GULAGS : Mito y realidad.

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    midas90
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    GULAGS : Mito y realidad.

    Mensaje por midas90 el Dom Ene 17, 2010 11:51 pm

    soy nuevo, y muy interasado en el comunismo,.. una pregunta¡ estan de acuerdo con los gulags?

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    Re: GULAGS : Mito y realidad.

    Mensaje por Invitado el Lun Ene 18, 2010 12:02 am

    midas90 escribió:soy nuevo, y muy interasado en el comunismo,.. una pregunta¡ estan de acuerdo con los gulags?

    Saludos camarada para comodidad de futuros y presentes camaradas, pequeños medianos y mayores.
    Porfavor Escribe bien los titulos , y este tema su sitio indicado es el de la URSS, lee , informate sobre el tema en los varios hilos y si no encuentras respuestas o sitios indicados entonces abre un nuevo hilo.

    Saludos y bien venido!!!!

    Y bueno para decidir si uno esta deacuerdo o no, habria que preguntarse si uno sabe o no lo que son exactamente. Aun asi creo que de esto se habla pro ahi en otro hilo.

    AsturcOn
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    Re: GULAGS : Mito y realidad.

    Mensaje por AsturcOn el Lun Ene 18, 2010 1:39 am

    Aprovechando el tema abierto me gustaría compartir este amplio articulo que desmonta uno de los mitos difundidos por el sensacionalismo amarillo en torno a los Gulags. Este articulo inspirado por Mario Sousa es un pequeño resumen que destapa las oscuras intenciones de la prensa capitalista y descubre el interés y procedencia de los historiadores mercenarios que usaron el testigo y relevo generacional nazi, para continuar con la campaña sistemática anti-comunista.

    El mito del Gulag


    R. Andreu
    Antorcha, núm. 10, enero de 2001

    La imagen actual de Stalin y de su etapa al frente de la URSS ha sido objeto de una deformación sistemática, primero a iniciativa de la propaganda hitleriana y luego al amparo de la guerra fría. Indudablemente esa campaña, por más que se haya probado su inconsistencia y absoluta falta de rigor histórico, ha calado: Stalin es hoy sinónimo de terror, persecución, genocidio y campos de trabajo.


    No cabe duda: la burguesía tiene pánico a Stalin y ese temor nos lo transmite a diario por todos los medios de intoxicación. Las razones son obvias: el movimiento comunista internacional alcanzó su fase de máxima pujanza precisamente bajo Stalin; la situación llegó a ser tan crítica para el imperialismo que realmente llegaron a temer su desplome. Había que hacer algo, borrar la imagen gloriosa de la Revolución de Octubre y de los bolcheviques e imponer una nueva imagen de diseño, plagada de tergiversaciones, mentiras y falsificaciones históricas de lo más burdas.


    Los imperialistas nos insistieron durante décadas que la apertura de los archivos secretos del KGB demostraría sus afirmaciones; Gorbachov ordenó abrir esos archivos en 1989 y los primeros informes completos con las conclusiones se publicaron en 1993. Estas conclusiones no han tenido el eco mediático que merecían, sin duda porque refutan plenamente la campaña intoxicadora que hemos padecido durante tantos años.


    El proceso contra Dimitrov


    La primera campaña propagandística contra la URSS y el movimiento comunista internacional se inició con la quema del Reichstag en 1933, nada más subir los nazis al poder en Alemania. Estaba perfectamente preparada: Dimitrov, dirigente de la Internacional Comunista, fue acusado del incendio y los nazis desataron un ofensiva publicitaria de dimensiones hasta entonces desconocidas. Hoy está probado que fueron los propios nazis quienes quemaron un Parlamento que ya no les servía para nada, pero la primera campaña de intoxicación demostró que la técnica funcionaba. El legendario Partido Comunista alemán fue perseguido, su secretario general Thälmann encarcelado junto con otros miles de camaradas que inauguraron los primeros campos de concentración y, como luego escribió Bertold Brecht, tras los comunistas fueron los antifascistas y, finalmente, los judíos y muchas otras víctimas del terror imperialista.


    Era el primer ejemplo histórico de la nueva propaganda imperialista, basada en la estrecha unión de la policía política (la famosa Gestapo) y los medios de comunicación. Los nazis inventaron la figura del periodista-policía, una nueva estirpe de siniestros funcionarios al servicio de las más burdas mentiras. Göbbels resumió esta nueva técnica en una frase hoy conocida: Una mentira que se repite un millón de veces acaba convirtiéndose en una verdad. Pero nadie reconoce que los comunistas fueron los primeros en padecer la infamia sistemática de los nazis.


    Los trotskistas salen a escena

    A aquella primera campaña de propaganda anticomunista le siguió otra, con la leyenda de un supuesto genocidio cometido en Ucrania contra los campesinos por la colectivización socialista. Según aquellas informaciones difundidas por la Gestapo, la colectivización habría supuesto una terrible catástrofe en la que millones de campesinos murieron de hambre.


    La colectivización del campo, un episodio más de la lucha de clases bajo el socialismo en la URSS, como no podía ser de otra forma, corría paralela a una fuerte polémica -también otra más- en el interior del Partido bolchevique entre dos corrientes políticas opuestas. Triunfó la línea marxista-leninista de continuar la construcción del socialismo que encabezaba Stalin, y las posiciones derrotistas y claudicadoras que bullían en su seno fueron depuradas y expulsadas del Partido.


    La más conocida -pero no la más importante- de esas corrientes es la trotskista, un movimiento insignificante inflado hasta la saciedad por la propaganda imperialista. En realidad Trotski nunca formó parte del Partido bolchevique, hasta pocos días antes de la revolución, cuando en plena efervescencia del movimiento de masas, se incorporó -como tantos otros- a las filas bolcheviques a las que antes había combatido sin cesar.


    Trotski fue admitido en la dirección del Partido y asumió importantes funciones tras la Revolución como responsable del Ejército Rojo, en el que tuvo que ser destituido pocos meses después, tras sus reiterados fracasos en la dirección de la guerra con los contrarrevolucionarios. Fue sustituido en esa función por Stalin y a partir de ahí sus desvaríos no cesaron. A pesar de ello, los bolcheviques demostraron una paciencia más propia de los franciscanos que de los revolucionarios. Tuvo que ser destituido de la dirección del Partido, luego expulsado de él, luego expulsado de la URSS y, finalmente, ejecutado en México.


    La burguesía imperialista siempre ha presentado esta lucha como una pugna personal por el poder entre Stalin y Trotski y no como un aspecto más de la lucha de clases contra la burguesía en el seno del Partido. Porque mientras Trotski volvió finalmente al lugar del que había salido, a las filas de la reacción, Stalin siguió también donde siempre había estado: entre los bolcheviques. Así que la inmensa mayoría del Partido estaba por un lado, y Stalin con él, mientras por el otro estaban Trotski y un reducido número de militantes que se podían contar con los dedos de las manos.


    Por tanto, la fama de Trotski proviene de su obstinada lucha contra los bolcheviques, prolongada durante varias décadas, y del apoyo que a esa lucha le proporcionó la burguesía. Trotski proporcionó al imperialismo algo muy valioso que éste no tenía: información de primera mano, del mismo interior de las filas revolucionarias en las que se había infiltrado.


    Esto dio un tono distinto a la campaña de infamias contra Stalin y el comunismo a través de un cúmulo de grupúsculos trotskistas que no eran más que el caballo de Troya del imperialismo camuflado entre algunos sectores estudiantiles o intelectuales. El nazismo nunca desperdició esta ayuda de los trotskistas en su guerra psicológica contra el movimiento comunista internacional. A su vez, los trotskistas se beneficiaron de los altavoces que el imperialismo les proporcionó en la prensa y la radio.


    De Göbbels a Hearst


    La característica común de las dos primeras campañas de guerra psicológica es que, no obstante su amplitud, no trascendieron de las fronteras de la Alemania nazi, salvo un cierto eco en la prensa reaccionaria inglesa.


    Es aquí donde surge la figura del magnate de la prensa amarilla estadounidense Hearst, que en 1934 viajó a Alemania, donde fue recibido por Hitler como invitado y amigo leal. A partir de entonces, comenzó a abrir espacios en sus periódicos para difundir artículos firmados por Göring. El descrédito y las presiones populares le obligaron rápidamente a suspender la difusión de tales artículos, pero continuó informando acerca de la URSS con materiales más refinados que la Gestapo le remitía directamente desde Berlín, alusivos a masacres, esclavitud, presidios, etc.


    Entonces la noticia estrella era el genocidio en Ucrania a causa de las colectivizaciones, campaña iniciada el 18 de febrero de 1935 en el periódico sensacionalista de Hearst Chicago American. A través de Hearst la Gestapo avanzó las primeras cifras: 6 millones de muertos por hambre en Ucrania.


    ¿Qué hay de cierto en ello?


    Ucrania era conocido como el granero de Europa, un país agrícola muy rico, ambicionado por Alemania y otras potencias imperialistas rivales como despensa alimenticia en sus preparativos de guerra. Cuando en 1935 el PCUS promovió la colectivización, 120 millones de campesinos pobres se levantaron contra los kulaks, unos 10 millones de terratenientes que a través de los koljoses se habían enriquecido con el socialismo.


    Se abrió un periodo de fuertes luchas en el campo, en toda la URSS. Los kulaks reaccionaron armándose y creando bandas que asaltaban a los campesinos pobres, incendiaban los graneros y destruían las cosechas. Surgió la escasez de grano y el hambre, lo que finalmente desembocó en epidemias, un fenómeno muy común en aquella época, ya que la penicilina no se inventó hasta la segunda mitad de los años cuarenta. Por ejemplo, en Europa occidental una epidemia de la llamada gripe española causó 20 millones de muertos entre 1918 y 1920.


    La colectivización, por tanto, no causó ningún estrago especial entre la población ucrania, más que la propia del aplastamiento de la reacción kulak. Por el contrario, fue la colectivización la que permitió el aprovisionamiento del Ejército Rojo y de los obreros soviéticos en la guerra mundial que estallaría sólo seis años después. En la guerra mundial, los kulaks supervivientes de la colectivización volvieron a Ucrania y colaboraron en la invasión nazi, privatizando las tierras de nuevo y asesinando a los campesinos por millones. Pero de estas matanzas nada ha difundido el imperialismo.


    Robert Conquest toma el relevo de la Gestapo

    La guerra mundial no acabó con la URSS como pretendieron las grandes potencias imperialistas. Por el contrario, el socialismo salió reforzado de la misma, obligando a una nueva ofensiva de guerra psicológica para encubrir su tremendo fracaso. Incapaces de derrotar por la guerra al socialismo, desataron una forma singular de agresión permanente y larvada: la guerra fría.


    En Estados Unidos el senador McCarthy inició una violenta campaña de persecución contra los comunistas y cualquier asomo de movimiento progresista que acabó extendiendo por todo el mundo como una fiebre de histeria. Desempolvaron los viejos argumentos de la Gestapo y Hearst. En 1953, financiado por los exiliados ucranios en Estados Unidos, se publicó el libro Los sucesos negros del Kremlin (1) en el que se inventaban toda una serie de matanzas truculentas en la URSS.


    Pero el personajillo que se especializaría en esta tarea fue Robert Conquest, ex-agente de la policía británica elevado unos años más tarde a profesor de la Universidad de Stanford en California, que escribió en 1969 El gran terror y en 1986 Cosecha de amarguras (2). Aquel mismo año escribió por encargo de Reagan un libro inolvidable cuyo título lo dice todo acerca de su talla universitaria: ¿Qué hacer cuando los rusos vengan? Manual de supervivencia.


    La fuente de información de Conquest eran los kulaks ucranios que habían colaborado con el Ejército hitleriano en la ocupación de la URSS y que los Estados Unidos acogieron después como exiliados políticos. La mayor parte de esos ucranios eran criminales de guerra, como Mykola Lebed, jefe de seguridad en Lvov durante la ocupación nazi que colaboró en la persecución contra los judíos en aquella ciudad en 1942. En 1949 Estados Unidos le acogió como desinformador y comenzó a trabajar para la CIA.


    Las siniestras conexiones de Conquest no fueron conocidas hasta que el periódico británico The Guardian las desveló en un artículo publicado el 27 de enero de 1978. Los servicios secretos ingleses habían creado en 1947 para la guerra fría un departamento especial dedicado en exclusiva a la intoxicación periodística que se llamaba IRD (Information Research Department), aunque su nombre originario era también bastante ilustrativo: Communist Information Department. Su tarea era combatir la influencia comunista entre el proletariado británico con noticias e informaciones inventadas, por medio de contactos en las redacciones de los periódicos y en las emisoras de radio, comprando noticias, sobornando a los periodistas, etc. Cuando en 1977 se disolvió por sus escandalosos contactos con los fascistas británicos, se comprobó que unos 100 periodistas conocidos de la prensa, radio y la televisión cobraban de sus presupuestos y que regularmente recibían informes para su difusión.


    Conquest fue agente del IRD desde los comienzos hasta 1956 y su tarea era escribir noticias siniestras de la URSS para difundirlas en la prensa y la radio. Su libro El gran terror no es más que una recopilación de los artículos sensacionalistas que como agente del IRD escribió durante años sobre la URSS. Una tercera parte de los libros fueron comprados por la editorial Praeger que es la que habitualmente distribuye los libros de intoxicación de la CIA. Y por su libro Cosecha de amargura Conquest cobró 80.000 dólares de los exiliados fascistas ucranios.


    Las cifras del gulag



    Según Conquest (y tras él toda la propaganda imperialista) los bolcheviques mataron a 26 millones de personas, con el siguiente desglose: 12 millones de presos ejecutados entre 1930 y 1953 y otros 14 millones muertos de hambre en la década de los años veinte. También siguiendo sus cálculos, en 1950 había de 25 a 30 millones de presos en los campos de trabajo soviéticos, de los que 12 de ellos eran presos políticos, o sea contrarrevolucionarios. Añade que en las depuraciones de 1936 a 1939 fueron ejecutadas un millón de personas y otros dos millones murieron de hambre. El resultado de estas depuraciones serían 9 millones de presos políticos y 3 millones de muertos.


    Soljenitsin, un fascista-zarista que recibió el Premio Nobel de Literatura (3) en pago a sus servicios, infló todavía más las cifras de Conquest. Según él, los bolcheviques mataron a 110 millones de personas: 44 millones en la II Guerra Mundial y otros 66 millones desde la colectivización hasta la muerte de Stalin en 1953. Finalmente, calculaba que en 1953 en los campos de trabajo había 25 millones de presos.


    Estas son las cifras que luego la prensa imperialista ha reproducido millones de veces por todo el mundo, por supuesto de fuentes fidedignas.


    Los archivos del KGB



    Naturalmente, las conclusiones de la apertura de los archivos secretos por Gorbachov en 1993 no han recibido la misma dimensión informativa y sólo han alcanzado a las publicaciones científicas restringidas. Las conclusiones del estudio se han compendiado en 9.000 páginas redactadas por tres académicos rusos (Zemskov, Dougin y Xlevnjuk) nada sospechosos de simpatías stalinistas. Estas conclusiones han sido reproducidas también por Nicolas Werth del CNRS (Instituto Francés de Investigaciones Científicas) en la revista L'Histoire en setiembre de 1993, y por J. Arch Getty profesor de Historia de la Universidad de River Side en California en la revista American Historical Review.


    Todos los informes académicos son unánimes en desmentir la campaña tergiversadora.


    En la URSS en 1940 existían 53 campos y 425 colonias de trabajo, los famosos gulags. Se diferenciaban porque las colonias eran más pequeñas y con un régimen penitenciario más relajado que los campos y a ellas se destinaban los presos con condenas más reducidas. En los campos y colonias los presos no estaban recluidos en espacios cerrados sino que trabajaban y cobraban el mismo sueldo que los demás trabajadores, sobre la base del principio de que los presos no podían resultar una carga para la sociedad. Trabajaban durante su jornada laboral (7 horas diarias) y luego debían recluirse en los recintos cerrados y custodiados. En la URSS no había cárceles como las que conocemos aquí, en las que impera la ociosidad: trabajar era una obligación para todos, y no un derecho. Imperaba el conocido principio general de que quien no trabaja no come.


    En 1939 en los campos y colonias había un total de 2 millones de presos, de los que 454.000 eran contrarrevolucionarios. De ellos murieron 160.000 por causas diversas, especialmente epidemias, enfermedades contagiosas y falta de medicinas. Después de la guerra, en 1950, el número de contrarrevolucionarios presos subió a 578.000, pero el porcentaje de presos que en total purgaban sus condenas nunca pasó del 2'4 por ciento de la población adulta de aquella época.


    ¿Qué significan estas cifras? Hagamos comparaciones...


    En Estados Unidos hoy viven 252 millones de personas y hay 5'5 millones de presos en total, es decir, un 2'8 por ciento de la población adulta. Más que en la URSS de la época de Stalin. Y Estados Unidos ni padece un levantamiento armado de las proporciones de la guerra civil en la URSS, ni tampoco la amenaza exterior de ninguna potencia. Por el contrario, la URSS surge de una guerra mundial, padece una guerra civil, una invasión exterior de las grandes potencias, un sabotaje permanente de espías y contrarrevolucionarios y, finalmente, una nueva guerra mundial. A pesar de ello, el número total de presos era inferior al actual en Estados Unidos.


    En cuanto a las muertes en los campos y colonias de trabajo, los porcentajes van del 5'2 por ciento en 1934 al 0'3 por ciento en 1953, lo que hace un total aproximado de un millón de presos, la mitad de ellos en el periodo de 1934 a 1939, y siempre por causas involuntarias, como se demostró al difundirse tras la II Guerra Mundial el uso de antibióticos, que redujo notablemente el volumen de fallecimientos.


    En la URSS existió la pena de muerte, que se ejecutaba sólo en los casos más graves de levantamientos armados contra el socialismo. Dimitri Volkogonov, nombrado por Yeltsin jefe de los antiguos archivos soviéticos, ha calculado en 30.514 el número de fusilados entre 1936 y 1938 y, según cifras actuales del KGB, desde 1930 hasta 1953 habrían sido condenados a muerte 786.000 detenidos.


    Pero esta última cifra no parece convincente y puede referirse al total de ejecuciones entre delincuentes comunes y contrarrevolucionarios. Quizá pueda deberse también a que el KGB contabilizó todas las sentencias de muerte, incluso aquellas que luego no se ejecutaban y se conmutaban por otras. En todo caso, puede decirse que los fusilamientos en una de las fases más aguda de la lucha de clases en la URSS entre 1936 y 1939, la época llamada del gran terror entre los imperialistas, serían de unos 100.000. Por tanto, muy lejos de los millones de la propaganda con la que nos han bombardeado durante años.


    Pero hay detalles muy poco conocidos. Por ejemplo, hasta 1937 la pena máxima establecida por las leyes soviéticas era de 10 años, y el 82 por ciento de los condenados lo eran a penas inferiores a 5 años. Las penas dictadas por los tribunales populares eran algo superiores, pero en todo caso, sólo el 51 por ciento de los contrarrevolucionarios fueron condenados en 1936 a penas superiores a los 5 años. Cuando en 1937 se elevó el tope de las penas, sólo el 1 por ciento de los contrarrevolucionarios fueron condenados a penas superiores a los 10 años. Ni existía la condena a perpetuidad como en Estados Unidos, ni nadie cumplía condenas de más de 20 años, como en España.


    Los comentarios, una vez más, sobran.


    Los convictos del gulag

    Pero todas esas cifras expuestas no nos daría una imagen ni siquiera aproximada de la URSS en los años treinta y las durísimas condiciones en las que se desarrollaba la lucha de clases de los obreros y los campesinos pobres. Pese a la colectivización, los kulaks no desistieron en su empeño de doblegar a los campesinos pobres, asesinando a los militantes comunistas, a los funcionarios del Estado y a los cooperativistas, incendiando las cosechas, provocando plagas, matando a los animales de trabajo y provocando el hambre. El Partido Comunista y los campesinos pobres tuvieron que luchar en las condiciones más adversas porque los kulaks contaban con importantes apoyos exteriores y tenían experiencia de años en el control de todos los resortes del poder en el campo. Sin duda la represión debió ser dura y los kulaks más destacados por sus crímenes fueron justamente ejecutados o condenados a los campos de trabajo. No obstante, de los 10 millones de kulaks existentes antes de la colectivización sólo resultaron condenados 1'8 millones de ellos a diversas penas.


    Es seguro que cuando la lucha es tan encarnizada y de tan vastas proporciones, se produjeron errores, injusticias y venganzas particulares. Pero en su conjunto, la lucha fue acertada, permitió subsistir a la URSS y salvó aún muchas mas vidas de las que costó. Y sobre todo: esas vidas que se salvaron eran las de los obreros, los campesinos pobres, los cooperativistas y la población en general de todos los pueblos de la URSS.


    Además, la situación no se ceñía exclusivamente al campo. También en las fábricas y en el Ejército ocurría algo parecido. Numerosos cuadros y técnicos provenían de las filas de la burguesía, ya que eran cuadros cualificados de los que no se pudo prescindir inicialmente. La mayor de parte de ellos colaboraron lealmente con los obreros en los planes quinquenales, pero otros saboteaban la producción, retrasaban los suministros, destruían la maquinaria y boicoteaban las tareas, causando un extraordinario perjuicio a la producción, en unos momentos clave en que la amenaza exterior del imperialismo acechaba.


    La revolución, cabe concluir, no es un camino de rosas, desgraciadamente. Pero no será porque los revolucionarios estén sedientos de sangre. Es seguro que si los capitalistas renunciaran voluntariamente a sus privilegios, todo resultaría más fácil. La Historia demuestra que eso no ha sucedido nunca y que los que lo tienen todo no dudan en masacrar a los que no tienen nada para salvaguardar sus prebendas. Y luego encima nos vuelven la historia del revés.


    Notas:


    (1) Black deeds of the Kremlin.
    (2) Harvest of sorrow.
    (3) Por sus libros Archipiélago gulag y Un día en la vida de Ivan Denisovich.


    Seis meses después de aparecer este artículo, el diario La Vanguardia de 5 de junio de 2001 publicó una entrevista sobre este mismo tema con el historiador ruso Viktor Zemskov, al cual aludimos en el artículo. El historiador dice que es la primera entrevista que concede a la prensa extranjera, que no se ha interesado para nada en restablecer una falsedad millones de veces repetida: Ya es hora de que la propaganda dé paso a la historia, y la suposición al documento. Hace diez años que en Rusia se sabe que Stalin y su régimen mataron mucho menos de lo que se ha dicho, comienza a decir el periodista en el encabezamiento, mientras que Zemskov dice que en Occidente se habían engañado mucho al respecto, es decir, sobre el volumen de la represión. El Estado soviético llevaba un control absoluto y preciso de cada detenido y de cada fusilado: La estadística del Gulag es considerada por nuestros historiadores como una de las mejores [...] Un solo caso de un preso desaparecido en un naufragio o fugado, genera todo un dossier de documentos y correspondencia. Como es natural, no se dice absolutamente nada de los motivos por los cuales fueron enviadas al Gulag todas esas personas. Zemskov confirma también que el principal manipulador de las estadísticas ha sido Robert Conquest, cuyas cifras de represaliados y muertos quintuplican la evidencia documental, dice Zemskov, aunque no explica el perfil biográfico de Conquest. Según las conclusiones que extrae el propio periodista, en el momento culminante de la represión estalinista, el ‘gran terror’ de 1937-1938 en la URSS se practicaron 2'5 millones de detenciones, y entre 1921 y 1953 se fusiló por motivos políticos a 800.000 personas. Pero el historiador no dice fusilados sino algo bien distinto: condenados a fusilamiento, es decir, que no existe confirmación de que la pena se ejecutara en todos los casos, por lo que debe tomarse como una aproximación. Esta cifra coincide aproximadamente con la que nosotros adelantamos y las diferencias pueden deberse a que nosotros tomamos un periodo de tiempo más corto.


    Muchos de los millones de muertos imputados al comunismo en la Unión Soviética provienen de la hambruna en Ucrania, supuestamente a consecuencia de la colectivización. El periodista canadiense Douglas Tottle publicó un libro titulado Fraude, hambre y fascismo: el mito del genocidio ucraniano, de Hitler a Harvard (Fraud, famine and fascism. The Ukrainian Genocide Myth from Hitler to Harvard, Toronto, Progress Book, 1987). La colectivización se inició a finales de 1929 y el hambre apareció en 1934 (casualmente al año siguiente de la llegada de Hitler al gobierno de Berlín). En su libro Tottle demuestra que las fotografías publicadas, que exhiben supuestas escenas de niños muertos de hambre, se tomaron, en realidad, de publicaciones de 1922 mostrando las muertes de hambre causadas por la intervención de ocho potencias imperialistas en la guerra civil de 1918-1921.


    Estas falsificaciones también han sido denunciadas por Louis Fisher, corresponsal en Moscú del periódico americano The Nation. Fisher denunció que el periodista M. Parrot, el auténtico corresponsal de la cadena Hearst en Moscú, envió reportajes que jamás se publicaron acerca de las excelentes cosechas en Ucrania. Tottle demuestra que el periodista que envió durante mucho tiempo los reportajes y fotografías falsos sobre el hambre en Ucrania, Thomas Walker, se llamaba en realidad Robert Green, que se había escapado de una cárcel de Colorado. Cuando Green regresó a Estados Unidos fue detenido y confesó al tribunal que jamás había estado en Ucrania y que sólo estuvo cinco días en Moscú.


    Sobre los millones de muertos de hambre en Ucrania existe una curiosa carta en los archivos del Ministerio francés de Asuntos Exteriores escrita por su embajador en Moscú Charles Alphand y dirigida a Paul Boncour, el titular entonces del Ministerio en París, de fecha 13 de setiembre de 1933. La carta relata un viaje por la Unión Soviética de Alphand acompañando a Herriot. Dice así:


    Invitado oficialmente por el gobierno soviético para participar en el viaje de Herriot al sur de la URSS, seis días en Ucrania y en el norte del Cáucaso [...]


    Este viaje [...] ocasionó manifestaciones de lo más cariñosas respecto a Francia que por todas partes recibió los aplausos unánimes de la muchedumbre soviética sin que [...] hubiera una nota discordante. El sólo hecho de que se les haya permitido e incluso provocado, muestra el deseo de los gobernantes de mostrar su deseo de acercamiento con Francia.


    Además de museos y monumentos antiguos, hemos visitado el mayor número posible de fábricas y explotaciones agrícolas [...] maravillado por el Dnieprostroi donde, además, se encuentra la fábrica hidroeléctrica más importante de Europa. Sobre una estepa rusa se eleva desde hace cuatro años una ciudad de 150.000 habitantes, de los que 40.000 son obreros [...] Salvo para el aluminio (sólo se logró un sexto de lo previsto), las fábricas aún están en fase de equipamiento y la producción no alcanzará su pleno rendimiento hasta dentro de tres o cuatro años, según los técnicos que he podido consultar. Visita a las fábricas de panificación de Kiev, de turbinas y tractores de Jarkov, maquinaria agrícola, cosechadoras en Rostov, rodamientos y motores en Moscú. Concordando esas constataciones de las informaciones ya proporcionadas al Departamento sobre las formidables industrias de los Urales (Magnitogorsk y Kuznietsk), sobre los proyectos hidroeléctricos del Volga y de Siberia, sobre las fábricas de Gorki y de Leningrado, se ve el esfuerzo industrial enorme del Gobierno de los Soviets. Dada la peculiar situación de la URSS, el único país del mundo que progresa, ese desarrollo no puede perjudicar a las industrias europeas, más que cerrándoles el mercado ruso, porque las posibilidades de absorción de ese mercado son tan grandes que pasarán 50 o incluso 100 años antes de que los Soviets alcancen una sobreproducción que no sean capaces de absorber por ellos mismos. Pero hay un grave problema [...] el de los transportes: insuficiencia de la red ferroviaria y vial [...] En esta vía [...] podememos plantearnos la colaboración franco-soviética.


    Al margen de la cuestión industrial, se desprende una impresión del viaje a la URSS, el de un esfuerzo en la construcción de alojamientos para una población que en diez años aumenta la población de Francia. Lo mismo en Moscú que en Leningrado de un plumazo se alzan grandes casas obreras casi en cada calle, pero el éxito más grande desde el punto de vista del urbanismo está en Jarkov donde en cuatro años una ciudad entera de aspecto netamente americano se ha edificado al lado de la ciudad antigua.


    En fin, una de las partes mas importante de nuestra gira ha sido la visita a las organizaciones soviéticas en Ucrania y en el norte del Cáucaso, el centro mismo de los territorios donde, según recientes campañas de prensa, reinaba un hambre comparable a la de 1922.


    Usted verá, me habían dicho, que en el último momento esta parte del viaje será suprimida; no le llevarán a ese infierno de miseria. Para encontrar en Moscú a Molotov, que partía de vacaciones, se suprimió del programa la excursión a Crimea que tenía un carácter particularmente turístico; el viaje a Ucrania se desarrolló normalmente. Hemos atravesado de parte a parte, en los dos sentidos, en ferrocarril, este inmenso campo de cereales cuyos cultivos se interrumpen allá donde no alcanza la vista, de espeso humus negro que hace innecesario el abono. A 60 y 70 kilómetros de las ciudades, hemos visitado koljoses y sovjoses, y volvemos con la impresión muy clara de la falsedad de las noticias difundidas en la prensa y la convicción que yo esbocé en mi correspondencia de una campaña inspirada por Alemania y los Rusos blancos deseosos de oponerse al acercamiento franco-soviético.


    Antes de recorrer el país, yo mismo me he hecho eco de esas habladurías difundidas por los enemigos del régimen y tengo hoy la certidumbre de su exageración.


    Sin duda, se nos dirá, los eslavos, después del Potemkin, tienen un maravilloso sentido de la puesta en escena, sólo os han mostrado lo que querían que viérais, ¿cómo pretende Usted, en una excursión de una semana, no hablando ruso, apercibirse del estado de una región tan extensa? Sin embargo, hemos mirado por las ventanas durante el trayecto de más de 3.000 kilómetros, y no se ha podido trucar completamente la población, que nos ha parecido en el mejor estado físico y de vestuario que la de las ciudadades del norte, de donde venimos. Nuestro coche ha podido aplastar pollos de más de cuatro meses; nos hemos dado cuenta de la extensión de esos campos que acaban de proporcionar una cosecha que todos están de acuerdo en calificar de excepcional. Si verdaderamente millones de hombres estuvieran muertos de hambre en esas regiones, los infortunados hubieran comido sus pollos antes de pensar en alimentarse de cadáveres. Hubieran sido necesarios millones de soldados para impedirles comerse las semillas.


    ¿Qué dicen a este respecto las autoridades que hemos interrogado? El año pasado tuvo lugar efectivamente, un episodio de los más graves de la Revolución para la aplicación del régimen colectivista en la agricultura. En esas regiones particularmente ricas, hemos tenido que luchar contra los campesinos ricos que no cultivaban por sí mismos sus tierras sino que utilizaban asalariados; contra esos kulaks, más o menos abiertamente sostenidos por Alemania, que lleva en Ucrania su campaña separatista. Con la esperanza de desórdenes graves, esos elementos contrarrevolucionarios intentaron suscitar la huelga de brazos caídos. De ahí resultó una disminución de la producción de cereales que en un momento dado amenazó seriamente Moscú y supuso no solamente graves dificultades en las regiones donde se organizó el sabotaje de la cosecha, sino también la obligación de imponer restricciones importantes en la distribución de víveres. Que ha habido hambre está fuera de duda. Pero por una acción enérgica del poder central, acción combinada de la policía y de los elementos políticos comunistas, gracias a ciertas concesiones ofrecidas al interés personal (propiedad de una vaca y de productos de la huerta), la situación ha podido ser restablecida durante estos últimos meses y Stalin, según una expresión de Radek [...] ha ganado su ‘batalla del Marne’ agraria.


    Dos ejemplos típicos de esta campaña y de las dificultades [...] nos los ofreció Kalinin, a quien interrogamos sobre este grave problema del hambre. Nos dio el ejemplo de la comuna de Tver que hoy lleva su nombre, donde hay tres koljoses. El primero ha trabajado muy bien, ha realizado una buena cosecha y sus miembros han obtenido buenos beneficios; el segundo ha alcanzado los dos objetivos; pero el tercero, por impulso de nuestros adversarios, ha saboteado la cosecha y sus afiliados han corrido el peligro de morir de hambre. A petición mía [de Kalinin], el Gobierno les ha hecho llegar ayuda. A causa de ello, me he atraído la enemistad de los otros dos koljoses que pensaban que no importaba hacer las cosas mal si, no haciendo nada, se obtenía sin embargo la subsistencia [...]


    El segundo ejemplo de Kalinin es el siguiente: el año pasado faltó la leche en Moscú y se restringió la distribución incluso a los niños y a los obreros empleados en trabajos nocivos. Pero la persona encargada de la distribución era precisamente el gran negociante de preguerra que aseguraba el mismo servicio bajo el régimen zarista. El Presidente Kalinin llamó a ese fucionario para preguntarle cómo con una cantidad doble de leche no llegaba para suministrar a las categorías restringidas indicadas. El interesado apenas tuvo que mostrar que la cantidad era hoy insuficiente porque antes la leche era un privilegio de la clase noble y rica de Moscú.


    Aumento considerable de las necesidades, resistencias políticas de los elementos reaccionarios, tales son las causas del desequilibrio que revuelve nuestros espíritus occidentales pero que parecen naturales al espíritu eslavo fatalista que, poco deseoso de intereses inmediatos individualistas, está centrado en el cumplimiento del amplio prgrama que se ha propuesto.

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    Re: GULAGS : Mito y realidad.

    Mensaje por Leningrad el Lun Ene 18, 2010 3:39 am

    Si habré hecho rular veces ese artículo... Por cierto, perdón por no avisar antes, he movido a URSS el tema, como sugería SS18. ¡Salud!

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    Re: GULAGS : Mito y realidad.

    Mensaje por AsturcOn el Lun Ene 18, 2010 7:23 am

    Leningrad escribió:Si habré hecho rular veces ese artículo... Por cierto, perdón por no avisar antes, he movido a URSS el tema, como sugería SS18. ¡Salud!

    Eso que te honra camarada. Cuanto mas propaguemos nuestras ideas, mas posibilidades tendremos de que todo el mundo las tenga al alcance. De esconderlo, manipularlo y censurarlo ya se encargan bien los fascistas y neo-liberales.

    Saludos camarada.


    Última edición por AsturcOn el Lun Ene 18, 2010 1:09 pm, editado 1 vez

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    Re: GULAGS : Mito y realidad.

    Mensaje por Maqui el Lun Ene 18, 2010 11:34 am

    Eliminas a los elementos contrarevolucionarias y además trabajan para mantener el sistema que intentaron derrocar, ¿qué mas se puede pedir?

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    Re: GULAGS : Mito y realidad.

    Mensaje por Radionrojo el Lun Ene 18, 2010 12:10 pm

    Documental troskista :








































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    Re: GULAGS : Mito y realidad.

    Mensaje por AsturcOn el Lun Ene 18, 2010 1:06 pm

    “Ellos se atrevieron” es un documental sin duda bastante bien realizado, pero siguiendo con la tradición anti-estalinista.

    Me gustó mucho este documental cuando lo vi por primera vez y desde luego que comparándolo con la biografía de Stalin de canal de historia, este es un documental que se deja ver hasta el final, pero cuando hablan de Stalin lo hacen desde la falsedad y la hipocresía puramente trotskista. Me da la sensación de que el director de este documental aun no ha madurado lo suficiente su noción sobre el Marxismo-leninismo.

    Cuando se ignoran los logros conseguidos bajo las peores circunstancias posibles, cuando se ignoran las grandes gestas militares sobre los fascistas, se esta rozando la pedantería.

    No ha sido gracias a Trotsky que la Unión Soviética lograra situarse en el mundo como una potencia en la industria, la ciencia, la economía, el ejercito y los derechos sociales.

    No ha sido gracias a Trotsky que la Unión Soviética derrotara a los invasores fascistas de Alemania y Japón. Porque si se hubiera hecho lo que Trotsky quería, ninguno de los logros y conquistas se podrían haber realizado jamás y los rusos hoy hablarían y pensarían en alemán.

    Son precisamente documentales como este los que comen el cerebro de la gente que buscando la alternativa al capitalismo y el fascismo se enrolan equivocadamente en la contra-revolución.

    ¿Ha conseguido algo el trotskismo en el mundo?

    No ha conseguido nada mas que ayudar al capitalismo y al fascismo a envenenar el alma de trabajadores que terminan luchando contra ellos mismos, por ese motivo el trotskismo jamás ha triunfado en ningún país del mundo, porque haya donde han intentado asentarse los trotskistas, les han cerrado las puertas en las narices.

    Con todo lo dicho el documental merece la pena verlo.

    Camarada Maqui, como has podido ver no me olvido de los contra-revolucionarios nunca.

    Saludos.


    Última edición por AsturcOn el Mar Ene 19, 2010 1:50 am, editado 1 vez

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    Re: GULAGS : Mito y realidad.

    Mensaje por carlos el Lun Ene 18, 2010 1:28 pm

    el articulo de antorcha organo teorico del PCEr es buenisimo

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    Re: GULAGS : Mito y realidad.

    Mensaje por Leningrad el Lun Ene 18, 2010 2:55 pm

    carlos escribió:el articulo de antorcha organo teorico del PCEr es buenisimo

    Si tienes ocasión súbelo, porque la página ya ha sido (como otras) bloqueada hace tiempo.

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    Re: GULAGS : Mito y realidad.

    Mensaje por RDC el Lun Ene 18, 2010 3:22 pm

    El artículo de Antorcha es el que dices tú esto:

    Leningrad escribió:Si habré hecho rular veces ese artículo... Por cierto, perdón por no avisar antes, he movido a URSS el tema, como sugería SS18. ¡Salud!

    Laughing Laughing Laughing

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    Re: GULAGS : Mito y realidad.

    Mensaje por Leningrad el Lun Ene 18, 2010 4:02 pm

    RDC escribió:El artículo de Antorcha es el que dices tú esto:

    Leningrad escribió:Si habré hecho rular veces ese artículo... Por cierto, perdón por no avisar antes, he movido a URSS el tema, como sugería SS18. ¡Salud!

    Laughing Laughing Laughing

    Mea culpa, pensé que se refería a un artículo sobre el "documental" que han posteado antes XDD

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    Kolima, a 50 grados bajo cero

    Mensaje por Amanecer Rojo el Mar Feb 02, 2010 8:56 am

    Según contaba Ryszard Kapuscinski en su obra El imperio (Anagrama, Barcelona, 2003), la narración de su periplo por la Rusia soviética entre 1989 y 1991, y que narran la descomposición del régimen, el topónimo de Kolimá debería de formar parte de otros que como Auschwitz, Treblinka, Hiroshima y Nagasaki, marcan las mayores tragedias humanas del siglo XX.

    Los escépticos del horror estalinista deberían tomar nota sobre este nombre, situado en el extremo oriental de siberia, entre el Ártico y el mar de Ojotsk, espacio donde se encuentra la región de Kolimá con sus yacimiento auríferos, y que puede considerarse como el más despiadado anillo de todo los que conformaron el inenarrable archipiélago del Gulag, acrónico ruso de Glávnoie Upravlenie Lagueréi, o sea dirección General de los Campos), zona a la que fueron a parar buena parte de los prisioneros marcados por un “T” de “trotskista.

    Fue acusado de difundir propaganda “antisoviética”, y fue trasladado a aquel lugar donde los escupitajos, literalmente, se congelaban en el aire. Todo cuanto nos cuenta el autor nos estremece. Hombres que trabajan dieciséis horas al día, con temperaturas en torno a los cincuenta grados bajo cero. Nieve y niebla. Piojos en las ropas. Tifus y escorbuto. Desnutrición y agotamiento. Llagas en las manos. Cuatro horas por noche para dormir. Hombres que no pesan más de cincuenta kilos. Un rancho compuesto de una sopa aguada y unas pocas gachas. Presos que se automutilan. Que se suicidan o lo intentan, sin lograrlo. Palizas de los guardias. Robos de los propios reclusos, que se roban unos a otros la comida y los abrigos. Dedos tiesos por la congelación. El pan duro visto como si fuese un pastel. Hambre y frío. Siempre el hambre y siempre el frío dominando sus vidas.

    Lenta pero de manera inexorable, están apareciendo los escasos testimonios de los contados superviviente de la tentativa estalinista de aplicar una “solución final” contra las oposiciones, especialmente la ligada con León Trotsky como dará cuenta Isaac Deutscher en el tercer volumen de su trilogía sobre el personaje, y reconstruirá todavía con mayor detalle Pierre Broué en su imprescindible obra Comunistas contra Stalin, ya a punto de publicarse por la editorial Sepha. Poeta, novelista y revolucionario ruso nacido en Vologda, Varlam Shalámov (Vólogda, 1907-Moscú, 1982), es con toda probabilidad el testigo más concienzudo y lúcido de una experiencia que ha llevado a Nikolai Dostal, el autor de una miniserie más sobre su obra, El testamento de Lenin que la TV rusa emitió este verano y que esperamos nos llegue aquí, a proclamar certeramente: “Soljenitsin solo entró en el primer círculo del infierno estalinista, mientras que Shálamov descendió hasta el fondo .

    Varlam fue hijo de un cura ortodoxo que trabajó como periodista en un diario de Moscú, pero su vínculos militantes con el comunismo antiestalinista le hacen que pase dieciséis años de reclusión en Kolimá (1937-1953), en el que estimaciones prudentes calculan que murieron no menos de tres millones d reclusos. Con un estilo desnudo y detallado que nos ayudan a situarnos en un lugar imposible, Varlam describe el frío atroz que pegaba los cabellos helados a los barrotes de la litera, las llagas del escorbuto, las jornadas de trabajo exterminador, la desnutrición y el hambre siempre presentes, los suicidios y las autolesiones, el ambiente agobiante de represión impuesto por los presos comunes que mantenían situaciones de privilegios sobre los “contrarrevolucionarios”, y como ya ha descrito en una situación paralela Primo Levi, la abyección y la miseria moral: “Carecíamos de orgullo, de amor propio, y tanto los celos como la pasión se nos antojaban conceptos marcianos y, en cualquier caso, insignificantes. Era mucho más importante sabérselas arreglar uno, en invierno, aterido de frío, para abrocharse los pantalones: hombres adultos lloraban a veces al no conseguirlo”.

    Sus relatos se titulan El pan, La leche condensada, o Vaska Denisov, el ladrón de cerdos. Y aunque tienen cierto hilo argumental, se pueden leer como cuentos independientes, sin perder su frescura y fina ironía. "No se mostraba el termómetro a los trabajadores, era además completamente inútil. Había que salir con cualquier temperatura. Los más viejos se pasaban el termómetro, si hay neblina, hace 40º bajo cero; si respiramos sin mayor dificultad, pero el aire se exhala acompañado de ruido, quiere decir que hace menos de 45º; y si la respiración es ruidosa y está acompañada de una agitación visible, hace menos 50º". Shalámov es capaz de relatar con crudeza de acero el fusilamiento o la muerte por inanición de un prisionero, y envolvernos con minimalismo poético en la descripción de un árbol de la taiga.

    Comprometido con unas vivencias especialmente estremecedoras, a Shalamov le podría haber bastado la crónica periodística de la denuncia, como hizo el torvo Soljenitsin, sin embargo, a pesar de las enormes dificultades en que consiguió escribir, optó por el camino del estilo. De ahí que se haya dicho que los Relatos de Kolimá no son sólo un testimonio del horror de los campos, sino todo un ejercicio único de estilo que le convierten en uno de los grandes de la literatura rusa (o más bien soviética) del siglo XX junto a Isaac Babel, asesinado también por los verdugos estalinistas, o Andréi Platónov, cuyas Cartas a Stalin fueron motivo de una notable adaptación teatral.

    Así pues, estos Relatos, editados en 1978, se erigen como un testimonio de primera mano de estos años de GULAG, todo en un rosario de 103 pequeñas historias que constituyen una crónica de la degradación y la deshumanización de la vida en los campos de prisioneros de Stalin. Discípulo ferviente de Chejov, Shalámov construye una obra de un alto valor literario y se trata de uno de esos raros casos en los que la poesía asoma en medio del horror En los sesenta sus relatos comienzan a circular clandestinamente en los círculos culturales de Moscú, hasta que cruzan la frontera y se publican en Londres en 1972. En Rusia, los Relatos no verían la luz hasta 1987 pero ya antes se habían convertido no sólo en un símbolo de la disidencia sino en todo un mito literario, gracias en parte a la fundación auspiciada por su viuda y financiada con aportaciones de sus lectores. Su narración que complementa otras como las de Evgenia Guinzbourg (El vértigo, sobre el que se puede encontrar un trabajo mío en Kaos), y que igualmente se sitúa en una concepción de la historia y de la realidad soviética muy lejana a la más conocida de Aleksandr Soljenitsin. Mientras que Soljenitsin invoca a dios y a las tradiciones rusas –tradiciones burocráticas despiadadas heredadas de siglos de zarismo-, Shalámov no espera nada más que comprender y ofrecer su testimonio como homenaje a sus compañeros de lucha. Porque como explica Pierre Broué, esta es la historia de una resistencia comunista contra el estalinismo.

    Shalámov sería también autor de cinco libros de poemas, entre ellos, Encendedor (1961) y Camino y destino (1967). Su actitud indómita le llevaría a morir en el mayor anonimato en 1982 en un hospital psiquiátrico donde fue internado contra su voluntad. Su obra resuma profundos sentimientos humanos -el amor, la amistad, la envidia, el ansia de gloria, la misericordia o la honradez- nos habían abandonado con la carne con la que nos vimos privados durante nuestra prolongada hambruna. En la insignificante capa muscular que aún quedaba adherida a nuestros huesos, y que aún nos permitía comer, movernos, respirar, e incluso serrar leña o recoger con la pala piedras en la carretilla por los inacabables tablones de madera en las mimas de oro, en esta capa muscular sólo cabía el odio, el sentimiento humano más imperecedero". Este libro, primer volumen de seis, traducido por Ricardo San Vicente y revisado por Julio Hurtado, es asombroso y desgarrador. Desgarrador porque nos habla de las penurias de los hombres en un infierno blanco. Asombroso porque está narrado con una prosa sobria y precisa, y también porque nos ayuda a pensar y comprender el combate de una generación militante cuya integridad contrasta con la vileza del sistema burocrático.


    Fuente: http://www.kaosenlared.net/noticia.php?id_noticia=50280

    No estoy muy ducho en informacion, asi que me gustaria saber la opinion de los camaradas sobre este tema.

    Salud

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    Re: GULAGS : Mito y realidad.

    Mensaje por NSV Liit el Mar Feb 02, 2010 10:49 am

    No tengo mucho tiempo ahora, solo que me ha llamado una cosa la atención:



    Andréi Platónov, cuyas Cartas a Stalin fueron motivo de una notable adaptación teatral.

    creo que no es Andrei Platónov, sino Mijail Bulgákov el autor de las Cartas a Stalin... como todo el resto de los datos sean igual de fiables, mal vamos...

    en el que estimaciones prudentes calculan que murieron no menos de tres millones d reclusos

    pues eso, lo que pensaba... otro artículo más con datos inventados o erroneos. Según los datos de los archivos en el Gulag murió menos de 1 millón de personas y ojo, la mayoría eran presos comunes (además murieron por las difíciles condiciones de vida, no porque hubiera una intención de matarlas).

    (véase http://ondrias.sk/index.php/knihy/knihy.html?task=mdownload&id=13 - es un archivo en PDF)

    Pero bueno, ahora no tengo tiempo, ya lo comentaré más detenidamente después.

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    Re: GULAGS : Mito y realidad.

    Mensaje por Invitado el Mar Feb 02, 2010 10:56 am

    los escupitajos, literalmente, se congelaban en el aire.

    Pues como en la mayor parte de la URSS... Laughing

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    Re: GULAGS : Mito y realidad.

    Mensaje por NSV Liit el Mar Feb 02, 2010 2:38 pm

    El documento PDF que dejé antes es este:

    J. Arch Getty, Gabor Rittersporn, Victor Zemskov: Victims of the Soviet Penal System in the Pre-War Years: A First Approach on the Basis of Archival Evidence. American Historical Review, 98 (October 1993) 1017-1049

    que se basa en el estudio de los archivos soviéticos. Así que es lo que hay, los que dicen otra cosas, se lo sacan de la manga y de hacer malabarismos con los números y sobre todo de mentir al personal.

    En el texto aparece una tabla muy interesante sobre el Gulag, con la población del Gulag entre 1934 y 1953 y se detalla la población total del Gulag, la de los campos del NKVD así como la población presa en otros sitios, los que huyeron, recapturados, etc,etc, y también los que murieron:

    1934: 26,295
    1935: 28,328
    1936: 20,595
    1937: 25,376
    1938: 90,546
    1939: 50,502
    1940: 46,665
    1941: 100,997
    1942: 248,877
    1943: 166,967
    1944: 60,948
    1945: 43,848
    1946: 18,154
    1947: 35,668
    1948: 27,605
    1949: 15,739
    1950: 14,703
    1951: 15,587
    1952: 10,604
    1953: 5,825

    lo que hace un total de: 1,2 millones (he redondeado hacia arriba un poco). - antes con las prisas calculé mal...

    Pero ahora fijaos, entre 1941 y 1945, que es durante el periodo de la 2 Guerra Mundial... tenemos algo más de 620 mil muertos.

    O sea: más de la mitad de los muertos en el Gulag mueren a consecuencia de las penalidades que sufre el país durante la guerra mundial !!! Y por cierto, en un momento en que todo el país estaba sufriendo esas durísimas condiciones. Recuérdese que en la URSS hubo todavía en 1946-47 hambrunas a consecuencia de la destrucción que sufrió el país a causa de la guerra.

    Eso, sin contar, claro está que solo la tercera parte de los presos del Gulag lo estaban por motivos políticos, el resto eran presos comunes.

    Interesante gráfica de la wikipedia:



    Vamos, que el autor no parece haberse informado mucho sobre lo que escribe y eso que se supone que es de izquierdas. La cuestión ahora es, ¿se trata de propaganda o de ignorancia pura y dura?

    Pero sigamos:


    Ryszard Kapuscinski en su obra El imperio

    empezamos bien, autor polaco y anticomunista (y por tanto nada objetivo), si no recuerdo mal en ese mismo libro menciona el tema del Holodomor y habla de no se cuantos millones de muertos... cosa que también es mentira, como se puede ver en su tema del foro.

    el topónimo de Kolimá debería de formar parte de otros que como Auschwitz, Treblinka, Hiroshima y Nagasaki, marcan las mayores tragedias humanas del siglo XX.

    poca vergüenza que tienen algunos... se me ocurren a mí muchos otros sitios que deberían estar en esa lista mucho antes que Kolimá.

    Y cuántas menciones al fascista de Solzhenitsin...que por cierto, no se escribe Soljenitsin (puede que en francés sí, pero no en español)...

    Respecto a las condiciones de vida, no dudo que Shalamov cuenta la verdad de lo que vivió (no he leído sus libros, aunque tengo curiosidad), pero es que esas condiciones, como el frío, etc, eran propias de la zona y también lo sufrían la población local (probablemente incluso hoy), y eso sin contar los efectos brutales de la guerra. De hecho, Shalamov estuvo justo en el peor periodo, durante la 2GM en Kolymá.

    Por cierto, muy acercado el comentario de SS-18, curioso que muchos no se den cuenta de ese pequeño detalle, o quieren hacerlo...

    Un saludo

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    Re: GULAGS : Mito y realidad.

    Mensaje por Invitado el Mar Feb 02, 2010 3:57 pm

    Por cierto, muy acercado el comentario de SS-18, curioso que muchos no se den cuenta de ese pequeño detalle, o quieren hacerlo...
    Es que lo que evidencia el contencioso propagandistico de un documento son esos detalles entre otros los que se vislumbra la intencionalidad de una noticia, son obviedades que se menciónan de forma amarillista o sensacionalista.

    Tambien el asunto de estar en un gulag durante la SGM , para quejarse de las condiciónes de un gulag, que dudo mucho que fuesen peores que las condiciones debajo de territorio ocupado de las ordas NAZIS.

    Asi algo aportaria a su nación con su trabajo.

    Menciona las horas, ¿pues cuantas horas trabajaba la gente en las indutrias para armar y sostener a sus maridos , hermanos, hijos en el frente? no va a ser este tipo el más listo encima



    Fue acusado de difundir propaganda “antisoviética”, y fue trasladado a aquel lugar donde los escupitajos, literalmente, se congelaban en el aire. Todo cuanto nos cuenta el autor nos estremece. Hombres que trabajan dieciséis horas al día, con temperaturas en torno a los cincuenta grados bajo cero. Nieve y niebla. Piojos en las ropas. Tifus y escorbuto. Desnutrición y agotamiento. Llagas en las manos. Cuatro horas por noche para dormir. Hombres que no pesan más de cincuenta kilos. Un rancho compuesto de una sopa aguada y unas pocas gachas. Presos que se automutilan. Que se suicidan o lo intentan, sin lograrlo. Palizas de los guardias. Robos de los propios reclusos, que se roban unos a otros la comida y los abrigos. Dedos tiesos por la congelación. El pan duro visto como si fuese un pastel. Hambre y frío. Siempre el hambre y siempre el frío dominando sus vidas

    Pues vaya, que diferentes debian de ser las condiciones en el frente , bajo ocupacion NAZI, o en las ciudades sitiadas como Leningrado donde hubo canibalismo.

    Como cambia una noticia cuando intentas darle un dramatismo especial anulando la situación de la época.

    Por lo menos no estuvo en una de las miles de ciudades y miles de pueblos que quemaron junto a todos sus habitantes, por lo menos no fue uno de esos 20 millones se civiles sovieticos que asesinaron brutalmente los NAZIs, si es que por quejarnos que no quede.
    Que diga gracias a estar en un gulag comiendo sopa y no en Leningrado viendo a niños morir de hambre. Esta intencionalidad de especificar el dolor en uno es intencionada y la forma de expresar en el documento las circunstancias , es puro sensacionalismo.

    Si deverdad hay gente que no tuvo ni ha tenido verguenza...

    NSV Liit interesantisimo y gran aporte el tuyo.

    Se nota que cada vez estamos con gente que se lo trabaja.

    Muchisimas gracias.

    Muevo el post a un sitio mas especifico.

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    Re: GULAGS : Mito y realidad.

    Mensaje por Roland el Jue Feb 04, 2010 2:55 pm

    Yo creo que en cada uno de nuestros países (los que están bajos gobiernos izquierdistas) hacen falta unos cuantos gulags, sería el sitio ideal para los antisociales, corruptos, burgueses apátridas y demás lacra contrarrevolucionaria...

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    Re: GULAGS : Mito y realidad.

    Mensaje por Camarada Víctor el Jue Feb 04, 2010 8:35 pm

    Los gulags existían, pero no eran los campos de la muerte que nos han hecho creer.


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    Re: GULAGS : Mito y realidad.

    Mensaje por italiano43 el Jue Abr 01, 2010 11:01 pm

    Los gulag son necesarios y los apoyo!
    Aun que no fueron como lo pintan los trotskos, anarkos y capitalistas.

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    Re: GULAGS : Mito y realidad.

    Mensaje por marki-punk el Vie Abr 02, 2010 8:55 am

    Creo que en Espa?a harían falta unos cuantos gulags en lugar del falso sistema de reinserción que tenemos

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    Re: GULAGS : Mito y realidad.

    Mensaje por NSV Liit el Sáb Jul 10, 2010 10:53 pm

    El autor del blog Salsa rusa ha traducido al español el trabajo de Víktor Zemskov sobre el Gulag que hemos mencionado en algunas ocasiones. Todo datos y estadísticas son de los archivos, datos objetivos sobre los que han trabajado historiadores de verdad, no propagandistas malintencionados, y por supuesto no hay nada semejante a las payasadas que suelen contar los (paletos) anticomunistas. Por supuesto el texto no es nada pro-comunista, más bien todo lo contrario, pero los datos son los datos.


    http://salsarusa.blogspot.com/2010/07/gulag-i.html

    Unas cuantas citas de Víktor Zemskov:

    la sociedad soviética y extranjera se encuentra completamente bajo la influencia de los datos estadísticos inventados que no se corresponden a la realidad histórica, contenidos en los trabajos de autores extranjeros (R. Conquest, S. Cohen y otros), así como en publicaciones de investigadores soviéticos (R.A. Medvedev, V.A. Chalikova y otros). Además, en los trabajos de todos estos autores la diferencia con las estadísticas auténticas nunca va en el sentido de la disminución sino exclusivamente en dirección de su aumento. Da la impresión de que compiten entre ellos para sorprender a los lectores con cifras, por decirlo de algún modo, astronómicas.
    (esto última me suena, hemos visto algo parecido con el sinvergüenza de Sistiaga y su lamentable documental sobre Corea del Norte).

    También hizo su aportación a la cuestión de la confusión en la estadística de prisioneros del GULAG N.S. Jruschev, que evidentemente, con el objetivo de aumentar el valor de su propio papel como liberador de las víctimas de la represión estalinista, escribió en sus memorias: "... Cuando murió Stalin, en los campos había 10 millones de personas” [4].


    En realidad el 1 de enero de 1953 en el GULAG había 2 468 524 presos: 1 727 970 en campos y 740 554 en colonias (ver tabla 1). En el Archivo Central Estatal de la Revolución de Octubre se guardan copias de los informes de la dirección del Ministerio del Interior de la URSS enviados a nombre de N.S. Jruschev con indicaciones exactas del número de prisioneros, entre otros momentos a la muerte de Stalin. N.S. Jruschev estaba muy bien informado de la cifra real de prisioneros del GULAG y la aumentó en cuatro veces.

    Por el tipo de delito los prisioneros del GULAG se distribuían de la siguiente manera (1 de marzo de 1940): Por actividad contrarrevolucionaria el 28,7%, por delitos especialmente graves contra contra el orden público un 5,4%, por gamberrismo, especulación y otros contra el orden público un 12,4%, por hurto un 9,7%, deudas y delitos económicos un 8,9%, delitos contra la persona un 5,9%, malversación de la propiedad socialista un 1,5%, otros delitos un 27,5%.


    Saludos comunistas

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    Re: GULAGS : Mito y realidad.

    Mensaje por Kommy el Dom Jul 11, 2010 6:11 am

    Muy buenos datos NSV Liit, desgraciadamente a los medios de comunicación burgueses ni les interesan los verdaderos datos. Es como cuando tumbaron el muro de Berlin, todos los medios estaban ahi para hacer historia, guardar un momento del "triunfo de la libertad", pero nadie fue a grabar cuando los alemanes de la RDA se regresaron por que comprobaron que era una mentira lo que se decia de la RFA, lo malo es que nadie estuvo ahi para grabar las escenas o hacerles una entrevista, por lo menos no que yo aya visto.

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    Re: GULAGS : Mito y realidad.

    Mensaje por pablo redskin el Dom Jul 11, 2010 11:10 am

    bien dicho kommy y cuando miles de personas al caer el muro en la RDA se quedaron sin trabajo.Ahora gracias al sueño capitalista que vive alemania los neonazis pueden hacer sus manifestaciones a sus anchas quejandose del numero de parados es pa decirles pues volvamos al socialismo que el numero de parados es 0 y ahora que alguien salga y me contradiga

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    Re: GULAGS : Mito y realidad.

    Mensaje por Kommy el Dom Jul 11, 2010 8:58 pm

    Eso es lo que pasa cuando los mitos burgueses contra los paises socialistas son destruidos por la verdad pura y dura, simplemente no utilizan los datos reales y siguen con sus mitos.
    No recuerdo donde lo vi, si era un documental o un articulo, pero recuerdo que decian que la CIA, periodistas, investigadores y de mas estaban esperando el momento de que el nuevo gobierno ruso (después de la desintegracion de la URSS)abriera los archivos secretos de la KGB para estudiarlos y comprobar los numeros pero se llevaron una desagradable sorpresa, los numeros de los GULAGS no coincidian con los numeros que ellos habian arrojado, asi que se olvidaron del tema y listo, asunto arreglado.

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    Re: GULAGS : Mito y realidad.

    Mensaje por Contenido patrocinado Hoy a las 3:08 pm


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