por gvidilpurigi el Jue Sep 01, 2011 1:28 pm
Como bien se ha dicho por arriba, el consumo de alcohol, como de cualquier otra sustancia psicoactiva, no tiene porqué llevar a una situación problemática si se respetan las dosis, el entorno es el apropiado y la propia persona consumidora está en un estado mental estable.
El problema viene cuando se hace un mal uso de las sustancias por parte de determinados individuos; al ser sustancias que modifican el estado mental o el comportamiento, en manos de individuos poco formados en el tema o mentalmente inestables puede llevar a una situación muy problemática para la sociedad y la persona en cuestión.
Ahora, ante el abuso, ¿Cómo atajar el problema?
Se puede intentar solucionar el problema del abuso por diversas vías:
- La prohibición es una de estas vías, por la cual se elimina la posibilidad de obtener por los cauces normales de intercambio de mercancías estas sustancias. De esta manera, se consigue que el estrato del conjunto de la sociedad que puede causar o causarse problemas no tenga acceso a ellas.
Esta vía presenta varios problemas:
- el que se puede generar un mercado ilícito (que generará plusvalía, todo sea dicho) en el que la adulteración sería extremadamente frecuente, y por todo esto habría que combatir con los medios del Estado, con el consiguiente desvío de fondos
- la generación de un efecto llamada, ya que el objeto prohibido suele alimentar la curiosidad
- lo más importante, se coarta la libertad de aquellas personas cabales y formadas que quieren hacer uso de estas sustancias.
Otra de estas vías es la legalización, para cuya puesta en funcionamiento se requieren varios esfuerzos:
programas de educación e información acerca de métodos de consumo, dosis, efectos secundarios y posibles perjuicios a posteriori.
puesta a disposición del público progresiva de las sustancias, tras aplicar exhaustivamente el programa de información
gravación con impuestos de las sustancias en cuestión, en previsión de gastos a cubrir por el sistema de salud, derivados de su consumo
Esta vía, como ventaja tiene que los cauces de distribución pueden ser controlados por el Estado y por éste ser garantizada la pureza de la sustancia, así como la eliminación del efecto llamada de lo prohibido, pero pone a disposición del individuo mentalmente inestable, una serie de sustancias que puede desencadenar en efectos negativos para esa persona y su entorno; pero en ese caso, el entorno en el que se movería ese consumidor abusivo ya no sería marginal, algo que suele ser un agravante serio de su estado, y su entorno cercano podría atajar el problema gracias al programa de educación e información.
Desde mi humilde opinión, la vía de la legalización es una manera extremadamente conveniente para atajar el problema del abuso y de la prohibición a personas sanas y conscientes de lo que hacen; ¿cómo veis estos casos teóricos?