El 14 de Junio de 2011, mientras l@s acampad@s debatían como desarrollar la nueva fase del movimiento; el Estado daba por inaugurada su nueva fase. Una fase en la que tratará por todos los medios –ya sean judiciales, de criminalización pública de la protesta, policiales o de inteligencia- de poner freno a esta oleada de inconformismo y rebeldía, que amenaza con derribar los cimientos de un sistema ajeno a l@s ciudadan@s que lo mantienen.
Con nocturnidad, alevosía, y un modus operandi digno de los regímenes más autoritarios de antaño; las fuerzas de seguridad del Estado irrumpían en la sede de un partido político con el único objetivo de detener a algunas de sus cabezas más visibles. Sólo así podremos entender que a l@s jóvenes apresad@s, con un historial de lucha pacífica intachable a sus espaldas, se les haya detenido ahora imputados por unos más que dudosos acontecimientos ocurridos en el ya lejano mes de Enero.
Al sistema, no le interesa una juventud que luche por sus derechos. Gastaron muchas energías en explicarnos que los jóvenes de hoy en día, no miraban más allá de sus ombligos; que ni estudiaban, ni trabajaban. Es por ello, que observan con espanto y estupor a esta juventud que ya no se deja engañar más, que se organiza y que está dispuesta a alzar la voz.
El pasado 14 de Junio, las fuerzas de seguridad del Estado, detuvieron a un@s chavales cuyo único delito era ejercer su derecho a la libre asociación y disentir del sistema imperante.
La criminalización se hizo desde la Policía Nacional y desde los aparatos de inteligencia, con un montaje policial y judicial que busca levantar una acusación de terrorismo, que la propia Audiencia Nacional –encargada de juzgar estos delitos- ha considerado desproporcionada. De hecho, estos compañer@s son inocentes de los hechos que se les juzga.
El objetivo de estas actuaciones sistemáticas del Estado, es lanzar un mensaje de amenaza a todos aquell@s que estén dispuestos a apartarse del camino de silencio y resignación y a luchar por un mundo nuevo, que es posible.
La criminalización de la protesta no es algo nuevo ni excepcional. De hecho, los hemos vivido en el movimiento 15-M. Como prueba de ello, está el reciente caso de l@s policías infiltrados en la movilización frente al Parlament de Catalunya, como demuestran varios vídeos.
Por eso, la Asamblea del 15-M de Avilés, muestra su solidaridad con l@s detenid@s y exige:
- La libertad sin cargos, puesto que las acusaciones son falsas.
- La reparación moral de l@s detenid@s.
- La depuración de responsabilidades por este montaje policial y judicial.
Acampada de Avilés