Soy capitalista

Comparte
avatar
alvaro4356
Camarada
Camarada

Cantidad de envíos : 87
Reputación : 133
Fecha de inscripción : 15/04/2013

Re: Soy capitalista

Mensaje por alvaro4356 el Mar Mayo 21, 2013 6:59 am

Böhm-Bawerk refuta la teoría de la explotación capitalista

CARLOS MARX Y "EL CAPITAL"

En la primera mitad del siglo XIX el liberalismo reina triunfante en Occidente. Se trata de un movimiento de emancipación, enemigo de los privilegios que, a través del estado y mediante los impuestos y las restricciones a la libertad económica, se reservan unas clases sociales -nobleza, clero y gremios- a expensas del resto de la población. El liberalismo opone la razón y la ciencia frente al oscurantismo y la superstición. En el campo de la economía, el liberalismo tiene su expresión en la defensa del laissez faire frente al mercantilismo. Adam Smith primero, y David Ricardo después, ya han establecido las bases de lo que hoy se conoce como Escuela Clásica de Economía. El sistema de Ricardo, aunque adolece de graves fallos, aparenta ser un edificio lógico de construcción impecable, lo que impresiona notablemente a sus contemporáneos.

Paralelamente, y además de los reaccionarios partidarios del Antiguo Régimen, existe un movimiento socialista utópico, acientífico y cuasi-místico cuyos principales representantes son Fourier, Owen y Saint Simon y junto a él, otro algo mejor fundamentado, aunque no mucho más, que incluye a Lasalle, Sismondi y Roedbertus. En su Historia del Pensamiento Económico, Murray Rothbard hace un formidable repaso genealógico de este tipo de movimientos que abarcaría desde Espartaco a Tomás Moro, de Campanella a Thomas Múnzer y los anabaptistas alemanes y de Platón o Esparta hasta Gracus Babeuf y su Liga de los Iguales.

Es en este contexto histórico donde aparece Karl Marx. Marx había alcanzado notoriedad con la publicación en 1848 del Manifiesto Comunista, pero es en 1857 con El Capital cuando reivindica su lugar dentro de la Ciencia Económica. Lo que caracterizaba a Marx frente al resto de socialistas utópicos era su argumentación científica (pseudo-científica en realidad) y su lenguaje "liberal" para atacar el liberalismo. Marx sostenía que también él quería acabar con los privilegios de clase y con el estado como instrumento de explotación. Al igual que los liberales, se definía como progresista, racional y científico e izquierdista (el término 'izquierda' tiene su origen en la disposición de los escaños que en el Parlamento francés del Antiguo Régimen ocupaban los que se oponían a la Sociedad Estamental). No sólo eso. Los liberales eran la derecha. El sistema de laissez faire era una nueva forma de opresión. Una clase -los propietarios capitalistas y burgueses- explotaba a otra -los trabajadores asalariados, a quienes Marx denominó proletariado. Así como la nobleza vivía de los tributos procedentes del resto de la sociedad y así como los señores feudales se alimentaban del trabajo de los siervos de la gleba, los capitalistas, según Marx, vivían merced al beneficio empresarial que no podía provenir de otro lado que del excedente sustraído al trabajador, al que le dio el nombre de plusvalía. Sobre esta base, Marx cimentó sus conclusiones acerca del futuro del capitalismo: creciente concentración de riqueza en pocas manos y tendencia al monopolio -la eterna cantinela de pobres más pobres y ricos más ricos-, tasa de beneficio decreciente conforme aumenta la acumulación de capital con las consiguientes crisis, de intensidad cada vez mayor, para desembocar finalmente en una dictadura del proletariado cuando los desposeídos, cada vez mayores en número, se apoderasen de la propiedad capitalista.

La acusación era tan grave y la teoría tan tremendamente ambiciosa como intento de explicar la realidad, que no podía ser ignorada. Se hacía por tanto ineludible examinarla en profundidad, pues de su veracidad o falsedad podía depender el futuro de la humanidad. El insigne economista austríaco Eugen von Böhm-Bawerk (1850-1914) se dedicó a este esencial cometido. Examinemos cuales fueron los resultados.

LA TEORÍA DE LA EXPLOTACIÓN REFUTADA

Con el fin de no hacer excesivamente prolija la exposición, he optado por ir simultaneando la argumentación marxista contenida en el primer volumen de El Capital con la refutación de Böhm-Bawerk incluida en el capítulo número XII dedicado a La Teoría de la Explotación, dentro de su monumental Historia y crítica de las teorías del interés que es el primer volumen de la obra Capital e Interés. La controversia tiene dos partes, como veremos, puesto que el mismo Marx detectó contradicciones en su sistema. Marx prometió resolverlas en el tercer volumen de El Capital, y tras la publicación de este tercer volumen, Böhm-Bawerk, en La Conclusión del sistema marxiano, examinó las "soluciones" propuestas por Marx.

EL PRIMER VOLUMEN DE EL CAPITAL Y LA CRÍTICA DE BÖHM-BAWERK

Marx comienza a construir su teoría invocando la autoridad de Aristóteles: "No puede existir cambio sin igualdad, ni igualdad sin conmensurabilidad". Por tanto, según Marx, en las dos cosas intercambiadas tiene que existir "un algo común y de la misma magnitud".

Aquí Böhm-Bawerk detecta el primer error: en realidad, el valor no es intrínseco a las cosas, sino algo subjetivamente apreciado por cada individuo según su situación y necesidades. En efecto, un intercambio tiene lugar sólo si ambas partes valoran en menor medida lo que ceden que lo que obtienen. Para poner a prueba la teoría marxista, Jim Cox planteaba la siguiente pregunta: ¿Cuántas veces ha ido el lector al mercado a cambiar un billete de un dólar por otro billete idéntico y luego otra vez y otra…? Desgraciadamente, la teoría de la igualdad de valor intrínseco de las cosas intecambiadas es pilar básico, tanto de la terrible teoría mercantilista -según la cual, en el intercambio, si alguien gana es porque el otro pierde-, como en el no menos pernicioso movimiento contemporáneo que denuncia el "comercio injusto" Norte-Sur.

Un estudiante de lógica sabe que cualquier conclusión obtenida a partir de una premisa falsa o de un razonamiento falaz carece de valor científico. Pero no es que Marx deduzca coherentemente todo su sistema a partir de esta única falsedad, es que los errores y las falacias se multiplican en cada paso. Prosigamos.

Para investigar ese "algo común" característico del valor de cambio, Marx repasa las diversas cualidades que poseen los objetos equiparados por medio del cambio. Eliminando y excluyendo aquellas que no resisten la prueba, se queda sólo con una que, según él, sí pasa el examen: "ser productos del trabajo".

Sin embargo, Marx hace trampa y Böhm-Bawerk lo evidencia. En primer lugar, es falso que todos los bienes intercambiados sean productos del trabajo. Por ejemplo, los recursos naturales tienen valor y son intercambiados, pero no son producto de ningún trabajo.

Certeramente objeta Knies a Marx: "Dentro de la exposición de Marx no se ve absolutamente ninguna razón para que la igualdad expresada en la fórmula: 1 libra de trigo= x quintales de madera producidos en el bosque no sea sustituida con igual derecho por esta otra: 1 libra de trigo = x quintales de madera silvestre = y yugadas de tierra virgen = z yugadas de pastos naturales".

Pero no sólo eso. Es falso que esa sea la única característica común que pueda encontrarse en los bienes que son objeto de intercambio. "¿De veras estos bienes no tienen otras cualidades comunes como su rareza en proporción a la demanda?", es decir, la cualidad de presentarse en cantidades insuficientes para satisfacer todas las necesidades que de ellas tiene el ser humano, o "la de haber sido apropiadas por el hombre" precisamente por esa causa, o "la de ser objeto de oferta y demanda?", se pregunta Böhm-Bawerk. Decídalo el lector.

Marx incide en el error: "si los bienes que son intercambiados sólo tienen en común la cualidad de ser productos del trabajo, entonces el valor de cambio vendrá determinado por la cantidad de trabajo incorporado en la mercancía". Marx descarta las "excepciones" como algo insignificante.

Böhm-Bawek examina esas "pocas excepciones sin importancia". Al final vemos que éstas predominan de tal modo que apenas dejan margen a la "regla". Se incluirían, por ejemplo, los bienes que no pueden reproducirse a voluntad como obras de arte y antigüedades, toda la propiedad inmueble (¿cómo explica Marx que un piso de 150 metros cuadrados, construido por los mismos obreros con los mismos materiales, en la calle Serrano de Madrid valga veinte veces más que el mismo piso en una pedanía de la provincia de Teruel?), los productos protegidos por patente o derechos de autor o los vinos de calidad (las horas de trabajo empleadas para producir el vino Vega Sicilia son más o menos las mismas que se emplean en producir un vino peleón cien veces más barato). ¿Y qué decir de los productos objeto de trabajo cualificado, provenga esta cualificación de la preparación profesional o de las dotes innatas? Aunque Marx sostenga que ésta última no es una excepción, sino una variante pues según él, "el trabajo complejo es trabajo simple potenciado o multiplicado", Böhm-Bawerk advierte que para explicar la realidad no interesa lo que los hombres puedan fingir que es, sino lo que real y verdaderamente es. ¿Puede alguien en su sano juicio afirmar con toda seriedad que dos horas de trabajo de un cantante de opera tienen idéntica esencia que sesenta horas de trabajo de un enfermero?

He dejado para el final la última gran excepción. Una excepción de tal calibre que en la actualidad incluye al 95 por ciento de los bienes. Se trata de todas aquellas mercancías producidas con el concurso de capital o, por mejor decirlo, aquellos bienes en los que el tiempo ha jugado un papel importante en el proceso productivo. Puesto que Marx construye su teoría de la plusvalía apoyándose sobre estos bienes -considera que no constituyen una excepción, sino la confirmación de la explotación capitalista- vamos a examinarlos con detalle.

LA "PLUSVALÍA" CAPITALISTA

Para Marx, tanto el beneficio, como el interés del capital provienen de la explotación del trabajador. Veamos como trata de probarlo. Como hemos visto, Marx mantiene por un lado que los bienes se cambian en el mercado según el trabajo que llevan incorporado -lo cual se ha probado que es falso-, pero como, según él, el trabajador no recibe el producto íntegro de su trabajo -la segunda tesis cuya falsedad también demostraremos-, sino tan sólo el salario mínimo de subsistencia, el capitalista puede apropiarse del excedente producido. Dice Marx: "El precio medio del trabajo asalariado es el mínimo del salario, es decir, la suma de los medios de existencia de que tiene necesidad el obrero para seguir vivo como obrero. Por consiguiente, lo que el obrero recibe por su actividad es estrictamente lo que necesita para mantener su mísera existencia y reproducirla".

Para respaldar esta segunda tesis, Marx apela al prestigio de la Escuela Clásica. Marx cita a Adam Smith:

"En el estado original de cosas, que precede tanto a la apropiación de la tierra como a la acumulación de capital, el producto íntegro del trabajo pertenece al trabajador. No existen ni terratenientes, ni patrón con quienes compartir.

Si hubiese continuado este estado de cosas, los salarios de los trabajadores habrían aumentado con todas las mejoras de la productividad a que la división del trabajo da lugar"

Marx también invoca la "ley de hierro de los salarios" avanzada por David Ricardo y refrendada por Lasalle. Para Ricardo, los salarios no pueden elevarse permanentemente por encima del nivel de subsistencia, ya que en tal caso se produce un incremento de población. Esto obliga a cultivar tierras cada vez menos fértiles con lo que se eleva el coste de producción del cereal -medio de subsistencia por antonomasia del obrero y base de toda la teoría ricardiana de la renta.

Finalmente Marx se refiere a la teoría clásica, según la cual el valor de cambio o precio, coincide con el coste de producción. Para Marx, el coste de producción del trabajo es el coste de subsistencia del trabajador. El origen de la plusvalía radicaría pues en "la diferencia entre el coste de la fuerza de trabajo y el valor que ésta puede crear". Es decir, el obrero trabaja diez horas, pero sólo cobra lo producido en dos. De las otras ocho se apodera el capitalista.

CRÍTICA DE LA TEORÍA DE LA PLUSVALÍA

Vamos a examinar a continuación las principales falacias incluidas en estos últimos argumentos.

Aunque Böhm-Bawerk no se detiene a criticar la sentencia de Adam Smith -incluso aceptando este marco teórico, Böhm es capaz de demostrar la falsedad de la teoría de la explotación y explicar el verdadero fundamento del interés del capital-, nosotros sí vamos a mostrar la doble falsedad que se oculta en la tesis de que el salario sería la forma original y primaria de ingreso, emergiendo el beneficio posteriormente como diferencia entre ingreso y salario.

Primero: si definimos el salario como la retribución al trabajo dependiente (la definición que Marx siempre utiliza), es imposible que éste exista en la etapa pre-capitalista. El salario surge con el capitalismo. Los ingresos que los "trabajadores" percibían anteriormente -por ejemplo en el caso de granjeros o artesanos- no eran salarios, sino beneficio empresarial en la terminología marxista, pues eran los propietarios de la producción quienes la vendían en el mercado, quienes organizaban el proceso productivo y quienes aportaban los instrumentos materiales que lo hacían posible. Lo mismo cabe decir de los comerciantes, que compraban mercancía para revenderla con beneficio. Es evidente que cuando se compra mercancía no se paga salario y que tampoco se cobra cuando se vende. Los comerciantes compraban lo que en la jerga marxiana se denomina capital constante, y éste, como veremos, no puede producir beneficio.

Segundo: Smith, igual que Marx, desprecia e ignora absolutamente los efectos absolutamente decisivos que, para la división del trabajo y el incremento de la productividad, tienen la propiedad privada, la acumulación de capital y la función empresarial. En realidad la "época dorada" a la que parece referirse Smith sería el paleolítico, en donde hordas de salvajes subhumanos se dedicaban exclusivamente a la depredación -caza y recolección, sin que existiese nada parecido a una transformación de recursos en etapas sucesivas para lograr bienes distintos de los que ofrecía la naturaleza en estado salvaje. La revolución neolítica que introduce el cultivo agrícola y la ganadería y que eleva al primate a la condición de hombre, se basó en una institución fundamental: la propiedad privada.

Por lo que a la ley de hierro de los salarios se refiere, ésta no se basaba tanto en el hecho de que los trabajadores son explotados (por tanto queda fuera del análisis de Böhm-Bawerk) y no perciben íntegramente el fruto de su trabajo -Ricardo no parece compartir esta tesis-, sino en la aplicación combinada de dos principios: la ley de los rendimientos marginales decrecientes en la agricultura y las ideas que sobre el crecimiento de la población había avanzado Thomas Malthus: "la población de los seres vivos tiende a expandirse hasta el límite en el que los recursos disponibles no pueden garantizar más que el mínimo de subsistencia". Estas ideas, que han sido refutadas por los hechos en todos los países de Occidente, también han sido contestadas en el campo teórico.

La ley de los rendimientos marginales decrecientees establece que si se aumenta la cantidad empleada de un factor de producción, manteniéndose constantes las cantidades empleadas del resto de factores, la cantidad producida, aumenta, a partir de cierto momento, en proporciones cada vez menores. Es verdad que existe una ley de rendimientos marginales decrecientes, no sólo en la agricultura, sino en todos las áreas de la producción (si no existiese, o bien toda la producción se concentraría en un metro cuadrado, o bien no haría falta acumular capital, o todo el trabajo del mundo podría ser realizado por un solo operario), pero -y esto es lo importante- dicha ley convive con otras verdades económicas, como que la división del conocimiento y la acumulación de capital mejoran las técnicas de producción y, por tanto, incrementan la productividad. Hayek tenía mucha razón cuando decía que debemos optar entre ser pocos y pobres o muchos y ricos. Es difícil determinar cuál es el volumen óptimo de población en cada momento, aunque advertimos que los seres humanos son bastante racionales - a diferencia de los animales- a la hora de regular la población, mediante lo que se conoce como paternidad responsable, es decir, no traer al mundo hijos a los que no se tenga la oportunidad de proporcionar una vida tan cómoda, al menos, como la que disfrutan sus progenitores. ¡Si Marx creía que los trabajadores iban a comportarse como animales y no como humanos a la hora de reproducirse, no parece que les tuviera en muy alta estima!

VALOR Y COSTE DE PRODUCCIÓN

Es la idea de que el coste de producción determina el valor de cambio o precio del producto sobre la que Böhm-Bawerk recrudece sus críticas.

Como decía Jim Cox, si el valor de los bienes estuviese determinado por su coste de producción, la foto de un ser querido tendría el mismo valor que la de un desconocido o la de un enemigo -abran sus carteras para comprobarlo. Me pregunto qué hacen dos marxistas después de ir al cine. Se supone que no podrán estar en desacuerdo sobre lo mucho o poco que les ha gustado la película, pues después de todo, la producción ha requerido igual cantidad de trabajo antes de que ambos la consuman.

En realidad, ninguna actividad de tipo industrial o de cualquier otro orden puede conferir valor al bien o servicio producido. El valor brota posteriormente de las apreciaciones subjetivas de la gente. Es la intensidad de la apetencia del consumidor la que determina el valor de bienes y servicios. Es importante subrayar que lo que el consumidor valora, no es la totalidad de bienes que existen en el universo (todo el agua o el pan del mundo), sino solamente la unidad o unidades (una botella, una barra) sobre los que ha de decidir. Los que puede o no adquirir y los que puede o no ceder a cambio.

A partir de esta genial observación -a nosotros nos parece evidente una vez presentada-, Menger y luego Böhm-Bawerk construyen una teoría completa de precios y costes. Si los bienes de consumo se valoran de acuerdo con la necesidad que satisface o deja de satisfacer la unidad de cada bien sobre la que tenemos que decidir, los factores de producción se valoran según su aptitud para proporcionarnos aquellos bienes, esto es, según su productividad. Aquí también hablamos de unidades concretas y "marginales" (están en el "margen" o umbral de ser o no adquiridas o cedidas) y no de la totalidad que de ese factor existe en el mundo. Cada unidad de factor es así valorada de acuerdo con su productividad marginal.

La Ciencia Económica tradicionalmente había clasificado los factores de producción en tres grandes grupos: tierra, trabajo y capital. La genial aportación de Böhm-Bawerk consistió en descubrir la auténtica esencia del capital recurriendo al análisis de un factor ignorado: el tiempo.

Veamos como el austríaco se sirve del tiempo para desarticular la teoría de la explotación. Una cosa es que deba pertenecer al obrero el producto íntegro de su trabajo o su valor correspondiente -lo cual Böhm-Bawerk y cualquiera acepta- y otra que el obrero deba percibir ahora todo el valor futuro de su trabajo. Los socialistas pretenden, si llamamos a las cosas por su nombre, que los obreros perciban a través del contrato de trabajo más de lo que producen, más de lo que obtendrían si trabajasen por cuenta propia. Böhm-Bawek ilustra el argumento con algunos ejemplos:

"Imaginemos que la producción de un bien, por ejemplo de una máquina de vapor, cueste cinco años de trabajo, que el valor de cambio obtenido de la máquina terminada sea 5.500 florines y que intervengan en la fabricación de la máquina cinco obreros distintos, cada uno de los cuales ejecuta el trabajo de un año. Por ejemplo, que un obrero minero extraiga durante un año el mineral de hierro necesario para la construcción de la máquina, que el segundo dedique otro año a convertir ese mineral en hierro, el tercero a convertir el hierro en acero, que el cuarto fabrique las piezas necesarias y el quinto las monte y dé los toques finales a ésta. Según la naturaleza misma de la cosa, los cinco años de trabajo de nuestros obreros no podrán rendirse simultánea, sino sucesivamente y cada uno de los siguientes obreros sólo puede comenzar su trabajo una vez hayan culminado el suyo los obreros anteriores. ¿Qué parte podrá reclamar por su trabajo cada uno de los cinco copartícipes, con arreglo a la tesis de que el obrero debe percibir el producto íntegro de su trabajo?

Si no existe un sexto elemento extraño que anticipe las retribuciones, deberán tenerse en cuenta dos puntos absolutamente seguros. El primero es que no podrá efectuarse el trabajo hasta pasados cinco años. El segundo es que los obreros pueden repartirse los 5.500 florines. Pero, ¿con arreglo a qué criterio? No por partes iguales, como a primera vista pudiera parecer, pues ello redundaría considerablemente a favor de aquellos obreros cuyo trabajo corresponde a una fase posterior del proceso productivo y en perjuicio de los que han aportado su trabajo en una fase anterior. El obrero que monta la máquina percibiría 1.100 florines por su año de trabajo inmediatamente después de terminado éste; mientras, el minero no obtendría su retribución hasta pasados cuatro años. Y como este orden de preferencia no puede ser en modo alguno indiferente a los interesados, todos ellos preferirían el trabajo final y nadie querría hacerse cargo de los trabajos iniciales. Para encontrar quien aceptase éstos, los obreros de las fases finales se verían obligados a ofrecer una participación más alta a sus compañeros encargados de los trabajos preparatorios. La cuantía de esta compensación dependería de dos factores: la duración del aplazamiento y la magnitud de la diferencia existe entre la valoración de los bienes presentes y futuros. Así por ejemplo si esta diferencia fuese del 5 por ciento anual, las participaciones se graduarían: 1.200 florines para el primer obrero, 1.150 para el segundo, 1.100 para el tercero, 1.050 para el cuarto y 1.000 para el quinto.

Sólo podría admitirse la posibilidad de que los cinco cobrasen la misma suma de 1.100 florines partiendo del supuesto que la diferencia de tiempo les fuese indiferente."

Pero, si realmente el tiempo fuera indiferente a la hora de determinar el valor y por tanto la cuantía de la retribución, a los obreros les daría igual cobrar el día siguiente a la terminación de su tarea que transcurridos cinco años y, si esto fuera así, les daría igual cobrar a los cinco años que pasados cincuenta, cien o mil. (No me cabe duda de que todos empresarios subirían muy generosamente los sueldos a quienes esperasen un largo tiempo para cobrar). En realidad, el interés no es la retribución por la abstinencia -la tesis de Nassau Senior ridiculizada por Lasalle-, ni la apropiación del trabajo del obrero -como dicen los socialistas-, sino la manifestación en el mercado de un presupuesto de la acción humana, a saber, que los seres humanos desean alcanzar sus fines cuanto antes. De no ser así, se optaría siempre por los procesos materialmente más productivos cualquiera que fuese el tiempo que éstos requiriesen hasta completarse, llegándose a un punto en que desapareciese la producción de bienes de consumo, pues toda los factores se emplearían en investigación, desarrollo y acumulación de capital.

Seguimos con el ejemplo: "Supongamos ahora que los obreros, como ocurre en la realidad, no puedan o no quieran esperar para recibir su salario a que termine el proceso productivo y que entren en tratos con un empresario para obtener de él un salario a medida que vaya rindiendo su trabajo, a cambio de lo cual el empresario adquiere la propiedad del producto. Supongamos que este empresario sea una persona exenta de todo sentimiento egoísta. (…) ¿En qué condiciones se establecería el contrato de trabajo? No cabe duda de que el trato por los obreros sería absolutamente justo si el empresario les paga como salario exactamente lo mismo que recibirían como parte alícuota en el caso de organizar la producción directamente y por cuenta propia. En este caso 1.000 florines inmediatamente después de terminar su trabajo, que era lo que percibía el obrero que cobraba inmediatamente. Puesto que los cinco obreros aportan exactamente el mismo trabajo, lo justo será que perciban el mismo salario".

Existen otros ejemplos aún más contundentes. Supongamos que un vino necesita madurar en la barrica durante veinte o cuarenta años para alcanzar una calidad extraordinaria. Los cultivadores, recolectores y pisadores de la uva, no pueden cobrar hasta pasadas decenas de años salvo que un capitalista les adelante su retribución. Si quieren cobrar inmediatamente después de finalizar su tarea, deberán hacerlo no conforme al valor del vino ya maduro, sino de acuerdo al valor del vino sin edad que es notablemente inferior. Si alguien les anticipa sus retribuciones y luego vende el vino pasados cuarenta años, ¿De verdad creen los socialistas que dicho empleador debe buscar a sus antiguos operarios y retribuirles con los intereses del capital? Y si el vino se malogra o cae de valor debido a cambios en el gusto de los consumidores, ¿tendría sentido que les persiguiese para exigirles el reembolso de lo cobrado?

CAPITAL CONSTANTE Y CAPITAL VARIABLE

Marx decía que el beneficio y el interés capitalista procedían del trabajo realizado y no retribuido. Por tanto la composición del coste de producción era determinante a la hora de determinar el rendimiento del capital. Si en el coste de producción había muchos salarios y poco aprovisionamiento de materiales habría más beneficio que si sólo se compraban y revendían éstos. Según Marx, sólo el capital empleado en pagar salarios a los trabajadores podía producir beneficio. Marx llamó a esta parte capital variable; era variable porque crecía merced a la explotación de los obreros. Por su parte, el dinero empleado en adquirir materiales y maquinaria no era capaz de generar plusvalía. Hay que recordar que ya se habrían vendido según el trabajo incorporado, dejando la plusvalía en poder del vendedor. Marx llamó a esta parte, capital constante.

Por consiguiente, Marx se apartaba de la teoría económica clásica, la cual sostenía que la tasa de rendimiento del capital tendía a ser constante cualquiera que fuese su composición. Puesto que los clásicos -Smith, Ricardo, Mill- propugnaban la teoría del valor derivado del coste de producción, su fórmula determinante del valor de cambio o precio era: capital constante + capital variable + tasa de rendimiento medio. (En realidad Menger y Böhm-Bawerk habían demostrado que la causalidad iba en sentido inverso. Los costes de los factores se formaban a partir del precio que se esperaba obtener.)

La gran innovación del primer volumen de El Capital era, pues, la nueva fórmula del precio de equilibrio: capital constante + capital variable + plusvalía, siendo ésta última mayor o menor según el porcentaje relativo de capital variable respecto del de capital fijo. Dicho de otra forma, cuantos más obreros y menos máquinas interviniesen en la producción mayor beneficio se obtenía y viceversa. De este principio Marx deducía su teoría de la crisis capitalista, más y más aguda conforme crece la acumulación de capital y caen los beneficios.

Sin embargo, ya vimos que Marx se daba cuenta de que su fórmula no se veía respaldada por la realidad. En una huida hacia delante, calificó esta contradicción de "aparente" y prometió resolverla en el tercer volumen. Aunque Marx falleció sin publicarlo, Engels sí lo hizo a partir de su manuscrito. Como dice Böhm-Baweerk, la aparición de este volumen era esperada con cierta expectación en los círculos teóricos de todos los partidos, para ver como Marx se las iba a arreglar para resolver un problema que en el primer volumen ni siquiera había abordado.

Pues bien, en el tercer volumen, Marx reconoce expresamente que en la realidad, gracias a la acción de la competencia, las tasas de ganancia del capital, cualquiera que sea su composición, se mueven sobre la base de un porcentaje igual de ganancia media. Marx dice: "En la vida real las mercancías no se cambian de acuerdo con sus valores (sic), sino con arreglo a sus precios de producción". Es decir, las mercancías equiparadas por medio del intercambio contienen real y normalmente cantidades desiguales de trabajo. ¿Cabe mayor retractación? La fórmula en el tercer volumen vuelve a ser la de los clásicos: capital constante + capital variable + tasa media de beneficio. Por tanto, aunque Marx no lo diga, carece ya de sentido la fantasmagórica distinción entre capital constante y variable. De igual modo, no queda sitio para el supuesto colapso debido a la excesiva acumulación de capital no rentable. ¿Y como justifica Marx tal contradicción? Simplemente la niega:

Marx dice más o menos: "Es cierto que las distintas mercancías se cambian unas veces por más de su valor y otras veces por menos, pero estas divergencias se compensan o destruyen mutuamente, de tal modo que, tomadas todas las mercancías cambiadas en su conjunto, la suma de los precios pagados es siempre igual a la suma de sus valores. De este modo, si nos fijamos en la totalidad de las ramas de producción tenemos que la ley del valor se impone como 'tendencia dominante."

La respuesta de Böhm-Bawerk merece ser reproducida con cierta extensión, pues nos da una idea de su brillantez intelectual: "¿Cuál es, en realidad, la función de la ley del valor? No creemos que pueda ser otra que la de explicar las relaciones de cambio observadas en la realidad. Se trata de saber por qué en el cambio, por ejemplo, una chaqueta vale veinte varas de lienzo, por qué diez libras de té valen media tonelada de hierro, etc. (…) Tan pronto como se toman todas las mercancías en su conjunto y se suman sus precios se prescinde forzosamente de la relación existente dentro de esa totalidad. Las diferencias relativas de los precios entre las distintas mercancías se compensan en la suma total. (…) Es exactamente lo mismo que si a quien preguntara con cuantos minutos o segundos de diferencia ha llegado a la meta el campeón de una carrera con respecto a los otros corredores se le contestara que todos los corredores juntos han empleado veinticinco minutos y treinta segundos. (…) Por ese mismo procedimiento podría comprobarse cualquier "ley", por absurda que fuera, por ejemplo, la "ley" de que los bienes se cambian de acuerdo a su peso específico. Pues aunque en realidad una libra de oro, como "mercancía suelta", no se cambia precisamente por una libra, sino por 40.000 libras de hierro, no cabe duda de que la suma de los precios que se pagan por una libra de oro y 40.000 libras de hierro tomadas en su conjunto, corresponden exactamente a 40.000 libras de hierro más una libra de oro. La suma de los precios de las 40.001 libras corresponderá pues, exactamente al peso total de 40.001 libras materializado en la suma de valor, por donde, según aquel razonamiento tautológico, podremos llegar a la conclusión de que el peso es la verdadera pauta con arreglo a la cual se regula la relación de cambio de los bienes.

La realidad es la siguiente. Ante el problema del valor, los marxistas empiezan contestando con su ley del valor, consistente en que las mercancías se cambian en proporción al trabajo materializado en ellas. Pero más tarde revocan esta respuesta -abierta o solapadamente- en lo que se refiere al cambio de las mercancías sueltas, es decir, con respecto al único campo en que el problema del valor tiene un sentido, y sólo la mantienen en pie, en toda su pureza, respecto al producto nacional tomado en su conjunto, es decir con respecto a un terreno en el que aquel problema no tiene sentido alguno. Lo cual equivale a decir tanto como reconocer que, en lo tocante al verdadero problema del valor, la "ley del valor" es desmentida por los hechos."

CONCLUSIÓN

La refutación de Böhm-Bawerk a la teoría de la explotación constituye, como decía Rothbard, la vacuna que, por excelencia, inmuniza contra el marxismo. Sobre ella lanzaron los marxistas, primero sus más furibundos ataques, -en realidad contra su "lógica burguesa" ya que los argumentos son incontrovertibles -ahí están, expuestos a la vergüenza pública, los trabajos de Hilferding, Bujarin o Sweezy para quien quiera reír, por no llorar. Más adelante, simplemente la silenciaron. Ese silencio ha hecho posible, desgraciadamente, que cientos de millones de personas hayan sufrido y sigan sufriendo la opresión de tiranos comunistas que venden humo, engendran odio y fabrican miseria. Esperemos que este trabajo aporte su grano de arena para revertir esa tendencia.
avatar
Manuel_0
Moderador/a
Moderador/a

Cantidad de envíos : 896
Reputación : 947
Fecha de inscripción : 01/12/2011

Re: Soy capitalista

Mensaje por Manuel_0 el Mar Mayo 21, 2013 11:00 am

alvaro4356 escribió:EL FIASCO DE LA TEORIA MARXISTA DE LA EXPLOTACION

Sabido es que Marx popularizó la idea de que los capitalistas explotaban a los trabajadores al apropiarse de parte de su trabajo. El argumento, desvestido de toda su hojarasca, es relativamente simple: las mercancías que sean útiles se intercambian a largo plazo según el tiempo de trabajo socialmente necesario para producirlas, de modo que cada trabajador debería quedarse el (equivalente) al fruto íntegro de su trabajo. Sucede, sin embargo, que el capitalista, pese a no trabajar, se queda con una parte de los bienes que se producen gracias a su monopolio de los medios de producción distintos del trabajo (que si bien no son fuente de nuevo valor, sí son bienes complementarios indispensables para el trabajador)(...)
Es de mala educación escribir en mayúsculas. Lo dicen las normas del foro. Imagínate si hago lo siguiente: "El FIASCO de tu comentario". ¿A que no gusta? Verás, lo expuesto ahí es simplemente falso. En lógica se le llama a eso "muñeco de paja" (o de hojarasca Wink). Se dice que el muñeco contra el que se bate dialécticamente es Marx, y fácilmente se le vence... claro, porque no era Marx. Marx no dice en ningún momento que la explotación surja en la circulación, sino en la producción, por la diferencia de coste entre el precio de la capacidad de trabajo y el valor de lo producido, que es mayor. Como Marx dice, "desenmascara" el secreto de la explotación teniendo en cuenta que la fuerza de trabajo es el único bien que, al consumirse, genera un valor mayor.

alvaro4356 escribió:Böhm-Bawerk refuta la teoría de la explotación capitalista
¿Sí? Pues no hagas multipost, y, como dicen las reglas del foro, busca hilos parecidos. Resulta que hay un estupendo hilo en el aparatado "Economía > Debate" sobre esa teoría. El hilo es éste.
avatar
alvaro4356
Camarada
Camarada

Cantidad de envíos : 87
Reputación : 133
Fecha de inscripción : 15/04/2013

Re: Soy capitalista

Mensaje por alvaro4356 el Mar Mayo 21, 2013 5:55 pm

Habria que debatir los trabajos de las mas eminentes economistas marxistas como Hilferding, Bujarin o Sweezy sobre la critica a Böhm-Bawerk y ver que sus argumentos se caen del cacho por si solos. El silencio del trabajo de Böhm-Bawerk ha hecho posible, desgraciadamente, que cientos de millones de personas hayan sufrido y sigan sufriendo la opresión de tiranos comunistas que venden humo, engendran odio y fabrican miseria.
avatar
Manuel_0
Moderador/a
Moderador/a

Cantidad de envíos : 896
Reputación : 947
Fecha de inscripción : 01/12/2011

Re: Soy capitalista

Mensaje por Manuel_0 el Mar Mayo 21, 2013 11:30 pm

alvaro4356 escribió:Habria que debatir los trabajos de las mas eminentes economistas marxistas (...). El silencio del trabajo de Böhm-Bawerk ha hecho posible, desgraciadamente, que (...).
¡Pues ánimo! Estamos en un foro de debate, es un lugar adecuado para ello. No soy versado en estos asuntos, pero normalmente cuando alguien entra en una polémica y posteriormente guarda silencio es porque ha salido derrotado de la misma. Por cierto: para debatir esos asuntos, que es algo a lo que sinceramente te animo, busca antes si hay hilos abiertos sobre esos economistas marxistas (o sobre Marx). Y... ¡adelante!
avatar
Platon
Miembro del Soviet
Miembro del Soviet

Cantidad de envíos : 2355
Reputación : 3479
Fecha de inscripción : 06/02/2012

Re: Soy capitalista

Mensaje por Platon el Miér Mayo 22, 2013 1:25 am

alvaro4356 escribió:Habria que debatir los trabajos de las mas eminentes economistas marxistas como Hilferding, Bujarin o Sweezy sobre la critica a Böhm-Bawerk y ver que sus argumentos se caen del cacho por si solos. El silencio del trabajo de Böhm-Bawerk ha hecho posible, desgraciadamente, que cientos de millones de personas hayan sufrido y sigan sufriendo la opresión de tiranos comunistas que venden humo, engendran odio y fabrican miseria.
Querés debatir sobre algo que obviamente no conoces. Esto se nota cuando decís que el trabajo de Böhm-Bawerk ha sido silenciado, cuando la cosa en realidad es bien distinta. Cuando uno estudia economía se estudia sin falta a Marx y a Böhm-Bawerk. Pero no se estudia a Hilferding, Bujarin, Sweezy, Rubin y demás autores que refutaron a tu queridísimo Böhm-Bawerk. En fin, todos esperamos que presentes argumentos en lugar de decir sandeces y de copypastear basura austriaca (repetidas veces rebatida).
avatar
ArmaTuMente
Revolucionario/a
Revolucionario/a

Cantidad de envíos : 1286
Reputación : 1657
Fecha de inscripción : 12/09/2010
Edad : 23
Localización : Bogotá

Re: Soy capitalista

Mensaje por ArmaTuMente el Miér Mayo 22, 2013 2:38 am

Esta paja mental se refuta con solo esto: Toda la teoría de Marx MAS la solución de pasar de precios de producción a precios de mercado que se logra a través de la teoría de Piero Sraffa.
avatar
Aelito
Revolucionario/a
Revolucionario/a

Cantidad de envíos : 708
Reputación : 711
Fecha de inscripción : 24/11/2011

Re: Soy capitalista

Mensaje por Aelito el Dom Jun 02, 2013 2:00 pm

ArmaTuMente escribió:Esta paja mental se refuta con solo esto: Toda la teoría de Marx MAS la solución de pasar de precios de producción a precios de mercado que se logra a través de la teoría de Piero Sraffa.



La explicación sraffiana es valorable para refutar la teoría subjetiva del valor (es decir los delirios metafísicos de Böhm-Bawerk, Walras etc.), los modelos fijos comparativos que calculan los precios de mercado al relacionar los insumos y el producto presentan regularidades, es decir, por más variaciones que haya entre oferta y demanda siempre los precios tienden a revertirse hacia el punto de gravitación (valor=cantidad de trabajo abstracto) o sea, hacia los precios determinados por los tiempos de trabajo invertidos.

El problema de Sraffa que ya viene desde el propio Ricardo y los fisiócratas, es que la categoría valor, es una categoría social, es decir es objetiva en tanto posee una propiedad relacional, por tanto no es una "cosa" observable a simple vista ni reductible a un objeto físico, es por eso que el modelo sraffiano falla al equivocar la mirada de estudio, que no es dialéctica, por eso la matriz insumo producto no puede contemplar por ej. el cambio tecnológico, es decir las variaciones constantes del valor de las mercancías por modificaciones constantes de la composición orgánica del capital que tiene relación directa con los repartos de la tasa de ganancia a través de la competencia en el mercado.

De hecho existen otras formas de verificación empírica del valor (que nunca es directa) ya que como se dice en epistemología, el valor es un objeto teórico, esto no quiere decir que el valor no sea real sino que es observable de manera indirecta (un campo eléctrico no es observable de manera directa sino a través de ciertos instrumentos) con el valor pasa lo mismo y que además por ser una categoría dialéctica por tanto no es posible verificarla de manera estática sin simplificarla y al hacer ésto no se la conoce en su esencia al partir de una mirada falsa que presupone estabilidad del mercado y no se contempla que el valor se mueve dentro de una temporalidad determinada por los ritmos de rotación y de la competencia entre los capitalistas, por eso todos los intentos hechos desde un empirismo o de un materialismo fenoménico como el intento de Sraffa tratando de aislar el valor siempre dejan aspectos sin tratar, de cualquier modo aún con metodologías de estudio desde la lógica formal la teoría del valor es verificable cosa que los neoclásicos jamás podrán hacer, existen como dije otras formas de buscar relaciones directas entre el valor y los precios como hicieron Foley/Dumenil llamada (MELT) monetary expression of labour time, esto es, expresión monetaria del tiempo de trabajo. Y la que en muchos aspectos es la metodología mejor formulada por Alan Freeman/Andrew Kliman que se llama (STU) sistema único temporal, que agrega justamente la relación dinámica temporal entre los movimientos del capital que tienen una relación directa entre las variaciones del tiempo de trabajo abstracto con los precios de producción, esto es, en la transformación del valor en precio, no es real un valor que se pueda desagregar (aislar) de su relación constante con las variaciones del tiempo de trabajo necesario, con las variaciones de los precios de producción que se forman en la distribución de la plusvalía entre la clase capitalista impulsado por la competencia y la movilidad de los capitales según la mayor o menor tasa de rentabilidad de los diferentes sectores de la producción.

Saludos.
avatar
cpablo
Colaborador estrella
Colaborador estrella

Cantidad de envíos : 4519
Reputación : 5009
Fecha de inscripción : 13/12/2011
Edad : 26

Re: Soy capitalista

Mensaje por cpablo el Dom Jun 02, 2013 8:11 pm

Sabido es que Marx popularizó la idea de que los capitalistas explotaban a los trabajadores al apropiarse de parte de su trabajo. El argumento, desvestido de toda su hojarasca, es relativamente simple: las mercancías que sean útiles se intercambian a largo plazo según el tiempo de trabajo socialmente necesario para producirlas, de modo que cada trabajador debería quedarse el (equivalente) al fruto íntegro de su trabajo. Sucede, sin embargo, que el capitalista, pese a no trabajar, se queda con una parte de los bienes que se producen gracias a su monopolio de los medios de producción distintos del trabajo (que si bien no son fuente de nuevo valor, sí son bienes complementarios indispensables para el trabajador): el capitalista remunera el trabajo (incluyendo el trabajo contenido en factores distintos del trabajo, lo que Marx llama “capital constante”) por 100 (D), ese trabajo lo transforma en mercancías (M) y las mercancías se terminan vendiendo por 120 (D’). Que ello sea así sólo puede deberse a que hay una parte del trabajo que no se paga (D’-D) pero que sí produce mercancías con valor de cambio (una parte de M). Esa diferencia es justamente la plusvalía o plusvalor, la medición exacta de la explotación laboral o del trabajo prestado por el obrero al capitalista y que no ha obtenido remuneración. ¿La solución? Traspasarles los medios de producción a los trabajadores para que puedan retener el producto íntegro de su trabajo sin intermediarios capitalistas que se apropian de parte del sudor de su frente.
Marx sostenía que también él quería acabar con los privilegios de clase y con el estado como instrumento de explotación. Al igual que los liberales, se definía como progresista, racional y científico e izquierdista (el término 'izquierda' tiene su origen en la disposición de los escaños que en el Parlamento francés del Antiguo Régimen ocupaban los que se oponían a la Sociedad Estamental). No sólo eso. Los liberales eran la derecha. El sistema de laissez faire era una nueva forma de opresión. Una clase -los propietarios capitalistas y burgueses- explotaba a otra -los trabajadores asalariados, a quienes Marx denominó proletariado. Así como la nobleza vivía de los tributos procedentes del resto de la sociedad y así como los señores feudales se alimentaban del trabajo de los siervos de la gleba, los capitalistas, según Marx, vivían merced al beneficio empresarial que no podía provenir de otro lado que del excedente sustraído al trabajador, al que le dio el nombre de plusvalía. Sobre esta base, Marx cimentó sus conclusiones acerca del futuro del capitalismo: creciente concentración de riqueza en pocas manos y tendencia al monopolio -la eterna cantinela de pobres más pobres y ricos más ricos-, tasa de beneficio decreciente conforme aumenta la acumulación de capital con las consiguientes crisis, de intensidad cada vez mayor, para desembocar finalmente en una dictadura del proletariado cuando los desposeídos, cada vez mayores en número, se apoderasen de la propiedad capitalista.
Hay un principio básico acá, Marx no viene un día en medio del capitalismo más crudo, el decimonico, se levanta, y porque se le antoja decide imaginarse la explotación. Marx cuando escribe el capital, ve un montón de obreros en la miseria trabajando en los talleres textiles mientras que los patrones se hacían cada vez más ricos. Ante esa realidad, Marx casi diria que no intenta afirmar la explotación, como explicar una explotación que ya era prácticamente un dato social dado. Y te diría más, hoy en día es un dato social dado. Hay que ser ciego, o vivir debajo de una roca para no verla
(y no de la utilidad marginal de los distintos bienes, como si el que una clase de mercancías tuviese una función social dotara a todas las unidades de esa categoría de función social)
Basicamente cualquier mercaderia que tenga relevancia en un valor macroeconomico la tiene.
lo que se ha conocido como el problema de la transformación: si sólo los trabajadores son capaces de crear nuevo valor de cambio (y no las máquinas, por ejemplo)
La máquina se amortiza, es decir se desgasta, transfiriendose como tal a la mercaderia, aunque en un proceso mas lento que la materia prima
¿por qué la tasa de beneficios de las distintas industrias tiende a converger a una misma cifra si esas industrias utilizan “composiciones orgánicas del capital” muy dispares? En teoría, aquellas industrias muy intensivas en trabajo (y por tanto, con mucha masa de trabajadores explotados insuficientemente pagados)

La plusvalia de unas industrias se traslada a otras, de las mas intensivas en mano de obra a las menos intensivas
El problema, claro, es de enorme gravedad: que una imprenta tenga un precio de 100 onzas de oro (porque el tiempo de trabajo necesario para fabricarla ha sido el equivalente a 100 onzas de oro) no significa que, asumiendo que pueda imprimir hasta 1.000 libros, el valor que impute a cada libro sea de 0,1 onzas de oro. Las cosas funcionan más bien al contrario: precisamente porque los consumidores están dispuestos a pagar al menos 0,1 onzas de oro por cada libro, la imprenta podrá tener un valor de mercado de 100 onzas de oro. Si, en cambio, los consumidores dejan de valor tanto los libros impresos y pasan a valor más los libros electrónicos, esa misma imprenta, aunque el tiempo de trabajo socialmente necesario para fabricarla sea el mismo y aunque los consumidores sigan demandando libros impresos (aunque en mucha menor cantidad, se depreciará enormemente.
El problema en ese caso va a hacer que la maquina no se venda. Si yo soy el productor de la maquina, y me costo 100 onzas de oro fabricarla, muy posiblemente no acepte un valor inferior a ese. La maquina en si no va a ser más barata, salvo que se venda como un usado o en liquidación, pero eso si constituye un ejemplo de exepcion. Es por eso razon, que la técnologia vieja u obsoleta no se vende más barato, simplemente no se vende. Trata de conseguir una IBM de las viejas baratas y no la vas a conseguir, simplemente, porque al ser el valor de produccion similar a producir una maquina nueva, el precio no es realizable en el mercado, si bien el valor es el mismo porque supongamos que lo que me cuesta producir una computadora nueva es lo mismo que una IBM vieja.

La refutación de Böhm-Bawerk a la teoría de la explotación constituye, como decía Rothbard, la vacuna que, por excelencia, inmuniza contra el marxismo. Sobre ella lanzaron los marxistas, primero sus más furibundos ataques, -en realidad contra su "lógica burguesa" ya que los argumentos son incontrovertibles -ahí están, expuestos a la vergüenza pública, los trabajos de Hilferding, Bujarin o Sweezy para quien quiera reír, por no llorar. Más adelante, simplemente la silenciaron. Ese silencio ha hecho posible, desgraciadamente, que cientos de millones de personas hayan sufrido y sigan sufriendo la opresión de tiranos comunistas que venden humo, engendran odio y fabrican miseria. Esperemos que este trabajo aporte su grano de arena para revertir esa tendencia.

¿por qué si una imprenta puede imprimir durante los próximos diez años 1.000 libros con un valor de mercado de 0,1 onzas de oro la imprenta jamás costará 100 onzas de oro sino bastante menos?
No, dificilmente te van a cobrar la maquina de imprenta más barata que antes. Eso te lo aseguro, salvo que el productor asuma su liquidación o te la vendan usada o algo así, pero es la exepcion, ya que la regla es que el andar de la economia sea continuo, los productos provenientes de remates y liquidaciones son exepcionales. Y los productos usados vienen desgastados.
Y en todos los casos, el precio no se movera de una constante, por más caida en la demanda que haya, jamas el precio de la máquina caera a 1 onza de oro, porque el valor social incorporado en producirla es mucho mayor, a lo sumo oscilara entre 80 onzas y 120 onzas, siempre hablando hipoteticamente.
Böhm-Bawek examina esas "pocas excepciones sin importancia". Al final vemos que éstas predominan de tal modo que apenas dejan margen a la "regla". Se incluirían, por ejemplo, los bienes que no pueden reproducirse a voluntad como obras de arte y antigüedades,[Por supuesto]
toda la propiedad inmueble (¿cómo explica Marx que un piso de 150 metros cuadrados, construido por los mismos obreros con los mismos materiales, en la calle Serrano de Madrid valga veinte veces más que el mismo piso en una pedanía de la provincia de Teruel?), [Es que uno no solo compra el piso, sino en donde esta ubicado por decirlo de alguna manera,si bien no es propietario del lugar donde se ubica]
los productos protegidos por patente o derechos de autor[Caso tipico de una distorcion producida al mercado] o los vinos de calidad
Faltaría la materia prima ahi, que Marx habla cuando describe de otra epoca donde recoger vallas o ir a cortar leñá era un asunto de libre disponibilidad, hasta que la burguesia declara el recoger vallas silvestres o cortar leña de bosques como delito.
avatar
cpablo
Colaborador estrella
Colaborador estrella

Cantidad de envíos : 4519
Reputación : 5009
Fecha de inscripción : 13/12/2011
Edad : 26

Re: Soy capitalista

Mensaje por cpablo el Dom Jun 02, 2013 8:35 pm

Spoiler:
Pues eso es lo que subyace en todo el análisis marxista de la explotación. Al cabo, si los capitalistas no adelantaran su capital y ahorro al resto de factores productivos, éstos lo tendrían tan sencillo como fabricar los medios de producción de manera cooperativa. Ah, ¿que les tocaría esperar muchos años hasta completar la construcción de edificios, infraestructuras, maquinarias, inventarios, etc. similares a los de General Electric o cualquier otra compañía? Pues eso, todo ese tiempo que les tomaría fabricarlos desde cero, son precisamente los bienes presentes que adelantan los capitalistas. Nacionalizar los medios de producción y redistribuirlos entre los trabajadores no cambiaría nada las cosas (obviando todos los enormes problemas de cálculo económico que llevarían a esa economía al desastre), pues en un par de generaciones volvería a haber personas que han dilapidado sus capitales y otras que los han acumulado y volveríamos a la situación de partida, que no es una situación de explotación sino de intercambio de bienes presentes (el ahorro de los capitalistas) por bienes futuros (la producción futura de los trabajadores y del resto de factores productivos complementarios a los que se les adelantan los bienes presentes). Böhm-Bawerk lo expresó de manera bastante más sintética: “Me parece justo que los trabajadores cobren el valor íntegro de los frutos futuros de su trabajo, pero no que cobren la totalidad de ese valor futuro ahora”.
Nosotros proponemos la manera sovietica, declarando los medios de produccion como bienes de la comunidad intransferibles...

La refutación de Böhm-Bawerk a la teoría de la explotación constituye, como decía Rothbard, la vacuna que, por excelencia, inmuniza contra el marxismo. Sobre ella lanzaron los marxistas, primero sus más furibundos ataques, -en realidad contra su "lógica burguesa" ya que los argumentos son incontrovertibles -ahí están, expuestos a la vergüenza pública, los trabajos de Hilferding, Bujarin o Sweezy para quien quiera reír, por no llorar. Más adelante, simplemente la silenciaron. Ese silencio ha hecho posible, desgraciadamente, que cientos de millones de personas hayan sufrido y sigan sufriendo la opresión de tiranos comunistas que venden humo, engendran odio y fabrican miseria. Esperemos que este trabajo aporte su grano de arena para revertir esa tendencia.
Este parrafo no tiene desperdicio. Tiranos comunistas que causan sufrimiento
http://elmolinoonline.com/2013/05/01/en-tragica-fabrica-de-bangladesh-los-obreros-recibian-salarios-de-esclavitud-dice-el-papa-francisco/los-%C3%BAnicos-en-espa%C3%B1ol/
Spoiler:
Mientras que en las celebraciones del Primero de Mayo en Dhaka, Bangladesh, miles de trabajadores denunciaron las condiciones laborales en las fábricas de la confección, el Papa Francisco dijo que los US$50 mensuales que se les paga son “salarios de esclavitud”
http://kaosenlared.net/america-latina/item/15106-videla-%E2%80%9Clos-empresarios-me-pidieron-que-matara-a-10-mil-personas-m%C3%A1s%E2%80%9D.html
Spoiler:
El dictador reconoció que decidió desaparecer a militantes políticos, gremiales y sociales para “disciplinar a la sociedad” e imponer la “economía de mercado y liberal”. Negó que existan listas y dijo que no necesitaban el golpe para matar.
http://www.granma.cu/espanol/nuestra-america/11-junio-protesta.html
Spoiler:
SANTIAGO DE CHILE, 10 de junio.— El cuerpo policial de Carabineros chilenos reprimió hoy con carros lanza agua y gases lacrimógenos una manifestación popular contra el homenaje organizado por la ultraderecha en evocación del dictador Augusto Pinochet.
http://es.wikipedia.org/wiki/Augusto_Pinochet
Spoiler:
Para formular su política de estabilización económica, Pinochet confió en los llamados Chicago boys, economistas neoliberales con postgrados en la Universidad de Chicago, fuertemente influenciados por las políticas monetarias de Milton Friedman.
Se aplicó el shock35 que consistía en reducir el gasto público en un 20%, despedir al 30% de los empleados públicos, aumentar el IVA (impuesto a la transferencia comercial de bienes muebles y activos M1 y M2), privatizar la mayor parte de las empresas estatales y liquidar los sistemas de ahorro y de préstamos de vivienda.
Los efectos iniciales fueron terribles: cayó el PGB en un 12%, la tasa de desempleo creció hasta al 16% en la llamada Recesión de los 80(1980-1985)y el valor de las exportaciones se redujo en un 40%. La carestía, la emigración de personal calificado, la falta de circulante, empresas pequeñas y medianas quebradas o endeudadas insanamente desaparecieron y las grandes masas de desempleados pululando en las plazas, fueron la característica de este periodo.
Una de sus consecuencias fue un brusco deterioro social, las clases medias y bajas se empobrecieron tras un progresivo descenso de su poder adquisitivo, lo que provocaría una gran brecha en la distribución del ingreso, que se mantiene hasta el día de hoy.
http://www.lanacion.com.ar/1450972-como-es-la-fabrica-de-apple-por-dentro

Spoiler:
El imparable ritmo de ventas que impuso la iPad en la industria, sumado a la exitosa línea de iPods junto a su teléfono celular iPhone, posicionó a Apple como una de las compañías más exitosas. Con una valuación estimada en 475.000 millones de dólares , la mirada sobre la compañía se posó en otros aspectos, tales como las constantes disputas judiciales con competidores y las condiciones laborales de su cadena de producción.

Una serie de suicidios de empleados de Foxconn sumado a un accidente en una de las fábricas de uno de sus principales proveedores que ensambla sus dispositivos comenzó a llamar la atención de la prensa. De forma reciente, un artículo elaborado por The New York Times describía de forma crítica las condiciones que deben enfrentar los trabajadores chinos para cumplir con las exigencias de Apple.

En un informe reciente elaborado por Nightlife emitido por el canal ABC, con acceso exclusivo a una de las fábricas chinas que emplea a 235.000 trabajadores, revela que el salario promedio parte de los 285 dólares por mes, o unos 1,78 dólares por hora.


Los componentes de la primera versión de la iPad. La tableta de Apple insume cinco días de un armado casi manual y 375 pasos de trabajo en línea, según el reporte de ABC. Foto: Reuters
Asimismo, el reporte detalla que los empleados de Foxconn pagan 17 dólares al mes para dormir en dormitorios con ocho camas por habitación. Cuentan con turnos de doce horas, que incluyen dos descansos de una hora cada uno para almorzar y cenar, a un costo de 70 centavos de dólar por cada comida, a cargo del trabajador.

Una iPad demanda cinco días de trabajo, e insume unos 375 pasos en un trabajo en línea que, casi en su totalidad, implica un armado manual. Otro de los datos que reveló Nightlife es que los trabajadores pueden producir por día unas 300.000 cámaras para la tableta de Apple, y cada empleado de Foxconn puede estampar 3000 veces el famoso logo de la manzana mordida sobre la carcasa de aluminio por turno.

LOS MOTIVOS DE LA APERTURA

Si no fueran por los suicidios y las explosiones en una de sus fábricas, Foxconn no hubiera adoptado la actitud de mostrarse ante la prensa, detalla ABC en su informe. "Son parte de este cambio que adoptamos, en una etapa de aprendizaje y apertura de la compañía", dijo Louis Woo, un ex ejecutivo de Apple que ahora trabaja para la firma taiwanesa y que asiste al CEO Terry Gou.

"Por supuesto, podrían decirnos por qué no hicimos esto hace cinco años. En aquel entonces, no éramos tan conocidos", dijo el ejecutivo.

Foxconn es el mayor empleador privado en China, y una de las empresas bajo la lupa tras los suicidios de sus empleados y los accidentes laborales. Su plantel de trabajadores sólo es superado por la estructura gubernamental del gigante asiático, y no sólo se ocupa de fabricar los dispositivos de Apple: también ensambla la Xbox de Microsoft, la PlayStation de Sony y el Kindle Fire de Amazon, entre otros equipos.
http://www.taringa.net/posts/info/7012465/Tus-Queridas-Nike-Son-Fabricadas-Por-Ninos-Explotados.html
El 99% de las zapatillas deportivas NIKE se fabrican en países de Asia. En los últimos años ha cerrado cerca de 20 empresas buscando pagar los salarios más bajos posibles. Actualmente han trasladado su producción a zonas donde se paga menos como China, Indonesia o Tailandia.

Los contratistas que dirigen las fábricas en Indonesia y China no se preocupan de las leyes laborales ni de los mínimos saláriales. De acuerdo a los datos que facilita la Fundación Made in USA. En la fabricación de las zapatillas se emplea mano de obra infantil con edades que rondan los 11 años y con un sueldo de 18 pesetas minuto.

Los salarios que paga NIKE en Indonesia a todos sus trabajadores no llegan a los 20 millones de dólares. Esta cifra es inferior al contrato que tienen famosos, como Michael Jordán para publicitar sus productos.

El coste de trabajo para NIKE por fabricar unas zapatillas no alcanza las 100 pesetas por par. El precio de venta de unas zapatillas en España es de unas 15000 pesetas.
http://solidaridad.net/noticia/7628/la-esclavitud-en-15-talleres-textiles-de-buenos-airesSi el mundo la verdad anda mal por culpa de nosotros, los
Spoiler:
Trabajadores en negro, extranjeros sin papeles, condiciones higiénicas precarias y cama en el propio local. Es la situación que predominaba en quince talleres que ha detectado la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) en la localidad de Villa Celina, provincia de Buenos Aires, que fueron desmantelados en una operación conjunta con Migraciones y la Gendarmería Nacional.

No es ninguna novedad: desde hace años, la población argentina ha tomado conciencia de que en la ciudad de Buenos Aires y el resto de la provincia bonaerense abundan los talleres textiles en los que los derechos laborales son papel mojado. Según afirma un diario, 52 de los 55 empleados encontrados no estaban dados de alta y cerca del 30% eran extranjeros sin documentación legal de ingreso en el país. Sólo dos de los quince talleres estaban inscritos en el registro.

A lo largo de 2012 se sucedieron los descubrimientos de talleres clandestinos, en algunos casos. El pasado mayo tuvo lugar una de las operaciones más importantes: cerca de 80 personas, algunas de ellas menores de edad, fueron "restatadas" en doce allanamientos por la Policía Federal, en la ciudad de Buenos Aires y su conurbano.

Estos talleres no son, ni mucho menos, una excepción. Asociaciones como la Fundación La Alameda o Esclavitud Cero sostienen que la mayor parte de los talleres textiles de la región trabajan en estas condiciones, y lo han demostrado con sus denuncias. De cada 100 pesos que se paga en los comercios de la ciudad de Buenos Aires por una prenda de ropa, apenas 1,8 pesos van a parar a los trabajadores, según la estimación del economista Ariel Lieutier, consultado por el diario Página 12.

El respeto a los derechos laborales es, de hecho, la excepción, que se encuentra en lugares como las cooperativas que ha creado el INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial) gracias a la incautación de la maquinaria incautada en los talleres clausurados.
http://www.lavoz.com.ar/noticias/negocios/afip-denuncia-trabajo-esclavo-cordoba-cerealeras
Spoiler:
La Afip anunció hoy que denunciará a una cerealera tras detectar en un paraje cordobés tres campamentos con 140 peones que supuestamente estaban sometidos a trabajo esclavo.
Los trabajadores son empleados para tareas manuales de desflore de maíz en el Paraje Monte del Rosario, en el departamento de Río Primero, y fueron detectados a través de un allanamiento ordenado por el Juzgado Federal Nº3 de la ciudad de Córdoba, en el que actualmente subroga el juez Ricardo Bustos Fierro.
http://www.infonews.com/2013/05/29/sociedad-78414-como-operan-las-redes-de-trabajo-esclavo-en-buenos-aires.php
Spoiler:
“Yo le diría a la gente que cuando se va a comprar una prenda, revise la etiqueta para saber de dónde viene, porque puede estar manchada con sangre”. El que habla es Adolfo, nacido en Sucre, Bolivia. Llegó a nuestro país con apenas 18 años y tiene conocimiento de causa: estuvo durante cinco años en situación de esclavitud dentro de un taller clandestino, a dos cuadras de La Salada.

La historia de Adolfo es la de tantos otros compatriotas bolivianos que llegan a nuestro país con la esperanza de mejorar su calidad de vida, pero en lugar de prosperidad encuentran sometimiento. La esclavitud laboral (la esclavitud del siglo XXI, como la llaman muchos) volvió a ser noticia esta semana, cuando el titular de la cadena de tiendas Falabella, Juan Luis Mingo Salazar, fue citado a declarar por el delito de "trata de personas" a través de la explotación de inmigrantes en talleres textiles ilegales que trabajaban para su firma.

http://www.iprofesional.com/notas/116623-Empresas-ms-grandes-que-pases-las-10-top-que-facturan-ms-que-naciones-desarrolladas
Empresas más grandes que países: las 10 top que "facturan" más que naciones desarrolladas
Hace algunas décadas la "futurología económica" auguraba que las grandes corporaciones podrían alcanzar dimensiones que superarían a la de muchos países.
Y estas predicciones se hicieron realidad. Hoy algunas de ellas presentan niveles de capitalización bursátil que exceden, con creces, el PBI de varios países desarrollados.
Sin ir más lejos, según el último ranking elaborado por la revista Forbes, las diez primeras empresas del mundo acumulan un volumen similar al PBI de Francia: 2,5 billones de dólares.
Siguiendo con las comparaciones, la valuación de la empresa más grande del mundo, Exxon Mobil, equivale a la economía de Bélgica, Suecia o Arabia Saudita, en tanto que la de Apple, que la sigue en el ranking, puede asimilarse al de Argentina, Grecia o Tailandia.
http://es.wikipedia.org/wiki/Margaret_Thatcher#Econom.C3.ADa_e_impuestos
Las protestas de 1981 en Inglaterra resultaron en una discusión entre la prensa británica sobre la necesidad de un giro de 180° en la política. En la conferencia del Partido Conservador de 1980, Thatcher enfrentó el problema directamente, con un discurso escrito por el guionista Ronald Millar,102 el cual incluía la frase: «¡Gira tú si lo deseas. La dama no se va a girar!».100 Mientras la recesión de principios de la década de 1980 se agravaba, la mandataria incrementó los impuestos,103 pese a las preocupaciones expresadas en un documento firmado por 364 economistas líderes, impreso a finales de marzo de 1981.104
A lo largo de la década de 1980, los ingresos del impuesto del 90% sobre la extracción de petróleo del Mar del Norte fueron usados como una fuente de ingresos a corto plazo para balancear la economía y pagar los costos de la reforma.105 Para 1982, el Reino Unido comenzó a mostrar señales de recuperación económica;106 la inflación disminuyó a 8,6% desde un pico de 18%,107 pero por primera vez desde la década de 1930, el desempleo se ubicaba en más de tres millones.
http://www.razonyrevolucion.org/ryr/index.php?option=com_content&view=article&id=1085:fragil-como-el-cristal-la-represion-a-los-obreros-del-vidrio-bajo-el-gobierno-de-yrigoyen&catid=104:trabajo-y-explotacion&Itemid=99
http://www.pts.org.ar/spip.php?article21137
http://www.lagaceta.com.ar/nota/507731/politica/tras-represion-obreros-tabacal-mantienen-piquete.html
¿Se dan cuenta que mal va el mundo por culpa de los tiranos comunistas, que le cortan las alas a los heroes del capitalismo? Se nos tendría que caer la cara de verguenza a quienes avalamos estas cosas Razz
avatar
AnarcComunis
Miembro del Soviet
Miembro del Soviet

Cantidad de envíos : 1723
Reputación : 2200
Fecha de inscripción : 12/05/2011
Localización : Virreinato del Rio de la Plata

Re: Soy capitalista

Mensaje por AnarcComunis el Mar Jun 04, 2013 12:12 am

Aelito escribió:
ArmaTuMente escribió:Esta paja mental se refuta con solo esto: Toda la teoría de Marx MAS la solución de pasar de precios de producción a precios de mercado que se logra a través de la teoría de Piero Sraffa.



La explicación sraffiana es valorable para refutar la teoría subjetiva del valor (es decir los delirios metafísicos de Böhm-Bawerk, Walras etc.), los modelos fijos comparativos que calculan los precios de mercado al relacionar los insumos y el producto presentan regularidades, es decir, por más variaciones que haya entre oferta y demanda siempre los precios tienden a revertirse hacia el punto de gravitación (valor=cantidad de trabajo abstracto) o sea, hacia los precios determinados por los tiempos de trabajo invertidos.

El problema de Sraffa que ya viene desde el propio Ricardo y los fisiócratas, es que la categoría valor, es una categoría social, es decir es objetiva en tanto posee una propiedad relacional, por tanto no es una "cosa" observable a simple vista ni reductible a un objeto físico, es por eso que el modelo sraffiano falla al equivocar la mirada de estudio, que no es dialéctica, por eso la matriz insumo producto no puede contemplar por ej. el cambio tecnológico, es decir las variaciones constantes del valor de las mercancías por modificaciones constantes de la composición orgánica del capital que tiene relación directa con los repartos de la tasa de ganancia a través de la competencia en el mercado.

De hecho existen otras formas de verificación empírica del valor (que nunca es directa) ya que como se dice en epistemología, el valor es un objeto teórico, esto no quiere decir que el valor no sea real sino que es observable de manera indirecta (un campo eléctrico no es observable de manera directa sino a través de ciertos instrumentos) con el valor pasa lo mismo y que además por ser una categoría dialéctica por tanto no es posible verificarla de manera estática sin simplificarla y al hacer ésto no se la conoce en su esencia al partir de una mirada falsa que presupone estabilidad del mercado y no se contempla que el valor se mueve dentro de una temporalidad determinada por los ritmos de rotación y de la competencia entre los capitalistas, por eso todos los intentos hechos desde un empirismo o de un materialismo fenoménico como el intento de Sraffa tratando de aislar el valor siempre dejan aspectos sin tratar, de cualquier modo aún con metodologías de estudio desde la lógica formal la teoría del valor es verificable cosa que los neoclásicos jamás podrán hacer, existen como dije otras formas de buscar relaciones directas entre el valor y los precios como hicieron Foley/Dumenil llamada (MELT) monetary expression of labour time, esto es, expresión monetaria del tiempo de trabajo. Y la que en muchos aspectos es la metodología mejor formulada por Alan Freeman/Andrew Kliman que se llama (STU) sistema único temporal, que agrega justamente la relación dinámica temporal entre los movimientos del capital que tienen una relación directa entre las variaciones del tiempo de trabajo abstracto con los precios de producción, esto es, en la transformación del valor en precio, no es real un valor que se pueda desagregar (aislar) de su relación constante con las variaciones del tiempo de trabajo necesario, con las variaciones de los precios de producción que se forman en la distribución de la plusvalía entre la clase capitalista impulsado por la competencia y la movilidad de los capitales según la mayor o menor tasa de rentabilidad de los diferentes sectores de la producción.

Saludos.

Tan sabio como siempre, Aelito.

Un abrazo enorme querido, seguí posteando comentarios así que a los que nos falta economía nos viene como perro pa' la pampa como diría Larralde.

Saludos.
avatar
Narodny Komissar
Novato/a rojo/a
Novato/a rojo/a

Cantidad de envíos : 33
Reputación : 35
Fecha de inscripción : 14/08/2013

Re: Soy capitalista

Mensaje por Narodny Komissar el Miér Ago 14, 2013 4:18 pm

Pillo sitio en hilo de capitalista.
avatar
Zielona Gora
Novato/a rojo/a
Novato/a rojo/a

Cantidad de envíos : 11
Reputación : 11
Fecha de inscripción : 10/11/2013

Re: Soy capitalista

Mensaje por Zielona Gora el Dom Nov 10, 2013 11:20 pm

Si el marxismo-leninismo está tan bien pensado, porque no está implantado en todos los paises? Porqué quedan solo 3 o 4 paises comunistas? no lo entiendo.
avatar
NSV Liit
Colaborador estrella
Colaborador estrella

Cantidad de envíos : 5387
Reputación : 6719
Fecha de inscripción : 01/02/2010
Localización : República Socialista Soviética Húngara

Re: Soy capitalista

Mensaje por NSV Liit el Dom Nov 10, 2013 11:37 pm

Zielona Gora escribió:Si el marxismo-leninismo está tan bien pensado, porque no está implantado en todos los paises? Porqué quedan solo 3 o 4 paises comunistas? no lo entiendo.
En primer lugar, compañero, no quedan 3 o 4 países comunistas, más que nada porque nunca ha habido países comunistas, ni siquiera la URSS se consideró como tal (era un país socialista, estaba construyendo el socialismo, fase anterior del comunismo).

En segundo lugar, ¿qué tiene que ver que esté algo bien pensado para que sea o no aplicado en todos los países? La realidad no funciona como las películas de Hollywood, donde los buenos ganan y siempre hay un final feliz. El sistema actual es una basura, es de lo más repugnante que uno se pueda imaginar, es un robo a mano armada, y lo hay en casi todos los países, si no en todos.

Precisamente la sociedad humana y su evolución histórica es un buen ejemplo de que lo que se impone no es la idea "bien pensada" (por usar tu propia expresión), sino las ideas "mal pensadas").

Salud.
avatar
Galin
Revolucionario/a
Revolucionario/a

Cantidad de envíos : 1177
Reputación : 1560
Fecha de inscripción : 27/05/2013

Re: Soy capitalista

Mensaje por Galin el Lun Nov 11, 2013 3:21 pm

Zielona Gora escribió:Si el marxismo-leninismo está tan bien pensado, porque no está implantado en todos los paises? Porqué quedan solo 3 o 4 paises comunistas? no lo entiendo.
Leéte un libro de historia. Aunque sea el de el instituto (aunque diga auténticas burradas como que Stalin era un dictador y Albania era maoísta).

Primera, es que esos 4 países que quedan, no son comunistas, salvo Cuba que es marxista-leninista pero terriblemente bloqueada. Corea es Juche, un socialismo a la coreana inventada por su "gran líder" Kim Il Sung (que no deja de ser un buen país, pero el Juche es una teoría revisionista y el culto a la personalidad no es el camino bolchevique). China, Laos y Vietnam tienen socialismo de mercado, una barbaridad que ya vemos qué resultados tiene, esos tienen de rojo lo que el PSOE.

Como bien dice NSV el comunismo no ha llegado nunca. Pero eso es historia, aunque esté manipulada, verás porque quedan esos países y verás porqué cayeron los demás, por ejemplo los países de Europa, revisionismo, África, imperialismo.

Saludos
avatar
-Juancho-
Gran camarada
Gran camarada

Cantidad de envíos : 248
Reputación : 274
Fecha de inscripción : 11/05/2013
Localización : Huesca

Re: Soy capitalista

Mensaje por -Juancho- el Lun Nov 11, 2013 7:40 pm

Aun voy por la primera pagina del tema, pero queria responder a este comentario tuyo
Gattuso Cavani escribió:
Reinventar el comunismo.
Esto, querido amigo mio, es revisionismo, y esto, es lo que si que no funciona.
----------------

Paso a comentar lo que expones.
Esto, permiteme que te diga, no es una declaración de lo bueno que es el capitalismo, si no de lo malo que es el comunismo. Te invito a que me respondas, y me digas por que es tan fantástico el capitalismo.
Te ruego me perdones si hay faltas de ortografía, o el mensaje no es todo lo extenso que me gustaría.

En cuanto a lo de la de la libertad en paises socialistas, Corea del Norte no es comunista, es juche. En Cuba, y eso no me lo puedes rebatir, por que supongo que no viviras en Cuba, la mayoría de la población apoya a Castro. Claro que hay gente que piensa diferente, de esos hay dos tipos:
1) Las Damas de (el cheque en) Blanco, subvencionadas por EEUU, ni mas ni menos, y que poca libertad tienen verdad?? Que se pasan todo el dia manifestandose en la calle.
2) Miami: Cubanos que se marchan de la Isla porque viven muy muy muy mal en Cuba. Y que es lo que quieren? Ganar más dinero, por eso emigran a otro país.

Un saludo
PD: Igual el comunismo "no es perfecto", pero, personalmente, es mejorar que el capitalismo.
avatar
-Juancho-
Gran camarada
Gran camarada

Cantidad de envíos : 248
Reputación : 274
Fecha de inscripción : 11/05/2013
Localización : Huesca

Re: Soy capitalista

Mensaje por -Juancho- el Lun Nov 11, 2013 8:52 pm

Camarada Osorio escribió:No entiendo. El capitalismo trae miseria y opresion, pero en la URSS, Europa del este, China, etc ha habido hambrunas y masacres.....
Lo que entiendes por hambrunas es muy relativo. En la URSS habia gente que vivia de lujo, y una vez que llegó el socialismo, no comían TANTO como antes, en cambio, la gente que antes se moría de hambre al fin tenian algo que llevarse a la boca.
Hay muchas situaciones, cada una es diferente Very Happy
avatar
RedJack
Gran camarada
Gran camarada

Cantidad de envíos : 308
Reputación : 338
Fecha de inscripción : 11/11/2013

Re: Soy capitalista

Mensaje por RedJack el Lun Nov 11, 2013 9:45 pm

Sinceramente tras escribir un buen tocho he visto que el primer camarada en responder (EZLN si no me equivoco) ha dicho casi todo lo que tenía que decir, además de punto por punto y de forma muy ordenada.

Un saludo camaradas y amigo Gatuso, medita de nuevo qué es el comunismo (Y sobretodo la diferencia entre comunismo y socialismo).
avatar
Marinero Vakulinchuk
Camarada
Camarada

Cantidad de envíos : 100
Reputación : 108
Fecha de inscripción : 08/04/2011

Re: Soy capitalista

Mensaje por Marinero Vakulinchuk el Lun Dic 23, 2013 8:09 pm

alvaro4356 escribió:EL FIASCO DE LA TEORIA MARXISTA DE LA EXPLOTACION .


Sabido es que Marx popularizó la idea de que los capitalistas explotaban a los trabajadores al apropiarse de parte de su trabajo. El argumento, desvestido de toda su hojarasca, es relativamente simple: las mercancías que sean útiles se intercambian a largo plazo según el tiempo de trabajo socialmente necesario para producirlas, de modo que cada trabajador debería quedarse el (equivalente) al fruto íntegro de su trabajo. Sucede, sin embargo, que el capitalista, pese a no trabajar, se queda con una parte de los bienes que se producen gracias a su monopolio de los medios de producción distintos del trabajo (que si bien no son fuente de nuevo valor, sí son bienes complementarios indispensables para el trabajador): el capitalista remunera el trabajo (incluyendo el trabajo contenido en factores distintos del trabajo, lo que Marx llama “capital constante”) por 100 (D), ese trabajo lo transforma en mercancías (M) y las mercancías se terminan vendiendo por 120 (D’). Que ello sea así sólo puede deberse a que hay una parte del trabajo que no se paga (D’-D) pero que sí produce mercancías con valor de cambio (una parte de M). Esa diferencia es justamente la plusvalía o plusvalor, la medición exacta de la explotación laboral o del trabajo prestado por el obrero al capitalista y que no ha obtenido remuneración. ¿La solución? Traspasarles los medios de producción a los trabajadores para que puedan retener el producto íntegro de su trabajo sin intermediarios capitalistas que se apropian de parte del sudor de su frente.

La teoría marxista tiene distintos problemas, como hacer depender todo el valor de cambio del trabajo acumulado (y no de la utilidad marginal de los distintos bienes, como si el que una clase de mercancías tuviese una función social dotara a todas las unidades de esa categoría de función social) o lo que se ha conocido como el problema de la transformación: si sólo los trabajadores son capaces de crear nuevo valor de cambio (y no las máquinas, por ejemplo) y las mercancías se intercambian según sus valores de cambio, ¿por qué la tasa de beneficios de las distintas industrias tiende a converger a una misma cifra si esas industrias utilizan “composiciones orgánicas del capital” muy dispares? En teoría, aquellas industrias muy intensivas en trabajo (y por tanto, con mucha masa de trabajadores explotados insuficientemente pagados) deberían ser más provechosas que las muy intensivas en capital, pero en general la rentabilidad de todas las industrias del mercado converge en una misma tasa. Pero su mayor problema es una naturaleza muy distorsionada del capital: Marx asume que el valor del capital se determina por el trabajo que costó producirlo y que el valor de ese capital se traslada, en función de su depreciación, al valor de la mercancía final; es una especie de contabilidad de coste histórico según el tiempo de trabajo utilizado.
El problema, claro, es de enorme gravedad: que una imprenta tenga un precio de 100 onzas de oro (porque el tiempo de trabajo necesario para fabricarla ha sido el equivalente a 100 onzas de oro) no significa que, asumiendo que pueda imprimir hasta 1.000 libros, el valor que impute a cada libro sea de 0,1 onzas de oro. Las cosas funcionan más bien al contrario: precisamente porque los consumidores están dispuestos a pagar al menos 0,1 onzas de oro por cada libro, la imprenta podrá tener un valor de mercado de 100 onzas de oro. Si, en cambio, los consumidores dejan de valor tanto los libros impresos y pasan a valor más los libros electrónicos, esa misma imprenta, aunque el tiempo de trabajo socialmente necesario para fabricarla sea el mismo y aunque los consumidores sigan demandando libros impresos (aunque en mucha menor cantidad, se depreciará enormemente.

Establecida la correcta relación entre el precio de los bienes de consumo y los de los bienes de capital, la siguiente cuestión es: ¿por qué si una imprenta puede imprimir durante los próximos diez años 1.000 libros con un valor de mercado de 0,1 onzas de oro la imprenta jamás costará 100 onzas de oro sino bastante menos? Obviemos los costes complementarios (que, siguiendo a Marx, sólo se trasladarían al precio final, esto es, si para imprimir un libro tenemos que pagar salarios de 0,02 onzas por libro y si además dejamos de pagarle 0,01 onzas al trabajador por su jornada, el precio final del libro será de 0,13 onzas), pues no subyace ahí la dificultad: el tema es, ¿por qué nadie pagaría hoy 100 onzas por un activo para recibir de vuelta, a lo largo de los próximos diez años, esas mismas 100 onzas? O todavía mejor, ¿por qué nadie pagaría hoy 100 onzas por un activo para recibir vuelta (o tal vez no hacerlo), a lo largo de los próximos diez años, esas mismas 100 onzas? Pues básicamente porque 100 onzas presentes y seguras no tienen el mismo valor que 100 onzas futuras e inseguras. Y quien dice onzas, dice satisfacción inmediata y segura de necesidades presentes frente a satisfacción futura e insegura de necesidades presentes: no es lo mismo gastarse 100 onzas de oro hoy en divertimentos varios que gastárselas en una inversión que nos permitirá recuperarlas con el paso de los años. Lo lógico es que compráramos la imprenta por, por ejemplo, 90 onzas para arriesgarnos a recibir 100 a lo largo de los próximos diez años.

Pero si el capitalista compra por 90 para recibir 100, está obteniendo plusvalías, y son unas plusvalías que no están vinculadas a la explotación del trabajador, sino al valor que tiene esperar y asumir riesgos en un proceso productivo: dicho de otro modo, el tiempo y el riesgo son tan factores productivos como el trabajo (si no estamos dispuestos a esperar y a asumir riesgos, no se produce, por mucho trabajo en abstracto que tengamos). Dado que el capital que se adelanta en forma de salarios y en forma de bienes complementarios supone también una espera y asunción de riesgos para el capitalista, ¿no será que la plusvalía no procederá del atraco a mano armada al trabajador sino de la remuneración de esos dos factores productivos (tiempo y riesgo)?

El propio Marx se retrata cuando describe cómo funcionaría la producción y los intercambios en una economía donde los medios de trabajo estuvieran socializados: “A igual tiempo de trabajo, las plusvalías serían las mismas para el trabajador I [que utiliza más medios de producción] y el trabajador II [que utiliza menos medios de producción] o, más exactamente aun, puesto que tanto I como II obtienen el valor del producto de una jornada laboral, cosechan, luego de deducir el valor de los elementos “constantes” adelantados, iguales valores, de los cuales una parte puede ser considerada como la reposición de los medios de subsistencia consumidos en la producción, y la otra como el plusvalía excedente por encima de dicha reposición. Si I tiene más desembolsos, éstos se reponen merced a la mayor parte de valor de su producto destinada a reponer esa parte “constante”, y por ello también debe reconvertir una parte mayor del valor global de su mercancía en los elementos materiales de esa parte constante, mientras que II, si embolsa menor cantidad a cambio de ello, también debe reconvertir tanto menos. Por consiguiente, bajo este supuesto la diversidad de las tasas de ganancia sería una circunstancia indiferente, tal como hoy en día le resulta indiferente al asalariado la tasa de ganancia en la cual se expresa la cantidad de plusvalía que le ha sido expoliada”.

La hipótesis esencial en el párrafo anterior es la de que dos bienes que requieran el mismo tiempo de trabajo deberán poseer el mismo valor de cambio (ya sea tiempo de trabajo prestado directamente por el trabajador o tiempo de trabajo “cristalizado” en los medios de producción que utiliza) y, por tanto, el mismo precio (nótese que en la teoría de Marx precio y valor de cambio sólo coinciden cuando los trabajadores son dueños de los medios de producción, como en el caso anterior). Pero esto simplemente no tiene ningún sentido. Supongamos que para producir 100.000.000 de kilos de trigo se necesitan 50 años de trabajo y que para edificar una vivienda también se requieren 50 años de trabajo; según Marx, salvo oscilaciones a corto plazo, deberían intercambiarse por el mismo precio. Pongamos que 1.000 onzas de oro. Bueno, admitamos que así es: si un trabajador tiene 100.000.000 kilos de trigo y otro tiene una vivienda, asumamos que pueden intercambiarlos. Pero el asunto clave es otro: ¿acaso podemos esperar que si un trabajador tiene 100.000.000 kilos de trigo contigo estará dispuesto a intercambiarlos por el derecho a recibir una vivienda dentro de 50 años?

Fijémonos que, según Marx, la transacción es idéntica: lo que se intercambian son tiempos de trabajo. Pero en un caso el fruto del trabajo de 50 años ya está disponible (100.000.000 de kilos de trigo) y en el otro todavía habrá que esperar 50 años a que lo esté (si es que el trabajador no se muere mientras tanto, no se fuga o cualquier otra riesgosa desgracia que le inhabiliten a cumplir su promesa). No, sencillamente no podemos esperar que una vivienda ya producida se intercambia por 100.000.000 de trigo ya producidos, esos 100.000.00 kilos de trigo también se vayan a intercambiar por una casa disponible dentro de 50 años. Y no podemos esperarlo por el simple motivo de que una casa hoy no tiene el mismo valor que una casa dentro de 50 años. Si necesitamos ya la casa, sólo estaremos dispuestos a comprar la promesa de entrega de la vivienda a cambio de un descuento muy grande en su precio, por ejemplo, desde las 1.000 onzas de oro que vale una casa ya construida a las 200 onzas que puede valer una casa construida en 50 años: justamente esa plusvalía (pagar 200 hoy para recibir 1.000 en 50 años) es el tipo de interés (en concreto, equivale a un tipo anual medio del 2,8%).

Lo mismo cabe concluir, pues, de los capitalistas que adelantan bienes presentes a sus factores productivos (entre ellos los trabajadores) a cambio de recibir, cuando el proceso productivo concluya, bienes futuros. Existe necesariamente una diferencia de valor entre los bienes presentes a los que renuncian hoy y los bienes futuros que adquirirán, si es que todo sale bien, el día de mañana. Y esa diferencia de valor, y no la apropiación de un tiempo de trabajo no remunerado, es la plusvalía, esto es, el interés derivado de esperar y asumir riesgos hasta que el proyecto productivo concluya.

Son muchos quienes no entienden bien este concepto de que los capitalistas adelanten bienes presentes para recibir, dentro de mucho tiempo, bienes futuros. Pero sólo tienen que irse al balance de cualquier empresa: por ejemplo, General Electric ha invertido (adelantado) capitales por importe de 685.000 millones de dólares para recuperar en forma de flujos operativos de caja (antes de intereses) de alrededor de 35.000 millones. Es decir, el conjunto de los capitalistas de General Electric ha renunciado a 685.000 millones de dólares (y su equivalente en bienes presentes) para percibir año a año una renta de 35.000 millones. A este ritmo, se necesitarían 20 años para recuperar todo el capital adelantado. ¿Acaso estamos diciendo que los capitalistas que adelantan 685.000 millones –que se abstienen de consumirlos en el momento en el que deseen y que asumen riesgos de no recuperarlos– no deberían percibir ninguna remuneración por ello? Que durante los próximos 20 ó 30 años se deberían contentar con recuperar, si es que todo va perfectamente, tan sólo los 685.000 millones de dólares que han adelantado y no percibir ninguna remuneración por su tiempo de espera y por su riesgo? Es decir, ¿estamos sosteniendo cabalmente que es lo mismo disponer de 1.000 euros hoy que de 1.000 euros en 500 años (asumiendo cero inflación) aunque ambos valores contengan el mismo tiempo de trabajo?

Pues eso es lo que subyace en todo el análisis marxista de la explotación. Al cabo, si los capitalistas no adelantaran su capital y ahorro al resto de factores productivos, éstos lo tendrían tan sencillo como fabricar los medios de producción de manera cooperativa. Ah, ¿que les tocaría esperar muchos años hasta completar la construcción de edificios, infraestructuras, maquinarias, inventarios, etc. similares a los de General Electric o cualquier otra compañía? Pues eso, todo ese tiempo que les tomaría fabricarlos desde cero, son precisamente los bienes presentes que adelantan los capitalistas. Nacionalizar los medios de producción y redistribuirlos entre los trabajadores no cambiaría nada las cosas (obviando todos los enormes problemas de cálculo económico que llevarían a esa economía al desastre), pues en un par de generaciones volvería a haber personas que han dilapidado sus capitales y otras que los han acumulado y volveríamos a la situación de partida, que no es una situación de explotación sino de intercambio de bienes presentes (el ahorro de los capitalistas) por bienes futuros (la producción futura de los trabajadores y del resto de factores productivos complementarios a los que se les adelantan los bienes presentes). Böhm-Bawerk lo expresó de manera bastante más sintética: “Me parece justo que los trabajadores cobren el valor íntegro de los frutos futuros de su trabajo, pero no que cobren la totalidad de ese valor futuro ahora”.

http://juanramonrallo.com/2013/01/el-fiasco-de-la-teoria-marxista-de-la-explotacion/

Cita tus fuentes.

Salud
Vakulinchuk.
avatar
Marinero Vakulinchuk
Camarada
Camarada

Cantidad de envíos : 100
Reputación : 108
Fecha de inscripción : 08/04/2011

Re: Soy capitalista

Mensaje por Marinero Vakulinchuk el Lun Dic 23, 2013 8:18 pm

alvaro4356 escribió:Böhm-Bawerk refuta la teoría de la explotación capitalista

CARLOS MARX Y "EL CAPITAL"

En la primera mitad del siglo XIX el liberalismo reina triunfante en Occidente. ...


http://www.liberalismo.org/articulo/5/58/bohmbawerk/refuta/teoria/explotacion/capitalista/

Cita tus fuentes. Normalmente en los originales ya hay quien rebate al autor, y ahorrar contestar lo que ya está contestado.

Por mi parte las "refutaciones" de los austríacos valen poco, inventaron un Marx de cartón a su medida para quemarlo, pero el Marx de verdad sigue ahí. Más triste aunque similar es el caso de Popper, con una teoría incapaz de dar cuenta de sí misma (ya no del Materialismo Histórico).

Salud
Vakulinchuk.
avatar
Jordi de Terrassa
Camarada Comisario
Camarada Comisario

Cantidad de envíos : 4555
Reputación : 4635
Fecha de inscripción : 21/03/2011
Edad : 59
Localización : Terrassa

Re: Soy capitalista

Mensaje por Jordi de Terrassa el Lun Dic 23, 2013 10:43 pm

alvaro4356 escribió:EL FIASCO DE LA TEORIA MARXISTA DE LA EXPLOTACION .

Sabido es que Marx popularizó la idea de que los capitalistas explotaban a los trabajadores al apropiarse de parte de su trabajo. El argumento, desvestido de toda su hojarasca, es relativamente simple: las mercancías que sean útiles se intercambian a largo plazo según el tiempo de trabajo socialmente necesario para producirlas, de modo que cada trabajador debería quedarse el (equivalente) al fruto íntegro de su trabajo.
Pues resulta que después de quitar hojarasca, el usuario alvaro4356, se ha inventado el marxismo.
Marx en Crítica del programa de Gotha escribió:Tomemos, en primer lugar, las palabras "el fruto del trabajo" en el sentido del producto del trabajo; entonces, el fruto del trabajo colectivo será la totalidad del producto social.

Ahora, de aquí hay que deducir:
Primero: una parte para reponer los medios de producción consumidos.
Segundo: una parte suplementaria para ampliar la producción.
Tercero: el fondo de reserva o de seguro contra accidentes, trastornos debidos a fenómenos naturales, etc.

Estas deducciones del "fruto íntegro del trabajo" constituyen una necesidad económica, y su magnitud se determinará según los medios y fuerzas existentes, y en parte, por medio del cálculo de probabilidades, pero de ningún modo puede calcularse partiendo de la equidad.

Queda la parte restante del producto total, destinada a servir de medios de consumo.

Pero, antes de que esta parte llegue al reparto individual, de ella hay que deducir todavía:
Primero: los gastos generales de administración, no concernientes a la producción.
Esta parte será, desde el primer momento, considerablemente reducida en comparación con la sociedad actual, e irá disminuyendo a medida que la nueva sociedad se desarrolle.
Segundo: la parte que se destine a satisfacer necesidades colectivas, tales como escuelas, instituciones sanitarias, etc.
Esta parte aumentará considerablemente desde el primer momento, en comparación con la sociedad actual, y seguirá aumentando en la medida en que la nueva sociedad se desarrolle.
Tercero: los fondos de sostenimiento de las personas no capacitadas para el trabajo, etc.; en una palabra, lo que hoy compete a la llamada beneficencia oficial.

Sólo después de esto podemos proceder al "reparto", es decir, a lo único que, bajo la influencia de Lassalle y con una concepción estrecha, tiene presente el programa, es decir, a la parte de los medios de consumo que se reparte entre los productores individuales de la colectividad.

El "fruto íntegro del trabajo" se ha transformado ya, imperceptiblemente, en el "fruto parcial", aunque lo que se le quite al productor en calidad de individuo vuelva a él, directa o indirectamente, en calidad de miembros de la sociedad.

Y así como se ha evaporado la expresión "el fruto íntegro del trabajo", se evapora ahora la expresión "el fruto del trabajo" en general.
http://www.marxists.org/espanol/m-e/1870s/gotha/gotha.htm
Es curioso como los críticos de la teoría comunista deben inventarse dicha teoría para poder criticarla.

Saludos.
avatar
Marinero Vakulinchuk
Camarada
Camarada

Cantidad de envíos : 100
Reputación : 108
Fecha de inscripción : 08/04/2011

Re: Soy capitalista

Mensaje por Marinero Vakulinchuk el Mar Dic 24, 2013 4:17 pm


Estoy viendo un debate en un canal de YouTube, con el profesor Pablo Iglesias y el tertuliano ultraderechista Jiménez Losantos, y reflexiono sobre los argumentos de estos periodistas pensando en la trayectoria de Losantos, notable extremoizquierdista que militó en un izquierda en que sólo militaba él, para pasarse al otro extremo hasta tal punto que acabó en el punto de mira de un grupo terrorista nacionalista que le hizo un atentado. De todo esto hace muchos años.

A lo que voy es que éste Jiménez Losantos como tantos otros tiene una idea de lo que es la izquierda completamente personal, desconectada de su referencia. En unos casos el resultado es una completa paranoia, Losantos no militaría en la izquierda en la que militó y seguramente con razón, y su visión de la izquierda parte de su propia experiencia, la de un extremista violento, muy bien retribuido hoy por cierto por otra derecha que sabe utilizar a estos locos.

Otros residen en miedos y en intereses minúsculos, mezquinos, es lo que solemos encasillar en la petite-bourgeoisie. Estos no te van a leer nunca, no van a rebatir argumentos porque prefieren debatir con su propio modelo, contra sus propios miedos, sin ser capaces de citar nunca más que a otros pequeños burgueses.

Claro, en el caso de Marx -y termino- para qué se van a molestar en leer y citarlo. Si encontraran la "maldad" que los clásicos programaron para destruir el mundo no pararían de sacarla, lo triste en su caso es que no lo encuentran. Pero sus mieditos sólo están a la altura de las películas de Fu Manchú https://es.wikipedia.org/wiki/Fu_Manch%C3%BA.

Salud
Vakulinchuk.
avatar
Drasesino
Novato/a rojo/a
Novato/a rojo/a

Cantidad de envíos : 15
Reputación : 30
Fecha de inscripción : 06/01/2014

Re: Soy capitalista

Mensaje por Drasesino el Lun Ene 06, 2014 4:11 am

El comunismo no funciona por que unos estupidos yankees lo hacen quedar mal con su corrupcion yankee burguesa el socialismo no es malo lo malo son los malos socialistas
avatar
sergio12345
Gran camarada
Gran camarada

Cantidad de envíos : 426
Reputación : 522
Fecha de inscripción : 10/03/2014
Localización : República popular de España

Re: Soy capitalista

Mensaje por sergio12345 el Mar Mar 11, 2014 3:45 pm

Drasesino escribió:El comunismo  no funciona por que unos estupidos yankees lo hacen quedar mal con su corrupcion yankee burguesa el socialismo no es malo lo malo son los malos socialistas

ahí le has dado Wink
avatar
sergio12345
Gran camarada
Gran camarada

Cantidad de envíos : 426
Reputación : 522
Fecha de inscripción : 10/03/2014
Localización : República popular de España

Re: Soy capitalista

Mensaje por sergio12345 el Lun Ago 18, 2014 11:17 pm



El ser humano no es egoista de antemano, de donde sacas tal patraña?? el ser humano es humano, con errores y defectos y los hay desde completamente altruistas, hasta increiblemente egoistas, pero por regla general, el ser humano es un ser social, se desarrolla socialmente y busca trabajar en conjunto para su beneficio y el de las personas que lo rodean, otro comportamiento mas parecido a un robinsonesco ser humano, aun no es conocido por mi, el ser humano es tan empatico que siente empatia hasta por los animales, y trata de protegerlos... pero vaya patraña la que dices tu.


El ser humano es egoísta, quieras o no, por lo menos más del 95% lo es. Ahora bien, es un error gravísimo decir que es egoísta de naturaleza cuando no es así, su egoísmo tiene sus causas y sus consecuencias.

Efectivamente, el ser humano se desarrolla socialmente, pero el capitalismo en el que vivimos nos  inculca que el consumismo es un principio. A través de la publicidad, o mejor dicho, del control psicológico de las personas, se crean necesidades que son secundarias y fisiológicas; y ese deseo de obtener se va incrementando debido al deseo que tiene el burgués de obtener ganancias aprovechándose de las oportunidades, librarse de las amenazas, etc. Si te das cuenta, he dicho deseo dos veces, ¿por qué? porque si te das cuenta, se está haciendo lo mismo que lo que dijo Adam Smith: el ser humano se mueve por beneficio propio (la mano invisible). Para satisfacer el deseo del consumidor, creado por la publicidad especialmente, se necesita tener dinero, por lo que el egoísmo se ha creado artificialmente a través de un sistema que es, en realidad, lo más antinatural que existe,el capitalismo, donde lo más importante es el dinero, y que está por encima del humano.

Consecuencias, ¿para qué decir? si ya lo sabéis, el egoísmo trae consigo las guerras, la envidia, etc.

¿Y sabes qué es lo peor? que el consumismo es una droga muy potente que afecta prácticamente a casi la totalidad de la sociedad. Por suerte, cada vez hay más personas que toman conciencia y se intenta luchar contra ello, pero ésto es como quitar un caramelo a un niño, es muy complicado que el consumismo desaparezca, y si digo que es muy complicado, lo es, aunque no imposible.
avatar
Iván456
Camarada
Camarada

Cantidad de envíos : 49
Reputación : 53
Fecha de inscripción : 11/09/2014
Edad : 25
Localización : México, Distrito Federal

Re: Soy capitalista

Mensaje por Iván456 el Dom Dic 07, 2014 11:10 pm

sergio12345 escribió:


El ser humano no es egoista de antemano, de donde sacas tal patraña?? el ser humano es humano, con errores y defectos y los hay desde completamente altruistas, hasta increiblemente egoistas, pero por regla general, el ser humano es un ser social, se desarrolla socialmente y busca trabajar en conjunto para su beneficio y el de las personas que lo rodean, otro comportamiento mas parecido a un robinsonesco ser humano, aun no es conocido por mi, el ser humano es tan empatico que siente empatia hasta por los animales, y trata de protegerlos... pero vaya patraña la que dices tu.


El ser humano es egoísta, quieras o no, por lo menos más del 95% lo es. Ahora bien, es un error gravísimo decir que es egoísta de naturaleza cuando no es así, su egoísmo tiene sus causas y sus consecuencias.

Efectivamente, el ser humano se desarrolla socialmente, pero el capitalismo en el que vivimos nos  inculca que el consumismo es un principio. A través de la publicidad, o mejor dicho, del control psicológico de las personas, se crean necesidades que son secundarias y fisiológicas; y ese deseo de obtener se va incrementando debido al deseo que tiene el burgués de obtener ganancias aprovechándose de las oportunidades, librarse de las amenazas, etc. Si te das cuenta, he dicho deseo dos veces, ¿por qué? porque si te das cuenta, se está haciendo lo mismo que lo que dijo Adam Smith: el ser humano se mueve por beneficio propio (la mano invisible). Para satisfacer el deseo del consumidor, creado por la publicidad especialmente, se necesita tener dinero, por lo que el egoísmo se ha creado artificialmente a través de un sistema que es, en realidad, lo más antinatural que existe,el capitalismo, donde lo más importante es el dinero, y que está por encima del humano.

Consecuencias, ¿para qué decir? si ya lo sabéis, el egoísmo trae consigo las guerras, la envidia, etc.

¿Y sabes qué es lo peor? que el consumismo es una droga muy potente que afecta prácticamente a casi la totalidad de la sociedad. Por suerte, cada vez hay más personas que toman conciencia y se intenta luchar contra ello, pero ésto es como quitar un caramelo a un niño, es muy complicado que el consumismo desaparezca, y si digo que es muy complicado, lo es, aunque no imposible.

Moral, moral y más moral.

La moral, como bien se debe saber, viene de determinadas condiciones sociales, pero, la moral no determina el actuar, a lo mucho lo condiciona, lo orienta, por ello me suena muy limitado decir que el hombre es egoísta o altruista, etc. porque todos esos valores son meramente morales y como tal se limitan a definir al hombre bajo algo delimitado por la subjetividad.

Si algo hemos de saber es que el hombre tiende a actuar por necesidad, pero movido antes que nada por los instintos, por lo irracional, claro, influido también por la sociedad en que se desarrolla y su papel dentro de la misma, de ahí hemos de decir lógicamente que, de ser cierta tu postura, es imposible aplicar el socialismo porque sería ya comprendido como transhumanismo y eso es ilógico. Lo buscado por el socialismo es modificar la estructura de la sociedad, dando una orientación distinta al actuar, de ello se modificarían los valores.


Contenido patrocinado

Re: Soy capitalista

Mensaje por Contenido patrocinado


    Fecha y hora actual: Mar Nov 21, 2017 4:48 pm