por Marinero Vakulinchuk el Sáb Abr 30, 2011 2:35 pm
Dejando sentado que en el comunismo no tenemos ni idea de cómo será el arte, pero que seguro que dejará de estar separado del trabajador, en el socialismo las obligaciones del artista como trabajador al servicio de la clase dominante (la clase obrera) serán (y perdonad que haga una lista):
-criticar las condiciones materiales y sobre todo espirituales de la explotación, venga de donde venga,
-ser todo lo libres que se pueda ser en las condiciones materiales que haya,
-tocar los genitales al poder, sean los genitales que sean,
-tocar los sentimientos a su clientela, con cariño esta vez,
-producir Arte,
-destruir el Arte.
Lo supieron ver muy bien los artistas de la vanguardia en la Revolución de Octubre: ellos son nuestra referencia, y lo hicieron rematadamente bien. El núcleo central del arte es la producción de formas útiles para la industria (el diseño o la propaganda), del mismo modo que el núcleo de la ciencia es la tecnología. Arte y Ciencia son subproductos de la actividad humana de producir su vida material, y ambas, como actividades libres de objeto, son tanto parte de lo mejor que ha producido el género humano, vislumbres de lo que es el Comunismo pero no en el futuro sino realmente existente, como parte de las condiciones para esperar la destrucción cercana del capitalismo. Así lo entienden muchos de los grandes artistas y los grandes científicos.
Vuelvo al tema de los artistas de la Revolución: Maiakovski haciendo envoltorios de caramelos con cromos de agitación, o la lotería de los cigarrillos KLAD de Mosselporm, o con Rodchenko haciendo la propaganda de los almacenes estatales, los grandes cineastas creando el lenguaje del propio cine, mientras hacían propaganda política capaz como nunca de poner los pelos de punta; o El Lissitzki y Tatlin, creando formas tan puras para la nueva sociedad que queman lo que tocan, y superando el siglo entero con libros para niños.
Os recuerdo que uno de los más grandes del siglo XX, Picasso, nunca dejó de ser comunista.
Saludos
Vakulinchuk, el marinero.