PERESTROIKA: ATAQUE FRONTAL CONTRA EL MARXISMO, LA REVOLUCIÓN Y EL SOCIALISMO

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    Dzerjinskii
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    PERESTROIKA: ATAQUE FRONTAL CONTRA EL MARXISMO, LA REVOLUCIÓN Y EL SOCIALISMO

    Mensaje por Dzerjinskii el Miér Ago 17, 2011 1:37 am

    AGIM POPA

    PERESTROIKA: ATAQUE FRONTAL CONTRA EL MARXISMO, LA REVOLUCIÓN Y EL SOCIALISMO
    (1)

    Los revisionistas han dejado caer todas sus máscaras. Ya no consideran necesario utilizar ni el término «marxismo-leninismo», ni las palabras «comunismo», «revolución» o «lucha de clases». La filosofía marxista-leninista ha sido sustituida por la filosofía de la perestroíka» llamada «nuevo pensamiento, que ha asumido el papel de una doctrina única y absoluta de la expiación del mundo actual y de la edificación del mundo futuro,
    Las calumnias contra el socialismo, sobre todo contra Stalin, y la denigración de toda victoria de la revolución están de moda para toda suerte de plumíferos, filósofos y escritores, que se han adelantado incluso a los anticomunistas más furibundos.
    El abanderado es el mismo Gorbachov, que realiza esta labor con gran celo en diferentes encuentros y reuniones, dentro y fuera del país.
    En noviembre de 1987, con motivo del 70 aniversario de la Revolución de Octubre, la plataforma que presentó era ecléctica, del agrado de todos.
    Al parecer, tal acción le fue necesaria para asegurar apoyo al nuevo camino, para neutralizar a sus adversarios.
    Así que habló demagógicamente. Mas el tiempo anda y con él Gorbachov, quien se ve obligado a dejar ver su verdadero rostro. Para esto' escogió una tribuna de autoridad y a un auditorio selecto: la Asamblea General de la Organización de las Naciones
    Unidas. Allí planteó, más abiertamente que en otras ocasiones, su amplia plataforma teórico-filosófica, social y política de la interpretación de los procesos actuales y de la perspectiva del desarrollo mundial, presentándola como una nueva concepción con la que el mundo debe entrar en el siglo XXI.
    Gorbachov ha asumido unir en un todo las ideologías y las filosofías contrarías, haciendo de la Perestroika y del «nuevo pensamiento político» el denominador común de todas las clases, sistemas sociales, pueblos y naciones de la época actual. Exige que todo el mundo, los opresores y los oprimidos, tengan un nuevo pensamiento comun, una conciencia común o, como él la calificó, «conciencia del carácter común de nuestros destinos objetivos».
    En el fondo, bajo un nuevo ropaje se sirve en bandeja la vieja idea de los oportunistas de toda laya, la de la reconciliación de clases, que ha sido y sigue siendo el arma ideológica preferida de las clases opresoras y explotadoras para justificar y perpetuar la explotación y la opresión de los hombres del trabajo y de los pueblos. Estas prédicas, denunciadas hace tiempo por el marxismo-leninismo y rechazadas por toda la experiencia histórica mundial, son ofrecidas por Gorbachov como un nuevo descubrimiento, como una nueva ideología de la humanidad.
    Para dar a sus prédicas una «base objetiva», M. Gorbachov, a imagen y semejanza de sus antecesores oportunistas y revisionistas, desde Bernstein y Kautsky hasta Jruschov y compañía, se aferra a los cambios que se han operado en el mundo. «El mundo en que vivimos, dice en su discurso en la ONU, cambia radicalmente del de los comienzos e incluso de los mediados del siglo en curso, y sigue cambiando, al igual que todos sus elementos». Que en el mundo se han producido y se producirán cambios, esta es una verdad conocida que nadie pone en duda. Pero lo que Gorbachov calla es la cuestión: ¿Existen la opresión y la explotación? ¿Existen las clases con sus diversos intereses? ¿Existen la opresión nacional y la lucha por la independencia? ¿Existen el imperialismo y el capitalismo, el saqueo y la agresión por parte de éstos?
    Ni el desarrollo de la revolución técnico-científica, ni los problemas globales «de toda la humanidad», en los que tanto insiste Gorbachov, ni la aparición de las armas misilisticas nucleares han hecho al capitalismo y al imperialismo razonables, humanitarios ni amantes de la paz. Al contrario, la explotación capitalista y el saqueo de los pueblos por el imperialismo han alcanzado en nuestros días niveles sin precedentes. Y mientras prosigan esta explotación y este saqueo, la clase obrera y los pueblos no podrán transigir con ellos, sus anhelos de libertad e independencia, de justicia y progreso social y la lucha por hacerlos realidad jamás podrán desaparecer. Si bien la burguesía
    y los revisionistas pueden frenar por cierto tiempo el ímpetu revolucionario de las masas trabajadoras, no pueden en cambio extinguir sus aspiraciones y sus esfuerzos por una vida y un futuro mejores, por una nueva sociedad, en la que todos disfruten los frutos de su trabajo en libertad y en pie de igualdad.
    El objetivo de Gorbachov, que es el de todos los oportunistas y revisionistas, consiste en desvalorizar, en declarar caducas e inadecuadas para nuestra época la misión histórica del proletariado y las ideas del marxismo leninismo, de la revolución y de la liberación de los pueblos. Para él, el proletariado, su movimiento y su ideología ya no constituyen más la clase, el movimiento y la ideología que dan el tono a toda la vida de la sociedad humana y que determinan la tendencia fundamental de su desarrollo. Declara abiertamente que, en los cuatros puntos cardinales de globo, nuevos movimientos sociales y nuevas ideologías se están poniendo al frente de la historia. «La vida, prosigue, nos lleva a renunciar a los estereotipos y los puntos de vista caducos, porque sería ingenuo pensar que los problemas con que choca hoy la humanidad se pueden solucionar con medios y métodos aplicados o utilizados en el pasado» y aquí de lo que se trata es de la lucha de clases, de la revolución, que hoy, supuestamente, han dejado de constituir la fuerza motriz, la locomotora de la historia. Esta experiencia, producto de todo el desarrollo de la historia humana, según Gorbachov, corresponde a las prácticas y al mundo que han pasado y pasan a ser parte del pasado. Asimismo declara caducos y no válidos la Gran Revolución de Octubre, su experiencia, sus enseñanzas y su camino, porque «estamos ante un mundo diferente, para el que debemos buscar una vía diferente hacia el futuro». Pero era este mismo Gorbachov, quien hace tan sólo un año, en su discurso con motivo del 70 aniversario de esta Revolución, la consideraba «la esplendorosa hora del radiante amanecer de la humanidad». En dicho discurso afirmaba, y ahora se ve claramente que lo hacía por pura demagogia, que «1917 demostró que la opción entre el socialismo y el capitalismo es la única alternativa social de nuestra época, ya que en el siglo XX no puede haber progreso sin la transición socialista»; que «esta conclusión fundamental no tiene ahora menos valor que en la época en que la formuló Lenin», etc.
    Ahora Gorbachov ha descubierto una «nueva ley». Si la historia de los siglos y milenios pasados ha sido, debido a la incompatibilidad de intereses e ideologías contrarios, una historia de duras luchas y batallas de clases, que han abierto el camino al progreso social, hoy hemos entrado, dice él, en una nueva época en la que toda esa ley no es sino una reminiscencia del pasado, puesto que «el progreso ulterior del mundo es posible gracias a los esfuerzos por un consenso general humano», y puesto que «el nuevo orden mundial estará determinado por los intereses generales humanos», etc.
    Esta «nueva» filosofía de Gorbachov ha sido desenmascarada desde hace tiempo por Lenin y es rechazada por la propia realidad de nuestros días en todo el mundo. «Según la doctrina del socialismo, es decir del marxismo, -decía Lenin-, (...) la verdadera fuerza motriz de la historia es la lucha revolucionaria de las clases (...) Según la doctrina de los filósofos burgueses, la fuerza motriz del progreso es la solidaridad de todos los elementos de la sociedad (...) La primera doctrina es materialista; la segunda es idealista (...) La primera corrobora la práctica del proletariado (...) La segunda la táctica de la burguesía»
    Marchando sobre las huellas de Kautsky y tergiversando la realidad actual, Gorbachov difunde la falsa tesis de que «los desacuerdos y las contradicciones heredados del pasado se están reduciendo o desapareciendo», que, «a la par de las luchas, enemistades y escisiones entre los pueblos y países, otra corriente con causas igualmente objetivas emerge cada vez más: el proceso del surgimiento de un mundo integral e interdependiente. ¿sí, pues, según él, hoy no se debe, no es deseable hablar de contradicciones y antagonismo entre la clase obrera y la burguesía, entre pueblos oprimidos y países dependientes y el imperialismo, ni entre los dos sistemas sociales opuestos: el socialismo y el capitalismo, incluso tampoco entre las mismas potencias imperialistas. Todo esto, es decir, las contradicciones fundamentales que radican en los cimientos de nuestra época, ya pertenecen supuestamente al pasado o están transformándose en parte integrante e irreversible de él (¡!). Gorbachov hace llamamientos a que todos juntos, no sólo los diferentes Estados, sino también obreros y capitalistas, pueblos oprimidos e imperialistas, busquen «la vía que conduce a la preponderancia de la idea general humana del ilimitado número de fuerzas centrífugas».
    El Partido del Trabajo de Albania, los marxista-leninistas y los revolucionarios en todo el mundo, no pueden dejar de denunciar este lluevo paso traidor del actual cabecilla de los revisionistas soviéticos. «Nuestra lucha -ha señalado el camarada - Ramiz Alia- está dirigida contra las prédicas revisionistas de que supuestamente ha pasado para siempre la época de las batallas de clase, la época de las revoluciones y de las luchas de liberación nacional y se ha iniciado la época de la «armonía general», de la reconciliación de clases, de la colaboración entre las metrópolis capitalistas y los pueblos oprimidos»
    Está absolutamente claro adónde va semejante camino. Su objetivo es conservar intacto el statu qua, la situación actual, esto es, conservar intacto el dominio de la burguesía y del imperialismo. Ignorar, vender los intereses vitales de los trabajadores y de los pueblos, he aquí el precio de la traición que Gorbachov ofrece al imperialismo mundial a cambio de la garantía de un período de tranquilidad y colaboración para realizar su programa de modernización capitalista de la Unión Soviética por medio de la «perestroika» y la «glasnost».
    Es cierto que en el mundo actual han surgido un número de problemas que afectan a todos los hombres, los pueblos y los países y que requieren esfuerzos por parte de todos, acuerdos y colaboración de diferentes Estados, etc. Tales son la prevención del peligro de una nueva conflagración general, con la utilización de las armas nucleares o de las llamadas convencionales, la protección del medio ambiente de la contaminación causada por el desarrollo industrial caótico o por las pruebas de diferentes armas, la liquidación del profundo atraso y de la deplorable situación en zonas enteras del «tercer mundo» y otros por el estilo. La preocupación por la solución de dichos problemas, y las acciones enérgicas de la opinión mundial, de los pueblos, de las fuerzas progresistas y amantes de la libertad, de los gobiernos de diferentes países en torno a estas cuestiones son naturales, indispensables y de gran actualidad. Pero en aras de su solución no hay por qué negar la lucha de clases, la revolución, las aspiraciones de los pueblos a la independencia y a la soberanía nacional, como hace Gorbachov. No son las justas luchas de los trabajadores y de los pueblos por su liberación social y nacional las que impiden la solución de los problemas de toda la humanidad.
    Al contrario, aportan una contribución insustituible, porque están dirigidas contra las causas más profundas de dichos problemas. Estas causas radican en el régimen capitalista, en el imperialismo y su sistema colonial y neocolonial, en la naturaleza y la política saqueadora y agresiva del imperialismo mundial, sobre todo de sus dos principales bastiones actuales: el imperialismo americano y el socialímperialismo soviético. No son dogmas anticuados, como se complace Gorbachov en definirlos, sino una realidad viviente confirmada históricamente y que nuevos hechos confirman a diario. Sólo la desaparición de las profundas causas que han engendrado y mantienen vivos los problemas actuales de toda la humanidad llevará a la solución radical, cabal y definitiva de estos problemas.
    Gorbachov habla de la edificación de un «nuevo orden mundial». Dice expresamente que se trata de un «orden mundial único», del surgimiento de un «mundo integral", en el que el socialismo y el capitalismo se fundirían en un solo sistema. Esa es la conocida teoría de los ideólogos burgueses sobre «la convergencia y la integración de ambos sistemas». Nada nuevo hay aquí, salvo un total abandono del socialismo. Pero el marxismo-leninismo y la experiencia histórica internacional demuestran que, en la época actual, el progreso de la sociedad humana, condicionado por la acción de las leyes objetivas, marcha en una dirección rigurosamente definida, hacia la sustitución del sistema capitalista caduco con el sistema socialista, el cual representa un nivel nuevo, superior, del desarrollo de la sociedad humana, un orden social capaz de dar respuesta a todas las cuestiones del progreso y de afrontar todos los desafíos del tiempo. Representa el único régimen social con futuro, la única alternativa para acabar con la explotación del hombre por el hombre, con la subordinación de la mujer y con la opresión de algunas naciones por parte de otras, así corno la única vía para la solución real y definitiva de los problemas del género humano, por los que tanta preocupación muestra Gorbachov en sus declaraciones. Sólo sobre esta base, sobre la base del régimen social socialista y comunista se puede hablar seriamente de un mundo único e integral del futuro.
    Si en la Unión Soviética y en otros países socialistas se han producido procesos regresivos, profundas crisis económicas y fuertes conmociones sociales, acciones burocráticas e infracciones de la democracia; si han surgido capas privilegiadas y fenómenos de corrupción y degeneración de los cuadros, etc., de ello no es culpable el sistema socialista, sino el curso revisionista adoptado por los dirigentes de dichos países. El socialismo, como teoría y régimen social, posee inagotables capacidades de desarrollo y progreso, para dar solución correcta a todos los problemas que surgen, para crear una verdadera igualdad y una democracia efectiva para el pueblo, para asegurar un desarrollo multilateral del hombre.
    Mas los revisionistas han perdido la confianza en el socialismo, en sus posibilidades y sus fuerzas creadoras, por eso están abandonándolo de palabra y de obra, atacándolo por todos los medios y ensalzando los valores del régimen burgués, los métodos capitalistas de organización y dirección, como salida del atolladero en que se han metido. Y está claro que la integración en el capitalismo dentro del país no puede dejar de plantear como alternativa la integración en el sistema capitalista a nivel mundial, a fin de crear el llamado «mundo único e integral».
    El ataque frontal emprendido por Gorbachov en la ONU contra el marxismo-leninismo, la revolución, la lucha de los pueblos, el socialismo y el comunismo, no podía dejar de ser saludado con entusiasmo, como efectivamente ocurrió, por el gran capital internacional y todas las fuerzas reaccionarias del mundo, porque sus conceptos y teorías son los mismos que ha predicado y predica la burguesía mundial. Con la aparición de la «perestroika» y del «nuevo pensamiento político», se crean posibilidades de revitalizar y poner de nuevo en circulación las filosofías contrarrevolucionarias y antisocialistas en nuevas formas.
    La nueva filosofía que el dirigente soviético presentó en las Naciones Unidas tiende a alejar a los pueblos y a las fuerzas revolucionarias y progresistas del camino de la revolución y del progreso social, suscitar en éstos ilusiones, pesimismo histórico y sumisión.
    La lucha contra esta filosofía es lucha contra la política y la estrategia de la superpotencia socialimperialista soviética, es la lucha contra la corriente más peligrosa del revisionismo moderno, por la defensa de los fundamentos del marxismo-leninismo, de la revolución y de la alternativa socialista del actual desarrollo mundial. Por esta vía revolucionaria de lucha intransigente contra el revisionismo moderno de todo tipo, ha marchado el Partido del Trabajo de Albania, y marchará consecuentemente también en el futuro.
    Como ha señalado el camarada Enver Hoxha, nuestro Partido ha rechazado resueltamente las tesis y puntos de vista burgués-oportunistas sobre la etapa actual del proceso histórico mundial, que niegan la revolución y defienden la explotación capitalista, y ha recalcado con fuerza que «ningún cambio en el desarrollo del capitalismo y del imperialismo justifica las invenciones y las mentiras revisionistas», que «la crítica de principios y el continuo desenmascaramiento de las teorías antirrevolucionarias y anticomunistas son indispensables para defender el marxismo-leninismo, para llevar adelante la causa de la revolución y de los pueblos, para, demostrar que la teoría de Marx, Engels, Lenin y Stalin se mantiene siempre joven, y es brújula infalible para las victorias futuras»


    (1) Articulo de Agim Popa profesor de la Universidad “Enver Hoxha” de Tirana. Publicado en la revista “Albania Hoy” en español, número 1 de 1989.

      Fecha y hora actual: Sáb Dic 03, 2016 8:40 pm