciones socialistas en África: los países africanos no necesitaban un partido de vanguardia para guiar su revolución, ¡la Unión Soviética sería su partido de vanguardia! Por consiguiente, Khruchtchev pretendía transponer a los países africanos el modelo de revolución rusa sin tener verdaderamente en cuenta sus especificidades. Dicho de otra manera: los soviéticos habían creado la horma de su zapato y creían que a todo el mundo le serviría; y si el pie de alguien era demasiado grande, entonces ¡bastaba con cortar un dedo para que se adaptara! La teoría de Khruchtchev era así de ridícula. Esto explica por qué la Unión Soviética no tenía una buena visión de lo que ocurría en el cuerno de África y apoyaba a Etiopía. Era un grave error.

    ¿Qué impacto tuvo sobre la resistencia en Eritrea?

    Hasta entonces los combatientes eritreos habían obtenido éxitos notables. La población apoyaba a la resistencia. Muchas personas se unieron a las filas de los combatientes, sobre todo porque el ejército etíope atacaba regularmente a la población: quemaba pueblos, masacraba civiles… En vez de asustar a la población estas represalias reforzaban la idea de que la cohabitación con Etiopía no era posible y de que la lucha por la independencia era indispensable. Por ejemplo, en 1975 muchos jóvenes se unieron al FPLE tras la ejecución de 56 estudiantes eritreos. Además, la estrategia que habían desarrollado los resistentes se había vuelto muy sofisticada. Un ejemplo: Eritrea no tenía prácticamente ningún apoyo y luchaba sola contra todos, lo que suponía un problema para el abastecimiento. ¡A falta de aliado el FPLE convirtió a su enemigo en su apoyo principal! Los combatientes llevaban a cabo ataques de guerrilla contra los soldados etíopes y en cada victoria recuperaban las armas de sus enemigos. Así, al cabo de los años la resistencia iba a estar mucho mejor equipada, incluso disponía de artillería pesada. Imagínese: ¡los soldados etíopes luchaba contra sus propios tanques! Gracias a esta técnica el FPLE pasó del estatuto de ejército de guerrilla al de ejército mecanizado.

    Pero, ¡no había previsto que la Unión Soviética acudiría al rescate del Derg en 1977!

    Este fue un periodo difícil: la armada del ejército rojo bombardeó las posiciones del FPLE a lo largo de las costas, Moscú envió tres mil consejeros militares y se descargó gran cantidad de armas a través de un puente aéreo con Addis Abeba. Se calcula que en aquel momento el ejército etíope recibió 1.000 tanques, 1.500 vehículos blindados, 90 aviones de caza y helicópteros de combate. Avalado por el apoyo soviético Mengistu lanzó en febrero de 1982 una ofensiva de envergadura contra Eritrea: la campaña “Estrella Roja” con sus 150.000 hombres, la mayor batalla que había conocido África desde la Segunda Guerra Mundial.


    A pesar de todo, Mengistu no acabó con el FPLE…

    Éste fue el periodo más duro de toda la lucha por la independencia. El FPLE tuvo que abandonar las posiciones que había conquistado para operar un repliegue estratégico. Además, Mengistu había conseguido que Sudán cerrara completamente su frontera con Eritrea: durante semanas no hubo petróleo, alimentos ni otros suministros que habitualmente se enviaban desde Sudán. Los refugiados tampoco podían llegar a los campos que había tras la frontera. A pesar de todo el ejército etíope no logró eliminar al FPLE. Hay que decir que este movimiento estaba muy bien organizado. Es cierto que los soldados etíopes eran más numerosos y estaba mejor equipados, pero lo único que hacían era obedecer las órdenes de un dictador. Los combatientes del FPLE, por su parte, estaban mejor adiestrados y estaban más motivados. Finalmente, la campaña “Estrella Roja”” marcó un momento crucial en este largo combate por la independencia: era la última vez que el gobierno etíope amenazaba realmente a la resistencia. Cuando acabó la ofensiva tras meses de combate el FPLE empezó a recuperar las posiciones que había tenido que abandonar. Unos años después la Unión Soviética, que estaba al borde del desmoronamiento, anunció a Mengistu que dejaría de suministrarle armas. El gobierno etíope empezó a vacilar: no sólo debía hacer frente a la resistencia eritrea sino también a otros grupos nacionalistas que se habían formado en otras partes de Etiopía. Entre estos grupos, el Frente de Liberación de los Pueblos de Tigre (FLPT) luchaba con los eritreos. Al principio este movimiento quería la independencia para los habitantes de la región de Tigre. Pero el FPLE sabía lo peligroso que podía ser hacer divisiones según las nacionalidades y aconsejó: “Vosotros sois ante todo etíopes; tenéis que luchar como etíopes y animar a todos vuestros compatriotas a derrocar a la dictadura”. Esto sucedió en 1991: cayó el Derg, Mengistu huyó y tras treinta años de combate Eritrea fue independiente.

    ¿Cómo evolucionaron las relaciones entre Etiopía y Eritrea después de todos estos cambios?

    Etiopía es un país compuesto de diferentes etnias. Ya fuera con Menelik II, Selassie o Mengistu, el régimen en el poder nunca representó la diversidad del pueblo etíope. El país siempre ha estado dirigido por unas minorías que actuaban en su propio interés creando una enormes desigualdades en el seno de la población. Cuando el nuevo gobierno etíope tomó el poder en 1991 todo el mundo pensaba que las cosas iban a cambiar. Yo mismo acepté trabajar como diplomático para este gobierno. Eritrea también tenía muchas esperanzas. Al volverse independiente había privado a Etiopía de un acceso al mar Rojo, pero el presidente eritreo, Isaias Afwerki, propuso crear una zona de libre intercambio entre ambos países. Así, los etíopes podían disponer de los puertos de Eritrea con gran facilidad. Se establecieron las bases de una cooperación entre los países del Cuerno de África y parecía que iba a volver la paz de una vez por todas.

    Pero, ¿usted se desencantó rápidamente?

    Meles Zenawi, dirigente del movimiento del Tigre, dirige Etiopía desde 1991. Pero no tiene vision política. Ha perpetuado la tradición gobernando para sus propios intereses y los de su entorno sin tener en cuenta la division étnica del país. Además, en vez de tratar de adaptar las instituciones heredadas de Mengistu, el nuevo gobierno simplemente las ha destruido. Por ejemplo, ha desmovilizado al ejército del Derg en vez de abrir un diálogo democrático para ver cómo podían evolucionar las cosas. Así, muchos oficiales que habían pasado su vida en el ejército se han encontrado sin trabajo. Simple y llanamente, el nuevo gobierno ha destruido el cuerpo del Estado etíope. Evidentemente, el embajador de Estados Unidos estaba en la gloria viendo esto: Etiopía estaba de nuevo a merced de las intereses imperialistas. La próxima semana Mohamed Hassan nos desvelará en la última parte de la entrevista la receta del desarrollo eritreo, cómo éste puede salvar África, por qué está mal visto por las potencias neocoloniales. Veremos por qué las relaciones entre Eritrea y Etiopía siguen siendo tan tormentosas. Por último, abordaremos la cuestión de los derechos humanos y de los derechos políticos: ¿es Eritrea una dictadura ?

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    Re: Eritrea ¿Socialista?

    Mensaje por Granma el Mar Dic 27, 2011 2:08 pm

    Todo lo que usted no debería saber sobre Eritrea (3/3)


    Grégoire Lalieu & Michel Collon
    Michelcollon.info


    Traducido del francés por Beatriz Morales Bastos



    Todo el Cuerno de África está ocupado por las potencias neocoloniales. ¿Todo? ¡No! Un país habitado por irreductibles revolucionarios resiste todavía y siempre al invasor. En este tercera y última parte de nuestro capítulo consagrado a Eritrea Mohamed Hassan nos desvela la receta de la revolución eritrea.¿Puede desarrollarse un país africano dejando al margen a las multinacionales? ¿Por qué siguen siendo tensas las relaciones entre Eritrea y su vecino etíope? ¿El presidente Isaias Afwerki es un héroe de la revolución o un dictador que censura a los medios de comunicación? Todas las respuestas en este nuevo capítulo de nuestra serie «Comprender el mundo musulmán».

    Después de treinta años de lucha Eritrea es independiente y el Frente de Liberación del Pueblo Eritreo (FPLE) asciende al poder en 1993. ¿Cómo va a asumir la transición en FPLE entre la resistencia armada y la gobernanza política?

    Desde un principio el FPLE no se contentó con llevar a cabo una lucha armada contra el ocupante etíope sino que también desarrolló un verdadero proyecto político: reforma agraria, emancipación de la mujer, instauración de consejos democráticos en los pueblos... El FPLE establecía en todas las zonas que controlaba unas estructuras para cubrir las necesidades elementales en materia de salud, educación y alimentación. Cuando Eritrea fue independiente el FPLE continuó con el proyecto político iniciado durante la lucha por la independencia y que tenía una filosofía muy particular: «No necesitamos a Occidente para desarrollarnos».

    En efecto, para ganar su independencia Eritrea tuvo que luchar prácticamente sola contra todas las grandes potencias: Estados Unidos, la Unión Soviética, Europa, Israel… Todos estos países apoyaban al ocupante etíope. Saben por experiencia que las potencias neocoloniales dividen a los africanos para apropiarse mejor de las riquezas del continente. Por lo tanto, Eritrea eligió llevar a cabo una política de desarrollo que no deja sitio para las injerencias de las potencias extranjeras.

    ¿Y funciona?¿Puede un país africano desarrollarse sin ayuda de Occidente?

    ¡Evidentemente! Por toda África se festejan en este momento los cincuentenarios de la independencia. Pero en realidad el continente nunca se ha liberado del colonialismo que simplemente ha adoptado otra forma. Hoy, gracias a instituciones como la Organización Mundial de Comercio (OMC) Occidente impone unas reglas de comercio que permiten a sus multinacionales saquear las riquezas de África y someter a las poblaciones. Estas multinacionales inundan el continente de productos subvencionados que impiden desarrollarse a los productores locales. Y todo ello es posible porque a la cabeza de la mayoría de los Estados africanos unas minorías pro occidentales se benefician de este sistema mientras que la inmensa mayoría de la población está condenada a la miseria. Por consiguiente, sí, un país africano puede desarrollarse sin la ayuda de Occidente, porque mientras no se quite su casco colonial Occidente seguirá siendo un freno para el desarrollo de África.

    ¿Se puede hablar de «revolución eritrea»?

    Exactamente. El gobierno ha establecido un modelo de desarrollo que se basa en cinco pilares. En primer lugar, la seguridad alimentaria: Eritrea no puede defender su soberanía nacional si su población muere de hambre. Para ello el país puede contar con dos herencias del colonialismo italiano: la agricultura pluvial y la economía de plantaciones que se basa en un sistema mecanizado. Además, una reforma agraria ha concedido a cada agricultor su propio trozo de terreno. El gobierno también ha instalado unas estaciones de tractores a disposición de los agricultores e incluso propone ayudarles en su trabajo. El trabajo de la agricultura es muy duro, sobre todo cuando sólo se dispone de equipamientos rudimentarios, pero con la ayuda del gobierno, los campesinos pueden tener tiempo para aprender a leer y formarse en otros oficios.

    El acceso al agua potable es el segundo pilar. Muchas de las enfermedades en África están unidas a la insalubridad del agua, pero esto se puede remediar poniendo agua potable a disposición de todos los pueblos.

    Llegamos así al tercer pilar: la sanidad. Eritrea posee una red competente de clínicas diseminadas por todo el país y conectadas a hospitales. La sanidad es, además, gratuita. Podemos compararlo con Etiopía: ahí, si no se tiene mucho dinero ¡uno está muerto! E incluso teniéndolo... Un famoso cantante, el Johnny Halliday etíope, padecía una grave diabetes. Las autoridades lo llevaron de un hospital a otro, pero no tenían el material necesario para curarlo. Resultado, la estrella etíope murió.

    El cuarto pilar se basa en la educación, una prioridad del gobierno que quiere desarrollar sus recursos humanos. En África muchos han perdido de vista que los recursos materiales no bastan para desarrollar un país. Evidentemente, esto les viene bien a las potencias imperialistas que siempre han sabido hacer creer que ellas les resultaban indispensables a los africanos para ayudarles a sacar beneficios de sus recursos materiales. Pero el factor humano es primordial para desarrollarse y, por lo tanto, Eritrea quiere tener su propio personal competente para explotar sus materias primas.

    El último pilar está constituido por los eritreos expatriados, los cuales envían dinero a sus familiares que han permanecido en el país y de paso pagan un porcentaje al gobierno, lo que constituye una fuente considerable de ingresos. La CIA ha tratado de romper esta red de financiación, pero no lo ha logrado.

    Así pues, ¿estos expatriados pagan dos veces impuestos, una en los países donde residen y otra al gobierno eritreo?

    Sí, pero saben que este dinero servirá sobre todo para construir escuelas, carreteras y hospitales, y no una villa para el presidente Isaias Afwerki, cuyo tren de vida es modesto. Además, estos expatriados están muy unidos a su país y saben a quién deben la liberación de Eritrea. La movilización del país, tanto en el interior como en el exterior del país, es un factor esencial de la revolución eritrea. Es el cemento que sostiene los pilares del modelo de desarrollo.

    Un ejemplo: cuando los italianos colonizaron Eritrea construyeron una línea de tren que unía el puerto de Massawa con la capital, Asmara. Pero durante la guerra de Independencia los etíopes recuperaron una parte del acero de esta línea de tren y la dañaron al construir trincheras. Cuando Eritrea fue independiente el gobierno quiso reconstruir este eje estratégico. Unas sociedades occidentales propusieron ocuparse de las obras a cambio de unas cantidades colosales que ascendían ¡a los 400 millones de dólares! Eritrea respondió: «No gracias, lo haremos nosotros mismos». Todo el pueblo se movilizó, jóvenes, mujeres, ancianos… Y reconstruyeron está línea. ¿El precio de estas obras? 70 millones de dólares. La idea es hacer todo lo que se puede por ellos mismos para no depender de las potencias extranjeras. Además, Eritrea es quizá el único país del mundo en el que no hay especialistas extranjeros.

    Por consiguiente, ¿Eritrea sería la prueba de que un país africano puede liberarse del neocolonialismo para desarrollarse?

    De hecho, todo depende de dónde estén las prioridades. Si la sanidad, la educación o la seguridad alimentaria son objetivos prioritarios, es posible desarrollarse. Si, como en muchos países africanos la preocupación fundamental es, en cambio, conformarse a las normas del comercio mundial, ¡se está perdido!

    John Perkins, un respetado ex-miembro del mundo bancario, escribió una obra apasionante, Confesiones de un gánster económico*. Perkins describe cómo su trabajo consistía en ayudar a Estados Unidos a extorsionar miles de millones de dólares a los países pobres prestándoles más dinero del que podían devolver. Si se dirige un país del sur y se aceptan estos proyectos de instituciones como el Banco Mundial o el FMI, la economía se desestabilizará completamente, se desarrollará la corrupción y los imperialistas lo tendrán acogotado. Por eso hoy, antes de enviar a la CIA a desestabilizar a un gobierno que se considera que es demasiado independiente se moviliza primero a estos gánsteres económicos. El imperialismo ha triunfado ahí donde existe corrupción y el gobierno eritreo lucha activamente contra esto.

    Eritrea está compuesta de diferentes etnias. ¿Cómo logra el gobierno movilizar a la población superando esta diversidad cuando es la causa de fracturas en muchos países africanos?

    La igualdad entre las nacionalidades es un principio fundamental de la revolución eritrea. Si se respeta la diversidad y se pone en pie de igualdad a todas las etnias y confesiones, se puede contar con el apoyo de la población. En Eritrea hay tantos cristianos como musulmanes y al menos nueve etnias diferentes: tigre, afar, kunama, saho, etc. Pero todos se sienten ante todo eritreos. La cultura también desempeña un papel muy importante. Los dirigentes eritreos siempre han hecho mucho caso a la diversidad cultural y han animado a cada etnia a valorar sus tradiciones y a compartirlas. En toda África las personas de etnias o religiones diferentes se matan entre sí, pero en Eritrea, ¡organizan espectáculos de danza!

    Desgraciadamente, la armonía no es tan buena con los vecinos etíopes. ¿Por qué persisten las tensiones?

    Etiopía está dirigida hoy por la minoría tigre que en la década de 1970 había formado un movimiento separatista, el Frente Popular de Liberación del Tigre (FPLT) y había luchado contra la dictadura militar de Mengistu al lado de los eritreos. Sin embargo, a diferencia de Eritrea que era una ex-colonia italiana, la región de Tigre siempre ha sido parte integrante de Etiopía. Los resistentes eritreos aconsejaron a sus compañeros de lucha no combatir únicamente por la liberación de su comunidad sino por la de todos sus conciudadanos, fuera cual fuera su nacionalidad. Además, el FPLE era consciente de que una independencia del Tigre no habría provocado necesariamente la liberación de Eritrea. Era necesario un cambio de régimen en Addis Abeba y los resistentes tenían que unir sus esfuerzos en este sentido.

    En 1991 se derrocó la dictadura militar. Gracias a la ayuda y consejos de los eritreos los tigres tomaron el poder. Hasta entonces Etiopía siempre había estado dirigida por unas minorías étnicas que obraban por sus propios intereses. Todo el mundo pensaba que el nuevo gobierno iba a romper esta tradición y aplicar el principio de igualdad entre las diferentes nacionalidades, condición esencial para traer la paz y el desarrollo al país. Pero el primer ministro, Meles Zenawi, que dirige ahora el país desde 1991 y acaba de ser reelegido en una elecciones fraudulentas, se inscribe en el mismo linaje que sus predecesores: Menelik II, Selassie o Mengistu. No tiene ninguna visión política y gobierna según sus propios intereses. Se mantiene en el poder sólo gracias al apoyo de Estados Unidos.

    En el capítulo anterior vimos que la Etiopía del emperador Selassie era un aliado privilegiado de Estados Unidos, pero que con la dictadura militar de Mengistu el país había basculado hacia la URSS. ¿Cómo volvió a la esfera de influencia estadounidense?

    La Unión Soviética había cometido un error al apoyar al regimen llamado socialista de Mengistu. Estados Unidos, en cambio, tenía una visión mejor de la situación. Sabía que el régimen etíope no tenía base social y que por ello era muy frágil. De hecho, las potencias imperialistas no pueden soñar con una configuración mejor, porque un gobierno que no representa la diversidad de su pueblo y que sólo actúa en interés de una minoría no podrá mantenerse en el poder sin el apoyo de potencias extranjeras.

    Washington conocía bien la naturaleza del régimen de Mengistu y, por consiguiente, alimentaba la esperanza de que Etiopía volviera a su círculo de influencia. Evidentemente, con la llegada al poder de Meles Zenawi estas esperanzas se vieron ampliamente superadas. El nuevo gobierno no sólo actúa por sus propios intereses y carece de base social alguna, sino que además ha destruido todas las instituciones heredadas de Mengistu, con lo que ha vaciado el cuerpo del Estado de su esencia. Así pues, hoy Zenawi depende completamente del apoyo financiero, militar y diplomático de Estados Unidos y, por lo tanto, no puede negarle nada: ¿Washington quiere instalar una base militar? ¡OK, de acuerdo! ¿Washington quiere que el ejército etíope invada Somalia? ¡OK, de acuerdo! Ni siguiera hay negociaciones, Washington pide y Zenawi ejecuta. Es todo lo contrario de lo que Eritrea desea para el Cuerno de África: el fin de las injerencias extranjeras. Por eso Eritrea se niega hoy a formalizar relaciones con su vecino etíope. Es cierto que predica el diálogo entre los actores regionales para resolver los conflictos y establecer las bases de una cooperación, pero este proyecto no será realizable mientras uno de estos actores siga siendo una marioneta movida por Washington.

    Sin embargo, tras la caída de Mengistu en 1991 hubo unos acuerdos de cooperación entre Eritrea y Etiopía, ¿por qué no funcionó eso?

    Sí, ambos países llegaron a unos acuerdos de libre comercio: eliminación gradual de las barreras económicas, cooperación en los sectores financiero y monetario, libre circulación de personas, etc., Etiopía se había visto privada de un acceso al mar Rojo con la independencia de Eritrea. Pero estos acuerdos permitían a los etíopes disponer libremente de los puertos de Eritrea. En Assab, por ejemplo, la tasa de empleo era muy alta entre los etíopes. Etiopía pudo incluso abrir en esta ciudad cuatro escuelas que respondían a su propio programa escolar.

    Los dirigentes eritreos pensaban verdaderamente poder construir una colaboración fructífera con sus homólogos etíopes. Se conocían bien, habían luchado juntos, pero no contaban con la falta de visión política de Meles Zenawi y su sumisión al imperialismo estadounidense.

    En poco tiempo Eritrea y Etiopía pasan de la cooperación a la guerra. Un conflicto fronterizo opone a los hermanos enemigos en 1998. ¿Cuáles eran los retos de esta guerra?

    La cuestión de la frontera no era más que un pretexto invocado por Zenawi para trata de derrocar al gobierno eritreo. Esta frontera era una de las mejor delimitadas de África. Fue trazada y confirmada varias veces por unos acuerdos establecidos entre los colonos italianos y el imperio etíope a principios del siglo XX. A continuación sirvió también para demarcar el territorio eritreo, primero como entidad federada y después como provincia de Etiopía. Era reconocida internacionalmente.

    Pero a finales de la década de 1990 Meles Zenawi cuestionó su validez. Hasta entonces el presidente eritreo Isaias Afwerki no había prestado mucha atención a esta cuestión y creía que lo mismo le ocurría a su homólogo etíope. Afwerki sabía que la frontera estaba claramente definida y que además su importancia era muy relativa en relación a los acuerdos entre ambos países que establecían sobre todo la libre circulación de las personas. También consideraba que los desafíos socio-económicos a los que había que enfrentarse en la región eran más importantes.

    Las cosas se deterioraron cuando Etiopía trató de anexionarse las zonas en disputa y de imponer una legitimidad de hecho: Addis-Abeba elaboró un mapa del Estado etíope que incluía amplias extensiones del territorio eritreo e intensificó sus incursiones militares a las regiones discutidas, y expulsó o encarceló a sus habitantes. En mayo de 1998 unas escaramuzas entre las patrullas a lo largo de la frontera acabaron en un conflicto abierto. Eritrea ganó las primeras batallas y muy rápido recuperó el control de los territorios discutidos. Y ahí es donde se ve muy bien lo diferente que Asmara y Addis Abeba interpretaban el conflicto. Para Eritrea se trataba claramente de un conflicto fronterizo: una vez que recuperaron sus territorios, mantuvo sus posiciones esperando que las instancias internacionales vinieran a confirmar que ella tenía derecho. Esto sucederá en 2002 cuando el Tribunal Internacional de Arbitraje de La Haya dé la razón a Eritrea sobre el trazado de la frontera. Para Etiopía, en cambio, las motivaciones de esta guerra eran completamente diferentes. Según declaraciones de los dirigentes etíopes, se trataba de «acabar con la arrogancia eritrea», «de infligir un castigo» y de «castigar para siempre» al FPLE.

    ¿Esto es lo que explica las importantes ofensivas que el ejército etíope lanzó a continuación?

    Absolutamente. Los combates continuaron episódicamente después de que Eritrea retomara el control sobre sus territorios. Pero el 12 de mayo de 2000 el ejército etíope lanzó una nueva ofensiva y aumentó sus efectivos de 50.000 a 300.000 hombres. Addis Abeba también había reorganizado su mando y gastado casí mil millones de dólares en armamento. En ese momento el campo de batalla se extendía mucho más allá de las zonas discutidas en la frontera. El conflicto fronterizo se convertía de hecho en una verdadera guerra de invasión. Etiopía no deseaba retomar el control de los territorios en discusión, sino derrocar al gobierno. También había elegido cuidadosamente el momento para atacar: el periodo en el que los campesinos empezaban a sembrar los campos. Al penetrar en la región más fértil de Eritrea el ejército etíope pretendía hacer que los campesinos huyeran y que el país pasara hambre.

    Efectivamente, esta guerra fue una catástrofe pero Etiopía no consiguió que cayera la capital, Asmara. Los combatientes eritreos, inferiores en armas y número, retomaron sus tácticas de guerrilla y resistieron al invasor.

    ¿Por qué Meles Zenawi quería derrocar al gobierno eritreo?

    Zenawi quería convertir a Etiopía en la potencia dominante del Cuerno de África y construirse una base social. En Etiopía el poder está concentrado en manos de la minoría tigre que sólo representa el 6% de la población. Además, los dirigentes destinados en Addis Abeba están muy lejos de sus regiones originarias. En la capital no tienen ni el apoyo de la población ni el de las elites. Con esta guerra contra Eritrea Zenawi quería reencarnar el sueño del imperio etíope y captar a las masas. Esto funcionó un tiempo: las contradicciones que emergían en el seno de la sociedad etíope dieron paso al patriotismo. Pero la derrota del ejército etíope y sus métodos de combate hicieron resurgir muy rápido las desigualdades.

    En efecto, mientras que los oficiales son tigres, la mayoría de los soldados proceden de las etnias oromo y amhara, que son las principales desde el punto de vista demográfico. Durante la gran ofensiva lanzada contra Eritrea los oficiales etíopes utilizaron la táctica de la oleada humana heredada de la Primera Guerra Mundial. Esta técnica consiste en enviar contra unas posiciones defendidas una cantidad tan grande de soldados que el enemigo se encuentra invadido. Evidentemente, las pérdidas humanas son enormes y la historia ha demostrado que esta táctica tenía sus límites. Pero los oficiales tigres del ejército etíope no lo tuvieron en cuenta y enviaron estúpidamente a la guerra a miles de oromos y de amharas sin poder acabar con su enemigo. Para Zenawi, la derrota ante Eritrea y las contradicciones en el seno del ejército rompieron sus esperanzas de construirse una base social. Sólo puede contar con el apoyo de una parte de la comunidad tigre, lo que no es gran cosa. Su reelección es más bien sorprendente. Los fraudes han sido manifiestos y la oposición al régimen es cada vez mayor. Quién sabe cuánto tiempo podrá seguir reprimiéndola Zenawi.

    El último escrutinio etíope ha estado marcado por las irregularidades, pero en Eritrea no ha habido elecciones presidenciales desde la independencia en 1993. Tampoco hay oposición política, un partido único gobierna el país. ¿Eritrea es una dictadura?

    En África no existen los partidos políticos y la democracia multipartita no funciona. En primer lugar porque el modelo político crea divisiones. En Congo, por ejemplo, hay casi tantos partidos políticos como habitantes. El objetivo de todo ello es dividir a la gente no ya según las tribus como antes, sino según los partidos políticos. Se trata de democracia de baja intensidad.

    A continuación, el multipartidismo no funciona en África porque este modelo de democracia es un caballo de Troya para los imperialistas. Las potencias neocoloniales falsean el juego democrático financiando a los candidatos que responderán mejor a sus exigencias: acceso a las materias primas para las multinacionales, alineamiento sobre la política extranjera, etc. Con el multipartidismo en África los imperialistas dicen cada cuatro o cinco años: «Vayan ustedes a votar a los candidatos que hemos seleccionado para ustedes. Ellos les empobrecerán y matarán. ¡Vótenles!»

    La cuestión es saber: ¿la democracia multipartita es un ideal al que todo país debe llegar imperativamente o bien un Estado es libre de elegir el sistema político que le conviene más según sus especificidades, su historia y su cultura? Teniendo en cuenta la disparidad étnica y religiosa en Eritrea y el hecho de que la movilización es un componente esencial del modelo de desarrollo, hay que favorecer un sistema que refuerce la unidad del pueblo. Por consiguiente, un sistema de partido único corresponde mejor a las especificidades de Eritrea que el multipartidismo.

    En Occidente se suele tener tendencia a creer que nuestro modelo de democracia es el más logrado, ¿es esto erróneo, en su opinión?

    La democracia que promocionan los occidentales es una democracia de minorías. El poder no está en el parlamento o en los partidos politicos. Se encuentra detrás concentrado en las manos de quienes poseen el dinero, hacen mover la economía y financian a los partidos. Pero esta elite económica nunca ha sido sometida al sufragio universal. Sin embargo, ella es quien detenta el mayor poder. ¿Es esto democrático?

    Un ejemplo muy simple: la publicidad para los niños. Estudios científicos establecieron que la publicidad destinada a los niños tenía un efecto negativo en el desarrollo de los más pequeños. Si la población estuviera correctamente informada sobre este tema y se le pidiera que se pronunciara sobre ello, sin duda elegiría prohibir este tipo de publicidad. Sin embargo, la mayoría de los gobiernos occidentales siempre lo han rechazado presionados por los lobbies. Por consiguiente, y se ve claramente aquí, los intereses de la elite económica priman sobre la voluntad popular

    En su libro Estados fallidos** Noam Chomsky se preocupa por el déficit democrático de Estados Unidos. No vamos a volver sobre la reelección cuando menos extraña de Georges W. Bush frente a Al Gore en 2000. Probablemente Meles Zenawi no lo habría hecho mejor. Chomsky informa de otro hecho esclarecedor. Cuando el gobierno Bush presentó su presupuesto en febrero de 2005 un estudio reveló que las posturas populares eran las opuestas a las políticas que se llevaban a cabo. Ahí donde aumentaba el presupuesto, la opinión pública deseaba que disminuyera (defensa, guerras de Iraq y Afganistán, dependencia respecto al petróleo, etc.). En cambio, ahí donde la opinión pública deseaba que el presupuesto aumentara, éste disminuía (educación, reducción del déficit, apoyo a los veteranos, etc.).

    Sería demasiado largo analizar aquí todas las lagunas de las democracias occidentales. Pero creer que este modelo es la panacea es muy pretencioso además de estar lejos de la realidad. La vice-ministra de Cultura de Bolivia proponía recientemente una definición personal de la democracia: «Un país es democrático cuando las necesidades fundamentales de todos sus ciudadanos están satisfechas». Si nos adherimos a esta concepción, Occidente tiene mucho que aprender de Eritrea en materia de democracia.

    El presidente Isaias Afwerki llevó a cabo la resistencia contra Etiopía y preside el país desde su independencia. ¿No había prometido elecciones?

    Dice que el país necesita democracia, pero que para satisfacer esta necesidad hay que establecer primero unas estructuras de base. Eritrea es un país joven, marcado todavía por la guerra con Etiopía. No todo es perfecto, queda camino por recorrer. En mi opinión, Eritrea es una democracia popular en la que las personas tienen acceso al sanidad, no arriesgan la vida al beber un vaso de agua, tienen trabajo, comida, electricidad… Prefiero vivir en un país así antes que en una llamada democracia como Congo o Etiopía. Y si a pesar de todo se considera a Eritrea una dictadura, prefiero vivir sobre una dictadura así, por mí y por mis hijos, porque sé que no les faltará nada y que podrán ir a la escuela.

    Con frecuencia se critica al gobierno eritreo por la cuestión de los derechos humanos y sobre todo de la libertad de culto. Fuera de las cuatro religiones reconocidas por el Estado (la Iglesia ortodoxa de Eritrea, la Iglesia católica, la Iglesia evangélica luterana de Eritrea y el Islam) están prohibidos los demás grupos religiosos. ¿Cómo explica usted esta postura del gobierno?

    Las demás religiones no están prohibidas, pero si uno se quiere adherir a un culto que no sea uno de los autorizados por el gobierno, tiene que hacer una demanda específica y presentar un expediente en el que se mencione sobre todo las fuentes de financiación extranjera. De hecho se trata de una medida de protección del gobierno contra las religiones exportadas que sirven a los intereses políticos, principalmente la religión protestante y la corriente pentecostalista.

    El pentecostalismo vino directamente de Estados Unidos y esta muy vinculado a la extrema derecha estadounidense que rodeaba al presidente Georges W. Bush. En nombre de la libertad de culto este virus ataca a la juventud africana para destruirla promoviendo el éxito material y exacerbando el materialismo.

    Estas religiones exportadas a Africa y muy próximas a los valores anglosajones siempre han servido a unos intereses políticos y permitido a Gran Bretaña y principalmente a Estados Unidos infiltrarse en la sociedad africana. Ya en 1946 el cónsul general de Francia en el Congo se preocupaba: «El gobierno estadounidense no temía alejar a los misioneros de su verdadero apostolado, servirse de ellos para extender su influencia a los países del centro oeste africano […] No hay duda de que [los misioneros] disponen de fondos considerables y que los los autóctonos serán atraídos así a la órbita estadounidense».

    Hoy la técnicas han mejorado aún más con el método de Pizza Land. Imagine: soy un misionero protestante estadounidense y desembarco en África. Localizo a jóvenes elocuentes y los recluto. Son muy pobres, me basta con un poco de dinero para convertirlos. En cierto modo los compro. A continuación los envío a Estados Unidos, a unas escuelas de marketing cercanas a la sociedad Pizza Land, una empresa agroalimentaria que practica unas técnicas de marketing muy agresivas. Una vez formados, mis jóvenes predicadores vuelven a África donde van a empezar su trabajo de conversión haciendo muchos discursos, creando grupos de música, montando programas de televisión… Estados Unidos ha diseñado este proyecto de influencia que va ganando importancia en todo el mundo.

    Eritrea lucha contra esto porque esta religión está muy centrada en la riqueza material y en el individualismo. Algunos predicadores se pasean en 4x4 y lucen relojes de oro: ¡se supone que demuestran que están bendecidos por el Señor! Pero en Asmara se predica el bienestar general y la solidaridad. Por una parte el servicio militar es obligatorio en Eritrea. Va acompañado de un servicio civil durante el cual los jóvenes participan, por ejemplo, en la construcción de hospitales o ayudan a los agricultores. Pero el gobierno empezó a encontrarse con problemas cuando los jóvenes protestantes se negaron a hacer estas tareas con el pretexto de que se lo prohibía su religión. Ésa es la razón por la que hoy en Eritrea uno se puede unir a la religión que quiera, pero primero hay que dar garantías, “enseñar la patita”, como en el cuento. El gobierno no quiere que ese virus se infiltre en la juventud.

    Aunque sea por el bienestar de la población y del país, ¿no debería el gobierno permitir que sus ciudadanos elijan libremente?

    No se puede hablar de elección cuando unos misioneros proponen dinero a personas que no tienen gran cosa. Cuando se es desfavorecido uno no se puede permitir el lujo de elegir, se opta por la solución que a uno le parece más ventajosa. Es casi una cuestión de supervivencia. Visto desde Occidente, puede parecer extraño que un Estado imponga restricciones a la libertad de culto. Pero en África, en los países que conocen la miseria, no se puede hablar de elección libre cuando los misioneros protestantes compran a personas para convertirlas, infiltrarse en la sociedad e injerir en los asuntos públicos.

    Otro punto sobre el que se critica regularmente a Eritrea, la libertad de prensa. ¿Por qué están prohibidos en el país los medios privados?

    Los medios privados africanos no existen, Para lanzar un medio privado se necesita un capital importante y hay que competir con los medios occidentales en un mercado liberalizado. Para los pequeños Estados del sur esto es prácticamente imposible. En la década de 1970 muchos países del tercer mundo habían denunciado el imperialismo cultural del que eran víctimas, a saber, según el especialista de la comunicación Herbert Schiller, «el conjunto de procesos por medio de los cuales una sociedad es introducida en el seno de un sistema moderno mundial y la manera cómo por medio de la fascinación, la presión, la fuerza o la corrupción se lleva a su capa dirigente a modelar las instituciones sociales para que éstas correspondan a los valores y a las estructuras del centro dominante del sistema o a hacerse su promotor». La Unesco lanzó entonces un Nuevo Orden Mundial de la Información que tenía el objetivo de reequilibrar los flujos de información a través del planeta. Pero los países occidentales boicotearon esta empresa, e incluso Gran Bretaña y Estados Unidos abandonaron la Unesco.

    Por consiguiente, los países occidentales ocupan una posición hegemónica en el mundo de la información y utilizan a los medios como arma de propaganda para servir a sus intereses en el tercer mundo y en África particularmente. Este tipo de práctica comenzó con los fascistas italianos de los años veinte. Y durante la Segunda Guerra Mundial el gran Mufti de Jerusalén fue invitado a expresarse en el programa árabe de Radio Roma para incitar a los pueblos colonizados a sublevarse contra el enemigo británico. Los países imperialistas aprendieron lecciones de esta propaganda de guerra y las tecnologías han mejorado. Aunque hoy la BBC tiene un programa internacional muy completo. Y Voice of America, le servicio de difusión internacional del gobierno estadounidense, está presente en África y emite en amharique, tigrinya, somalí, etc.

    Ya dependan directamente de sus gobiernos o pertenezcan a ricos capitalistas estos grandes medios internacionales no van a arrojar flores, evidentemente, a los países del sur que tratan de resistir al imperialismo. Por ello, con la preocupación de protegerse de esta guerra mediática en la que no todos los países están en las mismas condiciones, Eritrea tomó la decisión de prohibir los medios privados.

    ¿No reequilibró un poco la creación de al-Jazeera las desigualdades Norte-Sur en el mundo de la información?

    Absolutamente. Y han seguido muchos otros medios árabes. Pero recientemente el Congreso de Estados Unidos elaboró un informe muy instructivo sobre el peligro de estos medios árabes. Considera que estos medios que informan de la realidad sobre el terreno, sobre todo en Iraq, transmiten ideas antiestadounidenses e influyen en la opinión pública estadounidense. El Consejo considera que lo que hay que prohibir son estas televisiones terroristas. Por lo tanto, los imperialistas critican la falta de medios privados en Eritrea e inundan los países del tercer mundo con sus informaciones. Pero rechazan que en el otro sentido los medios del sur informen a los ciudadanos occidentales. ¿Por qué? ¿La libertad de expresión sólo sería buena cuando sirve a los intereses de las potencias imperialistas? ¿Los gobiernos occidentales tiene algo que ocultar a sus poblaciones acerca de lo que hacen en el sur?

    Además de la ausencia de medios privados se acusa a Eritrea de tener encarcelados a muchos periodistas. ¿El gobierno no es muy abierto a las críticas?

    En primer lugar, habría que poder verificar las cifras A continuación hay que saber que muchas personas se hacen pasar por periodistas, pero en realidad están al servicio de las potencias imperialistas. Uno de ellos, por ejemplo, trabajaba directamente para la embajada estadounidense. Eritrea es un país soberano que trata de desarrollarse. Pero algunas personas, bajo la cobertura de hacer periodismo, tratan de manipular a la opinión pública y de desestabilizar al gobierno. Los servicios secretos estadounidenses lo apoyan. Tratan de infiltrarse en la sociedad eritrea e incitan a los jóvenes a huir del país. La idea que hay detrás de todo esto es que si la mayoría de los jóvenes abandona el país, el ejército se debilitará, la economía no se moverá y el gobierno será derrocado. Esta técnica no es nueva. Ya se ha aplicado a Cuba. También en Venezuela los servicios secretos estadounidenses financian a medios de comunicación contrarios a Chávez, partidos de la oposición, ONG críticas con el gobierno, etc. Estados Unidos siempre ha tratado de desestabilizar a los gobiernos que no se alineaban con su política.

    ¿No reacciona demasiado duramente el gobierno eritreo? Como periodista, puedo ir a Francia y criticar al gobierno y no se me detendrá por ello.

    No se le detendrá, pero si sus críticas son verdaderamente pertinentes no gozará de una buena situación. Sus artículos se publicarán en páginas de información alternativa o en panfletos, por ejemplo. Y llegará a un público mínimo en comparación con el que se informa por medio de TF1, por ejemplo. Si quiere expresarse en estos grandes medios capitalistas hay que decir lo que ellos quieren oír. Por lo tanto, en cierto modo ya está en prisión.

    Por supuesto, le puede preocupar la falta de libertad en Eritrea. Pero hágase la siguiente pregunta: ¿cómo reaccionaría Bélgica si Irán financiara grandes cadenas de televisión que llaman a derrocar al gobierno y amenazan constantemente con bombardear Bruselas? ¿Cómo reaccionaría Francia si Cuba apoyara a grupos terroristas que trataran de asesinar a Nicolas Sarkozy? ¿Cómo reaccionaría Washington si Venezuela financiara y formara grupos políticos y sindicatos de oposición a Estados Unidos? Apuesto a que los ciudadanos occidentales no gozarían tampoco de las mismas libertades. En Estados Unidos ni siguiera ha hecho falta llegar a esto para que el gobierno vote un conjunto de leyes liberticidas, la famosa Patriot Act que se supone lucha contra el terrorismo.

    Finalmente, Eritrea se parece mucho a Cuba. ¿Isaias Afwerki y Fidel Castro, la misma lucha?

    Es cierto que ambos han luchado por liberar a sus países antes de presidirlos. Lanzaron la revolución social a favor del pueblo. Y tanto Eritrea como Cuba son bastiones contra el imperialismo, lo cual les acarrea las iras de Estados Unidos.

    Así pues, al igual que contra Cuba, Washington lleva a cabo una campaña contra Eritrea y critica, por ejemplo, su falta de democracia. Además, los sistemas políticos son muy parecidos en La Habana y Asmara. Pero, ¿son por ello fundadas las críticas de Washington? François Houtart formaba recientemente de esta anécdota: un diputado luxemburgués que visitaba La Habana le había confesado haber encontrado más democracia en Cuba ¡que en su propio partido! Porque más allá de la existencia de un partido único y de la longevidad de Fidel Castro en los asuntos políticos, a otras escalas existen muchas instancias democráticas. Esto es también válido para Eritrea donde tras la lucha por la independencia el FPLE estableció unos consejos democráticos en los pueblos, derrocó el orden feudal y favoreció la emancipación de las mujeres que podían implicarse en la gestión política.

    Otro caballo de batalla estadounidense contra Cuba y Eritrea, los derechos humanos. ¿También esto se trata de una técnica de propaganda?

    La preocupación que manifiesta Estados Unidos por la cuestión de los derechos humanos no se sostiene cuando se observa la política exterior de este país. Washington se preocupa por el respeto a los derechos humanos en Cuba o Eritrea, pero apoya a Arabia Saudí donde se condena a recibir latigazos y se encarcela a una mujer que ha sido violada; apoya a Colombia donde se asesina masivamente a los opositores políticos y a los sindicalistas; apoya al dictador Islom Karimov que ha hecho morir abrasados a los disidentes en Uzbekistán. Y la lista es larga.

    Además, Estados Unidos tampoco está rezagado en materia de tortura. Lo que ocurre en Afganistán e Iraq, o en las prisiones secretas de la CIA, mancha un tanto la armadura del caballero blanco estadounidense.

    Por último, también hay que recordar que la Carta de Derechos Humanos comprende también los derechos socioeconómicos, por ejemplo, «toda persona tiene derecho a un nivel de vida suficiente para asegurar su bienestar y el de su familia, sobre todo en relación a la alimentación, el vestido, la vivienda, las atenciones médicas, así como los servicios sociales necesarios». Estos derechos socioeconómicos molestan a Estados Unidos que milita por eliminarlos de la Carta. Según Jeane Kirkpatrick, ex-embajadora estadounidense ante las Naciones Unidas, son una carta a los Reyes Magos. En efecto, podríamos preguntarnos quién respeta más los derechos humanos, si Eritrea, Cuba o Estados Unidos. Al llegar al aeropuerto de Cuba se puede leer este cartel: «Esta noche 200 millones de niños van a dormir en la calle, ninguno es cubano». En Estados Unidos, familias estadounidense han sido echadas de sus casas a causa de los bancos y del Estado que ha desregulado al sector financiero. En Francia, «país de los derechos humanos », habría unas 800.000 personas sin techo.

    La cuestión de los derechos humanos es un argumento al que recurren con frecuencia las potencias imperialistas para tratar de quitar credibilidad a sus enemigos. Pero todo esto es muy hipócrita. Dicho esto, esta instrumentalización no debe impedir ninguna crítica al gobierno eritreo, que todavía tiene camino que recorrer. Simplemente, hay que desconfiar cuando un país como Estados Unidos utiliza la cuestión de los derechos humanos para llevar a cabo una política guerrera.

    Estados Unidos siempre ha luchado contra Cuba para evitar que otros países de América Latina sigan el ejemplo. Hoy Washington tiene la misma inquietud respecto a Eritrea. ¿Cree usted que la revolución eritrea y su modelo de desarrollo podrían inspirar a otros países de África y liberar al continente del neocolonialismo?

    Cada país tiene sus especificidades. Una revolución no se exporta tal cual más allá de sus fronteras. Sin embargo, esta voluntad de liberarse de las potencias extranjeras debería inspirar a otros gobiernos de África. El continente dispone de enormes riquezas.

    También hay que indicar que la visión política de Eritrea es regional. No quiere dejar sitio a las injerencias de las potencias extranjeras pero es consciente de que no se puede desarrollar sola. Todos los países del Cuerno de África deben movilizarse y resolver sus contradicciones por medio del diálogo. La región es rica y está bien situada, podría convertirse en un polo económico muy importante. La crisis somalí también se podría resolver si se abordara el problema en esta perspectiva regional. Esto es lo que trata de hacer Eritrea, pero los imperialistas se esfuerzan por bloquear este proyecto que les asusta, así que Estados Unidos acusa a Asmara de apoyar a los terroristas y lanzan a Etiopía contra sus vecinos. Imagine usted si la zona de libre intercambio entre Eritrea y Etiopía se hubiera extendido a Sudán, a Djibuti, a Etiopía y después a Kenia e incluso a Uganda: habría ahí un gran mercado, con muchos recursos, sin intervención de las potencias occidentales y estaría conectado tanto a los países árabes como al mercado asiático.

    Ya en la década de 1960 hubo una experiencia bastante parecida: Kenia, Uganda y Tanzania había creado un mercado común con unos acuerdos de libre intercambio. Pero los imperialistas, asustados, organizaron un golpe de Estado en Uganda y llevaron a poder a Idi Amin Dada en 1971. Un año después el proyecto de mercado común se desmoronaba y todos sus países miembros entraron en crisis. Uganda, por su parte, pasó por una guerra civil que duró muchos años.

    El hecho es que el imperialismo y particularmente el imperialismo estadounidense es el peor enemigo de la region. Eritrea tendrá problemas mientras exista esta interferencia. Pero si los actores regionales logran ponerse de acuerdo con Eritrea, aunque sea al 50%, las cosas cambiarán completamente. ¡Habrá un enorme salto económico con unos efectos que irán más allá del Cuerno de África!

    Mohamed Hassan es especialista en geopolítica y en el mundo árabe. Nacido en Addis Abeba (Etiopía), participó en los movimientos estudiantiles en el marco de la revolución socialista de 1974 en su país. Estudió ciencias políticas en Egipto antes de especializarse en administración pública en Bruselas. Diplomático de su país durante la década de 1990, trabajó en Washington, Pekín y Bruselas et Bruxelles. Co-autor de L’Irak sous l’occupation (EPO, 2003), también ha colaborado en obras sobre el nacionalismo árabe y los movimientos islámicos, y sobre el nacionalismo flamenco. Es uno de los mejores especialistas contemporáneos del mundo árabe y musulmán. Traducido del francés por Beatriz Morales Bastos de Rebelion.org

    * N. de la t.: Existe traducción al castellano: Confesiones de un gánster económico, Barcelona, Tendencias, 2005; traducción de José Antonio Bravo Alfonso.

    ** N. de la t.: Existe traducción al castellano: Estados fallidos: el abuso de poder y el ataque a la democracia, Barcelona, Ediciones B, 2007; traducción de Gabriel Dols.

    Artículos publicados en nuestra serie "Comprender el mundo musulmán":

    Cómo mantienen a Somalia en el caos las potencias coloniales

    ¿Que debe hacer Ahmadinejad para recibir el premio Nobel?

    Afganistán – Pakistán, el agujero negro del Imperio

    “Gaza es un lugar normal con gente normal”

    ¿Cómo explicar el éxito del Hamas? Entrevista a Mohamed Hassan


    Fuente: http://www.michelcollon.info/index.php?view=article&catid=6&id=2810&option=com_content&Itemid=11

    Fuentes:

    http://www.rebelion.org/noticia.php?id=105535
    http://www.rebelion.org/noticia.php?id=106895
    http://www.rebelion.org/noticia.php?id=109759

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    Re: Eritrea ¿Socialista?

    Mensaje por Federico Taraki el Jue Ago 08, 2013 7:30 pm

    Eritrea es un país que boicoteo a Etiopía por un nacionalismo absurdo gracias a un ejercito pseudo marxista que se independizo de Etiopia.
    Hoy en dia es el único país de africa que tiene un partido único y diria yo que es de centro izquierda.
    Cuba se enfrento a este país para defender al gobierno socialista de Etiopía, cuando este cae Eritrea consigue la independencia.
    Es interesante esa entrevista pero eso no quita su accionar histórico, no busco ni el más mínimo dialogo con Mengistu. La verdad en mi opinión fueron funcionales al imperio y hoy en día este los odia y boicotea, tiene cosas interesantes pero no es marxista-leninista; si es socialista pero en una forma muy extraña y cualquiera que sepa algo de la historia del socialismo africano los debe de ver con muchas dudas y escepticismo.
    No te recomiendo defenderlo ni criticarlo mucho; hay que observarlo bien.
    Pero como segun yo entiendo y segun como he aprendido en la historia del continente africano Mengistu fue un verdadero socialista y el frente de liberación de Eritrea solo consiguió boicotear al gobierno popular, aunque en parte los motivos de su secesión son en parte justificados. Pero como buen marxista no cree en el nacionalismo y aboga por el dialogo entre compañeros; 2 cosas que Eritrea no tomo en cuenta. Sin embargo la defenza de los derechos de la mujer y de los trabajadores en ese país esta entre los más avanzados de Africa. Yo diria que es un caso polemico y digno de ser estudiado.
    Por algo se quiere ocultar la existencia de ese país yo he visto que se mencionan muchos países de Africa pero nunca este, la prensa burguesa a algo le teme y eso es algo a tener en cuenta, saludos y espero que formes tu opinión.
    PD: Eritrea en sus orígenes fue enemiga de Cuba, no se como estarán las relaciones ahora pero tengo entendido que el gobierno Cubano no quiere a el gobierno de Eritrea pero parece que este sentimiento no es mutuo como se ve en la entrevista a publicada.

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    Re: Eritrea ¿Socialista?

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