La Revuelta Espartaquista

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La Revuelta Espartaquista

Mensaje por Vox el Mar Abr 19, 2011 1:52 am

EN LA MAYORÍA DE LAS REVOLUCIONES, cuando los sucesos se calman, particularmente después del rubor inicial de la victoria, las masas pueden sentir las ganancias de la revolución zafándose de sus manos. Las secciones avanzadas del proletariado, dándose cuenta de la peligrosa situación, comienzan impacientarse e intentar para retomar la iniciativa. Algo semejante fue la situación a finales de diciembre de 1918 y primeros de enero de 1919 en Alemania.

Se pueden ver paralelismos similares en la Revolución Rusa, donde en junio y primeros de julio de 1917, los estratos avanzados de los trabajadores, particularmente en Petrogrado, intentaron el derrocamiento del Gobierno Provisional. En los "Días de Julio", en la revolucionaria Petrogrado los trabajadores organizaron enormes manifestaciones de masas armadas contra Kerensky, en respuesta al intento del Gobierno Provisional de traer provocativamente un regimiento de Ametralladoras del frente. Lenin vio los peligros de una prematura toma del poder: 'Debemos estar especialmente atentos y ser cuidadosos, a fin de no caer en una provocación ... una jugada equivocada de nuestra parte puede destrozar todo ... '

Los bolcheviques, sin embargo, no se apartaron de los trabajadores revolucionarios de Petrogrado sino que, al contrario, intervinieron a la cabeza de las manifestaciones para asegurar su carácter tranquilo y organizado. Eso no previno que la reacción se moviera contra Partido bolchevique en julio, pero al menos pudo mantener intacta la avanzada del proletariado ruso. Las acciones del Partido Bolchevique le ganaron un prestigio enorme entre la clase obrera, y abonaron el terreno para conquistar a la mayor parte de los trabajadores y a la mayor parte de los campesinos para el lado del partido y preparar el terreno para el éxito de la revolución de octubre.

EL "LEVANTAMIENTO ESPARTAQUISTA"
En Berlin a principios de enero, existía un estado de crisis. Los tres ministros del USPD acababan de dimitir del gobierno. Habían comenzado a circular miedos sobre un golpe, la campaña de la ultraderecha contra los Espartaquistas estaba en plena actividad, y un ambiente ansioso y frustrado comenzaba a desarrollarse entre los trabajadores avanzados. Después de su formación, el Partido Comunista de Alemania comenzó a dirigir una campaña implacable contra el Gobierno Social Demócrata y por la necesidad de extender y completar la revolución socialista. La reacción, ligada a los ministros de derechas, preparaba un cruento y decisivo encuentro con los Espartaquistas y las tropas de los Independientes para asestar un golpe definitivo contra la revolución y preparar el terreno para la restauración del viejo orden.

En 1925 el general Groener, en un juicio en Munich, describió el complot ideado entre el estado mayor y Ebert y Noske: 'El 29 de diciembres Ebert emplazó a Noske a dirijir a las tropas contra los Espartaquistas. En ese mismo día el cuerpo voluntario se reunió, y todo estuvo listo ahora para la apertura de hostilidades.' Otra vez, en las memorias del general Georg Maercker se lee: 'En los primeros días de enero una reunión a la que asistió Noske, que acababa de regresar de Kiel, tuvo lugar en los Cuarteles Estado Mayor en Berlin con los líderes del Freikorps acordando los detalles de la marcha (a Berlin).' Gustav Noske, quién, el 6 de enero, había asumido el cargo de "el Comisario del Pueblo de Defensa", respondió a la petición de tratar con los trabajadores Berlin con las palabras: 'Uno de nosotros debe ser el sabueso '. Noske iba a saborear este papel recién descubierto.

Al final de diciembre se habían puesto 10.000 marcos alemanes a la cabeza de Karl Radek, el representante bolchevique en Alemania, por la Liga Anti-Bolchevique. Al mismo tiempo una campaña de denigración contra Emil Eichhorn, el policía presidente de Berlín y un miembro del USPD, estaba siendo llevada a cabo. Él había organizado una fuerza policial de "izquierda" con 2000 trabajadores y soldados. La acción contra este hombre iba a ser utilizada como provocación para forzar a los Espartaquistas, las bases del USPD y los trabajadores de Berlin a una acción prematura. El 3 de enero, después de una serie de cargos falsos, Eichhorn fue llamado al Ministerio de la Gobernación para dimitir. El Socialdemócrata de extrema derecha, Eugen Ernst, iba a ser puesto en su lugar. Como se esperaba, Eichhorn rehusó moverse.

Al mismo tiempo de esta provocación, el Ejecutivo de Berlin del USPD, que estaba en debates con Revolutionaere Obleute, inmediatamente adoptaron una resolución respaldando a Eichhorn. Entonces se reunieron con líderes del KPD para abordar una acción conjunta. Con la negativa del gobierno de echarse atrás, el Ejecutivo del USPD en Berlin, conjuntamente con Revolutionaere Obleute y el KPD, convocaron una manifestación masiva el 5 de enero. Esto resultó en centenares de miles de trabajadores marchando hacia el cuartel general de la policía. Un "Comité Revolucionario" fue establecido representando al USPD, el KPD y a Revolutionaere Obleute. Fueron informados de que la guarnición de Berlin apoyaba su reivindicación y que podrían confiar en la asistencia militar de Spandau y Frankfurt. El comité por consiguiente decidió, dado su apoyo aparente, resistir el despido y usar la oportunidad para intentar el derrocamiento del gobierno de Ebert-Noske-Scheidemann.

En diciembre grupos de trabajadores revolucionarios habían ocupado las oficinas de la redacción de Vorwaerts, la publicación del SPD. Habían sido persuadidos para salir, pero ahora, una vez más, se sugirió una ocupación mayor aún. Después de lograr esto, otras oficinas importantes de noticias impresas fueron también ocupadas. Al día siguiente, 500.000 trabajadores tomaron las calles, también las grandes fábricas se unieron al paro. Más manifestaciones fueron convocadas por el Comité Revolucionario, que entonces entró en sesión permanente, pero sin planes o estrategia detallada de cómo podrían alcanzar sus metas.

Los trabajadores no sólo ocuparon al Vorwaerts y el cuartel de prensa, sino también la oficina de imprenta del Reich, el cuartel general del ferrocarril, los almacenes de comida y otros edificios. Incluso el Reichstag fue ocupado por un período breve. Noske más tarde escribió:


" Grandes masas de trabajadores ... respondieron a la llamada a la lucha. Su eslogan favorito "Abajo, abajo, abajo" (con el gobierno) resonaba una y otra vez. Tuve que cruzar al cortejo en la Puerta de Brandenburgo, en el Tiergarten, y otra vez delante del cuartel general del Estado Mayor. Muchos manifestantes estaban armados. Varios camiones con ametralladoras estaban parados en el Siegessaule. Repetidamente, educadamente pedí permiso para pasar, ya que tenía un recado urgente. Atentamente, me permitieron cruzar. Si las masas hubieran tenido lideres determinados, conscientes, en lugar de fuelles, para el mediodía Berlin habría estado en sus manos ".


La posición oficial del KPD en esta hora estaba en contra de un intento de derrocar al gobierno Social Demócrata. Dado el balance de fuerzas a nivel nacional tal acción sería una pura aventura. Pero el tono general del periódico del KPD, Rote Fahne, estaba lleno de ataques al gobierno y urgía a los trabajadores a pasar a la acción. Los dos representantes del KPD en el comité, Karl Liebknecht y Wilhelm Pieck, sin autorización del partido, secundaron la resolución que apoyaba la insurrección. Liebknecht era un líder obrero, un hombre de acción cautivado por el movimiento de las masas. Para él la revolución era una reacción gutural. Él no era un teórico, y carecía de una comprensión firme de las tácticas y la estrategia necesarias para llevar a cabo una revolución con éxito. El "Comité Revolucionario" tuvo debates interminables, pero fracasó en dar una dirección coherente al movimiento de masas, que comenzaba a disiparse. Esta vacilación prolongada y esta indecisión tuvo consecuencias catastróficas en la confunsión y desorientación del proletariado.

EL TERROR BLANCO
Las fuerzas de la contrarrevolución se habían preparado para una confrontración sangrienta con los trabajadores de Berlín. El 10 de enero el regimiento Potsdam Freikorps llevó a cabo un ataque. El 11 de enero Noske trajo más contingentes de tropas dirigidas por oficiales monárquicos. El gobierno estaba determinado a retomar el edificio Vorwaerts por la fuerza. A primeras horas, un ataque con artillería pesada y morteros provocó daños enormes en el edificio y muchos heridos. Para los rebeldes, la situación se volvió desesperada y los restantes 300 trabajadores en el edificio se vieron forzados a rendirse. En una semana, oficialmente 156 personas habían sido asesinadas y centenares heridas. Según palabras de Paul Froelich, ' el Terror Blanco había comenzado.'

La contrarrevolución actuó rápidamente. En un pequeño espacio de tiempo, dos miembros avanzados del KPD, Leo Jogiches y Hugo Eberlein, fueron arrestados. El ministro de gobernación Philipp Scheidemann había puesto un precio extraoficial de 100.000 marcos alemanes a las cabezas de Liebknecht y Luxemburgo. Un frenesí batió a la prensa burguesa para tratar de acabar con estos bolcheviques de una vez por todas. Incluso la publicación del SPD, Vorwaerts, tomó parte en la algaraza. El 13 de enero publicaron un poema que acababa con un verso:


¡" Muchos cientos de cadáveres en fila - Proletarios!
Karl, Radek, Rosa y Compañía -
¡Ninguno de ellos está aquí, ninguno de ellos está aquí!
¡Proletarios!".


El 15 de enero Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo fueron arrestados por oficiales reaccionarios Freikorps. Ambos fueron llevados al cuartel general de la División de Guardias de Caballería para "una investigación". Liebknecht fue el primero en ser 'escoltado' afuera y en ser disparado, supuestamente tratando de escapar. Luego Rosa Luxemburg fue conducida afuera. Según ella dejó el edificio un oficial usó la culata de su rifle para hacer pedazos su cráneo. Su cadáver fue tirado en el Landwehr Canal, donde no fue descubierto hasta el 31 de mayo. Los oficiales responsables de los asesinatos, con excepción de dos breves condenas, quedaron virtualmente impunes. El proletariado alemán había perdido a dos de sus líderes más sobresalientes.

Los sectarios ha sacado conclusiones completamente erróneas del llamado Levantamiento Espartaquista. Por supuesto, la existencia de un partido revolucionario de masas en la línea de los bolcheviques en 1918-19 pudo haber transformado la situación completamente. Pero surge la cuestión de cómo puede forjarse tal partido. Chris Harman en su libro, La Revolución Perdida, reprende a Rosa Luxemburg:


"Su error táctico no puede explicarse por lo que ocurrió en diciembre o enero, sino por un error muy anterior - cuando en 1912 y 1916 ella subestimó la importancia de edificar un partido socialista revolucionario independiente... en contraste con la repetida insistencia de Lenin en la independencia política y administrativa de los revolucionarios de los centristas".


Esto es fundamentalmente falso, entiende a Lenin al revés y repudia la experiencia entera del bolchevismo. El fracaso de Rosa Luxemburgo en construir un partido revolucionario de masas no se debió al hecho de que ella no había roto antes con la social democracia para formar a una facción independiente, sino que su fracaso fue no crear una tendencia homogenea y organizada dentro del SPD mucho antes. El Internationale Group no fue establecido hasta 1916, y fue una federación imprecisa de agrupaciones. En este sentido ella menospreció la importancia de la organización.

Harman falla en reconocer que el bolchevismo se desarrolló dentro de la estructura del Partido Obrero Social Demócrata Ruso. Los bolcheviques de Lenin formaron el ala revolucionaria de la social democracia y llevaron a cabo una lucha teórica, una lucha política, con los mencheviques dentro de la misma organización. No fue hasta 1912 que la facción bolchevique se constituyó a sí misma como un partido independiente. En el campo internacional Lenin se consideraba a sí mismo pariadario de Karl Kautsky, hasta 1914. Por aquel entonces, Rosa Luxemburgo estaba mucho más acertada en sus críticas a Kautsky que Lenin, según ella tenía la experiencia de las actividades cotidianas de Kautsky. Hasta 1914, Lenin consideraba al SPD alemán bajo el liderazgo de Bebel-Kautsky como el modelo para cada partido de la Segunda Internacional. La crítica bolchevique de los mencheviques se veía casi igual a los ataques de Kautsky a los revisionistas del entorno de Bernstein.

Cuando se formaron partidos comunistas de masas en Alemania, Francia, e Italia, no surgieron de grupos pequeños o sectas, aisladas de las organizaciones de masas, sino que salieron de escisiones enormes de la vieja socialdemocracia - los partidos tradicionales de la clase obrera. Precisamente la razón por la por que el Partido Comunista Británico permaneció siendo una secta fue por su fracaso en conquistar a los trabajadores en las organizaciones de masas, particularmente en el Partido Laborista. Aun después de su formación como un partido independiente en 1920, Lenin sostenía que el nuevo Partido Comunista Británico debería afiliarse al Partido Laborista. Ésta, también, fue la postura adoptada en el Segundo Congreso del Komintern. ¿Por qué esto? Está en completa contradicción a la interpretación de Harman de Lenin. Fue un intento de crear un partido comunista británico de masas fuera del Partido Laborista conquistando a sus bases. La postura de Lenin fue combatir las ideas del reformismo y revisionismo, pero nunca permitir a que las fuerzas del marxismo se aislaran de la clase obrera. Esto sería caer en los errores estériles del sectarismo.

Después de la sangría de Berlin, los nuevos comicios para la Asamblea Nacional (el Reichstag) tuvieron lugar el 19 de enero. El KPD equivocadamente boicoteó los comicios. El SPD, sin embargo, logró 11,5 millones de votos, mientras que el USPD tuvo casi 2,5 millones. Así, los dos partidos obreros, que formalmente defendían el marxismo y el socialismo, consiguieron alrededor del 45 por ciento de todos los votos. Los partidos burgueses de derecha lograron reunir con esfuerzo un escaso 15 por ciento del electorado.


La primera acción del SPD fue acercarse a los Independientes para formar el nuevo gobierno. Pero cuando rehusaron, se aproximaron a los partidos burgueses: ¡Los Demócratas y el Partido del Centro, que no sólo aceptaron participar sino que incluso aceptaron el programa de socialización!

Después de la derrota del "Levantamiento Espartaquista", las fuerzas contrarrevolucionarias, de los Freikorps y otras divisiones "leales", tomaron la iniciativa en un buen número de provincias para restaurar la seguridad ciudadana. En febrero sus tropas habían ocupado Bremen y disuelto a la fuerza su Consejo de Obreros y Soldados. Otras acciones militares siguieron a ésta en Bremerhaven y Cuxhaven. En Alemania central tropas respaldadas por el gobierno desarticularon los consejos en una ciudad tras otra. Los trabajadores, sin embargo, no dejaron sus ganancias sin una dura lucha en la cual hubo miles de muertos durante prolongadas batallas callejeras.

Los Freikorps - formaciones militares semifascistas - fueron establecidos en diciembre de 1918, estaban dirigidos por oficiales de clases altas reaccionarios. Estos atrajeron a los elementos mercenarios más degenerados que comenzaron sus carreras militares de posguerra luchando contra el bolchevismo en los estados bálticos. En su regreso a Alemania, mucha de esta escoria, de la "División de Hierro" del General Ruediger von der Goltz, todavía traían puestos los emblemas de la esvástica del Freikorps báltico en sus cascos de acero. Noske iba a confiar completamente en este gente reaccionaria en su intento para restaurar la "seguridad ciudadana".

Al final de febrero 1500 delegados se reunieron en la reunión general de los consejos Berlin para abordar acciones de solidaridad con los trabajadores de Alemania Central. La composición de estos consejos reflejaba un cambio en el equilibrio de fuerzas dentro de la clase obrera, con los partidarios del SPD ahora siendo sobrepasados en número por los Independientes y los representantes del KPD. En la asamblea convocada se discutieron demandas que incluían la organización de una milicia trabajadora, la disolución de los Freikorps y la liberación de los presos políticos. Para obtener sus demandas, el 90 por ciento favoreció la convocatoria de una huelga general. En 24 horas una huelga masiva paralizó Berlin.

Se levantaron barricadas y comenzó la lucha cuando los Freikorps trataron de restituir la normalidad. El gobierno actuó velozmente, dando poderes dictatoriales a Noske sobre todo Berlin. Él inmediatamente dio órdenes para que 30.000 soldados Freikorps entraran en la ciudad. El 9 de marzo el Consejo de Obreros y Soldados resolvió terminar la huelga, pero esto no logró aplacar a Noske y a los Freikorps. Al contrario, él anunció ' cualquier ciudadano que use armas contra las tropas del gobierno será fusilado en el lugar.' Cuando la lucha terminó unos 2-3000 trabajadores resultaron muertos y al menos 10.000 fueron heridos. El 10 de marzo, Leo Jogiches, el presidente del Partido Comunista, fue asesinado en una estación de policía, "al tratar de escapar".


*Capítulo de From Revolution to Counter-Revolution de Rob Sewell
Sacado de http://www.marxist.com/germany/index.html

Bagauda
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Re: La Revuelta Espartaquista

Mensaje por Bagauda el Mar Abr 19, 2011 10:58 am

Un buen texto . Se plantean multitud de de cuestiones de primer orden. Por señalar alguna es de mencionar la importancia que tiene en los momentos revolucionarios el poseer una correcta interpretación de la correlación de fuerzas y no lanzar al proletariado a las provocaciopnes de la burguesia cuando no tiene posibilidades de triunfar.
Quizás la acción de los socialdemocratas alemanes y la burguesia de 1918-19, provocando al proletariado aleman y llevandolo a una insurrección prematura, haya sido una de las acciones más inteligentes de la historia moderna ya que impidio que el proletariado aleman continuara su proceso de maduración y propicio el fracaso de la revolución en Alemania y con ello el aislamiento fatal de la revolución rusa y el inicio de su degeneración.

Por otra parte plantea la cuestión de las fracciones en el seno del partido del proletariado y la importancia de su significado a la vez que pone de manifiesto el caracter politico de las cuestiones organizativas. Implicitamente plantea otras muchas cuestiones de gran importancia para los comunistas.

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