De la “coexistencia pacifica” el “trancito pacifico” y las “vías no capitalista de desarrollo con orientación socialista” al socialismo del siglo XXI

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Mensaje por Dzerjinskii el Dom Jul 31, 2011 1:37 am

En reiterados post se ha mencionado la teoría del “trancito pacifico”, y vasto recordar el caso de Chile o el de Indonesia para que los apologistas del revisionismo que participan de este foro no levantaran el guante. Pero poco hemos debatido la teoría revisionista de la “coexistencia pacifica” y menos aun, la relación de estas dos teorías y las consecuencias que tuvieron en los partidos comunistas fuera del campo socialista y los procesos de liberación nacional.
Aunque ya Molotov en su carta al Presídium del 29 de febrero de 1956 se arrepentía de haber dado su apoyo a las tesis revisionistas del XX congreso y decía “(…) ninguno de los que abogaban por la política propuesta fue capaz de explicarnos cómo se pasa de los pactos económicos y de los collares de flores para nuestros colegas a la adquisición seria del poder” y afirmaba que “La táctica propuesta fortalecería a los Gobiernos burgueses existentes, concedería tiempo a dichas naciones para organizarse y fomentaría una fase prolongada de desarrollo burgués.” Mientras reconocía que “Cada día llevamos a cabo algunas medidas, y fortalecemos en algún modo a Gobiernos no comunistas sobre los que no tenemos ningún control real.” Y que “La influencia que obtendríamos con una táctica semejante sería superficial y no podría traducirse en una toma del poder seria por parte de los comunistas.” la política exterior de la camarilla revisionista no se corrigió ni un milímetro, sino que por el contrario, se profundizo hasta llegar a ponerse en evidencia como una estrategia que le disputaba zonas de influencia a los imperialistas occidentales, cooptando y sobornando con créditos y asistencia técnica y militar a los partidos y movimientos de las burguesías nacionales que participaban de los movimientos de liberación nacional anticoloniales o que enfrenaban al imperialismo en países que ya tenían su independencia formal.

Así, por ejemplo en Argentina el PCA al acatar las tesis revisionistas paso de catalogar a los representantes de la burguesía nacional de “Naziperonismo” a entran en acuerdos económicos con ellos, como testaferros del capital soviético y gerentes de los intercambios comerciales entre la URSS y Argentina, llegando incluso a colocar como ministro de economía a uno de sus agentes, el empresario fundador de la central empresaria “Confederación General Económica” José Ber Gelbard, mientras eran cómplices de la masacre que realizaba la Alianza Anticomunista Argentina, (organización parapolicial de los burgueses nacionales), contra los militantes comunistas, incluso de su propio partido, y como luego la URSS siguió manteniendo muy buenos negocios con el trigo a pesar de la dictadura genocida que diezmaba a los trabajadores y el pueblo.

¿Qué importancia tiene hoy este asunto? Pues viendo como los argumentos que inocularon los revisionistas para justificar esto se usan hoy para hacer apología y defender ciegamente los procesos llamados “socialismo de siglo XXI” o como se ataca furiosamente toda opinión que pretende analizar en profundidad el caso de Libia, difamando y tergiversando, solo por no querer caer en el simplista “Gaddafi si, Gaddafi no” es que eh digitalizado este articulo que explica muy bien y con las citas correspondientes la relación que existe entre los argumentos de las teorías de “coexistencia pacifica”, “trancito pacifico” y “vías no capitalista de desarrollo con su orientación socialista” Y como estas teorías, reproduciendo tesis reformistas ya rebatidas por Lenin, no solo niegan la necesidad de la revolución y el partido de tipo marxista leninista, sino también desnaturalizan la táctica de frente popular, negando la hegemonía del proletariado en los procesos de liberación nacional y la posibilidad de abordar las tareas democrático-burguesas y antifeudales al tiempo que se impone la dictadura del proletariado.

¿Quieren entender por ejemplo la “traición” de Mandela? ¿El desastre de los movimientos de liberación nacional y los “socialismos” de África? ¿La subordinación del PC Indio a Nehru y como este ejemplo decenas más de seguidísimos quietistas en muchos países?
Pues este artículo les puede dar una mano.

Saludos

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De la “coexistencia pacifica” el “trancito pacifico” y las “vías no capitalista de desarrollo con orientación socialista” al socialismo del siglo XXI  Empty Re: De la “coexistencia pacifica” el “trancito pacifico” y las “vías no capitalista de desarrollo con orientación socialista” al socialismo del siglo XXI

Mensaje por Dzerjinskii el Dom Jul 31, 2011 1:39 am

Nesti Karaguni

LA ESENCIA REACCIONARIA DE LA TEORÍA REVISIONISTA SOVIÉTICA DE LA «ORIENTACIÓN SOCIALISTA»

Publicado en la revista “Albania Hoy”
Nro. 3 del año 1984
Páginas 58 a 64




En su importante obra «El Imperialismo y la Revolución», al desenmascarar la estrategia de los revisionistas y social imperialistas soviéticos como la estrategia de un estado saqueador que busca extender su hegemonía y dominación a escala mundial, el camarada Enver Hoxha subraya entre otras, que “la Unión Soviética revisionista intenta abrirse paso para realizar sus planes expansioncitas neocolonialistas, presentándose como aliado, amigo y defensor de los nuevos Estados nacionales de los países poco desarrollados.
Los revisionistas soviéticos preconizan que estos países, al ligarse a la Unión Soviética y a la llamada «comunidad socialista», presentada como la «principal fuerza motriz de la actual evolución mundial», pueden avanzar con éxito por el camino de la libertad y la independencia, e incluso del socialismo. A tal efecto han inventado asimismo las teorías de la «vía no capitalista de desarrollo», de la «orientación socialista», etc. (Enver Hoxha. El Imperialismo y la Revolución, ed. en español, pág. 39).

Son innumerables los hechos que arrojan luz sobre la esencia reaccionaría antimarxista, oportunista y contrarrevolucionaria de estas teorías, que reflejadas de manera sintética en los principales documentos del Partido revisionista de la Unión Soviética y de manera particular de su Congreso, ocupan un lugar especial entre las publicaciones filosóficas revisionistas y en la actual propaganda social imperialista soviética. Se trata de principio a fin de un cúmulo de tesis que tienden a perpetuar el régimen económico, social y político capitalista en una serie de países ex-coloniales y poco desarrollados, embelleciéndolos con el calificativo de «vía no capitalista de desarrollo», incluso de «orientación socialista», por la que supuestamente habrían penetrado y avanzan algunos de estos países y a la que tenderían a penetrar y avanzar otros. Estas teorías preconizan la conciliación de clases y la vía reformista de transición al socialismo, lo que sería factible -según ellas- dentro del marco del propio Estado capitalista, en el marco de las estructuras y de la superestructura existentes, sin necesidad de revolución, de destruir la vieja máquina del Estado burgués ni de instaurar la dictadura del proletariado. En lo que se refiere a las fuerzas motrices, niegan la misión histórica y el papel hegemónico del proletariado y de su partido marxista leninista, llegando al absurdo de conceder este papel a la burguesía y a sus partidos políticos. Simultáneamente, el apoyo de estos países en la experiencia y en la llamada «ayuda» de la Unión Soviética revisionista y social imperialista y de la «comunidad socialista», así como la supeditación de su política a la de la Unión Soviética, es considerada una necesidad y la piedra de toque que determina el que estos países hayan entrado o no en «la vía no capitalista de desarrollo» y de «orientación socialista».

APOLOGISTAS Y DEFENSORES DEL REGIMEN EXPLOTADOR

La teoría marxista-leninista argumenta y la práctica ha probado que las transformaciones revolucionarias socialistas en la base económica, es decir en las relaciones de producción, y en numerosos campos de la superestructura, comienzan a operarse únicamente con la instauración de la dictadura del proletariado. Esta, de manera consciente y organizada, bajo la dirección del auténtico partido marxista-leninista de la clase obrera y apoyada en las leyes objetivas del desarrollo social, aplica profundas y amplias medidas revolucionarías para la liquidación del viejo régimen económico-social opresor y explotador y para la construcción de la sociedad socialista sin clases explotadoras, como primera fase de la construcción de la sociedad sin clases, el comunismo.

En oposición a estas enseñanzas sobre la dictadura del proletariado, como primer e imprescindible acto de la revolución socialista, así como sobre su papel determinante para la realización de transformaciones socialistas en la base económica y en la superestructura, los revisionistas soviéticos, en sus teorías sobre la «vía no capitalista de desarrollo» y de «orientación socialista» hacen hincapié principalmente en las reformas económicas.

Con la pretensión de que supuestamente «la lucha de los pueblos por la verdadera liberación social pasa cada vez más por la esfera de la economía», los revisionistas soviéticos tratan de crear una idea de que para pasar al socialismo debemos comenzar no con la instauración de la dictadura del proletariado, sino con transformaciones en el terreno económico, que realizaría gradualmente el Estado existente, a través de una infinita serie de fases o etapas de transición. Este Estado, al que califican de democrático revolucionario y en el que el poder está supuestamente en manos del pueblo trabajador, estaría dispuesto y en condiciones de realizar, según ellos, profundas transformaciones en todos los terrenos de la vida y de crear las premisas imprescindibles para realizar también la «transición al socialismo».

El modo en que tratan el problema del Estado los revisionistas soviéticos es enteramente antimarxista y burgués, tanto en la teoría, como en política. Son numerosos los hechos que demuestran que, independientemente de ciertas reformas de carácter democrático general realizadas en los países ex-coloniales y en vías de desarrollo, en ellos predomina la propiedad privada sobre los medios de producción, tanto bajo la forma de propiedad de capitalistas particulares o de grupos de capitalistas, como bajo la forma del capitalismo monopolista de Estado. El poder político en estos países se halla en manos de las clases burguesas y feudales y en muchos de ellos incluso en las de las camarillas más reaccionarias, antes asociadas a los imperialistas, que oprimen y explotan al proletariado y a las masas trabajadoras. Las clases dominantes, en general, están estrechamente ligadas al imperialismo americano, al social imperialismo soviético o a otros imperialismos, cuyo capital, como evidencian los hechos, mantienen aún importantes posiciones en la economía de dichos países, y, de una u otra forma, se imponen incluso en su política. Es natural que este Estado y toda la superestructura erigida sobre la base económica y que es reflejo de ella, independientemente de los calificativos que puedan merecer, protegen la propiedad privada sobre los medios de producción, las relaciones económicas levantadas sobre aquéllas y está al completo servicio de las clases dominantes.

Es sabido que el Estado, mientras exista, tendrá siempre un acentuado carácter de clase. Naturalmente que entre los nuevos Estados nacionales de los países ex-coloniales y poco desarrollados existen algunos que son más progresistas y democráticos que los que han venido a sustituir de la época de la dominación colonial. Pero esto no significa que estos Estados se hayan convertido en Estados por encima de las clases o al margen de ellas. Ellos, como cualquier Estado, son Estados de una clase determinada y no en general del «pueblo trabajador», como pretenden los revisionistas soviéticos.

Los revisionistas soviéticos afirman que, en estos países simultáneamente a la realización de reformas en el terreno económico, habría cambiado también gradualmente el propio Estado y que, por tanto, se podría pasar de la dictadura democrático-revolucionaria a un Estado de tipo socialista mediante las reformas que deberían hacerse en el marco del régimen económico-social y político existente, como la creación de «nuevas instituciones democrático revolucionarias de poder», con la redacción de una «legislación que exprese los intereses de las masas», con el desarrollo de la lucha contra «el burocratismo en el aparato administrativo estatal» (Nauchniy komunizm, Nro. 3, 1980, Pág. 104), con el reforzamiento «gradual del aparato de Estado con cuadros autóctonos fieles al pueblo» (Informe ante el XXVI Congreso del PCUS, Pravda, 24 de febrero de 1981), mediante la profundización de la democratización del poder y del ejército (Voprosi fillozofi, Nro. 2, 1983, Pág. 79) Y otras. Sería, según ellos este Estado reformado el que permitirá, supuestamente de manera consciente, la transición al socialismo.

Puntos de vista semejantes al de los revisionistas soviéticos y pretensiones sobre la reforma del viejo Estado opresor y explotador, los predicaron ya en el pasado los Bernstein, los Kautsky, y demás oportunistas. Pero es sabido que Lenin, al desenmascararlos y demolerlos argumentó que las reformas que puedan hacerse al Estado opresor y explotador burgués no son de tal magnitud que expresen los intereses de las masas, sino que no afectan en absoluto la naturaleza de clase, el régimen económico-social y la dominación de las clases explotadoras. «Cambios» en el viejo aparato de Estado burgués se realizan continuamente, a fin de que el Estado se adecue mejor a las nuevas situaciones, sobre todo para hacer frente a los movimientos y luchas revolucionarias crecientes que desarrollan el proletariado y los pueblos contra sus opresores. Pero los «cambios» de esta naturaleza en el aparato de Estado no tienen por objetivo crear las premisas para llevar a los países ex-coloniales ni a los demás países capitalistas al socialismo, como pretenden los revisionistas soviéticos, sino que se realizan en función del continuo fortalecimiento de la dictadura burguesa o feudal-burguesa, para defender lo mejor posible los intereses y la posición de clase de las clases poseedoras de la sociedad.

Profundizando en sus prédicas antimarxistas sobre el Estado de «orientación socialista» de los países ex-coloniales, Estado que supuestamente estaría en condiciones de llevar a cabo profundas reformas económicas y de conducir gradualmente a estos países al socialismo, que estaría supuestamente en condiciones de reformarse y transformarse gradualmente en «Estado de tipo socialista», los revisionistas soviéticos llegan, por consiguiente, a otra conclusión político-teórica: dejan entrever que para pasar al socialismo en tales países no hace falta ni la revolución proletaria, ni la destrucción del viejo Estado burgués, sino que por el contrario sería, necesario conservar y fortalecer el Estado existente. Esta conclusión se halla en flagrante contradicción con lo argumentado por los clásicos del marxismo-leninismo y que ha probado plenamente la práctica revolucionaria, el que para pasar al socialismo es imprescindible la revolución y como su primer acto y victoria la destrucción completa y hasta los cimientos del viejo Estado opresor y explotador.

Engels ha dicho que el Estado burgués es una fuerza especial de represión del proletariado por la burguesía. Por eso, para pasar a la sociedad sin clases, es preciso que esta fuerza particular sea reemplazada por otra fuerza especial, por el Estado proletario, como arma con la que el proletariado y sus aliados aplastarán la resistencia de la burguesía y de las clases explotadoras. Pero esta substitución, ha argumentado posteriormente Lenin, no puede ser realizada con «arreglos» ni «reajustes» del viejo aparato de Estado. Esto es posible únicamente rompiendo y destruyendo este aparato desde los cimientos, lo que sólo es posible mediante la revolución proletaria violenta. «La dictadura del proletariado -ha explicado Stalin- no puede surgir como resultado del desarrollo pacífico de la sociedad burguesa ni de la democracia burguesa, sólo puede surgir como resultado de la demolición de la máquina del Estado burgués, del ejército burgués, del aparato burocrático burgués, de la policía burguesa». (J. Stalin, Obras, ed. albanesa, tomo 6, Pág. 119).

Atribuyendo arbitrariamente y con fines especulativos al Estado burgués de los países calificados de «orientación socialista» características socialistas, que ni tiene ni puede tener ni en la teoría ni en la practica, los revisionistas soviéticos le atribuyen al mismo tiempo actos supuestamente consecuentes y socialistas. Afirman que este Estado, después de «liquidar la pobreza» y «superar el atraso socio-económico» del país, adopta medidas y «pone conscientemente obstáculos para que el capitalismo no se desarrolle» (Voprosi fillozofíi, Nro. 10, 1978, Pág. 100) liquidando gradualmente las «posiciones de los monopolios imperialistas, de la burguesía y de los grandes feudales nativos», «limitando la actividad del capital extranjero» (Informe ante el XXVI Congreso del PCUS, Pravda, 24 de febrero de 1981) y creando y fortaleciendo el sector estatal de la economía. Según ellos, en los países de «orientación socialista» se sigue «la línea de creación planificada de los premisas materiales y técnicas de desarrollo socialista» (Voprosi fillozofíi, Nro. 3, 1983, Pág. 102).

Basta únicamente con analizar por poco que sea estas declaraciones oficiales de los políticos y de los teóricos revisionistas soviéticos para descubrir su posición antimarxista, antiproletaria, pro burguesa y reaccionaria.
En primer lugar, la creación del sector estatal de la economía en los nuevos Estados nacionales, que los revisionistas soviéticos consideran como el factor más importante para la «limitación consecuente» de las relaciones capitalistas y para el surgimiento de las relaciones socialistas de producción, tal como ha demostrado con innumerables hechos la práctica no aporta ni puede aportar ningún elemento de carácter socialista al terreno de las relaciones de producción. Engels ha subrayado que en los países capitalistas la transformación de la propiedad en propiedad del Estado no suprime el carácter capitalista de las fuerzas productivas ni las relaciones capitalistas, por el contrario, lejos de ser abolidas llegan al límite, a la cúspide. (Marx-Engels, Obras Escogidas, ed. albanesa, tomo II, Pág. 137-138, 1958). También Lenin desenmascaró a todos los oportunistas y revisionistas que para evitar la revolución, intentaban embellecer al capitalismo presentando al capitalismo monopolista de Estado como un régimen no capitalista. La creación del sector estatal por la vía de las nacionalizaciones en las condiciones en que la burguesía mantiene el poder político e impone su dictadura, representa una forma particular de la propiedad burguesa, un capitalismo colectivo. Este capitalismo estatal no cambia de ningún modo la naturaleza del régimen explotador existente, no suprime la explotación del hombre por el hombre, ni el paro forzoso ni la pobreza. La posición y la situación de los obreros en las empresas estatales capitalistas es semejante, a la de los obreros de las empresas privadas capitalistas. «El capitalismo de Estado, tal como ha probado una larguísima experiencia, -ha puntualizado el camarada Enver Hoxha- es mantenido e impulsado por la burguesía, no para crear las bases de la sociedad socialista, contrariamente a lo que sostienen los revisionistas, sino para reforzar las bases de la sociedad capitalista, de su Estado burgués, para explotar y oprimir aún más a los trabajadores» (Enver Hoxha. Eurocomunismo es anticomunismo ed. en español, Pág. 151).

En segundo lugar, los revisionistas soviéticos hablan de una supuesta liquidación de las «posiciones de los monopolios imperialistas, de la burguesía y de los grandes feudales nativos», pero no mencionan en absoluto ni a la burguesía media ni a la pequeña burguesía, sobre todo a la pequeña burguesía urbana. Hablan, al mismo tiempo, de la «limitación de la actividad del capital extranjero», pero no de su liquidación. Según parece, tanto la burguesía media, y la pequeña burguesía nacional, como el capital extranjero, aunque un tanto «limitado», estarían presentes en el futuro régimen «socialista». De este modo -siempre según los soviéticos- los países de «orientación socialista» pasarían gradualmente al «socialismo» junto con la propiedad capitalista de Estado, con la propiedad privada capitalista media y pequeña e incluso con el capitalismo extranjero, es decir, de hecho sin ninguna modificación radical en el terreno de las relaciones de propiedad, con todo capitalista y con nada socialista.

En tercer lugar, los revisionistas soviéticos pretendiendo que desde el triunfo de la revolución antiimperialista de liberación y la proclamación de la independencia nacional en los países ex-coloniales y hasta que se produzcan en ellos las premisas que den inicio a las transformaciones para pasar al socialismo, se precisa un período prolongado, niegan de hecho la necesidad de la revolución socialista y sus preparativos, dejando el socialismo para un futuro incierto y lejano. Afirman que el llamado curso consciente y gradual de la orientación socialista «determina el proceso de desarrollo no capitalista, como prolongación en el tiempo del proceso revolucionario». (Leninskaya Teoriya socialisticheskoy revoljucii i sovremyenost, Moskva 1980, Pág. 474) La prolongación en el tiempo de este proceso, según ellos, plantearía supuestamente la necesidad de que el «avance» se efectúe gradualmente, a través de numerosas etapas de transición que permitan evitar que se «fuercen artificialmente las transformaciones sociales» (Mezhdunarodnaya zhisny, Nro. 3, 1981, Pág. 39), Y esto hasta que alcancen un nivel que se acomode al socialismo y el proletariado crezca y se desarrolle al punto de constituir la mayoría de la población.

No es difícil comprender que estas concepciones son idénticas a la teoría oportunista de las «fuerzas productivas» de Kautsky y de otros oportunistas que en el pasado desenmascaró Lenin. Son semejantes a las teorizaciones y deformaciones antimarxistas de los revisionistas yugoslavos en lo referente a las etapas de la revolución, a los momentos y las vías de transición de una etapa a otra, que trataban de imponer a nuestro Partido a fin de que fueran aplicadas en Albania. Para no quemar las etapas de la revolución «aconsejaban» que no se hiciera de manera inmediata el paso de la primera etapa democrática a la segunda etapa socialista de la revolución; defendían la idea antimarxista, según al cual, puesto que éramos una democracia popular, la burguesía no debería ser tocada, ya que de lo contrario, según los títístas, se quemarían las etapas; proclamaban como camino de transición de la primera etapa de la revolución a la segunda la vía de las reformas y sacaban la conclusión de que la transición de una a otra etapa debe prolongarse en el tiempo. Es sabido como Lenin desenmascaró y refutó la teoría de las «fuerzas productivas» y como, al descubrir la ley objetiva del desarrollo económico y político desigual de los países capitalistas en la época del imperialismo, llegó a la conclusión y argumentó qué la revolución puede estallar y triunfar también en algunos países, e incluso en uno solo, allí donde el eslabón de la cadena imperialista sea más débil, independientemente de si este país no se halla entre los más desarrollados en lo que se refiere a las fuerzas productivas. El eslabón más débil de la cadena imperialista será el país donde se exacerben todas las contradicciones sociales y de clase y se cree una situación revolucionaria, allí donde el proletariado haya creado su propio partido marxista-leninista y esté preparado para las grandes batallas revolucionarias. Lenin argumentó asimismo que el triunfo de la revolución democrática de liberación puede y debe servir como etapa preliminar de transición al socialismo, porque en el imperialismo se crean condiciones tales que la revolución, teniendo a la cabeza al proletariado y a su partido marxista-leninista, puede desarrollarse de manera que pueda pasar lo más rápidamente posible de la etapa de la revolución democrático-burguesa a la etapa de la revolución socialista, instaurar la dictadura del proletariado y construir el socialismo y el comunismo.


Estas enseñanzas de Lenin las confirmó la práctica de la Revolución de Octubre en Rusia y la construcción del socialismo en la Unión Soviética en su época y en la de Stalin. Esto lo confirma asimismo la revolución y la construcción del socialismo en Albania. Es sabido que la Albania de antes de la liberación era un país relativamente atrasado desde el punto de vista económico-social y cultural. Era un país esencialmente agrario, con una industria casi inexistente y con un bajo nivel de desarrollo de las fuerzas productivas. La clase obrera era poco numerosa, dispersa, y no formada como proletariado industrial, aún no había alcanzado madurez organizativa ni política. Pero sin embargo este estado de cosas no impidió al Partido Comunista de Albania, organizar y llevar a la victoria la Lucha de Liberación Nacional, preparar las condiciones, organizar y dirigir, simultáneamente la lucha por la liberación nacional, la lucha por el progreso social, instaurando en primer lugar el poder popular, como dictadura de las fuerzas democrático-revolucionarias, pero que cumplía al mismo tiempo las funciones de dictadura del proletariado y que introdujo rápidamente al país por el camino de la construcción socialista.

LA NEGACION DEL PAPEL Y DE LA MISION HISTORICA DEL PROLETARIADO Y DE SU PARTIDO MARXISTA-LENINISTA

Marx y Lenin han afirmado que entre todas las clases que hoy se enfrentan a la burguesía, sólo el proletariado, en tanto que clase más progresista y consecuentemente revolucionaria, puede y debe desempeñar sin titubeos su papel hegemónico en todos los actuales procesos revolucionarios que contribuyen a la destrucción del viejo régimen de opresión y explotación y a la transición de la sociedad al socialismo.

Los revisionistas soviéticos, en oposición al marxismo-leninismo y a la experiencia del desarrollo práctico de la revolución, por un lado tergiversan la realidad pretendiendo que en muchos países que acaban de proclamar la independencia nacional aún «no se ha creado la clase obrera nacional» (Voprosi fillosofi, Nro3, 1983, Pág. 94), lo que no es en absoluto verdad, mientras por otro, especulando con el hecho de que en muchos otros países como estos existe un proletariado poco numeroso y no organizado, extraen la conclusión antileninista de que el proletariado no puede «asumir la misión hegemónica en la revolución democrático nacional» (Mezhdunarodnova zhizny, Nro. 3, 1981, Pág. 39) Al mismo tiempo tratan de «probar» que la preparación de las premisas y la «transición gradual al socialismo» de los países, calificados de «orientación socialista» será obra no del proletariado y bajo su dirección, sino de aquellas fuerzas (frentes) que dirigieron la lucha por la liberación y la independencia nacionales, o de aquellas fuerzas que actualmente se encuentran en el poder, sin que sea necesario un nuevo alineamiento de las fuerzas de clase y sin dirigir el rigor del combate y los golpes revolucionarios contra la burguesía, porque, según los revisionistas soviéticos, una parte considerable de la burguesía de estos países habría asumido tendencias socialistas, habría abrazado la «vía del desarrollo socialista» y tendría la posibilidad de desempeñar también el papel dirigente en este importante proceso de desarrollo y progreso. A la par, los revisionistas soviéticos hacen hincapié en su propaganda de que la llamada «orientación socialista» no puede realizarse sin la «ayuda» ni la «experiencia» del social imperialismo soviético. Afirman que la «orientación socialista» sólo es real en aquellos países «que aceptan y aprovechan la ayuda y la experiencia de los «Países socialistas» (léase: de los países revisionistas (Voprosi fillozofií, Nro. 10, 1981, Pág. 100) De donde resulta que si no reciben esta «ayuda» y esta «experiencia» los países no podrían marchar hacia el «socialismo». Así pues, la primera condición fundamental para que los países vayan al socialismo, según los revisionistas soviéticos, sería el factor externo.


También en estas prédicas relacionadas con una de las cuestiones más cardinales de la estrategia y de la táctica, de la teoría y de la práctica de la revolución, como es la de las fuerzas motrices de la revolución, de su situación, alineamiento y de su papel en ella, se descubren abiertamente las posiciones antimarxistas y neocolonialistas, enmascarando con palabrería pseudo marxista una nueva campaña «civilizatoria» sobre los pueblos subdesarrollados como hacían los colonialistas de antaño y el imperialismo occidental hoy.

El marxismo-leninismo nos enseña y la práctica ha confirmado plenamente que la burguesía, al estar relacionada con la explotación capitalista y siendo la protagonista de esta explotación, no sólo no puede tener ni tiene tendencia socialista alguna, por lo que no puede ser tratada como fuerza motriz del proceso de transición al socialismo y mucho menos como fuerza dirigente de este proceso, sino que además, objetivamente se alinea al frente de los enemigos de la revolución y del socialismo, inclusive a lo largo del desarrollo de la revolución de liberación, democrática y antiimperialista, debido a sus propias posiciones económicas y de clase. Se caracteriza por sus vacilaciones y sus compromisos con el imperialismo y la reacción interna, y por lo tanto no está en condiciones de llevarla hasta el fin. Tampoco pueden jugar el papel dirigente de la revolución las capas de la pequeña burguesía, puesto que tienen exigencias limitadas, individualistas, están bajo la influencia de la ideología anticientífica y dan bandazos ora a la «derecha», ora a la «izquierda», deslizándose hacia el oportunismo y el aventurerismo. Tampoco las capas de la intelectualidad pueden ser una fuerza independiente, porque proceden de diversas clases, por naturaleza son vacilantes políticas e ideológicamente y tampoco pueden desempeñar un papel dirigente en la revolución.

El papel hegemónico del proletariado en la revolución es insustituible, porque de todas las clases, capas y grupos sociales, en el capitalismo, es la, clase más progresista y consecuentemente revolucionaria. Y lo es porque no dispone de nada, excepto de su fuerza de trabajo, que para no morir de hambre se ve obligada a venderla a los patrones capitalistas, dueños de los medios de producción, siendo salvajemente explotada. La clase obrera realiza la producción material, soporta el peso de la existencia y del desarrollo social, pero sin embargo no goza de los frutos de su trabajo. De este modo, su situación material, política y la posición que ocupa en la sociedad burguesa la obligan a organizarse y a lanzarse a la resuelta lucha revolucionaría para destruir el viejo régimen y construir la sociedad socialista, El proletariado trabaja y está ligado al sector más avanzado de la economía, a la gran producción industrial y al estar concentrado por centenares y decenas de miles de personas, se convierte no sólo en la clase más progresista que aspira y lucha por establecer el modo más avanzado de producción, el modo socialista, sino que dispone de grandes posibilidades y de mejor organización para emprender acciones revolucionarias. La conciencia para organizarse y realizar tales acciones se la da su teoría científica, el marxismo-leninismo que le aclara las condiciones de la lucha y de la victoria. Crea asimismo su estado mayor dirigente, su partido combativo marxista-leninista, que le inspira le organiza y le dirige en la realización de su gran misión histórica.

Debido a todas estas circunstancias tomadas en su conjunto, es al proletariado al que le corresponde desempeñar su papel hegemónico en la revolución, y no sólo en la etapa socialista, donde es indiscutible, sino también en la democrática de liberación. Lenin, refiriéndose a la revolución democrático-burguesa de Rusia de 1905-1907 subrayaba que sobre la base del contenido burgués de esta revolución no se puede extraer «la conclusión trivial de que la burguesía es el motor de la revolución» y que «no es posible que la revolución la dirija el proletariado» (V. I. Lenin. Obras Escogidas, ed. albanesa, tomo I, Págs. 692-693, Tirana, 1973). Demostró que el proletariado tiene la posibilidad y debe ser hegemónico en la revolución democrático popular, de carácter general antiimperialista y antifeudal, porque más que cualquier otra fuerza social está interesado y es capaz de llevarla hasta sus últimas consecuencias, a su triunfo definitivo y de crear las posibilidades para su transformación interrumpida y en un tiempo relativamente breve en revolución socialista. La fuerza y las posibilidades del proletariado para desempeñar su papel hegemónico y dirigente en la revolución y para cumplir su misión histórica no depende de su número. El camarada Enver Hoxha ha subrayado que «El papel dirigente de la clase obrera lo desempeña a través de su Partido, que, tal como demuestra también el ejemplo de nuestro país, puede ser creado y encabezar la lucha revolucionaria incluso siendo la clase obrera poco numerosa y no estando organizada» (Enver Hoxha. Cuestiones de la revolución y de la construcción socialista, ed. albanesa, tomo III, Pág. 22, Tirana, 1979).

La dirección exclusiva e incompartible del partido marxista-leninista en la dura lucha de clases contra la burguesía y la reacción, el la lucha de liberación nacional, en la revolución y en la construcción del socialismo, es una necesidad objetiva, de la que no puede ser excluido ningún país, desarrollado o no desde el punto de vista económico y cultural. Esta exigencia adquiere una importancia particular en nuestros días, cuando en diversos países del mundo han aparecido y aparecen situaciones revolucionarias. El partido marxista-leninista debe necesariamente hacer consciente al proletariado de su misión histórica, aclararle los objetivos de la lucha, así como las vías para su consecución. La revolución y la construcción del socialismo son procesos conscientes, que se realizan sobre la base de la ideología científica marxista-leninista, y es el partido proletario el que porta, elabora y transmite esta ideología a la clase obrera y a las masas trabajadoras. En la dura lucha de clases y en la revolución, el proletariado se enfrenta a numerosos y poderosos enemigos, a la burguesía y a las clases explotadoras, a la reacción y a los oportunistas y revisionistas, que están organizados en Estado y en partidos y que tienen experiencia de dominación y de represión de los movimientos revolucionarios. El proletariado no puede oponérseles, vencerlos y salir victorioso sobre ellos sino actúa como una clase compacta, con su propio partido, en sólida unidad de pensamiento y acción. La lucha del proletariado contra sus enemigos es compleja y multilateral. En esta lucha contrae alianzas con otras fuerzas sociales y arrastra tras de sí a éstas. Pero para el éxito de la revolución es necesario que todos los hilos del movimiento revolucionario se concentren en un único e incompartible centro dirigente, orientador y coordinador. Este único centro y fuerza lo es únicamente el partido marxista-leninista de la clase obrera, porque como ha señalado Stalin, sólo él es el destacamento de vanguardia y organizado de la clase obrera, la más alta forma de organización de clase del proletariado y arma en manos de la clase obrera para la instauración de la dictadura del proletariado, para su continua consolidación y perfeccionamiento, es una unidad de voluntades incompatibles con la existencia de fracciones y que se fortalece depurándose de los elementos oportunistas, revisionistas y desviacionistas.

Los revisionistas soviéticos, a fin de sabotear la organización y el desarrollo revolucionario, niegan la dirección del partido marxista-leninista de la clase obrera y atribuyen este papel a las fuerzas políticas no proletarias, como los partidos de la burguesía nacional o de la pequeña burguesía, que actualmente están en el poder en los países que denominan de «orientación socialista». Con su sofística habitual pseudo marxista, considerando éstos como «partidos de vanguardia de nuevo tipo, partidos de plataforma marxista-leninista» (Leninskaya teoriya socialisticheskoy revolucii i sovremyenost, Pág. 476, Moskva 1980), como «vanguardia marxista leninista» (Mezhdunarodnaya zhizny, Nro. 3, 1981, Pág. 3'7) como partidos del «socialismo científico» (Vaprosí tiüosofí, Nro. 2, 1983, Pág. 73) Y «que expresan los intereses de las amplias masas trabajadoras» (Vaprosí fillosofí, Nro. 4, 1981, Pág. 116), colocan a estos partidos no sólo a la cabeza de la revolución democrática, sino que les encomiendan además la misión de conducir estas revoluciones hasta el fin, a la llamada transición gradual al socialismo.


¿Pero son realmente estos partidos marxista-leninistas y expresan los intereses de las amplias masas trabajadoras? Ni lo son, ni podrían serlo. Es sabido que los partidos expresan y defienden los intereses de determinadas clases y que son creados para dirigir su lucha. Son uniones conscientes de los hombres más leales de estas clases. No puede haber partidos políticos que se hallen al margen y por encima de las clases. Es imposible asimismo que un partido de una clase determinada represente al mismo tiempo los intereses de la clase adversaria.

Entonces ¿cómo es posible que los partidos políticos de la burguesía nacional, que detentan el poder en una serie de nuevos Estados nacionales, estén al mismo tiempo «a la vanguardia de los trabajadores» y representen los «intereses de las amplias masas trabajadoras»? ¿Cómo es posible, pues, que organizaciones o partidos políticos que representan a fuerzas sociales no proletarias, como la burguesía nacional o la pequeña burguesía, estén pertrechados con las «ideas del socialismo científico», tengan una «plataforma marxista-leninista»? Se trata de tentativas inútiles de los revisionistas soviéticos para ocultar la procedencia de clase de los partidos en el poder en los países llamados de «orientación socialista». Lenin ha puesto en claro que los partidos políticos no deben ser juzgados por los nombres o las etiquetas que lleven, sino por las obras, por los intereses de clase que representan o defienden.

Además, algunos partidos políticos de «orientación socialista» se han formado como resultado de la reorganización interna de los frentes antiimperialistas, otros sobre la base de la colaboración y los acuerdos entre los demócratas revolucionarios y los llamados comunistas, es decir que estos partidos se han formado como resultado de la transformación de los frentes antiimperialistas en partidos, o como resultado de la coalición de diversas corrientes. Es evidente, según esto, que ninguno de ellos se ha formado, constituido ni funciona sobre bases ideológicas y organizativas marxista-leninsitas. Estos partidos como antes el frente antiimperialista, están integrados por individuos de diversas ideologías y que representan fuerzas políticas y sociales distintas.

El partido político no puede nacer en un comienzo como partido no proletarioa y después transformarse en partido marxista-leninista. Lenin ha explicado, y la experiencia demuestra que el auténtico partido proletario se crea desde un comienzo como tal. Si no se crea en un principio como verdadero partido marxista-leninista y si no se mantiene consecuentemente en las posiciones del marxismo-leninismo, no puede ser el partido de la clase obrera. En realidad, los partidos políticos que están en el poder en los países calificados de «orientación socialista» representan a otras clases y capas sociales pero no al proletariado y como tales no son marxista-leninistas.

SUBESTIMACION DE LOS FACTORES INTERNOS Y SOBREESTIMACION
DE LOS FACTORES EXTERNOS

Los revisionistas soviéticos, con la pretensión de que la «orientación socialista» es factible únicamente con la «ayuda» de la Unión Soviética, pretenden afirmar que el papel decisivo en los procesos de transición al socialismo lo desempeña el factor externo. Es este un punto de vista idealista y subjetivo que confiere un carácter absoluto a los factores externos y subestima el papel de los factores objetivos internos en la revolución y en la construcción del socialismo, Pero Marx y Lenin han demostrado que lo determinante y esencial para el triunfo de la revolución y la construcción del socialismo son siempre los factores internos, porque la causa del propio movimiento y desarrollo de las cosas y de los fenómenos sociales son las contradicciones internas. Estas desempeñan el papel determinante y decisivo en los procesos de desarrollo. La correcta solución de los problemas del desarrollo social es resultado de la acción de los factores internos sociales progresivos, de la lucha revolucionaria y de la actividad creadora de la clase obrera y de las masas trabajadoras de cada país. Indudablemente, en este sentido, desempeñan un papel también los factores externos progresivos. Pero este papel no es ni puede ser determinante ni principal. Los factores externos, como regla, juegan un papel auxiliar y favorecedor o no y pueden influir, pero no directamente, sino únicamente a través de los factores internos. Por eso por más propicias que sean las condiciones internacionales y por grande que sea la ayuda de las fuerzas verdaderamente revolucionarias de los demás países, en el caso de que no hayan madurado las condiciones internas objetivas, si faltan o no están preparadas las fuerzas revolucionarias internas debidamente y en la medida necesaria no podrán realizarse las tareas que plantea el desarrollo social. Por otro lado, incluso en una situación internacional compleja, si en cada país se crean las condiciones objetivas y se preparan y actúan debidamente los factores subjetivos revolucionarios, apoyándose sólidamente en las propias fuerzas, se pueden y se deben alcanzar resultados positivos en la realización de las tareas del desarrollo objetivo de la sociedad.

En la actualidad es claro que el socialismo en la Unión Soviética y en los demás países del llamado campo socialista ha degenerado por completo. En ellos ha resurgido en todas las direcciones y terrenos el régimen capitalista. El que los revisionistas soviéticos presenten la «ayuda» soviética como el principal factor de la llamada «orientación socialista» tiene por objeto respaldar a la burguesía, desmovilizar y apartar al proletariado de la lucha de clases y de la revolución, abrir el camino a sus intervenciones y a su actividad hegemonista y neocolonialista, incluso a la intervención armada cuando lo requiere su propio interés, tal como ocurrió en Afganistán, Angola y otros países.

Los revisionistas soviéticos abundan tanto en su «ayuda» a los países atrasados que excede las más elementales normas de modestia. En su literatura, y no se trata sólo de unos cuantos artículos, sino de toda una serie de libros, se habla ampliamente de los intercambios comerciales, de los créditos otorgados, de los estudiantes de dichos países que han cursado estudios en la Unión Soviética. Esto, se hace naturalmente para presentar la Unión Soviética como amiga y aliada de los países atrasados, como país que sigue supuestamente una política Internacionalista, a fin de atraer también a otros a su órbita.

De hecho, las denominadas «ayudas» y créditos que otorga la Unión Soviética a algunos de estos países ex coloniales son una forma de exportación de capitales, que les asegura grandes ventajas económicas y políticas, además de servir a fines propagandísticos, Mediante estas «ayudas» y créditos, y por otras vías, los neocolonialistas soviéticos se esfuerzan por suplantar en esos países a los monopolios de otros Estados imperialistas, apoderarse de los mercados y ocupar posiciones estratégicas, expoliar las riquezas de estos países e imponerles su política. Los hegemonistas soviéticos no escatiman los elogios más desenfrenados a los gobernantes de los nuevos Estados nacionales que de una u otra forma están atados al carro de la política de la Unión Soviética. Llegan al extremo de considerar a estos gobernantes corno «revolucionarios destacados» que «se esfuerzan por asimilar la teoría del socialismo científico» ¡Como si la revolución pasara por enseñar el marxismo leninismo a su líder!; y que sus países «pueden integrarse en el sistema socialista mundial» (Vaprosi fillosoti, Nro. 2, 1983, Pág. 73).

La vida se ha encargado de probar que las presiones, la corrupción, las intervenciones y otras actividades del mismo estilo, a las que recurren los social imperialistas soviéticos tienen por objetivo realizar sus fines neocolonialistas, hegernonistas y contrarrevolucionarios, en cualquier parte y en los países de pretendida «orientación socialista». Tratan de pasar por amigos y aliados de los pueblos, pero fraguan continuos complots a espaldas suyas. Cuando estos complots de los social imperialistas soviéticos son descubiertos y desenmascarados y no se acepta su tutela, como ha ocurrido en algunos países africanos, acusan a estos países de desviarse del camino de la «orientación socialista» y a sus dirigentes de tomar decisiones apresuradas, de carácter subjetivo. Este hecho evidencia que tanto la teoría de la «vía no capitalista de desarrollo» como la de «orientación socialista» han sido inventadas y son propagadas por los revisionistas soviéticos en función de sus fines neocolonialistas y hegemonistas.

Nesti Karaguni
Profeso de filosofía de la Universidad de Tirana “Enver Hoxha”

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De la “coexistencia pacifica” el “trancito pacifico” y las “vías no capitalista de desarrollo con orientación socialista” al socialismo del siglo XXI  Empty Re: De la “coexistencia pacifica” el “trancito pacifico” y las “vías no capitalista de desarrollo con orientación socialista” al socialismo del siglo XXI

Mensaje por Bostezos el Dom Jul 31, 2011 4:38 pm

Brezhnev y la Revolución Nacional-Democrática
Por Ludo Martens

En su informe al XXIV Congreso del PCUS en 1971, Brezhnev formuló la teoría del “desarrollo no-capitalista” en los antiguos países coloniales que habían conquistado una independencia formal en las últimas décadas. Como una estatua de mármol dedicada al brezhnevismo, desgastada por el viento y la lluvia, esa teoría ha sobrevivido a 15 años de confusión y rebelión en África y Asia.
Lo que sigue a continuación es la explicación completa de esa teoría de la mano de sus autores, Tchirkin y Yudin.
“La formación de jóvenes naciones ha sido siempre resultado de una revolución de liberación nacional, independientemente de que haya sido una revolución violenta o no.” (pág.4)
“Aquellos países que hayan triunfado en su liberación de la opresión del yugo colonial solamente pueden alcanzar el progresos social a través del desarrollo no-capitalista y de una orientación socialista (…) El desarrollo no-capitalista no asegura una transición inmediata al socialismo. Pero es el inicio de un desarrollo socio-económico que crea la base necesaria para una sociedad socialista (pág. 5). “Un estado con orientación socialista es una organización de clase que actúa en el interés de las clases y estratos sociales apenas definidos.” El autor cita una serie de dirigentes del Congo, de Yemen del Sur y de Birmania para concluir lo siguiente: “Por esta vía, el estado con una orientación socialista es el instrumento para la Dictadura Democrática y Revolucionaria del Pueblo” (p.11).
“La Dictadura Democrática y Revolucionaria del Pueblo no significa necesariamente que todo el poder esté en manos de las fuerzas más progresistas. Por el contrario, parte de los fundamentos sociales del poder estaría formado por las clases pequeño-burguesas apoyadas por una parte por las clases poseedoras no trabajadoras, unos grupos que en última instancia se opondrían al reforzamiento del cambio revolucionario. La naturaleza especial de la correlación de fuerzas entre las clases obliga a los trabajadores a compartir el poder con poseedores y/o otras clases no trabajadoras. Pero incluso en esas condiciones, el estado con una orientación socialista se mantiene en primer lugar como representante de la dictadura del pueblo, de la cual los campesinos forman una amplia parte (pág.12). El estado se mantiene de facto muy ligado a la Dictadura Democrática y Revolucionaria del proletariado y de los campesinos y refleja muy de cerca las condiciones específicas de países que se han liberado recientemente” (pág. 16).
A continuación los autores siguen citando pruebas de su afirmación: Tanzania se declaró a sí misma como “Estado de trabajadores y campesinos”, la República del Congo “pretende instalar la dictadura del proletariado”, la constitución Egipcia define su “régimen democrático socialista”, la versión Siria elogia a su “socialista, democrático estado del pueblo” y Birmania es calificada como “un estado socialista independiente de trabajadores” (p. 16-17).
“En un estado con orientación socialista la economía no solamente tiene un reflejo anti-feudal y anti-imperialista, sino que además tiene una tendencia anti-capitalista, aunque sea parcialmente. El contenido esencial de esa tendencia anti-capitalista es la creación, por parte del estado, de las condiciones para la transición al socialismo y a nuevas relaciones de producción. Esas condiciones son creadas en primer lugar por el desarrollo de la propiedad social de los medios de producción en sus dos variantes principales, la propiedad del estado y la propiedad cooperativa, y en Segundo lugar por una restricción y eliminación sistemática de capital extranjero y local y a posteriori por la introducción de un plan estatal” (pág. 22).
Los autores nos citan algunos ejemplo de la “tendencia anticapitalista” como Egipto, donde el estado posee un porcentaje estimado en el 85% de los medios de producción, o Argelia, donde esa cifra es del 80%; en Siria el estado es responsable del 90% de la producción nacional y en Irak el estado cuenta con el 70% de la producción (p.26).
Uno debe admirar a los autores por su capacidad de manejar de manera fluida la terminología marxista con el fin de violar todo principio marxista conocido hasta ahora. El uso de términos marxistas y de expresiones para distorsionar el verdadero significado de las enseñanzas de Marx y Lenin es la base del revisionismo. Unos términos marxistas que describen hechos claramente identificados, son utilizados para explicar procesos sociales con los que no tienen nada que ver.
Es más, este texto revela lo que los autores están viendo en el Tercer Mundo, con los ojos de una superpotencia que ha pasado del comunismo al chovinismo. En su texto no podemos apreciar el más mínimo interés por el trabajo verdaderamente revolución entre las masas de los países aludidos. No hay rastro de alguna experiencia u opinión de comunistas que hayan luchado independientemente sobre el terreno. Los numerosos datos que ofrecen en el texto son casualmente aceptados como “hechos”, nunca han sido corroborados por un riguroso estudio materialista de la realidad existente; han estado basados en unos análisis meticulosos de… las constituciones de los países en cuestión.
Desde el principio Tchirkin y Yudin abusan del concepto de revolución aplicando la palabra para cada proceso descolonizador, incluso cuando se trata de una reforma política iniciada o dominada por el imperialismo. Lenin define la revolución como la destrucción violenta de una vieja superestructura política (p.126). En varias colonias, el imperialismo ha tomado conciencia de ofrecer una independencia formal y de tomar precauciones con el fin de evitar una violencia generalizada por parte del pueblo. De esta manera fue posible mantener la superestructura intacta, realizando solamente algunos retoques cosméticos y neocoloniales en el sistema.
El mismo Lenin advierte sobre el abuso de la palabra revolución: “Nuestro propio movimiento”, escribe, “puede degenerar de un movimiento revolucionario real a un movimiento revolucionario de palabras.” (p.103). Cuando la lucha revolucionaria irrumpe en Rusia en 1905 “los burgueses liberales se dan cuenta de la necesidad de reconocer la revolución. En realidad se resisten a la lucha y la revolución, pero las circunstancias les obliga a aceptar la realidad de la revolución porque no tienen elección.” (p.124). Teniendo esto presente, Lenin se esforzó en clarificar el contenido de la palabra revolución: el auge de pueblos victoriosos, un gobierno provisional revolucionario, el armamento de las masas, la lucha proletaria contra la monarquía y la aristocracia mediante la eliminación sin piedad de los enemigos de la libertad y la violenta represión de su resistencia sin ningún tipo de compromiso con la herencia maldita del feudalismo (p.20, p.52, p.54-55). Totalmente en contra del análisis de Lenin, esos autores le conceden el título de “revolución” para coronar a regímenes como los de Egipto, Siria, Irak, Somalia, Birmania, Argelia o Tanzania.
Durante la revolución contra el zarismo (en muchos aspectos comparable con la revolución anticolonialista), Lenin comenzó a definir el carácter de la lucha: una revolución democrática, que en sus objetivos económicos esenciales permaneció dentro de un marco burgués. Una victoria radical de esta revolución allanaría el terreno por un amplio y “espontáneo” desarrollo de la empresa capitalista. También daría lugar a nuevas contradicciones y luchas entre la burguesía y el proletariado (p.21). “La victoria completa de esta revolución significará el fin de la revolución democrática y el inicio de una dura lucha por la revolución socialista (…) El significado mismo de la expresión de dictadura “democrática” es reflejo del limitado carácter histórico de la actual revolución y de la necesidad de una nueva lucha en el contexto de un nuevo entorno socio-político.” (p.128).
En cambio, los autores rusos han deformado en dos ocasiones el carácter de la lucha en las antiguas colonias. Primero introdujeron, de manera reformista, la descolonización como una culminación de la revolución. Luego, hablando de la “dictadura del proletariado” y usando frases vacías eliminaron la frontera entre las revoluciones burguesa (democrática) y proletaria (socialista).
Lenin examinó las diferentes tendencias políticas existentes entre las clases que compiten en la lucha: la burguesía progresista liberal intenta contemporizar pacíficamente con el régimen en el poder, con lo cual podría conseguir una máxima influencia (p.15-16); la clase campesina clama por “la tierra y la libertad” mediante una revolución radical dentro de los límites de la economía capitalista (p.110, p.95); el proletariado quiere una radical revolución democrática, la cual considera un paso necesario hacia la revolución socialista (p.97). “El proletariado debe llevar la revolución democrática hasta su fin atrayendo a las capas semi-proletarias hacia su causa y organizando energéticamente y liderando a los campesinos y pequeño-burgueses vacilantes hacia la ruptura violenta del orden burgués.” (p.97). En contra de los análisis de Lenin, el revisionismo trata de oscurecer el antagonismo fundamental que existe entre el proletariado y la burguesía durante el curso de la revolución nacional; un antagonismo que estalla rápidamente en una declarada hostilidad una vez que la victoria se ha alcanzado. De una forma bastante arbitraria, el revisionismo saluda la descolonización como el ascenso de una “dictadura democrática del proletariado, de los campesinos, de la pequeña burguesía y la burguesía nacional”, donde la burguesía es reducida a un papel secundario. Empleando una retórica que habla de “dictadura del proletariado”, el revisionismo falsifica el contenido económico real de una revolución que es esencialmente burguesa. Oscurece las intenciones de la pequeña burguesía y de la burguesía nacional, que son las clases que dominan el nuevo régimen, para llegar a un acuerdo con el imperialismo.
Lenin cree que el proletariado puede jugar un papel de líder en la revolución democrática a condición de que sea dirigido por un partido comunista que se adhiera estrictamente a los principios marxistas (p.14). El partido en cuestión debe preservar su independencia política e ideológica; debe hacer un análisis correcto de los objetivos y las tácticas de las diferentes clases sociales y realizar su propio programa revolucionario sin sucumbir a la influencia de las tendencias reformistas que existen en la burguesía. A través de las diferentes etapas de la lucha, el partido comunista debe siempre tener en mente el objetivo final: la revolución socialista.
El revisionismo hace exactamente lo contrario, calificando a varios regímenes burgueses del Tercer Mundo de “Dictadura del proletariado”, incluso en casos en que no existe un partido comunista y donde el proletariado no existe como una clase que aspira a sus propios objetivos.
Como vimos anteriormente, Lenin no descarta la participación del partido de los trabajadores en un gobierno provisional traído por un levantamiento popular. Pero una vez más define claramente los objetivos de dicha participación: “llevar a cabo una guerra total contra la contrarrevolución” y “defender los intereses específicos del proletariado”. Incluso en estas condiciones subraya “el deber de mantener la presión sobre el gobierno provisional. Para mantener esta presión desde la base, el proletariado debe ser armado y liderado por la socialdemocracia (los comunistas), pues en tiempos revolucionarios las cosas tienden a encaminarse rápidamente hacia la guerra civil abierta”.
Decorando regímenes burgueses y pequeño-burgueses con nombres románticos (“Dictadura Democrática Revolucionaria”, “Dictadura de Trabajadores y Campesinos”), el revisionismo soviético anima a los partidos comunistas a participar en gobiernos donde solamente juegan un papel secundario, dominados por el partido que ostenta el poder real como en Siria e Irak.
Lenin desenmascaró las ilusiones de los populistas y los social-revolucionarios que creyeron que una revolución campesina radical evolucionaría gradualmente hacia algún tipo de socialismo. “Los marxistas están claramente convencidos del carácter burgués de la revolución rusa. ¿Qué significa esto? El mero hecho de que haya un régimen político más democrático y el necesario desarrollo económico y social de Rusia no son de ninguna manera garantías de la abolición del capitalismo o ponen en duda la dominación burguesa. Al contrario, dicha revolución prepara de forma clara el camino para un desarrollo amplio y rápido del capitalismo en Rusia por primera vez” (p.42-43).
El revisionismo nos quiere hacer creer que el estado que se forma a partir del proceso de descolonización desarrolla una “tendencia anticapitalista” por el hecho de que posea una amplia parte de la industria nacional. Pero Engels ya había escrito en 1887 que “la propiedad capitalista de los medios de producción no es abolida por la propiedad estatal” si la sociedad misma continúa siendo dominada por una lógica capitalista. “Recientemente hemos visto la aparición de un falso socialismo que presentaba toda forma de intervención estatal, incluidas las de Bismarck, Napoleón o Metternich, como socialistas”. Y Engels continúa: “el estado puede desarrollar una economía planificada (…) en el único y gran interés de los capitalistas” (p.155-156).

El Partido Democrático Revolucionario
La teoría del estado con una orientación socialista tiene consecuencias sobre los conceptos fundamentales desarrollados dentro del partido. El profesor Guerman Ussov, Doctor en Ciencias Sociales, escribió un pequeño estudio sobre los partidos revolucionarios africanos en 1988. Es una auténtica perla de donde citamos: “En Asia y África, se puede definir un partido como revolucionario cuando es un partido de trabajadores interesados en la lucha antiimperialista, que tiene un programa para un cambio revolucionario de la sociedad y su desarrollo hacia el socialismo y que tiene el potencial para concienciar a las masas, organizarlas y movilizarlas para realizar ese programa” (p.14).
Esos partidos “representan la vanguardia marxista-leninista del proletariado así como las fuerzas progresistas de la revolución nacional y democrática” (p.14). “El desarrollo de los partidos revolucionarios conoce varias etapas. Los partidos de tipo “Frente Nacional”, partidos nacional-democráticos, son frecuentemente la forma original. Esos partidos unifican a casi toda la población adulta. El nacionalismo antiimperialista es por lo general su base ideológica. A medida que se desarrolla la sociedad, esos partidos nacional-democráticos adquieren cada vez más conciencia de clase. Su desarrollo está dominado por las relaciones y la lucha entre dos tendencias principales. La influencia de los trabajadores crece cada vez más y los partidos evolucionan hasta ser partidos democráticos revolucionarios. La base ideológica de esos partidos aúna elementos del socialismo científico con el nacionalismo antiimperialista” (p.15).
“La tercera etapa en el desarrollo de partidos revolucionarios es el surgimiento de partidos vanguardia de los trabajadores. Forman una alianza del proletariado con los campesinos, las capas semi-proletarias o pre-proletarias y de los trabajadores intelectuales. La pequeña burguesía, los oficiales del ejército y los funcionarios públicos también están representados pero las posiciones políticas e ideológicas clave son ocupadas por representantes de las clases trabajadoras. Como partidos democráticos revolucionarios, comparten la misma base social pero la relación interna entre las clases son diferentes. Estrechan los lazos entre el proletariado y la clase campesina” (p.16).
“Podemos discernir varias características de su actividad: el marxismo-leninismo se convierte en la base ideológica, los principios del centralismo democrático se instalan en la estructura del partido. Esos partidos son ahora la fuerza líder de todas las organizaciones de masas, son la fuerza que empuja a sus países hacia el socialismo. En esta etapa también desarrollan relaciones más fuertes con el movimiento comunista internacional” (p.19).
“La transformación de partidos democráticos y revolucionarios y de partidos obreros de vanguardia en partidos marxistas-leninistas es una de las vías más probables hacia el desarrollo de partidos comunistas. Los factores objetivos que aceleran este proceso son: una lucha enérgica para la realización de la revolución nacional-democrática, el fomento de cambios socio-económicos antiimperialistas, la participación de las masas trabajadoras en el proceso político, la industrialización, el desarrollo del proletariado. Como factor subjetivo tomamos nota del trabajo realizado por los marxistas” (p.23).
Echemos ahora una mirada más cercana a la realidad política que esta obra de arte describe analizando el desarrollo de partidos marxistas-leninistas.
Muchos países asiáticos y africanos han conocido movimientos anti-feudales y anti-coloniales o revoluciones contra las fuerzas internas y externas que les impiden desarrollar un capitalismo nacional. En muchos países de Asia y África eran movimientos de masas y rebeliones contra el neo-colonialismo.
Las fuerzas políticas que lideraban esas agitaciones, revoluciones o movimientos eran concientes de que estaban luchando contra el imperialismo (es decir, el capitalismo internacional). Tendían a decorar sus objetivos con frases de la ideología que era más importante en la lucha contra el capitalismo internacional: el socialismo. Las masas de trabajadores en esos países habían sufrido décadas de represión y explotación por parte del capitalismo internacional. Su situación insoportable les empujó a soluciones radicales. Aquellos que quieren ganarse los corazones y las mentes de las masas tienen mucho que ganar formulando sus objetivos con una forma radical y socialista.
La burguesía y la pequeña burguesía que suben al poder durante la revolución nacional y democrática necesitan del amplio apoyo de las masas, mientras tengan que fortalecer su propia base económica. Durante el periodo en el cual construyen las estructuras económicas y el aparato de estado que plasman sus intereses de clase, contratan a intelectuales oportunistas para camuflar sus actividades con una retórica revolucionaria y marxista.
Mientras construyen su base económica y política, la burguesía y aquella fracción de la pequeña burguesía pueden, de una manera formal y con objetivos puramente demagógicos, invocar el socialismo científico y los logros del socialismo que obtuvieron un gran prestigio a través del mundo.
Analicemos ahora desde un punto de vista político e ideológico, las proposiciones hechas para formar un partido marxista-leninista, partiendo de un movimiento nacionalista burgués.
Primero, para realizar esta mágica transformación, el PCUS tiene que abandonar los principios de clase, la esencia del marxismo. Para hacer las cosas un poco más fáciles, empieza con una definición de la revolución en la que los principios de clase han desaparecido. De acuerdo con Guerman Ussov, la revolución es la lucha antiimperialista, la introducción de reformas inspiradas en el socialismo y la movilización de las masas de cara a lograr estos objetivos. Pero la revolución antiimperialista puede ser organizada y dirigida por la misma burguesía o incluso por fuerzas feudales (la revolución iraní), por la pequeña burguesía (la revolución argelina) y por último (pero no por ello menos importante), por el proletariado (la revolución china). Desde que apareció “El Manifiesto Comunista” en 1848, los comunistas supieron que había fenómenos como los del socialismo feudal, el socialismo burgués y el socialismo pequeño-burgués, y más allá de eso, que el socialismo científico había surgido a raíz de una lucha enconada contra esas ideologías. Orientar la sociedad “hacia el socialismo” es por lo tanto una frase vacía y engañosa. Cada clase social implicada en una lucha antiimperialista, llama al pueblo y movilizada a las masas en aras de sus propios ideales y objetivos.
Para hacer una revolución que esté “por encima de las clases”, el PCUS crea un partido revolucionario que defiende “los intereses del proletariado (mencionado en primer lugar), los campesinos, la pequeña burguesía y la burguesía nacional patriótica” (p.15). Un partido que representa todos aquellos intereses al mismo tiempo es un partido burgués, de acuerdo con el análisis marxista. Esto es así porque el carácter de un partido está determinado por la clase que lo lidera y organiza políticamente e ideológicamente. La presencia de partes de otras clases no cambia en nada este hecho, porque lo esencial es que las otras clases acepten el liderazgo político de aquella clase política determinada.
Un segundo elemento importante del análisis de esas teorías revisionistas es el hecho de que el PCUS hace uso del llamado eclecticismo. El eclecticismo es el término usado para definir la práctica burguesa consistente en “tomar lo mejor de cada ideología” y juntarlas todas. Evitando la cuestión del carácter real de un partido revolucionario, el PCUS define el partido revolucionario como un partido en el cual hay una “facción de los trabajadores y los campesinos” cooperando con facciones de la burguesía, todos juntos trabajando pacíficamente por sus respectivos objetivos. En el partido de tipo “Frente Nacional”, la influencia de la facción de los trabajadores gana terreno y “elementos del socialismo científico” aparecen cada vez más para “unificarse” con la ideología originaria nacionalista. Con el tiempo, de este caos ecléctico de ideas e intereses diferentes, el socialismo científico aparece como vencedor y el partido burgués revolucionario originario se convierte en partido revolucionario del proletariado.
En tercer lugar, el abandono del análisis de clase y el uso de filosofías eclécticas lleva a la negación de la lucha antagónica entre la ideología burguesa y pequeño burguesa por una parte, y los intereses proletarios por otra parte.
Esto es precisamente el punto donde podemos situar fácilmente la ruptura total de Brezhnev con el concepto de partido de Lenin. El partido bolchevique mismo surgió de una lucha inevitable entre la ideología marxista y las ideas revolucionarias burguesas. Eso es lo que Lenin escribía en “¿Qué hacer?”.
En “¿Qué hacer?”, Lenin señala que la fundación de un partido comunista empieza con la defensa tenaz de los principios y métodos marxistas contra toda otra forma de pensamiento revolucionario. “Nuestro partido solamente está empezando su formación”, escribía en 1902, “y de ninguna manera ha eliminado aún otras tendencias revolucionarias que pueden desviar el movimiento hacia posiciones derechistas. Últimamente hemos visto el surgimiento de movimientos socialdemócratas. En estas circunstancias, un error, aparentemente trivial a primera vista, puede llevar de hecho a consecuencias muy deplorables.” (p.376).
“El problema se puede resumir en una sola cuestión: ideología burguesa o ideología socialista. No hay camino intermedio. Por ello toda debilidad, cualquier desviación de la ideología socialista significa un refuerzo de la ideología burguesa” (p.391). [En Alemania] la ideología socialdemócrata se impuso sobre las demás pero solamente mantendrá su posición mediante una lucha sin cuartel contra todas las otras ideologías” (p.393).
Lenin combatió no solamente contra las ideologías revolucionarias de la pequeña burguesía, como el anarquismo o el radicalismo campesino. Dentro del partido marxista tuvo que luchar contra los mencheviques, que presentaban conceptos esencialmente pequeño-burgueses, que habían sido descartados por Marx y Engels años atrás como “desarrollos creativos del marxismo” (p.361). A modo de conclusión podemos anotar que la esencia del concepto de Lenin de un partido revolucionario es el claro deslindamiento de los elementos verdaderamente marxistas a través de una crítica incesante de todas las tendencias burguesas o pequeño-burguesas (p.375).
Realizando un truco con su caja mágica, el PCUS de Brezhnev hoy en día afirma lo contrario. “Cuando una lucha incesante y sin compromiso toma lugar entre la ideología burguesa y el socialismo científico, entonces la relación ideológica entre los que defienden el socialismo científico y los demócratas nacionalistas y revolucionarios adquiere entonces un carácter muy diferente” (p.52). Precisamente, esos revolucionarios demócratas que defienden una ideología burguesa o pequeño-burguesa son descendientes de mencheviques, anarquistas y del radicalismo campesino contra los cuales Lenin llevó una guerra ideológica incesante.
“Es cierto”, conceden Tchirkin y Yudin, “que en la ideología de los partidos democráticos revolucionarios los conceptos de socialismo científico son mezclados con ideas de socialismo para toda la nación, teorías pequeño-burguesas y, en varios países, teorías religiosas, que terminan con un extraño mejunje. Pero los partidos democráticos revolucionarios tratan de darle un impulso progresivo a todas esas teorías no-marxistas, y el peso del socialismo científico crece continuamente” (p.78). Sin embargo, está claro que el socialismo científico solamente ganará terreno a medida que los cuadros del partido tengan éxito criticando y destruyendo a aquellas ideas socialistas universales, burguesas o religiosas. En realidad, las ideas de la mayor parte de los cuadros de los partidos democráticos siguen estando dominadas por el pensamiento burgués y reaccionario. La expresión de “socialismo científico” no es más que una fina capa de barniz que ni siquiera consigue ocultar los verdaderos contenidos de la totalidad del programa del partido.
Para ilustrar el acercamiento ideológico entre los demócratas revolucionarios y los marxistas-leninistas, el PCUS cita la Carta Nacional de Argelia del FLN que confirma que “la ética socialista” y “el modo de pensar y de actuar” tienen que cambiar; o el partido TANU en Tanzania que quiere “aprender de las lecciones de las experiencias de Marx y Lenin” (p.55-56).
De hecho el PCUS ignora toda experiencia revolucionaria del movimiento comunista internacional en las colonias y las neo-colonias. En 1924 el Kuomintang de Sun Yat-Sen era un partido revolucionario que organizó a las masas campesinas y que lideró una oposición armada contra los señores feudales y el imperialismo. El Partido Comunista Chino formó un frente con el Kuomintang y envió a una parte de sus cuadros a trabajar en ese frente, pero el partido se adhirió estrictamente a su independencia política y estructural. Cuando la lucha de clases se desarrolló en las ciudades y el campo, el Kuomintang escogió el campo imperialista y masacró a una gran cantidad de comunistas y revolucionarios. Pero mientras tanto, trabajando dentro del frente unido, el PCCh había hecho uso de su posición para extender su influencia sobre las masas campesinas. De esta manera el partido se había ganado una amplia desde la cual podría defenderse en el conflicto militar con el Kuomintang. El PCCh ha sido capaz de dirigir la revolución porque había mantenido siempre su independencia y porque nunca se había hecho ilusiones acerca de poder reformar un partido democrático en un partido marxista-leninista.
Finalmente, echemos una mirada más cercana a la línea política que la URSS siguió en base a esos análisis de partidos del Tercer Mundo. La línea revisionista de Jruschov y Brezhnev ve al imperialismo de una forma ingenua y declara que los movimientos populares reformistas en el Tercer Mundo pueden deshacerse por sí mismos de la dominación imperialista. Sus propios conceptos reformistas llevaron al PCUS a sobreestimar el significado revolucionario de las acciones y teorías de la burguesía y la pequeña burguesía. La URSS adoptó una política de alianza con los gobiernos nacionalistas del Tercer Mundo por varias razones. Esa política de alianzas a nivel del estado tuvo consecuencias sobre la postura hacia los partidos que dirigen esos estados. El PCUS fabricaba unos análisis teóricos pseudo-marxistas al servicio de su propia política nacional.
A través de la “educación”, el PCUS espera atraerse a la burguesía, que dirige esos partidos pretendidamente revolucionarios, hacia el marxismo soviético. Esa educación consiste en pequeñas reformas eclécticas, como la inteligentemente concebida transformación de los conceptos burgueses en puntos de vista populares, seguido de conceptos de los trabajadores y los campesinos para terminar con los firmes principios del proletariado, siempre victorioso. Sin alterar las convicciones ideológicas de la burguesía o la pequeña burguesía, los educadores revisionistas dirigen su mundo hacia el socialismo científico sin más problemas. Aplacan a sus alumnos, los apaciguan y les dejan creer que su “humanismo” y “socialismo” no se diferencia de ningún modo de los conceptos científicos de los grandes pensadores y héroes de los pueblos oprimidos, Marx y Lenin.
El análisis de los partidos revolucionarios en África demuestra que el PCUS había roto completamente con el método científico del materialismo histórico. El análisis práctico de situaciones prácticas es el alma del marxismo. En sus escritos no encontramos nada acerca de la experiencia de los partidos en cuestión. Es sencillamente imposible evaluar a tal o cual partido de una forma correcta sin estudiar la presencia económica del imperialismo y la política hacia las fuerzas nacionalistas en el país. Es imposible juzgar un partido sin un estudio de los cambios sociales dentro de la burguesía compradora y la clase burocrática en las filas de la burguesía nacional y la pequeña burguesía. El investigador marxista debe analizar las actitudes de aquellas clases hacia el partido en el poder. Uno debe conocer la situación de los campesinos, los cambios en la fábrica social, la situación material del proletariado, su grado de organización, su nivel de conciencia, etc. Es frente a este gran escenario que el carácter de unos partidos revolucionarios debe ser evaluado.
Además, cada país tiene su propia historia política. Cada partido revolucionario en el poder se ha originado en un país donde ha habido una lucha política en el terreno antiimperialista y donde ese partido ha tomado una posición en esa lucha. Un partido se desarrolla durante una lucha ideológica con fuerzas de izquierda e incluso a través de luchas internas, todo lo cual le da forma al partido en la forma que conocemos hoy. Pero al revisionismo soviético no le importa lo más mínimo tener esto en cuenta; no encontramos ningún rastro de ello en sus escritos sobre el partido.
Desde su punto de vista, el materialismo histórico no es un instrumento de análisis, no es un bisturí con el que podemos analizar una situación compleja. Para ellos es solamente una ideología en el mal sentido de la palabra, una falsa conciencia consistente en valores, conceptos e ideas que unen a una clase o un grupo social dirigente. Es una visión mutilada y falsificada de la realidad que se impone a todos aquellos que piensen de forma diferente.
“El partido revolucionario”, escribe Guerman Ussov, “hace uso de dos documentos fundamentales para desarrollar sus actividades: el programa y los estatutos del partido. Todo miembro del partido debería actuar en acuerdo a las leyes plasmadas en esos documentos” (p.36). Pero en África, muy a menudo, el contenido de esos textos no tiene más que engaños burgueses y tienen muy poco que ver con la forma con que interaccionan los miembros del partido. Ussov, quien desafía todo análisis de la realidad, nos ofrece generosamente unos programas y estatutos para convencernos de la progresión de esos partidos hacia el marxismo-leninismo auténtico. El autor nos dice que la constitución del Partido Unificado de Independencia Nacional de Zambia declara que su objetivo es “la transformación del capitalismo en socialismo hacia el humanismo, para acabar con el imperialismo, el colonialismo y el neo-colonialismo, el fascismo y el racismo por una parte y por otra para acabar con la miseria, el hambre el analfabetismo y la explotación del hombre por el hombre” (p.28). Esas palabras son propias de la ideología cristiana que es considerablemente opuesto a la lucha de clases y al marxismo. Ussov no nos dice nada sobre la realidad económica, social y política en Zambia escondida tras esas frases vacías.
Ussov trata de convencernos que las reglas plasmadas en los estatutos de un partido comunista seguidas cada vez más de cerca dentro de la vanguardia del proletariado. “Como mencionó el congreso fundacional del Partido de los Trabajadores de Etiopía, la crítica y la autocrítica para el reforzamiento del partido que es la expresión de los intereses del proletariado y de todos los trabajadores”(p.50). Esto quiere decir nada menos que una vulgar defensa de los militares que detentan el poder en Etiopía. El PCUS confiere todo tipo de cualidades y prerrogativas marxistas-leninistas a los “partidos revolucionarios” por el simple (y único) motivo de que son los partidos en el poder. Un marxista querrá saber si el Derg de Etiopía realmente implementa los principios leninistas de una manera correcta. Solamente el análisis concreto de su desarrollo puede mostrárnoslo. Y como es habitual con Ussov, no sabemos nada acerca de esta cuestión. En el momento en el que el Derg, el Partido Revolucionario del Pueblo Etíope, tomó el poder, el PRPE era un partido marxista-leninista que dominó ampliamente el movimiento estudiantil, a los intelectuales y los sindicatos en Etiopía. Desde el principio este partido desenmascaró al régimen del Derg como militarista, anti-popular y anti-marxista. Durante el terror rojo organizado por Menghistu y el partido Meison en 1976, muchos miembros del PRPE fueron asesinados. Seis miembros del Derg, entre los cuales se encontraba Teferi Bante, fueron ejecutados tras ser acusados de cooperar con el PRPE. El partido Meison, que operaba principalmente fuera de Etiopía, donde mantuvo un estrecho contacto con los partidos comunistas revisionistas, se estableció a su vez en Etiopía gracias a una alianza con el Derg. Mientras ese partido ayudó al Derg a ser aceptado entre los círculos del ala izquierda de la burguesía, se mantuvo en el frente de guerra contra el PRPE. El partido Meison, que quiso utilizar al Derg para convertirse en el partido marxista-leninista dirigente del país, fue erradicado durante la segunda mitad de 1977 por los hombres de Menghistu. Finalmente los militares del Derg fundaron el “Partido de los Trabajadores Etíopes”.
Sin ningún tipo de análisis de esta violenta lucha política del pasado, ¿cómo es posible declarar que el Partido de los Trabajadores Etíopes está “aplicando la crítica y la auto-crítica” y “hacer del marxismo-leninismo su guía para la acción” (p.54)?
La manera con que el PCUS analiza a los partidos revolucionarios de África demuestra cómo mutila el marxismo-leninismo y los deforma con una doctrina idealista. “El trabajo ideológico más importante de un partido”, escribe Guerman Ussov, “es propagar las ideas del socialismo científico y convencer a las masas de lo correcto de esas ideas. La propaganda y la agitación será científica en la medida en que se base en la teoría del socialismo científico tal y como fue creada por Marx y Lenin. La educación ideológica de las masas será más eficiente si la propaganda a favor de los ideales del socialismo científico y los logros del socialismo real es más accesible, más convincente y más cercana a la vida diaria de los trabajadores” (p.56-57).
Toda esta pobre fraseología nos muestra el idealismo que hay en el pensamiento del PCUS, su ruptura con el materialismo y la dialéctica, sus errores fundamentales en el tratamiento del trabajo revolucionario. Para los marxistas, la base del pensamiento político se forja en la práctica social con las masas. La práctica revolucionaria es analizada y guiada en el marco del marxismo-leninismo. El objetivo del pensamiento marxista-leninista es la práctica, el desarrollo de una línea política concreta. El objetivo nunca ha sido “propagar las ideas del socialismo científico”, sino el aplicar los principios universales del marxismo-leninismo en la única y concreta práctica del trabajo revolucionario en cada respectivo país. En Etiopía, el Derg asesinó a los miembros del Meison que le habían ayudado a su vez a exterminar al PRPE. Esos tres partidos afirmaban propagar las ideas del marxismo-leninismo. Para los marxistas-leninistas es esencial saber cuáles son las clases que fueron reforzadas por la práctica específica que cada una de esas tres fuerzas desarrolló en nombre del socialismo científico.
La manera con que el idealismo es vendido como marxismo-leninismo ha sido criticada durante años por partidos comunistas en el Tercer Mundo pero aparentemente, el PCUS, al que gusta de proclamar sus propios puntos de vista a los partidos revolucionarios en el Tercer Mundo, no tiene absolutamente ninguna consideración hacia alguna de sus experiencias. En los pequeños países del Tercer Mundo, los efectos devastadores de este enfoque idealista se han hecho más palpables. Un partido comunista tiene que recibir golpes para poder considerar aspectos diferentes e incluso opuestos de los desarrollos revolucionarios, si quiere contribuir al movimiento comunista internacional. El PCUS rechaza hacerlo, debido a su chovinismo como partido viejo y experimentado que es.
Como referencia incluimos el punto de vista aportado por el camarada Kim Il Sung en 1955:

“¿Qué estamos haciendo? No estamos haciendo la revolución en otro país, la estamos haciendo en Corea. Todo el trabajo ideológico debe estar subordinado a los intereses de la revolución coreana. Si estudiamos la historia del PCUS y de la revolución china o si estudiamos los principios universales del marxismo-leninismo, solamente lo hacemos para completar nuestra revolución de una forma correcta. Debemos estudiar atentamente nuestra propia revolución y debemos procurar conocerla a fondo. Si no, no seremos capaces de resolver los nuevos problemas a los que haremos frente de una manera creativa y acorde a nuestra propia realidad. La forma que adopte nuestro poder debe ser acorde a las características específicas de nuestro país. ¿Es esta forma de poder idéntica a la de otros países socialistas? No, no lo es. “Muchos camaradas se beben el marxismo-leninismo de un solo trago en lugar de digerirlo y aprender a usarlo. Es perfectamente lógico pues que no puedan tomar iniciativas revolucionarias. Debemos atenernos irrevocablemente a los principios del marxismo-leninismo y aplicarlos de una forma creativa, de manera acorde a las condiciones concretas en nuestro país y en nuestra nación. El marxismo-leninismo no es un dogma, es una guía para la acción y una doctrina creativa. El marxismo-leninismo solamente puede probar su invencible poder si es aplicado de una manera creativa y acorde a la situación concreta de cada país. Si aplicamos las experiencias de otros países de una forma mecánica, ignorando la historia y las tradiciones de nuestro pueblo y sin tener en cuenta la realidad y el nivel de conciencia de nuestro pueblo, entonces esto nos conducirá a errores de dogmatismo y perjudicará la revolución. Tal praxis está reñida con el marxismo-leninismo y el internacionalismo proletario.”
Finalmente, el enfoque de la URSS hacia los partidos revolucionarios en el Tercer Mundo también nos indica la tendencia dominante en su política exterior. El punto de vista idealista que concibe el marxismo-leninismo como principio elemental, y sus conceptos como verdades eternas, corta las raíces de los partidos comunistas: la acción revolucionaria entre las masas. Por consiguiente, la visión idealista de quienes creen que saben mejor que nadie conduce automáticamente a un seguimiento ciego del partido más fuerte o que tiene mayor experiencia. El PCUS alentó a este fenómeno a desarrollar su dominio sobre el movimiento comunista internacional. Esto nos lleva a una tesis llamativa de nuestro autor: “La formación de partidos comunistas desarrollándose a partir de partido revolucionarios democráticos y partidos de la vanguardia de los trabajadores está completamente justificada desde el momento en que el socialismo se ha convertido en el factor principal de la evolución del mundo, gracias a las fuerzas que se extienden tomando el ejemplo de países socialista y gracias al prestigio y a la influencia creciendo del movimiento comunista internacional” (p.23).
Pero la transición de un partido pequeño-burgués en partido comunista, o mejor dicho, la ruptura de la ideología pequeño-burguesa y la formación de un nuevo partido comunista solo puede estar justificada por la experiencia de las masas y los cuadros y militantes organizados. La necesidad de un partido diferente solo puede concluirse de la evaluación de los conflictos de clase y las confrontaciones políticas. Pero justificar la transformación de un partido burgués en partido marxista por el poder y el prestigio del PCUS es algo totalmente erróneo. Porque es evidente que algunas facciones de un partido burgués reclamaran dicha “transición”, pero no en base a su trabajo con las masas o a lo correcto de su práctica revolucionaria, sino porque lo ven como un método para dominar el frente nacional (a menudo por la fuerza militar) tejiendo una alianza con poderes extranjeros que pueden proveer los medios políticos y militares así como la justificación ideológica; un poder que a su vez aspira a la dominación mundial.
Si el PCUS habla del trabajo ideológico que deben organizar los partidos revolucionarios en África, es porque realmente lo que busca es el reconocimiento por parte de esos partidos del liderazgo político e ideológico del PCUS. Esto es subrayado enfáticamente como sigue: “La experiencia en trabajo ideológico del PCUS despierta cada vez un mayor interés entre los revolucionarios” (p.58). “La educación ideológica de las masas es más eficiente si la propaganda sobre los logros del socialismo real es más convincente” (p.57). “La importancia internacional de las experiencias del PCUS como pionero en la reconstrucción y sistemática corrección del socialismo, es reconocida hoy por revolucionarios de todo el mundo.” ¡Prueba de ello la tenemos citando una declaración de Menghistu de 1984! (p.9).
Referencias

Tchirkin y Yudin: “El estado de orientación socialista. La experiencia de los países del tercer mundo”, Ed. Progreso, Moscú, 1974.
Lenin: “Dos estrategias y dos tácticas de la socialdemocracia”.
Federico Engels: “Del socialismo utópico al socialismo científico”, en Marx-Engels, Obras escogidas en dos volúmenes, Ed. Progreso, Moscú, 1955.
Guerman Ussov: “El partido revolucionario, vanguardia de los trabajadores”, Ed. Novosti, Moscú, 1986.
Kim Il-Sung: “El Juche en nuestra revolución”, Pyongyang, 1980; “Sobre la eliminación del dogmatismo”, 28 de Diciembre de 1955.
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Mensaje por SS-18 el Dom Jul 31, 2011 5:12 pm

Brutal articulo Dzer, muy interesante


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Ningún hombre puede concluir una opinión sobre otro hombre, lo único aceptable es corregirlo.
Marx: “Nuestra tarea es la crítica despiadada, y mucho más contra aparentes amigos que contra enemigos abiertos“.
SE BUSCAN TEMAS IGUALES O PARECIDOS y SOLO EN EL CASO de NO existir, se abre un hilo nuevo . El desorden es motivo de sanción.
No ABRIR HILOS HASTA LEERSE ESTO:::
http://www.forocomunista.com/t20128-aviso-a-la-comunidad-leer-antes-de-abrir-post-importante#245530
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Mensaje por sorge el Lun Ago 08, 2011 11:24 am

Cuarto Congreso de la Internacional Comunista Y Articulo de Ludo Martens
TESIS GENERALES SOBRE LA CUESTIÓN DE ORIENTE

VIFrente Unico Antimperialista.
La oportunidad de esa consigna está condicionada por la perspectiva de una lucha a largo plazo contra el imperialismo mundial, lucha que exige la movilización de todas las fuerzas revolucionarias. Esta lucha es mucho más necesaria desde el momento que las clases dirigentes autóctonas tienden a establecer compromisos con el
capital extranjero y que esos compromisos afectan los intereses básicos de las masas populares. Así como la consigna del frente proletario único ha contribuido y contribuye todavía en Occidente a desenmascarar la traición cometida por los socialdemócratas contra los intereses del proletariado, así también la consigna del frente antimperialista único contribuirá a desenmascarar las vacilaciones y las incertidumbres de los diversos grupos del nacionalismo burgués. Por otra parte, esa consigna ayudará al desarrollo de la voluntad revolucionaria y al esclarecimiento de la conciencia de clase de los trabajadores, incitándolos a luchar en primera fila, no solamente contra el imperialismo, sino también contra todo tipo de resabio feudal.

Explicar a las multitudes trabajadoras la necesidad de su alianza con el proletariado internacional y con las repúblicas sovietistas es uno de los principales puntos de la táctica antimperialista única. La revolución colonial sólo puede triunfar con la revolución proletaria en los países occidentales.
"Luego de prepararla, es preciso llevar a cabo una lucha decidida por la máxima democratización del régimen político, a fin de privar de todo sostén a los elementos social y políticamente más reaccionarios y asegurar a los trabajadores la libertad de organización, permitiéndoles luchar por sus intereses de clase (reivindicaciones de una república democrática, reforma agraria, reforma de las cargas fundiarias, organización de un aparato administrativo basado en el principio de un self-government, legislación obrera, protección del trabajo, protección de la maternidad, de la infancia, etc.).pag 423-24.
TESIS Y ADICIONES SOBRE LOS PROBLEMAS NACIONAL Y COLONIAL
4. La supresión por parte de la revolución proletaria del poderío colonial europeo acabará con el capitalismo europeo. La revolución proletaria y la revolución de las colonias deben aunarse, en una cierta medida, para la finalización victoriosa de la lucha. Por lo tanto, la Internacional comunista tiene que ampliar el círculo de su actividad. Debe estrechar relaciones con las fuerzas revolucionarias que tratan de destruir el imperialismo en los países económica y políticamente dominados.

8. Las fuerzas del movimiento de emancipación en las colonias no están limitadas al pequeño círculo del nacionalismo burgués democrático. En la mayoría de las colonias, ya hay un movimiento social-revolucionario o partidos comunistas vinculados estrechamente con las masas obreras. Las relaciones de la Internacional comunista con el movimiento revolucionario de las colonias deben servir a esos partidos o a esos grupos, pues son la vanguardia de la clase obrera. Si bien actualmente son débiles, representan, sin embargo, la voluntad de las masas, y éstas los seguirán por el camino revolucionario. Los partidos comunistas de los diferentes países imperialistas deben trabajar en contacto con esos partidos proletarios en las colonias y prestarles ayuda moral y material.

9. La revolución en las colonias, en su primer estadio, no puede ser una revolución comunista, pero si desde su comienzo la dirección está en manos de una vanguardia
comunista, las masas no se desorientarán y en los diferentes períodos del movimiento su experiencia revolucionaria irá aumentando
.
Sería un gran error pretender aplicar inmediatamente en los países orientales los principios comunistas respecto a la cuestión agraria. En su primer estadio, la revolución en las colonias debe tener un programa que incluya reformas pequeño-burguesas tales como el reparto de la tierra. Pero eso no significa necesariamente que la dirección de la revolución deba ser abandonada en manos de la democracia burguesa. Por el contrario, el partido proletario debe desarrollar una propaganda poderosa y sistemática en favor de los soviets, y organizar los soviets de campesinos y de obreros. Esos soviets deberán trabajar en estrecha colaboración con las repúblicas sovietistas de los países capitalistas adelantados para lograr la victoria final sobre el capitalismo en todo el mundo.
De ese modo, las masas de los países atrasados, conducidas por el proletariado consciente de los países socialistas desarrollados, accederán al comunismo sin pasar por los diferentes estadios del desarrollo capitalista.
La lucha contra el revisionismo de Ludo Martens.
pag 18,21 24,25editado por la UJC-Madrid.
Pero apartandose del principio del analisis concreto de fenómenos diferentes, el PCCH inventó un concepto global, el "social imperialismo", que lo lanzo a confundir todas las oposiciones a la politica sovietica. Despues el concepto "socialfascismo" condujo el PCCH a "economizar" en el analisis concreto de las contradicciones especificas de la sociedad sovietica.
Ahora bien, el grupo revisionista de Breznev no debia solo solo defenderse de los marxistas-leninistas, él estaba tambien amenazado por su derecha, por el imperialismo y los ultrarevisionistas, prestos a tomar el poder "pacificamente" estimulados y sostenidos en estos proyectos por el imperialismo

En las relaciones exteriores, Brezhnev desarrolló una hostilidad desmesurada hacia China y Albania y hacia algunos partidos auténticamente marxistas-leninistas. No obstante, los lazos basados en el internacionalismo proletario y la solidaridad antiimperialista, forjados durante la era de Stalin, siguieron ejerciendo una cierta influencia y la Unión Soviética continuó aportando una ayuda real a algunos países socialistas y antiimperialistas y a fuerzas comunistas y antiimperialistas. Pero durante la época de Brezhnev se acentuó la tendencia a transformar estos lazos en relaciones de dependencia y a utilizarlos para practicar una política de esferas de influencia. Apoyando a fuerzas reformistas-burguesas y pequeño-burguesas que se oponían al imperialismo, Brezhnev sustituyó el internacionalismo proletario por una política de rivalidad con las potencias imperialistas. Esto condujo, en algunos casos, a una política de injerencia, control y hegemonía militar.
A partir de las amenazas reales que planeaban sobre su pais, los comunistas chinos tomaron una posición nacionalista burguesa contra el revisionismo sovietico. Apoyandose en la historia de las agresiones zaristas contra la china feudal, elaboraron la tesis del socialimperialismo, de los nuevos zares.
El analisis del revisionismo checoslovado, polaco, yugoslavo fue completamente abandonado, todos los ardores estaban dirigidos contra el socialimperialismo.El PCCH no presto ninguna atención a los lazos entre las corrientes revisionistas y el imperialismo aleman y americano.

La lucha por la unidad de los comunistas.
En el momento en el que PCCH Formulo su teoria del social-imperialismo, social-fascismo. el tambien abandono sus principios sobre la unidad de los comunista internacional para practicar un escisionismo de izquierda, su denuncia extremosa de las direcciones revisionistas le hicieron imposible mantener el contacto con las fuerzas marxistas-leninistas, operantes en el seno de estos partidos, estas posiciones escisionistas eran nocivas, como consecuencias, para el desarrollo de corriente marxistas-leninistas, en el seno de estos partidos, ademas esta posiciones eran incoherente con la afirmacion a menudo repetido, de que las masas de cuadros y de miembros del PCUS permanencia fieles al marxismo-leninismo.

Siempre criticando a partir de los principios marxistas-leninistas, el revisionismo y la injerencia en el exterior, el PCCH habia debido seguir una politica de unidad, capaz de ayudar politicamente e ideologicamente a esta "gran masa de miembros y cuadros".
Unos partidos comunistas que sostuvimos la lucha antirevisionista del partido comunista chino, como el nuestro, tachamos a los cubanos de "mercenarios del expansionismo sovietico".El partido cubano trato al PCCH de partido hegemonista y reaccionarios, aliado del imperialismo americano.

Divergencias de analisis y de apreciacion reales, fueron arrojaodos al antagonismo y a la ruptura. El punto de vista de la parte opuesta ya no era estudiado con objetividad con objetividad y ponderacion.Las divergencias de fondo deberian ser clarificados pero era preciso tomarse su tiempo y hacer analisis materialistas y lucidos, todo ello manteniendo la unidad entre comunistas.Todo estos conflictos eran importantes. Cada partido habria debido estudiar con gran seriedad las diferentes posiciones que se afrontaba, formular sobre esta base su propia opinion, todo guardando la unidad el movimiento.
El hecho es que hoy, comunista, que se han enfrentado con las mas grande violencia a proposito de checoslovaquia, de afganistan, de la teoria de los 3 mundos, de la linea de Deng,etc..., se reencuentran en el mismo campo, defendiendo el marxismo-leninismo y combaten el revisionismo despues de haber aportado las correciones necesarios a su antigua posicion


Última edición por sorge el Lun Ene 09, 2012 12:16 pm, editado 1 vez
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Mensaje por Dzerjinskii el Lun Ago 08, 2011 10:40 pm

sorge escribió:
8. Las fuerzas del movimiento de emancipación en las colonias no están limitadas al pequeño círculo del nacionalismo burgués democrático. En la mayoría de las colonias, ya hay un movimiento social-revolucionario o partidos comunistas vinculados estrechamente con las masas obreras. Las relaciones de la Internacional comunista con el movimiento revolucionario de las colonias deben servir a esos partidos o a esos grupos, pues son la vanguardia de la clase obrera. Si bien actualmente son débiles, representan, sin embargo, la voluntad de las masas, y éstas los seguirán por el camino revolucionario. Los partidos comunistas de los diferentes países imperialistas deben trabajar en contacto con esos partidos proletarios en las colonias y prestarles ayuda moral y material.

9. La revolución en las colonias, en su primer estadio, no puede ser una revolución comunista, pero si desde su comienzo la dirección está en manos de una vanguardia
comunista, las masas no se desorientarán y en los diferentes períodos del movimiento su experiencia revolucionaria irá aumentando.
Sería un gran error pretender aplicar inmediatamente en los países orientales los principios comunistas respecto a la cuestión agraria. En su primer estadio, la revolución en las colonias debe tener un programa que incluya reformas pequeño-burguesas tales como el reparto de la tierra. Pero eso no significa necesariamente que la dirección de la revolución deba ser abandonada en manos de la democracia burguesa.

O estoy convenciendo a "Sorge" y cita material para demostrar mi postura o no comprendió como desde el XX Congreso y la "táctica" de la cual se arrepiente Molotov en su carta, estos principios básicos de los comunistas fueron tergiversados y abandonados por los revisionistas, los que terminaron por apoyar con créditos y asistencia a los Nerhu, Nasser, Gaddafi, etc. a los que pretendían cooptar... lo que termino con la destrucción de los partidos comunistas en esos países y promocionando las supuestas “vías de desarrollo no capitalistas”
Menos aun me parece que capta que los argumentos que inauguraron los revisionistas son los que hoy se reciclan para hacer una defensa ciega del “socialismo de siglo XXI”
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Mensaje por sorge el Miér Ago 10, 2011 12:07 pm

La tactica concreta podra tervigesar los principios, pero como deja claro la internacional comunista en los años 20 que no descarta que existan partidos socialrevolucionarios en el tercer mundo con los cuales tener relaciones positivas,no creo que de eso arrepentiera molotova, de todas maneras al fin y al cabo con todas las deformaciones que tuvo la URSS siguio de contrapeso al imperialismo yankis,ademas Ludo Martens demuestra que la otra tendencia del marxismo-leninismo prochina y luego proalbanesa tambien tervigeso los principios haciendoles el juego al imperialismo.
Sigues inventandote la existencia de comunistas en libia, curiosamente en la India empieza haber hostilidad contra el PCI(m) cuando la india es derrotada por China y busca buena vecindad.
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Mensaje por Dzerjinskii el Jue Ago 11, 2011 10:13 pm

sorge escribió:La tactica concreta podra tervigesar los principios,


pues toda una confesión... es claro que siguen haciendo apología del oportunismo en nombre de combatir el principismo. Siguen flanqueados por la falsa discusión entre revisionistas y trotskistas, y entre electoralistas y foquistas y así siguen sin saldar la experiencia de la décadas del 60, 70 y el 80.

sorge escribió: como deja claro la internacional comunista en los años 20 que no descarta que existan partidos socialrevolucionarios en el tercer mundo con los cuales tener relaciones positivas,no creo que de eso arrepentiera molotova, .

Si pero te olvidas del punto 9 y por eso hoy siguen haciendo seguidísimo y cayendo en el oportunismo y hasta el quietismo con tal de no entorpecer sus posibles accesos a los ministerios burgueses:

9. La revolución en las colonias, en su primer estadio, no puede ser una revolución comunista, pero si desde su comienzo la dirección está en manos de una vanguardia
comunista, las masas no se desorientarán y en los diferentes períodos del movimiento su experiencia revolucionaria irá aumentando.
Sería un gran error pretender aplicar inmediatamente en los países orientales los principios comunistas respecto a la cuestión agraria. En su primer estadio, la revolución en las colonias debe tener un programa que incluya reformas pequeño-burguesas tales como el reparto de la tierra. Pero eso no significa necesariamente que la dirección de la revolución deba ser abandonada en manos de la democracia burguesa.


sorge escribió: de todas maneras al fin y al cabo con todas las deformaciones que tuvo la URSS siguio de contrapeso al imperialismo yankis,ademas Ludo Martens demuestra que la otra tendencia del marxismo-leninismo prochina y luego proalbanesa tambien tervigeso los principios haciendoles el juego al imperialismo.

Pues veamos como Ludo Martens hace su bien matizada autocrítica, bajo el influjo del derrotismo pot caída del muro de Berlín:

“Es importante recordar aquí que no fueron los marxistas-leninistas quienes rompieron los lazos con los países y partidos dominados por el revisionismo. Nunca tuvimos relaciones con el Partido Comunista de la Unión Soviética ni con los que estaban en su esfera de influencia. El PCUS jamás habría aceptado entrar en contacto con el PTB, partido “stalinista” y “maoísta”. Pero esta posición de hostilidad hacia los marxistas-leninistas por parte de la dirección del PCUS también facilitaba, por parte nuestra, la adopción de posiciones izquierdistas. Independientemente de la actitud hostil de la dirección del PCUS, deberíamos haber adoptado una correcta actitud de principios. Incluso aceptando la hipótesis según la cual el revisionismo en la URSS era irreversible, teníamos que adoptar una actitud unitaria para establecer contactos con todos los partidos de la corriente soviética así como con la tendencia bolchevique en el seno del PCUS. Justificar teóricamente la ruptura total con los partidos dominados por el revisionismo implicaba que se imaginaba que los auténticos marxistas-leninistas se encontraban fuera del partido en esos países. Sin embargo, ninguna indicación confirmaba esa hipótesis. Los auténticos marxistas-leninistas se encontraban siempre en el interior de los partidos dominados por revisionistas. Entonces hacía falta, por principio, adoptar una política de unidad y de contactos tan amplia como fuera posible con los partidos comunistas de los países socialistas.
Claro está que aquí se plantea otro problema. Aceptando esta unidad y esos contactos, es evidente que habríamos sufrido una presión terrible por parte del revisionismo que dominaba esos partidos. Sin duda alguna, estos contactos habrían alentado y facilitado la corrupción ideológica y política de nuestros cuadros. No es un asunto baladí el resistir a la influencia oportunista que pueden ejercer partidos “grandes y potentes”, que disponen de todos los medios del Estado. Había que adoptar una posición revolucionaria independiente y juzgar sin condescendencia, sobre la base de nuestros conocimientos del marxismo-leninismo, la experiencia de otros partidos comunistas y distinguir lo que es marxismo-leninismo de lo que es revisionismo. Había que defender la unidad, no para dejarnos influenciar por el revisionismo dominante, sino para defender el marxismo-leninismo frente a sus deformaciones y las traiciones.”


Es fácil hacer una autocrítica desde Bélgica y sin la responsabilidad de construir el socialismo en un país cercado y bloqueado por los EEUU y la URSS en plena guerra fría. Solo puede hacerlo porque su partido no padeció ni el 1% de las difamaciones, sabotajes y agresiones en complicidad con los imperialistas occidentales que recibió el PTA y la Albania socialista. Así y todo reconoce que “No es un asunto baladí el resistir a la influencia oportunista que pueden ejercer partidos “grandes y potentes”, que disponen de todos los medios del Estado”.

Cuando ustedes empiecen a entender que Albania tuvo que soportar más que Cuba, ya que Fidel opto por guardarse sus criticas a la URSS, y los planes de los revisionistas para Cuba eran menos fatales comparados a los que tenían para Albania, que era la “ofrenda” la “moneda de pago” que iba a normalizar la relaciones con Tito; entenderán por que no era posible “poner la otra mejilla” como plantea Martens.
Pero para entender eso hay que analizar la experiencia albanesa y los textos de Enver Hoxha y el PTA y no ningunearlos o criticarlos sin siquiera leerlos. La acusación de “izquierdismo” es muy grave entre comunistas como para lanzarla a la ligera. Solo los que no tienen la seriedad suficiente y no respetan el profundo contenido de los conceptos, que se han construido a fuerza de experiencias muy sangrientas, pueden hacer eso.
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Mensaje por Shenin el Jue Ago 11, 2011 11:49 pm

Es fácil hacer una autocrítica desde Bélgica y sin la responsabilidad de construir el socialismo en un país cercado y bloqueado por los EEUU y la URSS en plena guerra fría. Solo puede hacerlo porque su partido no padeció ni el 1% de las difamaciones, sabotajes y agresiones en complicidad con los imperialistas occidentales que recibió el PTA y la Albania socialista. Así y todo reconoce que “No es un asunto baladí el resistir a la influencia oportunista que pueden ejercer partidos “grandes y potentes”, que disponen de todos los medios del Estado”.

Cuando ustedes empiecen a entender que Albania tuvo que soportar más que Cuba, ya que Fidel opto por guardarse sus criticas a la URSS, y los planes de los revisionistas para Cuba eran menos fatales comparados a los que tenían para Albania, que era la “ofrenda” la “moneda de pago” que iba a normalizar la relaciones con Tito; entenderán por que no era posible “poner la otra mejilla” como plantea Martens.

Pero para entender eso hay que analizar la experiencia albanesa y los textos de Enver Hoxha y el PTA y no ningunearlos o criticarlos sin siquiera leerlos. La acusación de “izquierdismo” es muy grave entre comunistas como para lanzarla a la ligera. Solo los que no tienen la seriedad suficiente y no respetan el profundo contenido de los conceptos, que se han construido a fuerza de experiencias muy sangrientas, pueden hacer eso.

Eso puede explicar el caso concreto de Albania. Pero, ¿se pueden generalizar esas condiciones concretas de Albania al Mundo entero, tal y como terminó haciendo la corriente "pro-albanesa"? Con generalizaciones como ésta, se terminó considerando a Cuba una "social-colonia" y a todo el que mantuviera relaciones relativamente cordiales con la URSS como oportunista y tacticista sin principios. ¿Acaso eso no eran también acusaciones graves entre comunistas y lanzadas a la ligera?

Los datos concretos sobre la situación de Albania y los correspondientes a las disputas territoriales sino-soviéticas creo que permiten olfatear cierto cierto tufillo chovinista en la teoría del "socialimperialismo". Y precisamente por "disponer de los medios del Estado" (además de otros factores), el PTA y el PCCh lograron atraer a una parte nada despreciable del Movimiento Comunista Internacional a esta línea.

Ello no invalida para nada las valiosísimas experiencias de la construcción del socialismo en China y Albania. Pero aprendamos las lecciones negativas también.
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Mensaje por sorge el Vie Ago 12, 2011 11:34 am


pues toda una confesión... es claro que siguen haciendo apología del oportunismo en nombre de combatir el principismo. Siguen flanqueados por la falsa discusión entre revisionistas y trotskistas, y entre electoralistas y foquistas y así siguen sin saldar la experiencia de la décadas del 60, 70 y el 80.
¿falsa discusión entre electoralistas y foquistas? vamos que para ti el debate entre Cuba y diversos partidos comunistas latinoamericanos no pierdes la oportunidad de atacar a la "revisionista" Cuba.
Evidentemente el que no tiene discusión con los trotkistas eres tú, con las trotksistas anticatristas tienes alianza para luchar contra el ALBA, para apoyar a los cipayos libios, te pasa por el arco el triunfo el libro de Martens sobre el trotkismo, tu trato exquisito con los sectores mas impresentables de la cuarta internacional, demuestra que tu defensa de Ramon Mercader es una cortina de humo, para justificar tu neorevisionismo.

Si pero te olvidas del punto 9 y por eso hoy siguen haciendo seguidísimo y cayendo en el oportunismo y hasta el quietismo con tal de no entorpecer sus posibles accesos a los ministerios burgueses
:
El 8 no te asumes enteramente de que los partidos socialrevolucionario pueden ser vanguardia de la clase trabajadora, que el socialismo llegara con la ayuda de los paises sovieticos desarrollados, que tienen sientar las bases de la construcción del socialismo incluso buscando la democratición de los regimenes politicos, a la vez los comunistar deben ir creando los soviets para dar el salto, con lo cual tervigesa totalmente la experiencia de la revolución de Octubre.
no significa necesariamente que la dirección de la revolución deba ser abandonada en manos de la democracia burguesa.[/i]
efectivamente el PCMLE se abandono en manos de Lucio.


Es fácil hacer una autocrítica desde Bélgica y sin la responsabilidad de construir el socialismo en un país cercado y bloqueado por los EEUU y la URSS en plena guerra fría. Solo puede hacerlo porque su partido no padeció ni el 1% de las difamaciones, sabotajes y agresiones en complicidad con los imperialistas occidentales que recibió el PTA y la Albania socialista. Así y todo reconoce que “No es un asunto baladí el resistir a la influencia oportunista que pueden ejercer partidos “grandes y potentes”, que disponen de todos los medios del Estado”.
Precisamente de la historia se debe aprender los errores y fallos, la autocritica tiene hacerlo todos los partidos, pero bueno eso no esta en tus principios, tu sigue erre que erre atacando a los que somos herederos de la tendencia prosovietica, los cuales hacemos grandes criticas a la Unión Sovietica.

Cuba tuvo el mismo nivel de difamaciones, sabotajes y agresiones, el socialismo cubano supo mantener su propia teoria de la extensión de la revolución, le criticaba a los sovieticos lo que consideraban mal, supo empezar en 1986 la rectificación de errores, supo tener un desarrollo economico y social muy importante.

Cuando ustedes empiecen a entender que Albania tuvo que soportar más que Cuba, ya que Fidel opto por guardarse sus criticas a la URSS, y los planes de los revisionistas para Cuba eran menos fatales comparados a los que tenían para Albania, que era la “ofrenda” la “moneda de pago” que iba a normalizar la relaciones con Tito; entenderán por que no era posible “poner la otra mejilla” como plantea Martens.
No conoces bien la historia de la revolución cubana, en los 60 tuvieron conflicto con diversos partidos comunistas como el boliviano que exigia dirigir la guerrilla del Che, con el venezolano que buscaba renunciar al guerrillerismo, Fidel les importo un bledo que fueron de orientación prosovietica, los ponia a caer en un burro en una intervención publica, tambien tuvo su propia postura respecto a la invasión de checoslaquia, lo acepto aunque con peros respecto a la construcción del socialismo que se hacia en Europa, tambien en la practica marcaba distancias con los sovieticos, Cuba empezo el periodos de rectificaciones en el 86.
Pero para entender eso hay que analizar la experiencia albanesa y los textos de Enver Hoxha y el PTA y no ningunearlos o criticarlos sin siquiera leerlos. La acusación de “izquierdismo” es muy grave entre comunistas como para lanzarla a la ligera. Solo los que no tienen la seriedad suficiente y no respetan el profundo contenido de los conceptos, que se han construido a fuerza de experiencias muy sangrientas, pueden hacer eso.
Analizarla, pero no hacer apología, nosotros criticamos la experiencia sovietica, haber cuando sacas tu teoria de porque se destruyo la albanesa socialista, lo que no puede ser es que lo demas hagamos autocritica, y tu ni tan siquieras acepte que se pregunte porque cayo Albania, el sectarismo que tú proclama es un vicio que se debe desterrar de las filas. marxistas-leninistas.
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Mensaje por Dzerjinskii el Dom Ago 14, 2011 12:12 am

Voy a responder al camarada "shenin" primero y luego con tiempo me divertiré con “sorge” al que ya el estoy tomando cariño…

Shenin escribió:
Eso puede explicar el caso concreto de Albania. Pero, ¿se pueden generalizar esas condiciones concretas de Albania al Mundo entero, tal y como terminó haciendo la corriente "pro-albanesa"? Con generalizaciones como ésta, se terminó considerando a Cuba una "social-colonia" y a todo el que mantuviera relaciones relativamente cordiales con la URSS como oportunista y tacticista sin principios. ¿Acaso eso no eran también acusaciones graves entre comunistas y lanzadas a la ligera?

Pues en palabras de Guevara tu que eliges: ¿el “pragmatismo inconsistente” de Kruschev o el “dogmatismo intransigente” de Stalin? los hechos demostraron que no hay otras opciones… aunque no nos guste. Y por más que no queramos discutir en público las diferencias dentro de la dirección de la revolución cubana y nos burlemos de las idioteces esas de que Fidel mando amatar al Che etc. no podemos obviar que Guevara criticaba la política del PCUS y sus manipulaciones del proceso cubano, que no son más que otro ejemplo de la “particular táctica” que promocionó Kruschev y de la cual Molotov se arrepiente. ¿Acaso Cuba se industrializo gracias a los soviéticos? ¿o solo logro que le compraran el azúcar a mejor precio? Las respuestas están en el “periodo especial” que tuvieron que soportar los cubanos luego de la caída de Gorbachov.
Comparto que la vacilante política exterior de los revisionistas soviéticos podía coincidir a veces con la revolución, de hecho así sucedió en Cuba, (a pesar de la vergonzosa actitud del PCC cuando comenzaban las acciones del Movimiento 26 de julio por ser fieles a las tesis del XX congreso) pero solo cuando sus disputas con EEUU lo ameritaban y ese no fue el caso para la Albania socialista, para la que tenían otros planes.
Sabes que cuando discutimos el pasado lo hacemos pensando en el presente y por eso es que insisto en que repetir las consignas revisionistas hoy, cuando ni siquiera tenemos la posibilidad de que una URSS nos apoye, al menos por un momento, (no como en Chile e Indonesia) es en el mejor de los casos un error y por lo general una infamia que oculta el oportunismo de los reformistas que pretenden justificar su carrera electoral con “pragmáticas tácticas” haciendo seguidísimo de facciones bonapartistas de las burguesía nacionales. A no ser que, como hace Peter Franssen embellezcamos a la china actual para llenar ese vacío que dejo la URSS y confiemos en que prestara un servicio concreto a la lucha de los pueblos. (no es una agresión estoy pensando en Nepal) por lo que igual es indispensable recordar las maniobras de los revisionistas soviéticos.

Shenin escribió:
Los datos concretos sobre la situación de Albania y los correspondientes a las disputas territoriales sino-soviéticas creo que permiten olfatear cierto tufillo chovinista en la teoría del "socialimperialismo".


“La lucha ideológica y política contra Jruschov no debe perderse en delicadas cuestiones de reivindicaciones territoriales” 22 de agosto de 1964

Enver Hoxha, obras escogida tomo III pág. 614

Shenin escribió:
Y precisamente por "disponer de los medios del Estado" (además de otros factores), el PTA y el PCCh lograron atraer a una parte nada despreciable del Movimiento Comunista Internacional a esta línea.

El PTA intento construir el socialismo en el país más pequeño, pobre, atrasado y con la menor cantidad de población de todo el “bloque socialista”. Su “cooptación” del movimiento comunista internacional se redujo solo a exiguas publicaciones en algunos idiomas y al contrario de lo que ocurrió con la URSS y China se llego a situaciones donde los partidos del resto del mundo eran los que colaboraban con la causa albanesa, como paso con el partido brasileño y los grupos canadienses.
Por ejemplo el partido comunista de Indonesia de la posguerra tenía más afiliados que todos los habitantes de Albania al momento de la toma del poder.
¿Por qué crees que se conoce muy bien el desembarco contrarrevolucionario de Playa Girón y no el desembarco dirigido por el exiliado Xhevet Mustafá contra la Albania socialista? Precisamente por carecer de “medios estatales” suficientes y por no haber sacrificado los principios ante el soborno de la “ayuda”, ni las presiones soviéticas, es que la Albania socialista hoy sigue siendo desconocida para los comunistas.

Saludos
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Mensaje por sorge el Miér Ago 17, 2011 10:07 am

No te moleste Derzinskii en responder, yo no estoy aqui para divertir a nadie, Evil or Very Mad tomo nota de la sugerencia de activar la función de ignorarte.
respuesta a RDC
¿Los prosoviéticos hacéis "grandes críticas" a la URSS? No, lo que hicieseis fue que después de la desintegración de la URSS y del bloque "socialista" empezasteis a hablar de revisionismo copiando la argumentación marxista-leninista sobre la URSS post-1956 pero tergiversándola según vuestros intereses. De esta forma habláis de revisionistas como simples elementos degenerados, tergiversadores del marxismo o simplemente individuos equivocados pero sin mala fe. Tirando por tierra toda la teoría marxista y no haciendo un análisis de clase sobre a qué grupo social representaban dichos revisionistas. Y entre otras cosas pasasteis a ser "defensores" de Stalin cuando antes lo denigrabais. Y todo eso cuando pocos años atrás os dedicabais a alabar a Gorbachov.
Acusaciones sin argumentación, ni el PCPE,PCOE de Lister, PCT,PCE(VII-IX congreso) se declararon antistalinistas, el mismo Ludo Martens en su obra contra el revisionismo te refuta tus teorias. :

En noviembre de 1980, el PCCH reanudo el contacto con el partido revisionista español, por la buena razón de que tenía la posiciones antisovieticas más antricheradas de los partidos revisionista europeos. En esta misma dirección, el PCCH definia la linea del eurocomunismo, línea abiertamente socialdemocrata como de aplicacion concrete del marxismo-Leninismo a la realidad especifica de España. El PCCH toma posicion contra la izquierda del PCE que defiende aún algunas posiciones leninistas, pero que mantiene tambien su solidaridad con la URSS."En el X congreso, la aplastante mayoria de los delegados se pronuncio por la linea del eurocomunismo, solo una minoria de "prosovieticos" persistió en su oposiciones" (Beijing Information nº 32, 10 agosto 1981, p 9)

mientras que otros estando en Europa y teniendo todas las facilidades para conocer lo que sucedía en la URSS se dedicaban a defender a Gorby y al proceso por él liderado
otra mentira precisamente en 1989 el PCUS y el aparato de relaciones internacionales del SED de la RDA organizaron una trama para disolver el PCPE.

Pides a Dzerjinskii que "saque su teoría sobre la destrucción de la RPS de Albania" cuando vosotros después de 20 años aún no habéis hecho ningún análisis marxista sobre la destrucción de la URSS teniendo muchos más elementos e información para poder hacerlo (tanto que desde finales de los 50 y principios de los 60 ya existía un análisis marxista que explicaba lo sucedido en el XX Congreso y a donde llevaba eso) que para hacerlo de Albania sobre la cual existe poca información.
Pues precisamente habia organizaciones como el PCE(m-l) que tenian contacto estrecho con el PTA, incluso organizaban brigadas, podria perfectamente haber publicado una autocritica, el PCPE la ha sacado sobre la URSS, si quieres debatir acerca hazlo en base al documento y no en base en perjuicio prefabricados.
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Mensaje por RDC el Miér Ago 17, 2011 1:14 pm

sorge escribió:Acusaciones sin argumentación, ni el PCPE,PCOE de Lister, PCT,PCE(VII-IX congreso) se declararon antistalinistas, el mismo Ludo Martens en su obra contra el revisionismo te refuta tus teorias:

En noviembre de 1980, el PCCH reanudo el contacto con el partido revisionista español, por la buena razón de que tenía la posiciones antisovieticas más antricheradas de los partidos revisionista europeos. En esta misma dirección, el PCCH definia la linea del eurocomunismo, línea abiertamente socialdemocrata como de aplicacion concrete del marxismo-Leninismo a la realidad especifica de España. El PCCH toma posicion contra la izquierda del PCE que defiende aún algunas posiciones leninistas, pero que mantiene tambien su solidaridad con la URSS."En el X congreso, la aplastante mayoria de los delegados se pronuncio por la linea del eurocomunismo, solo una minoria de "prosovieticos" persistió en su oposiciones" (Beijing Information nº 32, 10 agosto 1981, p 9)

Que yo sepa el PCUS tampoco se declaraba anti-stalinista. Yo en mi comentario hablo de denigrar bajo acusaciones falsas y calumniosas a Stalin no de declararse anti-stalinistas como una postura oficial.

Respecto a la cita de Martens, ¿que se supone que refuta?

sorge escribió:otra mentira precisamente en 1989 el PCUS y el aparato de relaciones internacionales del SED de la RDA organizaron una trama para disolver el PCPE.

Primero, yo en mi comentario no menciono al PCPE hago referencia a toda la corriente prosoviética, de la que el PCPE forma parte, pero también otras organizaciones.

Segundo, no es ninguna mentira. El PCPE al igual que otras organizaciones prosoviéticas apoyaban a Gorbachov y a la perestroika. Otra cosa es que no apoyasen la desintegración de la URSS. Lo que yo critico en mi mensaje anterior es que teniendo todas las facilidades para hacer un análisis correcto sobre la situación de la URSS a finales de los años 80 no lo hicieron. Aunque eso se explica porque no eran marxistas así que difícilmente podrían hacer un análisis correcto.

sorge escribió:Pues precisamente habia organizaciones como el PCE(m-l) que tenian contacto estrecho con el PTA, incluso organizaban brigadas, podria perfectamente haber publicado una autocritica, el PCPE la ha sacado sobre la URSS, si quieres debatir acerca hazlo en base al documento y no en base en perjuicio prefabricados.

Yo no dije que los prosoviéticos no hiciesen “autocritica” sobre su posición respecto a la URSS, dije que no hicieron ningún análisis marxista sobre la URSS, ningún análisis clasista, por ejemplo, en sus análisis ni siquiera se menciona la lucha de clases. Lo que conlleva que tampoco puedan hacer ninguna autocrítica real.
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Mensaje por Dzerjinskii el Jue Ago 18, 2011 1:02 am

sorge escribió:
haber cuando sacas tu teoria de porque se destruyo la albanesa socialista, lo que no puede ser es que lo demas hagamos autocritica, y tu ni tan siquieras acepte que se pregunte porque cayo Albania, el sectarismo que tú proclama es un vicio que se debe desterrar de las filas. marxistas-leninistas.

"sorge" he sido yo el que ha insistido por MP a la administración para que se haga un espacio junto a la URSS y China para analizar la experiencia albanesa. ¿No has notado acaso los cambios recientes en el foro? http://www.forocomunista.com/f41-republica-popular-de-albania Seguro con los verdaderos camaradas debatiremos las causas de la derrota, es cuestión de tiempo. Por lo pronto lo que tendrías que ir sabiendo que los marxistas leninistas del PTA lucharon hasta ultimo momento contra el revisionismo y el mismo Enver Hoxha alerto siempre contra esta situación dentro del mismo PTA:

" (...) nuestro Partido siempre ha tenido presente que ningún partido comunista, y tampoco el nuestro, están inmunizados contra el peligro revisionista, por eso siempre ha aguzado la vigilancia y no se ha dormido jamás en los laureles".

Enver Hoxha, Obras Escogidas, Tomo IV, Casa editora «8 Nëntori» Tirana 1979, Página 449.

¿Hizo eso tu querido Brezhnev?

el PTA fusilo revisionistas hasta ultimo momento, hasta que toda la reacción internacional através de las iglesias católica, musulmana y ortodoxa desestabilizaron al gobierno albanes, permitiendo que los liberales y los revisionistas asomaran la cabeza, aprovechando que las décadas de bloqueo económico y el enorme atraso feudal heredado, afectaba la economía de un país de por si con pocos recursos.

Los comunistas albaneses se tuvieron que exiliar o murieron en las cárceles de Sali Berisha. Hasta los miembros del PTA reconvertidos en socialdemócratas terminaron tras las rejas. En 1997 el pueblo albanes reacciono y empezó a sacarse el polvo de los ojos que durante décadas los imperialistas de todo tipo les estuvieron tirando. Empezaron por reclamar la liberación de los socialdemócratas y llevaron a ese partido a ser la segunda fuerza, los liberales amenazados han reprimido salvajemente y cometido fraude y a pesar de las traiciones típicas de los socialdemócratas el pueblo sigue tomando las calles y atrincherándose en el ex museo de Enver Hoxha, que hoy el régimen quiere demoler. Los socialdemócratas se ha tenido que retirar del parlamento bajo el riesgo de que las bases los desborden y han tenido que apoyar a regañadientes las protestas callejeras. Ni los millonarios créditos de la UE ni las fuerzas de ocupación dirigidas por Italia, ni los socialdemocratas han podido frenar al pueblo albanes que sigue reivindicando la época de Enver Hoxha.

Hay dos formas de ser derrotado, luchado como marxista leninista o manteniendo un silencio complice de las facciones revicionistas del PCUS, manteniendo ingenuas esperanzas.

Prefiero se un dogmatico stalinista a ser un nostalgico.




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Mensaje por sorge el Jue Ago 18, 2011 10:27 am

He estado mirando los documentos del congreso de fundación del PCPE y no dice nada al respecto sobre Stalin, habla de problemas en la construcción del socialismo pero no exactamente cuales, de toda maneras el PCPE ha hecho su autocritica, en el Propuesta Comunista nº 55, articulo PCPE, 25 años en la brecha se escribe l lo siguiente
Junto a la solidaridad activa con la URSS y los países socialistas, se debe reconocer que, en el PCPE, existió, fundamentalmente en la estructura de liberados del Partido, una cierta dependencia económica, así como subordinación a las orientaciones políticas de los aparatos internacionales de determinados partidos comunistas del Este. Esta injustificada situación, sentida como una realidad normal por una buena parte de la militancia.
Lo refuto es que al fin y al cabo historicamente coincidiais con la fracción derechista del PCCH en atacar a la fracción que se reclama del prosovietismo, en vez de buscar alianzas como reclama Ludo Martens.
Yo he puesto el ejemplo del congreso del PCPE, porque el resto de organizaciones o han desaparecido, la mayoria entraron en el propio PCPE, o son de referencia historica, pero eran mas minoritaria como el PCOE.
Segundo, no es ninguna mentira. El PCPE al igual que otras organizaciones prosoviéticas apoyaban a Gorbachov y a la perestroika. Otra cosa es que no apoyasen la desintegración de la URSS. Lo que yo critico en mi mensaje anterior es que teniendo todas las facilidades para hacer un análisis correcto sobre la situación de la URSS a finales de los años 80 no lo hicieron. Aunque eso se explica porque no eran marxistas así que difícilmente podrían hacer un análisis correcto
.

Como dice el refran uno mira la paja en el ajeno, y no el suyo propio,eso se ve claramente en la carta de Carta dirigida por el camarada Hysni Milloshi Presidente-Fundador del Partido Comunista Albanés para el Seminario de Bruselas

pero quiero expresar abiertamente y sinceramente, con toda fraternidad, que el movimiento comunista internacional no ha cumplido, hasta hoy dia, su deber hacia la pequeña Albania, mientras esta ha estado atacada y destruída por los traidores al interior del país y por la burguesía internacional. Es una verguenza para el movimiento comunista en Europa y en todo el mundo. (...)
Sabemos que hay traidores pero no explica de donde salen ni porque, no hace analisis de fondo, el movimiento comunista internacional tampoco cumplio su deber solidario con el comite estatal de emergencia que buscaba salvar la URSS, con el cual el discurso ombliguista del PCA es evidente, hay un dicho en filosofia: que quien esta dentro de un bosque no suele ver mas alla de las copas de los arboles, Milloshi no alude a otras expresiones de solidaridad que deberia haber habido como con el comite estatal de emergencia que pretendia salvar a la Unión Sovietica, lo cual demuestra que utiliza el discurso victimista pero a la vez no tiene en cuenta otras circunstancia, porque logicamente la actividad de solidaridad internacionalista daba para organizar la solidaridad con Cuba Socialista y algunos casos particulares como el de Honecker, pero no para protestar por un partido como el PTA que se hacia el harakiri sin ni tan siquiera un movimiento interno que buscara evitarlo

Por esta actitud heróica nosotros hemos sido peasadamente castigados, como ningún otro país en el mundo. Cuando la fortaleza albanesa finalmente cayó, hubiera sido admirable y llenado de honor a los comunistas rusos, el que hubieran manifestado en la plaza del Kremlin en un espíritu de solidaridad respecto a Albania y su pueblo, pequeño pero heróico, sobre el cual han caído muchas tragedias. Pero los comunistyas rusos no lo hicieron. Es una verguenza para los comunistas rusos. Ellos pecaron de una megalomanía de gran Estado, mientras que las espaldas de un pequeño pueblo eran aplastadas por la barbarie. Conozco y tengo respeto por la camarada Nina Andreeva y por sus camaradas, pero estro no quiere decir que yo no exprese mis reservas al respecto de la actitud indiferente de los comunistas rusos en general con respecto a Albania. Existe también cerca de ellos con altas funciones dirigentes gente de una susodicha Unión de partidos Comunistas de Rusia, que cuando se trata de Albania, hablan con la lengua de aquellos que no saben nada de Albania, o bien saben, pero prefieren hablar el idioma de Krutchev. Nosotros, los albaneses, conocemos mejor el marxismo-leninismo que los rusos, no porque seamos más inteligentes que ellos, sino porque nosotros hemos leído a Lenin y hemos sacado una enseñanza de la simplicidad de Lenin. Yo conservo la esperanza que los comunistas rusos tambiénsacarán partido de la simplicidad de Lenin. Todos deben aprender de la simplicidad de Lenin. Todos deben aprender del internacionalismo de Lenin. En caso contrario, no tendríamos de comunistas más que el nombre.
Tiene una evidente contradicción: por un lado habla de la unidad de los comunistas a nivel internacional en pleno pie de igualdad y derechos, pero a la vez expresa un sentimiento de superioridad con un claro ramalazo de chovinismo respecto a los comunistas rusos, con lo cual demuestra un serio obstaculo para conseguir el objetivo.

Este año en, Albania, se desató una revolución popular espontanea. Pienso que es interesante dar a conocer esta revolución espontanea todas las fuerzas progresistas. El pueblo albanés abrió los depositos y los túneles de armas, tomó los cañones, los aviones, la flota de guerra, los carros y se levantó en una insurrección armada ya que el ejército, en el sentido clásico del término, no existe más. Millones de armas están en manos del pueblo. Esta revolución y los factores que la provocaron no pueden ser explicados en dos palabras. Si los partidos comunistas o democráticos progresistas que acuden a Bruselas expresan interes por mi proposición, estaré, como lo he afirmado anteriormente, completamente listo a dar una exposición sobre el socialismo, sobre la vuelta al capitalismo y sobre la revolución popular espontanea, en el momento más apropiado.
"revolución" popular "espontantea" liderado por un partido socialliberal miembro de la II internacional, se equivoca Milloshi, si hubo expresiones de solidaridad, pero la cuestión de fondo esta claro que no es esa.
Ahora se explica porque no haceis autocritica sobre Albania, lo mismo comunista albaneses lo obstaculizan sinedie, para analizar la realidad desde la optica marxista-leninista hay que reconocer tal como es realmente, cosa que claramente no hace Milloshi, por supuesto no dejarse llevar por perjucios ancestrales como la superioridad sobre los rusos, hostiles a los principios basicos del marxismo.
Yo no dije que los prosoviéticos no hiciesen “autocritica” sobre su posición respecto a la URSS, dije que no hicieron ningún análisis marxista sobre la URSS, ningún análisis clasista, por ejemplo, en sus análisis ni siquiera se menciona la lucha de clases. Lo que conlleva que tampoco puedan hacer ninguna autocrítica real.
En Propuesta Comunista nº 51 dentro de la Declaración del Comité Central del PCPE conmemorativa del 90 aniversario de la Revolución Rusa pag-9.

La restauración capitalista en la URSS y en los pases socialistas del este de Europa tuvo causas internas y externas. Los errores y desviaciones políticas llevaron a la dirección soviética a minusvalorar la capacidad de recomposición capitalista en el escenario de posguerra. En el plano económico, se adoptaron posturas oportunistas que, lejos de afrontar los problemas detectados, socavaron el poder socialista y debilitaron el control y la participación obrera en la planificación de la producción. En el plano político, la aplicación de la teoría del “Estado de todo el pueblo” y del “Partido de todo el pueblo” debilitaron el papel del proletariado en todos los órdenes y ocultaron la existencia de una lucha de clases que culminó con el triunfo contrarrevolucionario tras la absoluta degeneración alcanzada con la perestroika.Los factores externos fueron igualmente determinantes y confirmaron que el enfrentamiento entre el campo imperialista y el campo socialista era la genuina expresión de la lucha de clases a escala internacional. La agresión emprendida por dieciséis potencias extranjeras tras el triunfo revolucionario; la agresión nazifascista y la deslealtad de los países “aliados”, que confiaban en que la maquinaria de guerra alemana terminase con el socialismo en Rusia; la constante amenaza militar, con la creación de la OTAN, en 1949, como máxima expresión; la permanente guerra psicológica contra los pueblos de los países socialistas, planificada por las
centrales de inteligencia occidentales -principalmente la CIA-, o la forzada carrera armamentista, son factores que no pueden ser obviados a la hora de analizar las causas de la restauración capitalista, tal y como pretenden las potencias imperialistas en su constante campaña anticomunista.

En el plano político, la oposición impulsada por las tendencias trotskistas, bajo una pretendida imagen de izquierdas, se sumó a las posiciones antisoviéticas, las cuales, posteriormente, serían también compartidas -desde otro enfoque- por los partidos de la fracción eurocomunista. Estas tendencias contribuyeron a debilitar la imagen internacional de la URSS y el apoyo de la clase obrera internacional a la construcción del socialismo, reproduciendo, en muchos casos, las calumnias vertidas por el imperialismo y prestando asistencia a las corrientes más oportunistas y derechistas del PCUS.
seguramente seguiras poniendo pegas, pero el esfuerzo de autocritica es evidente sin olvidar seguir utilizando la lucha de clases.
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De la “coexistencia pacifica” el “trancito pacifico” y las “vías no capitalista de desarrollo con orientación socialista” al socialismo del siglo XXI  Empty Re: De la “coexistencia pacifica” el “trancito pacifico” y las “vías no capitalista de desarrollo con orientación socialista” al socialismo del siglo XXI

Mensaje por Shenin el Jue Ago 18, 2011 11:01 am

Pues en palabras de Guevara tu que eliges: ¿el “pragmatismo inconsistente” de Kruschev o el “dogmatismo intransigente” de Stalin? los hechos demostraron que no hay otras opciones… aunque no nos guste. Y por más que no queramos discutir en público las diferencias dentro de la dirección de la revolución cubana y nos burlemos de las idioteces esas de que Fidel mando amatar al Che etc. no podemos obviar que Guevara criticaba la política del PCUS y sus manipulaciones del proceso cubano, que no son más que otro ejemplo de la “particular táctica” que promocionó Kruschev y de la cual Molotov se arrepiente. ¿Acaso Cuba se industrializo gracias a los soviéticos? ¿o solo logro que le compraran el azúcar a mejor precio? Las respuestas están en el “periodo especial” que tuvieron que soportar los cubanos luego de la caída de Gorbachov.
Comparto que la vacilante política exterior de los revisionistas soviéticos podía coincidir a veces con la revolución, de hecho así sucedió en Cuba, (a pesar de la vergonzosa actitud del PCC cuando comenzaban las acciones del Movimiento 26 de julio por ser fieles a las tesis del XX congreso) pero solo cuando sus disputas con EEUU lo ameritaban y ese no fue el caso para la Albania socialista, para la que tenían otros planes.
Sabes que cuando discutimos el pasado lo hacemos pensando en el presente y por eso es que insisto en que repetir las consignas revisionistas hoy, cuando ni siquiera tenemos la posibilidad de que una URSS nos apoye, al menos por un momento, (no como en Chile e Indonesia) es en el mejor de los casos un error y por lo general una infamia que oculta el oportunismo de los reformistas que pretenden justificar su carrera electoral con “pragmáticas tácticas” haciendo seguidísimo de facciones bonapartistas de las burguesía nacionales. A no ser que, como hace Peter Franssen embellezcamos a la china actual para llenar ese vacío que dejo la URSS y confiemos en que prestara un servicio concreto a la lucha de los pueblos. (no es una agresión estoy pensando en Nepal) por lo que igual es indispensable recordar las maniobras de los revisionistas soviéticos.

Eso no responde a la cuestión que he planteado, que es que, si bien la situación albanesa puede justificar parcialmente la actitud del PTA, ésta no se justificaba en todos lados y bajo todas las condiciones, tal y como terminó haciando la corriente proalbanesa. El binomio "oportunismo o intransigencia" no explica nada, más allá de la situación concreta de Albania. Y la crítica de Guevara no es por sí misma una justificación de la actitud del PTA.

Corea sí se industrializó a pesar del revisionismo soviético y no necesitó de teorizar sobre el socialimperialismo. Los coreanos también han criticado la situación de dependencia de Cuba, como bien se puede ver en Kim Il Sung. Los coreanos también pagaron cara su crítica a Jruschov cuando éste les cortó el suministro de petróleo tras criticar su bajada de pantalones por la cuestión de los misiles de Cuba. Los comunistas coreanos también depuraron su partido de revisionistas y lo blindaron frente a posibles injerencias soviéticas o chinas. Pero no contribuyeron a la ruptura ni del movimiento comunista internacional ni del campo socialista.

Tanto que nos gusta citar a Guevara, ¿por qué no tomamos ejemplo de Corea, tal y como él dijo que debía hacer Cuba?

Yo no estoy justificando las consignas revisionistas. No he puesto en duda en ningún momento el carácter oportunista de tesis como “coexistencia pacifica”, “trancito pacifico”, “vías no capitalista de desarrollo con orientación socialista” o "socialismo del siglo XXI". No, yo no estoy embelleciendo el socialismo pequeñoburgués. Ni tampoco estoy justificando el seguidismo prosoviético. Estoy criticando una actitud que, si bien comprendo en casos concretos como el albanés, me parece un error (y grave, además) generalizarla, por mucho que sea preferible al oportunismo. No podemos estar siempre yendo a lo fácil.

“La lucha ideológica y política contra Jruschov no debe perderse en delicadas cuestiones de reivindicaciones territoriales” 22 de agosto de 1964

Enver Hoxha, obras escogida tomo III pág. 614

Muy bien, pero es que mi comentario dice "disputas territoriales sino-soviéticas y situación concreta de Albania". No identifico, sino que distingo ambas situaciones. No he acusado a Albania de expansionista ni nada por el estilo. Solo dije que, si el PCCh se enfrascaba en disputas territoriales, Albania estaba condicionada por la cuestión que antes comentaste de Yugoslavia. Y es importante entender todo esto para ver en qué marco se gesta la tesis del socialimperialismo. Un marco en el que las unilateralidades eran frecuentes y difíciles de evitar.

El PTA intento construir el socialismo en el país más pequeño, pobre, atrasado y con la menor cantidad de población de todo el “bloque socialista”. Su “cooptación” del movimiento comunista internacional se redujo solo a exiguas publicaciones en algunos idiomas y al contrario de lo que ocurrió con la URSS y China se llego a situaciones donde los partidos del resto del mundo eran los que colaboraban con la causa albanesa, como paso con el partido brasileño y los grupos canadienses.
Por ejemplo el partido comunista de Indonesia de la posguerra tenía más afiliados que todos los habitantes de Albania al momento de la toma del poder.
¿Por qué crees que se conoce muy bien el desembarco contrarrevolucionario de Playa Girón y no el desembarco dirigido por el exiliado Xhevet Mustafá contra la Albania socialista? Precisamente por carecer de “medios estatales” suficientes y por no haber sacrificado los principios ante el soborno de la “ayuda”, ni las presiones soviéticas, es que la Albania socialista hoy sigue siendo desconocida para los comunistas.

No hace falta manejar grandes sumas de dinero o tener una legión de afiliados. Solo con ser una retaguardia o una base de apoyo en la que refugiar o formar cuadros de partidos de otros países basta como mecanismo de influencia.

Desde luego, Albania tenía más influencia en el MCI que aquellos partidos que, desde el marxismo-leninismo, plantearan la crítica al revisionismo desde una posición más independiente, pero que no contaban en sus países con el poder del Estado. La influencia albanesa no ha sido equiparable a la soviética o a la china. No lo niego. Pero tampoco ha sido insignificante, como parece que tratas de hacerme creer.

Saludos.
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Mensaje por RDC el Jue Ago 18, 2011 2:49 pm

sorge escribió:Lo refuto es que al fin y al cabo historicamente coincidiais con la fracción derechista del PCCH en atacar a la fracción que se reclama del prosovietismo, en vez de buscar alianzas como reclama Ludo Martens.

Yo como comunista, con la fracción derechista (representante de la burguesía burocrática) del PCCh no coincido en nada. Si alguien tendrá que dar explicaciones de lo que hiciese el PCCh después de 1976, después del golpe de Estado contrarrevolucionario, serán los que defendieron (y en algunos casos aún defienden) a China como socialista, incluido al que citas, Ludo Martens.

sorge escribió:Como dice el refran uno mira la paja en el ajeno, y no el suyo propio,eso se ve claramente en la carta de Carta dirigida por el camarada Hysni Milloshi Presidente-Fundador del Partido Comunista Albanés para el Seminario de Bruselas

Primero, como parece que me identificas como hoxhista, te diré que yo no soy hoxhista y por lo tanto no tengo que dar explicaciones por lo que diga el fundador del Partido Comunista de Albania. Simplemente reconozco el papel de Hoxha y del PTA en la defensa del marxismo-leninismo y en la lucha contra el revisionismo prosoviético. Respecto a esa carta ya la leí hace tiempo, así que no hace falta que me pongas extractos.

sorge escribió:En Propuesta Comunista nº 51 dentro de la Declaración del Comité Central del PCPE conmemorativa del 90 aniversario de la Revolución Rusa pag-9.

seguramente seguiras poniendo pegas, pero el esfuerzo de autocritica es evidente sin olvidar seguir utilizando la lucha de clases

Respecto a la "autocrítica" del PCPE, como ya dije no es ningún análisis marxista de la URSS. Decir que lo que "debilitó la posición proletariado” fue la aplicación de las concepciones revisionistas del Partido de todo el Pueblo y del Estado de todo el Pueblo y no la toma del poder de la camarilla de Kruschev en el XX Congreso es no hacer ningún análisis de clase sobre los intereses de que grupo social representaban la camarilla de Kruschev, de por que Beria fue asesinado, de por que los dirigentes comunistas fueron apartados de la dirección del PCUS y finalmente expulsados del partido, de por que miles de presos contrarrevolucionarios fueron absueltos, de por que fueron lanzadas calumnias contra Stalin, de por que cientos de manifestantes georgianos en apoyo de Stalin fueron masacrados, de por que los medios de producción que utilizaban los koljoses que antes eran de propiedad estatal pasaron a ser de propiedad de los koljoses reforzando con ello la producción mercantil la cual en el socialismo debe ser progresivamente eliminada, de por que se pasó a defender la vía pacífica al socialimo, la coexistencia pacífica con el imperialismo, la negación de la dictadura del proletariado y la lucha de clases en el socialismo, etc.

Para ellos la contrarrevolución se produjo en 1989-1991 y no en el periodo de 1953 a 1956. Es decir, siguen defendiendo que Kruschev, Brezhnev, etc. eran comunistas. No existe ninguna autocrítica de verdad, pasaron de defender ciegamente al PCUS y a la URSS a hacerle alguna crítica, pero sin variar su posición respecto de la URSS post-1956.
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Mensaje por sorge el Vie Ago 19, 2011 10:37 am

Yo no he dicho que seas aliado, si no que coincidas en negar posibilidades de entendimiento.

la carta esta puesta independentiemente de tus conocimientos, me consta que son amplios, sino para demostrar que realmente la autocritica realizado por otras corrientes del marxismo-leninismo no esta realizada por los comunista albaneses.

yo no hablo de las polemicas y divisiones que hubo en los años de la guerra fria, de las cuales hay que aprender para no repetir los errores y planteamientos negativos, sino me refiero a partir del 91, sí el PTA hubiese creaado bases solidad para la construcción del socialismo, no hubiese caido.
Espero que presentes la organización que tiene la critica que tu señalas a la URSS, de todas maneras es un extracto de un articulo lo que planteo donde toca otros aspectos.
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Mensaje por ajuan el Mar Mar 13, 2012 11:59 pm

Cuando tenga tiempo leere el articulo.

Tiene buena pinta Wink


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