Socialismo del Siglo XXI

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    Socialismo del Siglo XXI

    Mensaje por Baxajauna el Lun Mayo 09, 2011 7:48 pm

    Hola a todos los/as compañeros/as

    Bueno como sabéis en los últimos años se escucha mucho eso del "Socialismo del Siglo XXI" no ya únicamente en la boca de Chávez y otras personalidades de la revolución bolivariana sino también en otros puntos de la América Latina. Concretamente en España algunos grupos políticos (PCE y cercanos) también asumen ese "Socialismo del Siglo XXI". Hasta en Euskal Herria han existido menciones (en campañas de Aralar) hacia ese "Socialismo del Siglo XXI".

    Sin embargo, igual soy yo, pero veo una definición bastante abstracta de ese "Socialismo del Siglo XXI".
    Por eso he querido abrir ese debate ¿Qué decimos cuando decimos "Socialismo del Siglo XXI"? ¿Qué estamos definiendo? ¿Qué opinión os merece?

    Saludos Socialistas

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    Re: Socialismo del Siglo XXI

    Mensaje por Baxajauna el Lun Mayo 09, 2011 9:20 pm

    Para aportar un poco de material, adjunto la definición de Wikipedia (bastante descafeinada, como todo en Wikipedia).

    El socialismo del siglo XXI es un concepto que aparece en la escena mundial en 1996, a través de Heinz Dieterich Steffan.1 El término adquirió difusión mundial desde que fue mencionado en un discurso por el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, el 30 de enero de 2005, desde el V Foro Social Mundial.

    El modelo de Estado socialista del socialismo del siglo XXI es un socialismo revolucionario que bebe directamente de la filosofía y la economía marxista, y que se sustenta en cuatro ejes: el desarrollismo democrático regional, la economía de equivalencias, la democracia participativa y protagónica y las organizaciones de base. Dieterich, en su obra Socialismo del Siglo XXI se funda en la visión de Karl Marx sobre la dinámica social y la lucha de clases. Dieterich profundiza la teoría marxista y la actualiza en el mundo de hoy, incorporando los avances del conocimiento, las experiencias de los intentos socialistas, develando sus limitaciones, entregando propuestas concretas tanto en la economía política como en la participación democrática de la ciudadanía para construir una sociedad libre de explotación. Resumiendo, el socialismo del siglo XXI supone que es necesario un reforzamiento radical del poder estatal democráticamente controlado por la sociedad para avanzar el desarrollo.

    En el marco de la Revolución Bolivariana, Chávez ha señalado que para llegar a este socialismo habrá una etapa de transición que denomina como Democracia Revolucionaria. Hugo Chávez expresó “Hemos asumido el compromiso de dirigir la Revolución Bolivariana hacia el socialismo y contribuir a la senda del socialismo, un socialismo del siglo XXI que se basa en la solidaridad, en la fraternidad, en el amor, en la libertad y en la igualdad” en un discurso a mediados de 2006. Además, este socialismo no está predefinido. Más bien, dijo Chávez “debemos transformar el modo de capital y avanzar hacia un nuevo socialismo que se debe construir cada día”.2

    En un Aló Presidente en el 2003, Hugo Chávez también presentó la propuesta de Giulio Santosuosso para el Socialismo del Siglo XXI, Socialismo en un paradigma liberal,3 en el cual el autor opina que en el mundo está en curso una extensa realineación ideológica, consecuencia del cambio de paradigma en curso en la economía; el viejo modelo ha muerto, pero todavía no han aparecido los nuevos criterios que permitirán la realineación conceptual.

    Para contribuir a la búsqueda de dichos criterios, propone releer la historia de la economía política, porque en su opinión algunos de ellos no logran hacerse manifiestos por confusiones conceptuales en esa disciplina: la primera, ocurrida a lo largo de los doscientos últimos años, identificó al capitalismo con el liberalismo; la segunda, ocurrida en este siglo, identificó al socialismo con el estatismo. Su tesis es que el camino más espedito para alcanzar la sociedad más justa a la que todos anhelamos, se consigue con una alianza entre el socialismo y el liberalismo, una vez que el socialismo haya dejado a un lado al estatismo y el liberalismo haya dejado a un lado al capitalismo.

    Estructura ideológica

    Dieterich no establece un modelo único y absoluto para lograr una sociedad democrática, participativa, socialista y sin clases sociales. Más bien establece una metodología para elaborar lo que denomina El Nuevo Proyecto Histórico cuyos pilares estratégicos son el Bloque Regional de Poder (BRP) que sería la integración económica y política de los Estados Progresistas de la región y el Bloque Regional de Poder Popular (BRPP) que correspondería a la coordinación continental de los movimientos sociales que apoyen a la implementación del Socialismo del siglo XXI. A eso, se suma la colaboración igualitaria y solidaria entre los Estados y los movimientos sociales, es decir, entre el BRP y el BRPP. La autogestión y la idea de Comunidades Creativas y Sostenibilidad, ideario de Ezio Manzini y la Red Mundial para el Diseño Sostenible son igualmente prácticas tangibles de este nuevo modelo.

    Economía de equivalencias

    Dieterich en el Socialismo del Siglo XXI propone un modelo económico que no esté basado en el precio de mercado, fundamento de la economía de mercado y del capitalismo, a los que considera fuentes de las asimetrías sociales y de la sobre explotación de recursos naturales.

    Propone lo que denomina una economía de valores fundado en el valor del trabajo que implica un producto o servicio y no en las leyes de la oferta y la demanda. Este valor del trabajo se mediría sencillamente por el tiempo de trabajo que precisa un determinado producto o servicio;4 además de los valores agregados a dicho trabajo, es decir, el tiempo de trabajo que se usó para producir las herramientas o servicios que se emplean en el trabajo mismo, lo cual a su vez lleva a un ciclo complejo de tiempos de trabajo sumados recíprocamente. Para solucionar el problema práctico que implica la teoría de la Economía de valores Dieterich sugiere usar la Rosa de Peters.

    Para Dieterich, el modelo de mercado ha puesto su atención principalmente en los alcances de la ganancia y la propiedad, desvirtuando completamente el sentido de la economía. En este sentido, el modelo responde a lo que denomina "crematística", una perversión de la economía donde el acento está puesto en la ganancia. Según él, la economía política no debe operar como la forma en que unos pocos se hacen ricos, sino con un criterio de productividad.

    En este sentido, el precio, como principio operativo y cibernético de la economía, determina dónde invertir, por cuanto trabajar, cuanto y qué comprar, cuánto y cuándo ahorrar y es, por lo tanto, la hebra ordenadora del sistema.

    Para que el mercado funcione eficientemente, debería existir el suficiente poder adquisitivo para comprar, una formación libre del precio, un mercado que no sea monopólico y un Estado de derecho eficiente y no corrupto.

    Ante la eficiencia ordenadora del sistema de libre mercado, la planificación de un modelo socialista resulta insuficiente y deformadora de la interconexión en un mundo globalizado. Así, los incesantes intentos históricos para remediar las injusticias de la economía de mercado han fracasado sistemáticamente. Las correcciones del sistema a través de la educación, la redistribución estatal, la expropiación y la democracia obrera, no han resuelto satisfactoriamente la eficiencia cibernética que el modelo de libre mercado impone en las redes globales.

    El modelo del socialismo del siglo XXI debería estar basado en una ecuación donde el valor (precio) del producto, se vinculara la equivalencia sobre los tiempos de producción y a la democracia participativa. De esta manera, la redistribución y los cambios a nivel de educación deberían recoger los intereses reales de las personas que estructuran y definen los sistemas político-económicos. Para Dieterich, el socialismo del siglo XXI es la ampliación y profundización de la democracia participativa, donde las dimensiones de lo cotidiano, lo estético y lo racional-crítico deben estar incorporadas al cambio social.

    Constante reformulación

    Heinz Dieterich Steffan, al final de su obra, llama a un debate abierto y constructivo para mejorar el proyecto del Socialismo del Siglo XXI, lo cual indica que dicha ideología sigue reformulándose.

    Dieterich plantea que "la estatización de los medios de producción no resuelve el problema de la economía socialista del Siglo XXI. El problema económico de la nueva civilización es informático, la sustitución del precio por el valor objetivo del trabajo".

    Representatividad Democrática : Tricameralidad y Democracia Directa

    Los proponentes de la tricameralidad argumentan que la representación de la comunidad en cada nivel (municipal, autonómico o estatal, nacional o federal, etc.) es un problema complejo y que tiene tres fuentes (la ideológica, la sindical y la territorial). Para resolverlo se postura la existencia de tres cámaras en cada uno de los niveles citados (municipal, autonómico o estatal y nacional o federal/confederal).

    [1] La Constitución Bolivariana de 1826 es un ejemplo de Constitución Tricameral.La centralización y concentración del Poder Legislativo era consecuencia inevitable de la cooptación y también del arbitraje que se esperaba de su composición tricameral. La tricameralidad –según Simón Bolívar– debía resolver los conflictos suscitados entre las Cámaras “por falta de un juez árbitro, como sucede donde no hay más que dos Cámaras” y ninguna ley quedaría sin efecto, o, por lo menos, habría sido “vista una, dos y tres veces, antes de sufrir la negativa.

    En el Socialismo del Siglo XXI se redefine el concepto Soberanía en sus dos vertientes:

    Soberanía Política: fruto de los representantes elegidos por los ciudadanos en los órganos habilitados para ello: Parlamentos y Partidos Políticos.
    Soberanía Social: representada por dos ámbitos diferentes del ideológico (que estaría representado por el punto 1) el socio-económico (sindicatos y el consejo económico social y/o patronal) y el territorial ciudadano (Senado).

    Frente a las grandes innovaciones se propone una constante reformulación de pequeños cambios que a mediano o largo plazo producen una mejora continua del sistema. Para este rol cobran especial relevancia todos los actores:

    Actores de la Democracia Representativa: representantes de la Soberanía Política (Partidos Políticos) + Representantes de la Soberanía Social (Senado + Cámara Socio-Económica).
    Actores de la Democracia directa: la reformulación ideológica parte de un proceso de mejora continua que parte de la base ciudadana, de alta implicación y de su continua interacción con los agentes de la Democracia Representativa.

    Objetivo : Una Democracia de Calidad Total

    La Democracia de Calidad Total constituye una metodología de mejora continua del sistema democrático. Esta metodología es aplicada desde un punto de vista de Democracia representativa más la Democracia participativa.

    Sus principios:

    Orientación al Ciudadano: el ciudadano es productor de Democracia. Constituye medio y fin. La cadena se detiene cuando un ciudadano # Identificación de Agentes: Comunidad ideológica o política, comunidad territorial, comunidad socio-económica. Instrumento: Parlamento Tricameral (Senado/Parlamento/Cámara Socio-Económica).
    Principio de Autodeterminación: todos participan en la comunicación/determinación de metas.

    La Democracia de Calidad Total, objetivo del Socialismo del Siglo XXI, tiene como metodología activa el Kauzolan. El Kauzolan combina la filosofía o metodología japonesa del Kaizen, aplicada originalmente en el sistema productivo industrial, con las antiquísimas experiencias participativas como el auzolan vasco, la andecha gallega, el coor irlandés o las prácticas comunales andinas denominadas minka. Dos son por tanto las bases de la metodología de una Democracia de Calidad Total: Kaizen + Auzolan, a saber:
    [editar] Kaizen

    La puesta en práctica de la metodología Kaizen tendría como efecto:

    Flexibilidad y Adaptación el ciudadano en un contexto socio-político globalizado: Shoyinka.
    Fomento de la Participación y de las ideas innovadoras: Soifoku.
    Autocontrol o Veto de la ciudadanía ante los defectos político-gubernamentales : Jidoka.

    [editar] Auzolan

    Es una forma antiquísima de trabajo en común vecinal. Es el ayuntamiento o la simple reunión de vecinos donde se determina cuándo y por quiénes ha de efectuarse la prestación. La institucionalización del auzolan la vemos cristalizada en las cofradías administradoras de montes y tierras comunales.

    Hugo Chávez y El Socialismo del Siglo XXI

    Actualmente el gobierno de Hugo Chávez, presidente de la República Bolivariana de Venezuela, plantea estar avanzando hacia el Socialismo del Siglo XXI". Efectivamente se ha avanzado en el eje del desarrollismo democrático nacional y regional, pero aún falta dar el paso a la implementación efectiva de los otros ejes, instituciones pilares del Socialismo del Siglo XXI. El mandatario Rafael Correa, presidente de la República de Ecuador, y movimientos sociales ecuatorianos ya han manifestado su entendimiento y voluntad de generar e implementar un proceso que conduzca a Ecuador hacia la institucionalidad del Socialismo del Siglo XXI.

    A comienzos de 2007, el presidente venezolano mostraba sus referencias teóricas, frente a la cúspide eclesiástica de su país expresó «Les recomiendo a los obispos que lean a Marx, a Lenin, que vayan a buscar la Biblia para que vean el Socialismo en sus líneas, en el viejo y nuevo testamento, en el sermón de la montaña.».5 En el mismo acto, Chávez afirmó compartir ideas trotskistas, como la revolución permanente.6

    Chávez ha afirmado que el Socialismo del Siglo XXI acepta la propiedad privada7 (a diferencia de la postura marxista-leninista.8 9 ) y debe nutrirse de las corrientes mas auténticas del Cristianismo, dentro de una democracia participativa y protagónica y debe conjugar igualdad con libertad.10

    Socialismo del Siglo XXI en Europa

    El Socialismo del Siglo XXI ha sido especialmente acogido en España por parte del Partido Comunista de España11 e Izquierda Unida,12 y en Alemania de mano del Partido de Izquierda o Die Linkspartei, de diferentes movimientos universitarios y de ex-altos cargos de la República Democrática Alemana como Egon Krenz. La antigua Alemania del Este está siendo el caldo de cultivo para un nuevo Socialismo del Siglo XXI.

    En España destaca el Partido Carlista con una difusa ideología socialista-monárquica autogestionaria y de nueva izquierda. Con una base sociológica mediana en el País Vasco, en 1998 fue uno de los partidos y asociaciones firmantes del Pacto de Estella, y en 2005 se pronunció en contra de la Constitución Europea. Venezuela fue destino de muchos militantes de esta formación durante la represión franquista. El ex-presidente del Partido Carlista, Carlos Hugo de Borbón Parma, en 2004 publicó el libro "Algunas Reflexiones sobre el Socialismo del Siglo XXI", el cual, entre sus líneas, expresa textualmente lo siguiente: "El socialismo que ha muerto es el socialismo autoritario orientado hacia el control del ciudadano por una política monopolizada o controlada desde el partido único, que reclamaba un reparto del fruto de la propiedad y de la producción, pero no un simultáneo reparto del poder. Este socialismo sí ha muerto. El socialismo como ideal humano de construcción política, basado en la participación del ciudadano, en el control de su vida política y económica, así como en el reparto de los bienes, no ha muerto. Hay que decirlo una y otra vez: un proyecto socialista se hace hoy imprescindible."

    Críticas

    El proyecto de Economía de valores no está profusamente detallado en el Socialismo del Siglo XXI, ni considera el grado de complejidad de determinados trabajos que exigen especializaciones científicas, y cuyo tiempo de trabajo no puede ser valorado de la misma manera que los trabajos no especializados. Tampoco considera el valor físico de la producción energética sobre el consumo energético de un determinado trabajo, conocido como tasa de retorno energético (TRE), algo fundamental para el desarrollo social, tecnológico y humano de una sociedad. Aunque los partidarios manifiestan que "el único problema que tiene es la definición del número de insumos que entran en el cálculo. Esto es un problema metrológico, es decir, de consenso y estandarización, que aparece en casi todas las mediciones científicas"

    La gran mayoría de las críticas al Socialismo del Siglo XXI provienen de sectores de derecha, que acusan al movimiento de defender ideas "caducas" y "perimidas".,13 si bien también hay sectoresa de la izquierda, que lo consideran un socialismo falaz[cita requerida].

    De los personajes que se han mostrado abiertamente en contra del Socialismo del Siglo XXI podemos encontrar a José María Aznar, ex-presidente español del Partido Popular, que lo calificó de aburrido[cita requerida], de "coartar las libertades" y de "no respetar la ley.14 Algunas fuentes venezolanas han acusado a José María Aznar de financiar una campaña de difamación a su gobierno a través de la empresa Repsol.15

    Pablo da Silveira, profesor de Filosofía Política en la Universidad Católica del Uruguay (Montevideo), publicó el artículo "El socialismo chavista" en el diario "el País", en el que acusa a los partidarios de esta ideología de seguir el "culto al líder" y califica el movimiento como "socialismo chavista". Pese a la ampliación de las cotas de participación ciudadana como los referendums revocatorios, también le acusa de no haber "mecanismos institucionales que aseguren un gobierno limitado" y afirma que el gobierno utiliza la "violencia no institucionalizada" y del lenguaje como arma de "descalificación", para terminar haciendo un paralelismo con el fascismo de Mussolini[cita requerida].

    El Arzobispo de Mérida, Mons. Baltazar Porras, opinó que el socialismo del siglo XXI es indefinido ideológicamente, que busca "distraer la atención" y "parece más bien un supermercado". Para el Arzobispo, otras características de este socialismo son el populismo, el autoritarismo y el militarismo.16

    Hay también quienes piensan que el socialismo del siglo XXI se ha convertido en un arma populista; además el Socialismo del siglo XXI pretende instaurar lo que llaman la economía equivalente, en donde cada ciudadano no obtiene sus ingresos en base de su conocimiento o preparación, sino en el tiempo empleado para realizar un producto o servicio y en este marco los ciudadanos pierden las facultad de decidir cuanto vale su trabajo.17 El socialismo del siglo XXI es un estado interventor y como nos dice la Escuela Austriaca, el intervencionismo impide la libertad, el desarrollo económico y social.

    También Mario Vargas Llosa ha mostrado su opinión contraria en diversas publicaciones hechas en periódicos latinoamericanos.

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    Re: Socialismo del Siglo XXI

    Mensaje por operario el Lun Mayo 09, 2011 10:09 pm

    Merece la pena imprimirlo y leer con calma.

    El socialismo del Siglo 21 nueva teorización de viejas ideas antimarxistas

    http://www.pcv-venezuela.org/index.php?option=com_content&task=view&id=4457&Itemid=1

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    Re: Socialismo del Siglo XXI

    Mensaje por Baxajauna el Lun Mayo 09, 2011 10:42 pm

    operario escribió:Merece la pena imprimirlo y leer con calma.

    El socialismo del Siglo 21 nueva teorización de viejas ideas antimarxistas

    http://www.pcv-venezuela.org/index.php?option=com_content&task=view&id=4457&Itemid=1


    La verdad es que merece la pena, le he echado una ojeada y me ha gustado, a ver si mañana puedo leerlo con tranquilidad.
    Gracias por compartirlo, compañero.

    Vamos a ver si le podemos sacar jugo a este debate Wink

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    Re: Socialismo del Siglo XXI

    Mensaje por Dimitri Kalashnikov el Lun Mayo 09, 2011 10:53 pm

    Revisionismo parecido al de Eduard Bernstein por ejemplo, a mi me gusta definirlo como un socialismo pequeñoburgés.

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    Re: Socialismo del Siglo XXI

    Mensaje por Joven Guardia el Mar Mayo 10, 2011 5:35 pm

    Dos breves y directas notas del KKE:

    Sobre la teoría oportunista del "socialismo del siglo 21"
    por Dimitris Karagiannis

    Los acontecimientos positivos que han tenido lugar durante los últimos años
    en varios países de América Latina (Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua,
    Uruguay, Paraguay, Chile, Argentina, Brasil, recientemente en El
    Salvador, Honduras), en distinta medida y profundidad en cada país, han
    creado expectativas importantes, así como diversas confusiones e ilusiones en
    todo el mundo.

    La nueva situación se define principalmente por la oposición al imperialismo de EE.UU.
    Sin embargo, esto lleva a la identificación del concepto de imperialismo con los EE.UU., y su caracterización como "Imperio". La cuestión de las relaciones de dependencia que cada país enfrenta en el marco de la interdependencia en el mundo
    sistema imperialista también se aborda de una manera incorrecta, de un solo lado. La falta de un enfoque de clase, la necesidad de la lucha de clases y la confrontación con la intereses del capital son evidentes. Al mismo tiempo, debido al análisis erróneo de la mundo contemporáneo y la prevalencia de las influencias oportunistas, la clase burguesa está mal diferenciada como una nacional y otra sometida a la influencia extranjera

    Así, los sectores de la burguesía, que son propietarios de medios de producción
    y el control de la economía, a menudo participan en los frentes que logran ganar
    elecciones sin el objetivo de derrocar al capitalismo, sino para promover mejor sus
    intereses y reclamar una mayor tajada de la torta del conflicto con el capital, en
    especial de los EE.UU. De hecho, esto ocurre en todos los países desde Brasil, Argentinatina y Chile que demandan un papel de liderazgo en la región, como a El Salvador, Ecuador, Bolivia y Venezuela, donde este proceso está más avanzado. Esta intención de la burguesía de cada país, en relación con el nivel de capitalista de desarrollo, está en consonancia con el anti-imperialismo espontáneo y el anti-
    Americanismo que existe entre los sectores populares. Constituye una respuesta a
    las políticas de lucha contra la cruel práctica de la gente de la década anterior en todo el continente por las fuerzas políticas que tenía buenas relaciones con los monopolios de EE.UU.

    Al mismo tiempo, a través de la intensa promoción de la plataforma de "Socialismo del siglo 21", particularmente en Venezuela y Bolivia, se crea una imagen borrosa de la perspectiva socialista.

    Sobre la consigna de "Socialismo del siglo 21"
    por Papastavrou Kyrillos
    Miembro del CC del KKE y Responsable
    para la Comisión Ideológica del CC


    Hoy en día, un elemento básico de la crisis del movimiento comunista es que
    en gran medida la opinión que predomina son "las particularidades nacionales" en la
    revolución socialista y la construcción socialista. Por supuesto, la construcción del socialismo en condiciones de retraso importante en el desarrollo capitalista tendrá que
    enfrentar mayores dificultades, tareas más complejas, será preciso adoptar medidas transitorias, una dura lucha con los restos heredados de la vieja sociedad.

    La experiencia acumulada de la construcción socialista puede contribuir a la madurez
    y la disposición del factor subjetivo y en primer lugar de su vanguardia, el Partido
    comunista.

    Las dificultades en la política de alianzas entre los partidos comunistas se pone
    complicada también debido al hecho de que las fuerzas políticas en el gobierno, tales
    como en Venezuela y Bolivia, afirman que están preparando el "socialismo del siglo 21 ", en contraste con el socialismo que se construyó en el
    siglo 20 en la URSS y otros países de Europa oriental y central.
    "El socialismo del siglo 21", de acuerdo con las opiniones de dos cuadros dirigentes
    del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Alí Rodríguez y Alberto
    Muller Rojas, se basa en la redistribución de la riqueza por parte del Estado,
    no prohíbe el establecimiento y la actividad de capital privado, pues "es un proceso
    que no restringe las libertades económicas, ya que considera que el antagonismo es
    democrática, siempre que éste sea claro y no da lugar a la creación de oligopolios
    o monopolios, no comete el error de considerar que puede
    imponerse por la dictadura del proletariado" , y su intención es la
    expansión del espacio 'público', el desarrollo de la capacidad productiva en
    el marco de una economía viable mediante la creación de nuevas empresas comunes,públicas y privadas y la mejora de las ya existentes" [Ali Rodrιguez Araque - Alberto Müller Rojas:" El socialismo en Venezuela y el Partido
    que lo Promover ", publicado por el Partido Socialista Unido de Venezuela-PSUV,
    publicado por ΚΨΜ, Atenas, 2009, p. 48.].
    Estas son clásicos e implementadas posiciones de la socialdemocracia, adoptadas
    por las fuerzas oportunistas que ejercen una presión similar sobre la línea de los partidos comunistas. Tales teorías son adoptados también por las fuerzas oportunistas en Grecia.

    Cuando se le preguntó "si la administración de las instituciones burguesas, sobre todo
    del gobierno de una nación" es un medio "para su transformación radical en la dirección
    socialista" contestan que "... se ha producido a través de
    movimientos que han conquistado el poder, como es el caso de Morales en Bolivia,
    el fenómeno Chávez en Venezuela ...". Llegan a la conclusión de que
    "... La estrategia revolucionaria para la transformación socialista sólo puede ser identificado con la transformación radical del Estado y el mercado respecto a sus
    supresión (extinción, según Lenin) y que este proceso no empieza
    cuando el poder político es tomado por la clase obrera ", es (o puede ser) llevado
    a cabo también en un estado de dominación capitalista típica que limita el ámbito del mercado, exigiendo «espacios públicos» y «servicios gratuitos y principalmente a través de la promoción de la formas de democracia social y el control obrero y directa en las funciones de la Estado y la economía "[artículo por Millios Giannis" Temas de la estrategia comunista ", revisión "Tesis", tema 103, abril-junio de 2008.]

    Este proceso no va a suprimir ni disminuir la explotación del capital.
    Por lo tanto, subsiste la necesidad de la organización independiente y de la
    acción ideológica y política de los partidos comunistas a fin de reunir fuerzas
    para la perspectiva de los conflictos y el derrocamiento del poder capitalista y la explotación.
    Ciertamente, aun la versión más radical de los supuestos "gobiernos deizquierda"
    de América Latina, por ejemplo, en Venezuela, no promueve reformas
    con el fin de abordar el socialismo. De hecho, no hay acuerdo entre las
    fuerzas que apoyan al gobierno de Chávez sobre el contenido del concepto de
    socialismo, como ha señalado el Secretario General del Partido Comunista
    de Venezuela, Oscar Figuera "Algunas personas consideran que el socialismo significa
    servicio de desayuno a los estudiantes, programas. Sin embargo, el socialismo es un profundo cambio de conciencia, la participación constante y profundo cambio en
    las relaciones de producción "[Entrevista a O. Figuera bajo el título" Medios Socialismo
    Cambiar las relaciones de producción "," Rizospastis "newpaper, domingo 11 de mayo 2008].
    Las medidas que se han adoptado no afectan los fundamentos de la propiedad capitalista
    sobre los medios de producción, ni el carácter burgués del poder.

    Algunas medidas, como la creación de consejos comunales, asambleas populares en los barrios, un sistema de "auto-gobierno, son instituciones
    incluidas en la modernización del Estado burgués, como había ocurrido
    en varios países europeos durante décadas, asegurando al mismo tiempo un
    una mayor integración de los trabajadores.

    Un requisito previo para el socialismo es la consolidación del poder revolucionario
    de la clase obrera que promueva nuevas relaciones de producción a fin de
    proceder a la construcción de estas relaciones, liderando en este proceso, a
    toda la población [véase también el artículo "El análisis teórico de la Revolución Socialista y la dictadura del proletariado », conferencia de la Sección Ideológico del CC del KKE, KOMEP].

    Otro requisito previo es la demolición del viejo aparato estatal y
    el establecimiento de nuevas instituciones de poder obrero.
    Los medios de producción pasan a ser propiedad social, y no solo bajo
    control del Estado en general, sino bajo el control del estado revolucionario
    obrero. Al mismo tiempo, los requisitos previos se desarrollan para la fusión de la producción a pequeña escala de mercancías en las cooperativas que buscan la transformción
    directamente en sociales. El socialismo significa la planificación centralizada de la economía; creación consciente de metas, planes e incentivos para el desarrollo futuro
    de las relaciones comunistas de producción con miras a la transición hacia una completa
    la sociedad comunista, etc.

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    Re: Socialismo del Siglo XXI

    Mensaje por carlos3 el Miér Mayo 11, 2011 2:47 pm

    para entender en forma mas profunda esta teoría revisioniosta y contrarevolucionaria es necesario leer hard y negri, que es la sustentación económica y política de este nuevo eurocomunismo


    MICHAEL HARD Y ANTONIO NEGRI O EL IMPERIO CONTRAATACA

    Por Hugo Calello - Publicado en Agosto 2002

    En la parte final de la redacción de este libro, tomamos contacto con un texto de Michael Hard y Antonio Negri, IMPERIO. Atilio Boron, en un excelente texto de 150 páginas, IMPERIO & IMPERIALISMO, desarrolla un extenso análisis crítico, capítulo a capítulo, a través del cual muestra los aciertos parciales, pero sobre todo, las falencias y contradicciones de la promocionada producción de estos autores que se denominan a sí mismos “comunistas postmodernistas”.
    Nuestro objetivo es más modesto. Vamos a desarrollar una referencia crítica al texto completaria, de algunas hipótesis que desarrollamos en el capítulo anterior de este libro, (titulado el Nuevo Perfume de una Vieja Ideología.) Nos referimos a autores como Ulrich Beck, J. Derrida, J. Deleuze, F. Guatari, E. Laclau, R. Rorty, y en general a todos los nuevos existencialistas y pragmatistas que desde nuestra perspectiva, se incluyen en lo que, parafraseando a Gramsci, ya hemos llamado“nuevos intelectuales orgánicos de la dominación”, para ubicar el amplio y documentado texto que estamos tratando, en esta misma categoría.
    El hoy mediático filósofo italiano, antiguo estudioso de Marx y Spinoza, fogoso teórico de Le Brigate Rosse en los setenta, se desliza hacia el postmodernismo en compañía de F. Guatari y J. Deleuze en su exilio en Francia. Vuelto a Italia escribe desde su prisión domiciliaria en colaboración con su discípulo Hard, esta obra que, por su entramado conceptual y frondosidad retórica podríamos decir que es parafraseando ahora Franco Rella, es algo así como el “discurso hermenéutico delirante” de la “sociedad delirante”.
    El libro de H. y N. dentro de su aparente complejidad, tiene bastante nitidez en los objetivos que se traza. En primer lugar su abierto rechazo a asimilar la globalización, a una fase o momento del ejercicio de la hegemonía imperialista, a la que sustituye por la contradictoria concepción de Imperio en el cual un nuevo orden ético supranacional promueve el universalismo de una personalidad jurídica política, que es “convocada” para borrar toda historia anterior.
    En segundo lugar, el desarrollo de una propuesta epistemológica, en la cual mezcla dos concepciones metodológicas antagónicas, el análisis sistémico y la lectura “rizomática” y, como si esto fuera poco, introduce de golpe reflexiones marxistas y algunos toques de su visión particularmente equívoca de la dialéctica negativa de W. Benjamín.
    Y por fin el uso particular de la categoría spinoziana “multitud”a la cual se le atribuye una función de antagonismo equilibrante y desequilibrante del sistema imperial, una especie de motor del cambio, paradojalmente intrasistémico pero también rizomático, o sea imprevisible, en tanto manada o rebaño errático, que se fractura en múltiples líneas de fuga.
    Hemos seleccionado algunos párrafos estratégicos del discurso del texto, con el objetivo de documentar y sintetizar lo más posible, nuestro análisis crítico.
    “Desde el comienzo, entonces, el imperio pone en movimiento una dinámica ético-político que reside en el corazón mismo de su concepto jurídico político... este incluye dos tendencias fundamentales. La primera es la noción de un derecho que se afirma en la construcción de un nuevo orden, que abarca todo el espacio considerado por el como la civilización, un espacio universal, ilimitado, la segunda... abarca todo el tiempo dentro de su base ética. El imperio agota el tiempo histórico, suspende la historia y convoca al pasado y al futuro, dentro de su propio orden ético. Para decirlo de otro modo: el imperio presenta su orden como permanente eterno y necesario...” pág30 Michael Hardt y Antonio Negri “El Imperio”Paidós,2002
    Esta definición sobre el imperio, se vislumbra como éste acaba con el imperialismo, o sea con su acción histórico, económica, política y militar más importante, como por ejemplo:
    1) el imperialismo siempre impera o sea subsume al otro. Lo coloniza o lo recolonializa. Lo somete a enclaves mineros, petroleros, agrícolas. O le succiona sus ahorros a través de privatizaciones, operaciones financiero bancarias en las que se combina la usura o el despojo abierto, el caso argentino actual en el cual los bancos de exterior se quedan con más de 26.000 millones de dólares de los ahorristas, 2) El imperialismo no incluye al otro a partir de una dinámica ético política, sino que despliega una hegemonía desde a) de prácticas económicas, políticas y militares, que van destinadas a mantener la autonomía y la preservación ilegitima de las grandes inversiones, b) operaciones de instituciones que como el FMI, o el Banco Mundial, que extorsionan a los países abiertamente el caso de la Vicepresidenta del FMI, A. Krugger, indicando en un comunicado sobre la crisis argentina el 8 de mayo del 2002, la necesidad de que se llame a elecciones, dada la debilidad del presidente Duhalde para aplicar las recetas del F.M.I, 3) Operaciones de la Embajada norteamericana y sus agentes para derribar gobiernos constitucionales como el caso del agente Otto Reich, y el propio embajador en Venezuela, en el golpe que pretendió derribar al Presidente Hugo Chávez, el 13 de abril del 2002
    La dinámica ético política del imperio, sería exactamente lo contrario a la dinámica depredadora, generadora de mafias económicas y políticas gobernantes nacionales intermediarias del verdadero poder imperialista. ¿Dónde está el nuevo orden y el nuevo derecho ético político. El “espacio de civilización” desde la nueva base ética?
    El imperialismo se caracteriza precisamente por su violación permanente a toda ética, su doble discurso permanente promoviendo la “democracia” y avasallándola allí donde los atisbos de su emergencia real amenazan su hegemonía, aparece difuminado, disfrazado y negado, bajo una forma de “imperio que convoca al pasado y al futuro suspendiendo la historia, agotando el tiempo histórico”. Esta negación de la historicidad, de evidente índole heideggeriana, indudablemente presenta su orden como permanente y necesario, eterno sin historia y tampoco sin futuro, porque “nada hay más allá de este presente”. Pasa por alto cómo se impone este orden, desde la extorsión y la sumisión a la servidumbre por la corrupción de los gobiernos y la sangrienta coerción armada para corregir toda presunta ingobernabilidad.
    “El nuevo paradigma es tanto un sistema como una jerarquía, una construcción centralizada de normas y una extendida producción de legitimidad extendido a lo largo y a lo ancho del espacio mundial. Se configuró ab initio como una estructura sistémica dinámica y flexible... Concebimos esta estructura... como un híbrido entre la teoría de los sistemas de Nikas Luhmann y la teoría de la justicia de John Rawls... la totalidad sistémica tiene una posición dominante en el orden global, rompe toda dialéctica previa y desarrolla una integración de los actores que parece lineal y espontánea... Todos los conflictos... y todos los disensos impulsan al proceso de integración. La paz, el equilibrio y el cese del conflicto son los valores a los que apunta el todo. El desarrollo del sistema global (y del derecho imperial, en primer lugar) parece ser el desarrollo de una máquina que impone procedimientos de acuerdo continuos que conducen a equilibrios sistemáticos, una máquina que crea un continuo requerimiento de autoridad... El imperio no nace por las partes implicadas en un conflicto ya existente, el imperio es convocado a nacer y se constituye sobre la base de su capacidad para resolver conflictos.” pág.30
    Para H y N, parece resuelta lo que los teóricos de los sesenta, de los cuales ellos se consideran tributarios,(ver pag.76), denominaron la “crisis de los paradigmas”. Más, el Imperio es el “nuevo paradigma”. Un paradigma cuya novedad es relativa, dado que se trata de un intento de universalizar las tradicionales categorías sistémico funcionalistas creadas por Parsons y los “teóricos de la acción”, en los cuarenta, “aggiornato” con un toque “rawlsiano” que se supone tiene que ver con la identificación de la democracia con la multiplicación del los “disensos”. Este “híbrido”, tal calificativo es dado por los propios autores, “rompe con toda dialéctica previa”. Si bien la observación está hecha al pasar, el tema de la ruptura o la derrota de la dialéctica, volverá a aparecer en otros pasajes de la obra. No nos queda duda que se refiere tanto a la dialéctica en la interpretación, en tanto “paradigma borrado”, como a la ruptura, desde la aparición del Imperio, de un desarrollo dialéctico de la realidad histórica, en él está incluido el imperialismo. Así por arte y magia de un imperio “convocado a nacer” que nada tiene ver con los conflictos que lo preceden, o sea con la historia a la cual supera, queda atrás la modernidad y los crímenes atroces, las revoluciones sangrientas, los autoritarismos genocidas, y también, (agregamos nosotros) todas aquellas luchas revolucionarias que significaron avances hacia la democracia. La idea de convocatoria tiene que un inconfundible sello de acto de fé, de “acontecimiento” que surge de una modernidad caotizada, en tanto superada, no por una transformación radical surgida de la lucha emancipatoria de un sujeto social y político transformador, sino por “sistema infinito desterritorializado”, un “no lugar” sin presente ni pasado ni futuro, dado que los tres se funden a la manera heideggeriana, en la “perdurabilidad del instante”
    “Sostendremos... que entre la diversas figuras de la producción activa actual, la figura de la fuerza del trabajo inmaterial -dedicada a las tareas relacionadas con la comunicación, la cooperación y la producción y reproducción de afectos-, ocupa una posición cada vez más central tanto en el esquema de producción capitalista, como en la composición del proletariado”, pág 64
    “El objeto de explotación y dominación tiende a abarcar la capacidad universal de producir. Esta fuerza laboral abstracta es una actividad sin lugar que, sin embargo, posee un poder extraordinario. Es el conjunto cooperativo de cerebros y manos, espíritus y cuerpos, es tanto la no pertenencia como la difusión social creativa del trabajo vivo, es el deseo y el esfuerzo de una multitud de trabajadores móviles y flexibles y al mismo tiempo, es la energía intelectual y la construcción lingüística y comunicativa de las multitudes que trabajan con el intelecto y los afectos”. pág199
    En estos párrafos se expresa una de las contradicciones centrales del texto. Se afirma, con un acierto indudable que el objeto de explotación se universaliza. En términos gramscianos podríamos afirmar que el “americanismo” impone su hegemonía, desde la expansión ilusoria de la cultura consumista en todas las regiones del globo y acalla con el absolutismo de su poder militar todos los conflictos, que se puedan suscitar como amenaza a la formidable capacidad de la imposición de su dominación, como decíamos en la página del texto referido. El “americanismo” es el punto de partida no sólo productivo, del gran capital en expansión, sino de la constitución de un tejido social en el cual la lucha de clases se complejiza, en la medida que la desigualdad y la explotación, aparecen difuminadas por una formidable expansión consumista, que se ampliará material e ilusoriamente con la revolución tecnológica y la globalización. Es natural que esta complejización de la lucha de clases tenga que ver con la cuestión de la hegemonía. La clase subalterna, está cada vez más contenida por una industria cultural que la subsume en sí misma, la disuelve en su potencialidad de cambio, en tanto satisface su deseo a través del goce mediático. La Hegemonía norteamericana sobre el resto de los países capitalistas, tanto europeos como asiáticos reside en su gran capacidad para absorber las innovaciones productivas producidas fuera de los EEUU, cualquiera sea su origen. Desde la Guerra del Golfo, hasta Afganistán, pasando por Granada y Panamá en América Latina, en la globalización hegemonizada por el “americanismo”, éste impone su discurso por la “cultura” o por las armas. Por el contrario H y N, nos sorprenden con la afirmación que esta expansión de la explotación se hace sobre una “fuerza laboral abstracta”, sin lugar, como “multitud de trabajadores móviles y flexibles que con energía intelectual y construcción lingüística y comunicativa trabajan con el intelecto y los afectos. Semejante afirmación ni siquiera puede ser válida para una propuesta estrictamente eurocéntrica. La clave hegemónica del americanismo en la globalización, está, precisamente, en la masificación universal de las todas las sociedades, en las usurpaciones de sus subjetividades (y de sus afectos), en base de una expansión universal de una nueva alienación, desde el fetichismo bajo la subyugación mediática. Uno de los escasos puntos de coincidencia entre Freud y Canetti está precisamente en esta negatividad de la masa. Para Freud lo que define la existencia de una masa perdurable es la existencia del líder y la sumisión del yo (que representa el espíritu crítico individual) de cada hombre-masa a él. La relación libidinal de tipo "hipnótica", somete a cada individuo a una autoridad superior, que piensa por él y ante cuyo mandato se doblega. Para Canetti, la piedra angular de la constitución y existencia de la masa está en el "temor a ser tocado". El miedo al “otro” obliga, paradojalmente, a estrecharse con el otro, para fundirse en el gran cuerpo constituido por ese estrechamiento.
    Estos trabajadores inmateriales forman una “entidad habitante fantasmal de un no lugar”, esa multitud explotada, pero extrañamente entusiasta y realizada en su trabajo inmaterial, parece existir sólo en el discurso delirante de H. y N.
    “Las nuevas figuras de resistencia y las nuevas subjetividades se producen en la coyuntura de los acontecimientos, en el nomadismo universal, en la mezcla general y el mestizaje de las poblaciones, y en la metamorfosis tecnológica de la maquinaria biopolítica imperial... estas nuevas figuras se producen porque las luchas aunque sean antisistémicas... no son sólo fuerzas negativas... No se trata de un carácter positivo historicista, sino por el contrario la posibilidad de la red gestae de la multitud, una fuerza antagónica y creadora. El poder desterritorializador de la multitud y la fuerza constitutiva que sostiene al imperio, y al mismo tiempo la fuerza que demanda y hace necesaria su destrucción.” pág.71
    “A quienes debemos más los enfoques que aclaran ese escenario es a los filósofos franceses que hicieron una relectura de Nietzsche, en la década de 1960. Esta relectura implicó una reorientación desde el punto de vista de la crítica, que se produjo cuando estos autores comenzaron a reconocer el fin del funcionamiento de la dialéctica y cuando ese reconocimiento se vio confirmado en las nuevas experiencias prácticas y políticas que se concentraron en la producción de la subjetividad. Lo que en el medio de la crisis del 20 apareció como trascendencia contra la historia... ahora se constituía en una posición ontológicamente categórica de estar afuera y en contra y por lo tanto más allá de todo residuo posible de dialéctica. Este era un nuevo materialismo que negaba todo elemento trascendente y constituía una reorientación radical del espíritu” pág 343 y 344
    “Los teóricos de la crisis de siglo XX, nos enseñan que es en este espacio desterritorializado y eterno, donde construye el nuevo imperio y en ese desierto de significación, el testimonio de la crisis, puede avanzar hacia la realización de un sujeto singular y colectivo, hacia los poderes de las multitudes. Estas han internalizado la falta de lugar y tiempo fijo, son móviles y flexibles y conciben el futuro como una totalidad de posibilidades que se ramifican en todas las direcciones. El universo imperial se ha formado ciego a la significación, está colmado por la totalidad variadísima de la producción de subjetividad. La decadencia no es ya un destino futuro, es la realidad del imperio”. pág 345
    Los últimos párrafos seleccionados del libro de Hard y Negri, nos dan suficientes elementos, para desarrollar una reflexión final sobre este verdadero compendio de la lectura histórico política de la postmodernidad. Mas allá de los filósofos que explícita o implícitamente los autores convocan, desde Nietzsche, los postmodernos, que en su mayoría ya hemos citado, hasta el fantasma de Marx, que es aludido a la manera de espectral como lo hace Derrida en “Les spectres de Marx”, el objetivo del texto es la destrucción del historicismo y la dialéctica. Como ya hemos visto este intento se hace, absurdamente, desde la propuesta de dos modelos de interpretación que son contrapuestos y excluyentes.
    En algunos párrafos no parece haber otra cosa que una ampulosa reconstrucción del modelo sistémico, arrancado de su nivel microanalítico tradicional, para expandirlo universalmente, o sea una continuidad de los intentos de Easton para explicar la toma de decisiones políticas, en términos de la resolución de elementos disfuncionales que aceleran y le dan vida al funcionamiento de los sistemas. Así está explícitamente mencionado en la referencia a Luhman en el primer capítulo del libro. Frente a esto contrasta la definición del Imperio como un sistema desterritorializado y eterno, en el cual las multitudes conciben un futuro que se ramifica en todas las direcciones posibles. Esta es una vulgarización de la teoría rizomática que Deleuze y Guatari desarrollan sobre todo en un texto para H y N fundamental, MIL MESETAS.
    De todas maneras la reiteración permanente de una retórica que ha acuñado la postmodernidad, desterriorialización, no lugar, ceguera de significaciones, las nuevas subjetividades que se producen en la coyuntura de los acontecimientos, nomadismo universal, metamorfosis tecnológica de la maquinaria biopolítica imperial forman parte de un discurso presuntamente transgresor, devenido en “delirio conjetural” que es característico de una corriente del pensamiento francés, liderada en los cincuenta por George Bataille. Adorno, Macusse y Sartre denunciaron, en la postguerra, como expresión de lo más oscuro de la filosofía ideológica heideggeriana, del “existencialismo auténtico” que sostuvo, subrepticia o abiertamente, el nazismo. Para esta filosofía el “sujeto trascendental” Kant, Hegel y la racionalidad autónoma e instrumental, son blancos explícitos, pero a la vez encubridores del ataque a aquellos que son sus verdaderos enemigos, el sujeto histórico de la razón crítica, capaz de construir una verdadera emancipación, corriendo el velo retórico y ampuloso que encubre una filosofía que impugna el pensamiento, promueve el desconocimiento e ignora la perduración de la desigualdad y la explotación.
    Si bien compartimos la crítica de Boron cuando afirma que... Podríamos sintetizar esta crítica final diciendo que la falla crucial del libro se encuentra en sus graves errores de diagnóstico y la total desconexión e incompatibilidad entre un marco teórico de naturaleza indiscutiblemente conservadora... derivado principalmente del saber convencional del neoliberalismo que exalta la globalización y naturaliza el capitalismo... A. Boron op. cit. pág 135, pensamos que Boron es demasiado generoso cuando acudiendo a la historia política intelectual de Negri sostiene que éste pertenece a ese sector de los intelectuales extraviados, que se han desviado del camino de marxismo y lo invita a rectificarse. Nosotros en cambio tenemos una impresión distinta.
    Pensamos que, en el caso de Antonio Negri, su vinculación al marxismo en lo que éste es como teoría crítica e intervención praxística revolucionaria en confrontación contra el extrañamiento y la explotación, fue siempre muy lateral y esta lateralidad está presente en textos fundantes de su obra como la Anomalía Salvaje y otras obras previas a su exilio en Francia. Los fuertes residuos spinozianos tiñen irreversiblemente su pensamiento, y son la clave de una raíz que se mantiene en toda su obra. Parte de un substancialismo divino que existe “en sí y por sí”, siendo los individuos, cuerpos surgidos de la extensión y modificación de esta sustancia y el pensamiento de esta sustancia en su diversificación continua e infinita, “constituye los espíritus”. La filosofía es descubrir un bien que puede ser trasmitido y comunicado para promover la eternidad del gozo, para toda la humanidad. Este fundamentalismo, más allá de la tradición del autor de la “Etica”, como avanzada del racionalismo liberal, es muy importante para explicar la adhesión de Negri a un accionalismo simplista que se expresó en las prácticas terroristas de las “brigadas rojas” y su impacto negativo de la lucha política por la democracia en la Italia de los setenta. En su exilio en Francia, Negri trabajó intensamente con los autores que según él mismo fueron los “enterradores de la dialéctica”. Pero al contrario de la mayoría de ellos, que en general se encerraron en su hermenéutica retórica y autoreferente, Negri ahora en colaboración con Hardt, asume el desafío de confrontar su teoría con la realidad actual, desde ese verdadero “collage” de metodologías contrapuestas. El resultado está a la vista: un imperio sistémico y a la vez rizomático, suspendido en el espacio y el tiempo, celebrado por el aparato mediático multinacional, como un retrato fiel de la apasionada complejidad del mundo global. La celebración es similar a otras ceremonias de coronación teleológica, las tesis de Fukuyama con el fin de la historia, o la visión “macluhaniana” de la quimérica aldea cultural. El común denominar es que todos usan como referentes a Marx, para destruirlo, descontextualizarlo o como en el caso presente reducirlo a un comunista light, una especie de comunicador de paz y amor.
    El Imperio ha devorado el Imperialismo, y con él la expansión planetaria del americanismo, su compleja hegemonía de la cultura del Macdonald, sostenida por el poder absoluto de las armas nucleares, el nazismo y el fascismo que avanzan en Austria, Francia, Italia, Holanda, los movimientos de resistencia latinoamericanos a la recolonización, zapatistas, movimiento de trabajadores, sin tierra, piqueteros, ha borrado la historia, las luchas de clase, la lucha por la emancipación. Ha unido el capital y el trabajo. La multitud es el nuevo sujeto político,”
    La corrupción imperial ya está socavada por los proyectos de productividad de la multitud... la cadena genética se formó el andamiaje se renueva constantemente mediante la nueva productividad”... “sólo nos resta esperar la maduración del desarrollo político del posse. No podemos ofrecer ningún modelo para el acontecimiento. Sólo la multituda a través de su experimentación práctica ofrecerá los modelos..” pág. 372
    Un nuevo Santo de Asís será el prototipo del nuevo militante. El resabio spinoziano se encarna en nuevos protagonistas, la sustancia, (Dios), se modifica en los cuerpos y se expande en infinitas rupturas del espíritu de la multitud que abate el poder y sostiene el nuevo poder, en el círculo infinito que es el imperio, transitado, atravesado por el nomadismo universal.
    En la postmodernidad volvemos a encontrarnos en la situación de San Francisco y proponemos contra la miseria del poder, el gozo del ser... esta es una revolución que nadie podrá controlar, porque el biopoder y el comunismo, la cooperación y la revolución continúan unidos, en la simplicidad y también en la inocencia. Es la irrefrenable levedad y dicha de ser comunista”pág. 374
    El razonamiento asombra por su inconsistencia, ¿dónde está la “multitud” revolucionaria que impondrá a la miseria del poder el gozo del ser?
    ¿En las masas sometidas a la hipnosis de la cultura mediática, en las masas que en Europa, adhieren progresivamente al neofascismo y nazismo, en los campos de refugiados palestinos de donde surgen los jóvenes fundamentalistas que se inmolan contra la barbarie israelí, en los tres millones de italianos que convocados por las centrales obreras se oponen al neofascismo en Roma, en los movimientos de resistencia a la globalización, campesinos y urbanos, que surgen en América Latina?
    El pensamiento caótico de Hardt y Negri, no puede diferenciar la real clase subalterna que intenta enfrentarse al imperialismo, y las fuerzas de masas que son las que otorgan consenso rutinario y sostienen al imperialismo en sus acciones militares genocidas. Por eso dibujan sobre esa realidad un imperio imaginario surgido del matrimonio imposible entre lo sistémico del imperio y lo rizomático de la multitud
    Parecen haber construido una saga al estilo Steven Spielberg en la “Guerra de las Galaxias”. El imperio está en decadencia pero es infinito. Es una construcción imaginaria superpuesta a la realidad. Han pensado este “mundo quimérico”, para liberarnos de la incertidumbre, del dolor de la violencia, de la realidad. Para liberarnos de ejercer nuestro “pensamiento crítico”, para liberarnos de intentar ser libres, de repensar “lo pensado, por otros”, como afirma Gramsci.
    No están solos en esta invitación a abandonar el conocimiento praxístico o sea de la política real, el sujeto histórico y la clase subalterna
    Otros filósofos como Alan Badiou aconsejan la “ardiente paciencia” para esperar el “acontecimiento” portador de lo “nuevo”, en el borde lo caótico y, aunque parezca extraño, hasta el marxista inglés John Holloway, conocido por sus trabajos sobre la movilidad del capital en el mundo actual, aconseja mirar al mundo con lentes volcánicos.
    Los filósofos parecen haberse replegado en el sí mismo, miran un mundo que para ellos parece condenado a un devenir errático sin horizonte previsible.
    Pero se equivocan, los formidables poderes surgidos con la modernidad se expanden con la globalización y penetran cada vez más profundamente en la subjetividad, aislando al ser individual del ser social, por la seducción o la violencia.
    Los “Imperios Ilusorios” en tanto falsas propuestas emancipatorias son cómplices del discurso político hegemónico. Sólo la reconstrucción del ser social desde una verdaderamente nueva vincularidad en la sociedad, podrá articular los múltiples movimientos de resistencias reales, que se oponen al imperialismo real, en una clase subalterna consciente de su potencial revolucionario para construir, desde la sociedad civil, una nueva hegemonía.

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    Re: Socialismo del Siglo XXI

    Mensaje por Camarada_M el Jue Mayo 19, 2011 3:32 am

    Me sentare a leer lo que han puesto los camaradas, aunque vivo en venezuela, y hay una ferrea oposicion pero descuiden siempre la hay, aunque no estoy ni de un bando ni de otro, puesto que mi ideologia es diferente, pero igual lo respeto..

    Salu2

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    Re: Socialismo del Siglo XXI

    Mensaje por Chapayev el Jue Mayo 19, 2011 3:57 pm

    operario escribió:Merece la pena imprimirlo y leer con calma.

    El socialismo del Siglo 21 nueva teorización de viejas ideas antimarxistas

    http://www.pcv-venezuela.org/index.php?option=com_content&task=view&id=4457&Itemid=1



    ¿El libro está completo o es solo un extracto?

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    Re: Socialismo del Siglo XXI

    Mensaje por Vasiliev el Miér Jun 01, 2011 1:05 am

    Muy buena la Info y bien Completa,Vivo en Venezuela y apoyo a Huga chavez por que yo digo algo es mejor el Socialismo que entregarle el pais a los Capitalistas!

      Fecha y hora actual: Miér Mayo 23, 2012 2:38 pm